Inflación y dólares

Siempre sostengo (acá) que toda medida económica / política debe tener como estrella guía la inclusión, el bienestar y la igualdad social. Porque el trabajo es un derecho, y por tanto su creación, una obligación para el Estado.

Apuntando a algo resumido, estilizado, voy a intentar meterme con esos dos temas, los del título.

Si uno cree que la inflación la genera el gobierno, ya empezó mal. La inflación es una consecuencia más o menos natural de un contexto de crecimiento con inclusión (distribución del ingreso). 

Cuando en los 90s no había consumo no había inflación. Es lógico, para que haya inflación debe existir la expectativa o certeza de que hay mercado para esos precios. En los 90s no había consumo interno fuerte, tal como ocurre ahora en algunos países de Europa, como los PIIGS.

Veamos, sí, hay una responsabilidad del Estado en la inflación. Aumentar los recursos que el Estado destina en subsidios, jubilaciones, seguros, etc, sin lugar a dudas genera un aumento de la demanda agregada. No sólo por el consumo directo de las personas beneficiarias, sino también porque todos los que aumentan sus ventas gracias a esto también tienen más recursos para consumir.

Ahora bien, en un país, donde la estructura productiva es asimétrica, donde existe concentración económíca, con sectores con eslabones en la cadena de distinto poder y ganancias, donde la puja distributiva generó (incluso) dictaduras y con una exposición sensible a los precios del exterior, poner en funcionamiento la rueda virtuosa del consumo para todos genera inflación.

La inflación perjudica primero a los que tienen ingresos rígidos o a los que no los tienen. Es obvio, lo pongo sólo para que nadie diga que no lo sé. El gobierno no busca que haya inflación, cosa que es tan obvia como la anterior pero que a algunos ya les empieza a costar más.

La inflación es una consecuencia no buscada de una serie de decisiones a favor del consumo local (y detrás del consumo de los que antes consumían menos hay aumento de bienestar), a favor del consumo de los que antes consumían menos que ahora. El mercado ajusta, pero el mercado es un eufemismo, se trata siempre de agentes económicos específicos. El consumo de los sectores que van a consumir la totalidad de cualquier unidad extra de ingreso que tengan, propenden a consumir todo el ingreso extra que consigan porque no les alcanza con lo que les ingresa. Por eso la AUH se vuelca entera al consumo, al igual que las jubilaciones más bajas.

¿Debe el Estado esperar/ promover a que haya inversión y producción/ oferta de bienes antes de inyectar recursos, para que de este modo no haya inflación? Suena muy lindo, la experiencia indica que las inversiones privadas son sobre seguro: recién llegan cuando hay seguridad de que se va a colocar la producción extra. Así piensa (se supone) el empresario argentino, invierte sólo con la presión de que le va a ir peor si no lo hace, o con la creencia de que algún otro agente le va a quitar su porción de mercado (aquí también juega en contra la concentración).

Como se verá no es una historia rosa la que estoy contando, busca ser realista.

El gobierno ha decidido que tanto como pueda destinará recursos para los sectores más vulnerables, y desde esa acción promocionará el resto de la economía, de abajo hacia arriba. Es una decisión, y tiene costos (por ejemplo en desarrollo tecnológico, competitividad e industria de avanzada), pero es una decisión redistributiva. Y cabe defenderla. Lógicamente los sectores que más aportan al Estado no están de acuerdo con esta decisión, porque no sólo son los que más aportan, además usan sus aportes para reducir su competitividad y sus niveles de ganancia. Por eso la disputa es política. Siempre.

¿Es un problema que aumenten los precios como consecuencia de esta política? Sí, y se corrige con más política, con negociación, con premios y castigos desde el Estado sobre los principales remarcadores y formadores de precios. Un poco con diálogo, otro poco con normas, y otro poco mostrando el rigor del Estado. Es un problema natural para cualquier gobierno, no es grave, requiere trabajo. Otro problema sería que no haya inflación por ausencia de consumo. Son decisiones. Este problema me gustaría menos que aquél.

Así las cosas, la emisión acompaña este crecimiento, si hay más trabajo y más volumen salarial la economía precisa más dinero. El dinero emitido no llega mágicamente al consumo, llega a través del trabajo. O vía gasto público si el Estado gasta más de lo que recauda. En la Argentina este pass-trough de emisión a consumo público es muy bajo. Aunque cabe atender el defícit público, claro, en la medida que con ello no se afecte el consumo de los más necesitados.

Si la emisión no acompaña el crecimiento la economía se haría más lenta y demoraría el consumo, demoraría la oferta y demoraría la inclusión. Se puede decidir esto, pero sería antipopular.

¿Y todo esto qué tiene que ver con los dólares y sus restricciones?

Existe históricamente en la economía argentina algo conocido como restricción externa, que tiene que ver con problemas en la disponibilidad de divisas. Cito a Zaiat, porque ya se me hizo largo...

"En la década del ’50 y del ’60 se manifestaba por el lado comercial, crisis resumida en el modelo stop and go. En la fase ascendente del ciclo, ante el estancamiento o leve avance de las exportaciones, el aumento del Producto requería importaciones crecientes para el desarrollo industrial provocando déficit de la balanza comercial. Ese desequilibrio de divisas se corregía mediante una fuerte devaluación, que derivaba en una caída del poder adquisitivo de los salarios y del consiguiente nivel de actividad que permitían el ajuste del balance de pagos mediante la reducción de las importaciones. En un marco de una tasa de desempleo baja y de sindicatos con elevada capacidad de negociación, los trabajadores recuperaban sus ingresos reales y recomenzaba un nuevo período de expansión de la economía."

 La Argentina hoy precisa más divisas, porque la cuenta corriente (los dólares que entran por cuestiones concretas, productivas, no financieras) no está dando positiva como antes. Los dólares que salen por distintos motivos son más de los que entran.

Lo cual genera una presión a devaluar. Es decir, a que el dólar sea más caro en pesos por una decisión de política cambiaria. Los sectores exportadores concentrados quieren que esa devaluación sea abrupta. De ese modo, el Estado se vería obligado a darles más pesos por cada dólar que exportan. Y, aunque posiblemente, entrarían más dólares (por varios motivos) también es cierto que esa devaluación abrupta incrementaría en una magnitud similar los precios internos. Tanto por los insumos comprados al exterior como, y sobre todo, por el traslado a precios locales de los precios internacionales. Si afuera algo vale más en pesos de un día para el otro (por ejemplo un 40% más) es natural que se aumenten los precios de esos productos en esa proporción adentro, o que los exportadores quieran vender adentro al mismo valor que afuera.

Entonces hay un problema, devaluar genera inflación. Sí, incluso más que ahora. Y con el agravante que es contracíclico, en el sentido de que esa inflación es directamente contra el poder adquisitivo de los asalariados: porque no resulta del aumento del poder de compra, resulta de otra cosa. Y genera menos poder de compra, y menos necesidad de producir para el mercado local. Sería una decisión antipopular. Válida para algunos objetivos si se quiere (generar competitividad por ejemplo), pero decididamente antipopular. ¿Cuántos pobres nuevos se toleran para que se resuelva la restricción externa? Ninguno, mientras se puedan tomar otras decisiones ninguno. Si no dejamos de mirar las decisiones en función de los que menos tienen, en función de la justicia social. No garpa, fijate.

De todos modos, nada es rosa, decía. Si no se resuelve la restricción externa y la competitividad de la economía, el Estado en algún momento deberá ajustar o el mercado expulsará mano de obra. Por eso se resolvieron una serie de medidas: entre las que se encuentran una devaluación constante pero no abrupta y el cuidado en detalle de todas las divisas, restringiéndolas de los usos no productivos.

¿Conviene endeudarse antes que devaluar de manera abrupta? Endeudarse implica importar decisiones de ajuste vía condicionamientos externos. Devaluar es un ajuste pero bajo un control político interno más amplio. Son decisiones, ¿hasta dónde se puede controlar la política interna tomando deuda? Seguro que tomar cero es un extremo pero hoy los mercados financieros multilaterales están cerrados para la Argentina, salvo que se den garantías de ajuste (como permitir indexar tarifas de servicios públicos, etc.).

Ok, yo avisé que el tema no era fácil. Lo seguimos en los comentarios si quieren. Lo importante es desdramatizar la situación actual, porque hay problemas, pero hay soberanía para tomar decisiones.

Comentarios

Mariano T. dijo…
Quedamos entonces de acuerdo en que la inflación se debe a políticas del gobierno, que se supone tienen otros beneficios. Y que se podrían tomar políticas que reduzcan la inflación, pero que implican otros costos que no se quieren asumir.
O sea la inflación es una decisión política del gobierno.
La restricción externa también es el resultado de decisiones políticas de este gobierno, pero decisiones del pasado que repercuten hoy, acá no estoy tan seguro de que haya sido consciente.
Mariano T. dijo…
Y hablando de endeudamiento, qué otra cosa son los BAADE ?
Entran los dólares hoy, se devuelven en 2016, y se otorgan además, según se ve, ventajas y condicionamiento adicionales a los suscriptores.
Y si don hache y si me permite algunas cuestiones:

Con el tema de los ’90:

Primero que la eliminación de la inflación no se debió a la reducción del gasto deficitario, de hecho la misma se bajó vía el tipo de cambio financiado por los dólares. Y me parece importante resaltarlo por que siempre se dijo que la hiper fue a causa del excesivo gasto público y con ese discurso te corren desde hace un tiempo.

Además de los dólares también se anularon los “propagadores” que inciden sobre las expectativas como las indexaciones o ajustes de los contratos o las paritarias.

Otro punto a resaltar y aclarar es el relativo crecimiento sin inflación de los ’90 y esto fue así por que el mismo fue repartido en la parte superior de la pirámide que, como se sabe, destinan poco para consumo y aumentan su capacidad de ahorro o atesoramiento

Y no olvidar un tema de importancia en países como el nuestro, que es la inflación estructural según J.H. Olivera y la inflexibilidad descendente de los precios
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Con respecto al manejo de la inflación en un contexto propiciado por el “modelo”, el estado tiene dos responsabilidades muy importantes en donde es imperiosa su intervención:

La primera es que cómo dicha inflación es una consecuencia no deseada, el gobierno debe intervenir para que en esa disputa o puja los sectores asalariados y aquellos que no lo son pero no cuentan con un poder importante (por ejemplo las PyMES) para imponer precios no sean las más perjudicados en la “repartija”, cosa que el actual gobierno ha manejado bien, por que los aumentos de sueldos, sin lugar a dudas, han estado por encima de la inflación.
Lo que estaría un poco más flojo es dicha intervención con el otro sector que ha perdido tasa de ganancia sencillamente por que su capacidad de aumentar precios es muchísimo más acotada.

Y la segunda y que, probablemente, irrite a los cumpas sindicalistas, es que el estado debe intervenir en las mediaciones para evitar la espiral inflacionaria. El gobierno se ve obligado a establecer topes por que la consecuencia será peor, y como ejemplo remitámonos a un poco antes del “rodrigazo” o casi durante todo el gobierno del alfonso

Y si, en realidad tenemos problemas que son necesarios solucionar para lograr el objetivo. O sea lo importante es no poner el carro delante de los caballos:

La preocupación inmediata es cómo seguir creciendo para bajar desempleo, mejorar los sueldos y bajar la informalidad, bajo este aspecto las herramientas económicas disponibles se deben usar para solucionar esos problemas y las consecuencias indeseadas (sobre todo para los “orto”) cómo los déficits pierden relevancia, más allá que en algún momento se deberán corregir.

Lo importante a resaltar de esto es que el equilibrio macro no debe ser un fin en si mismo, sobre todo cuando tenés otros problemas más acuciantes o de mayor importancia. Principio bien explicitado por el esquema de finanzas funciones de Lerner.

Y buehh don hache, listo por que me fui a la merde con el coment.

Saludos

PD: y para Marianote: todo lo que escribís es discutible pero lo que es claro que en cuestión de responsabilidades el gobierno no es el único
Mariano T, sí, pero la decisión no es que haya infla, no juegues con las palabras, la infla es un efecto no buscado, tal como decía en el post. Que bueno que estemos de acuerdo en que este Estado tiene poder de decisión. Hace 15 años la discusión era recuperar la política para el Estado.

Gracias Silenoz.

Abrazos.

Andrés MC dijo…
Hernán, muy bueno el artículo y el blog en general. Difundo. Gracias.
Mchivilcoy dijo…
Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.
Mchivilcoy dijo…
Una cosa que no entiendo. Vos decis esto: "Ahora bien, en un país, donde la estructura productiva es asimétrica, donde existe concentración económíca, con sectores con eslabones en la cadena de distinto poder y ganancias, donde la puja distributiva generó (incluso) dictaduras y con una exposición sensible a los precios del exterior, poner en funcionamiento la rueda virtuosa del consumo para todos genera inflación." Somos el pais de Sudamerica con mas inflacion( junto a Venezuela) y yo no creo que Brasil, Chile, Peru y Colombia(crecen como nosotros) tengan estructuras diferentes, sin embargo la inflacion es sustancialmente menor. Trato de no ser atraido por la teoria monetarista, pero las pruebas me van arrastrando. Aca no hubo inflacion hasta el 2007 cuando habia superavit gemelos( de verdad, no los de ahora). cuando eso se corto, empezo la inflacion. La inflacion te comio el tc real alto y te quito la confianza en la moneda de los sectores que pueden ahorrar o especular( las fugas empezaron cuando la inflacion se fue para arriba) y ahora estamso con inflacion, bajo crecimiento y subsidiando los viajes a miami. Hay que reconocerlo, la inflacion es una cagada!
Mchivilcoy, la inflación es una cagada. Creo que siempre lo dije. Pero según el diagnóstico que se haga es la forma que cabe resolverlo.

Los países que mencionas, salvo Perú, creo que no crecen como nosotros, sino un poco menos.

Pero el tema está en cuanto consumo sumas en los sectores populares. Eso es lo que digo, ningún país salvo nosotros está poniendo tanta guita abajo para que la gente consuma y eso genera inflación.

Con este diagnóstico vos podes enfriar pero entendiendo que eso seria menos consumo. Son decisiones. Metas es enfriar. No digo que esté mal, ojo, digo que enfriarías. Y son decisiones en función de los diagnósticos que tengas.
roberto ortega dijo…
Hernán esta bueno lo que publicaste ahora entiendo un poco mas,sobre este tema de inflación y dolár.

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