martes, agosto 30, 2016

Empleo registrado junio de 2016. Datos oficiales

Para confirmar que el 9,3% de desempleo que calculó el Indec en junio de 2016 refleja un cambio de la realidad y no de la medición, y en sintonía con el doble cifra que lanzó la gobierno de CABA sobre su desempleo para ese mismo mes, 10,5%, acaba de salir el informe de empleo registrado del Ministerio de Trabajo de la nación en base a SIPA - Afip, donde se refleja el total de empleo registrado de la Argentina en el sector privado.

O sea, no se incluye ni sector público ni empleo en negro.

Es posible que la caída de salario real, calculada para junio 2016 en 10,9% de menos poder adquisitivo del salario registrado promedio haya generado mayor búsqueda de empleo y profundizado el desempleo, pero la cuestión de fondo es que cae el desempleo y el salario.

¿Por qué? Porque la restauración descontrolada de ganancias destruye la demanda por distintas vías y eso destruye empleo nacional.

A continuación, los datos en cuestión.





Hay cerca de 140.000 empleos nuevos desde noviembre, en conjunto con una economía que cae 4,3% en junio (Indec).

Otra cosa que llama la atención, aunque no sorprende para nada, es la caída del empleo registrado en el sector rural. Recordemos que las retenciones que no se recaudarán este año suman alrededor de 4700 millones de dólares. Un valor superior a lo que se quiere ahorrar en subsidios a la energía.


sábado, agosto 27, 2016

Bajar la inflación por ajuste, crea una olla a presión.

El ingreso de un país se compone de gasto público, consumo, inversión, y el saldo de la balanza comercial.

La inflación responde a sectores que logran poder para tener mejores ingresos de un momento a otro. Eso lleva a disputas sociales y productivas que terminan impactando en los precios. Cualquiera de los elementos del ingreso nacional que aumente generan un mayor ingreso (si no bajan los otros). Si dentro de esos aumentos, se analiza qué sectores, y fracciones de los sectores, se ven favorecidos, y cuáles no, podemos entender cómo funciona la relación entre cantidades y precios, de cuya síntesis surge un nivel de precios y producción.

Cuando el gasto público aumenta en general tiene una característica redistributiva por lo que sube la demanda de productos gracias a un mayor consumo. Lo mismo con la inversión que, al subir la demanda, sube para atenderla y así genera mayor empleo. Al generar más empleo, genera mejor acceso al consumo, y eso por una cuestión de ajustes y mercado, eleva los precios. De no existir inversión también subirían los precios pero todavía con mayor fuerza que si la hubiera.

La inflación está relacionada con el consenso social, si todos estamos de acuerdo que cada sector tiene las cantidades que debe tener, y cada empresario las ganancias que le corresponden entonces no habría inflación ni nueva reapropiación de excedentes, salvo por cuestiones externas como por ejemplo un Brexit, que apreció el dólar.

La Argentina tiene inflación porque tiene mucha desigualdad y no tiene acuerdo en que esto permanezca así. La falta de acuerdo lleva a que los precios aumenten o bien para mejorar las ganancias empresarias, o bien como respuesta a la mejora en los ingresos de los sectores populares.

No creo estar diciendo nada nuevo, pero todo lo dicho hasta acá es para señalar otra idea: si la inflación ahora baja gracias al ajuste, donde los sectores concentrados ganan más que antes (y se concentran más hacía dentro) y los sectores populares y humildes tienen acceso a menos cantidades, se crea una olla a presión: cabe esperar que cuando los sectores populares recobren poder político para lograr mayores ingresos volverá a subir la inflación.

La solución entonces a este dilema, es igual que con la guerra mundial entre EEUU y Rusia: no debe jugarse en ese tablero. La única forma de bajar la inflación es contruyendo consensos entre sectores productores chicos y grandes y con los sectores populares y sujetos de derechos con transferencias del Estado como jubilados, etc. Un país con una política de consenso distributivo genera los anticuerpos contra la inflación. Esto nunca ocurrió en la Argentina. Las disminuciones de la inflación siempre se han dado con hegemonías más basadas en la coerción que en el consenso, o sea con poco de acuerdo. Esto sí debe cambiar si la Argentina quiere alguna vez acabar con la inflación.

Se precisan objetivos productivos, de desarrollo, de industria, vinculados a acuerdos en materia de ingresos que sean coherentes con esos objetivos. Las verdaderas "metas de inflación" deben provenir de la relación entre producción e ingresos, de los niveles de consenso logrados entre sectores, y no de ajustar el torniquete de la economía gracias al renovado poder político de las corporaciones concentradas, como se hace ahora.

jueves, agosto 25, 2016

Sobre el valor real de la Asignación universal (AUH)

A continuación se presentan algunos datos y cuestiones referidas al poder adquisitivo real de la AUH, basado en un informe del Centro Cepa, que se llama "Poder adquisitivo AUH e Impacto de devolución de IVA" (link acá para informe completo). Además se agrega alguna que otra cosita que no está en el informe.

Importancia y trascendencia de la AUH



El Estado inyecta recursos por el lado más débil, por abajo, y aumenta asignaciones universales por hijo (en conjunto con el aumento de jubilaciones, promoción de paritarias, etcétera), cosa fundamental por 3 razones:

  • para sostener un piso de consumo en los sectores necesitados, para que puedan resolver sus necesidades más urgentes mientras consiguen mayores ingresos;

  • para propiciar un ritmo de vida que los acerque a las rutinas del trabajo y la familia (como reparación social de tantos años de exclusión generados por el Estado neoliberal); hay muchos casos de familias que gracias a la AUH lograron acceder a cuotas para la compra de materiales y mejorar sus viviendas;
  • y fundamentalmente para agilizar las inversiones y el mercado de trabajo: más consumo, mayor demanda agregada, promoción de inversiones hacia una mayor producción y mayor escala, más trabajo, y nuevamente más consumo... En el medio de este círculo por supuesto que puede haber aumentos de precios, como resultado de la puja y de la lentitud de las inversiones, que son parte de esa misma puja. No es tan grave. Grave es la recesión y la falta de empleo. Todo este círculo virtuoso se rompe a medida que se rompe el proyecto de transferencia de ingresos hacia los sectores más humildes de la sociedad.
 
Evolución de poder adquisitivo de la AUH
 
Dice el Centro Cepa:

El siguiente análisis tiene por objetivo estimar la evolución del poder adquisitivo de la AUH desde finales de 2009 hasta inicios de 2017. Para tal estimación, se ha utilizado el índice de precios minoristas de la Consultora Bein y Asociados complementada con una estimación inflacionaria en línea con las declaraciones del actual gobierno. En la Argentina se otorgan alrededor de 3,8 millones de Asignaciones Universales por Hijo (AUH) y por Embarazo. En conjunto con estos chicos y embarazadas, las familias beneficiarias son aproximadamente 2 millones. Hoy la AUH para protección social tiene un monto de $966 por beneficiario. Se cobra 80% cada mes y se acumulan todos los 20% de cada mes para principios del año siguiente, contra comprobante de escolaridad y salud de los chicos y jóvenes. El aumento desde septiembre llevará el monto pleno a $1.103. Como puede notarse en el Gráfico 1, cada actualización de la asignación universal por hijo se traduce en un incremento del poder adquisitivo durante todos los años hasta 2015. Es decir, con cada incremento el poder adquisitivo de la AUH supera el incremento anterior en términos de capacidad de compra. Tomando noviembre de 2009 como base del índice (100), se observa que el poder adquisitivo de la AUH alcanza un pico máximo con el aumento de junio de 2015 (134,92). Como contracara, eso no se constata para 2016 en tanto los aumentos de marzo y septiembre de 2016 no logran continuar esta línea ascendente y, en efecto, se reduce en ambas instancias el poder adquisitivo respecto de los períodos anteriores (121,62 en marzo y 114,96 en septiembre). Vale indicar que desde el presente año se encuentra en vigencia la movilidad aplicable a las AUH que, del mismo modo que para las jubilaciones, continua aumentando los valores en términos nominales pero en este periodo en particular no logra superar la inflación minorista registrada. Complementariamente, y como ejemplos del proceso indicado, puede mencionarse que la AUH creció un 40% en 2014, y un 30% en 2015, mientras que la medición inflacionaria de Bein para dichos años es de 31,61% y 26,67% respectivamente. Durante el año 2016, la AUH tendrá una mejora que apenas alcanzará el 32% acumulado, a la vez que todas las mediciones sobre inflación señalan que la misma girará en torno al 40% (la inflación de CABA acumulada a julio de 2016 es de 32%, que proyectado considerando 2% en agosto y septiembre y 1% en el resto de los meses alcanza 39%). De este modo, puede afirmarse que sin transferencias adicionales para estos sectores beneficiarios de AUH, los mismos tendrán una pérdida del poder adquisitivo de sus ingresos.




En el cuadro que sigue se muestran las variaciones a diciembre de cada año. Por supuesto que en ese momento la AUH no se encuentra en su explendor porque en general diciembre está lejos del último aumento (a partir de 2016 es distinto; por la ley de movilidad se ajustan en marzo y septiembre). Sin embargo, salvo en 2010, la AUH le gana a la inflación anual medida en diciembre de todos los demás años. El punto de inflexión se da en 2016. El cambio. 
Elaboración propia, en base a Bein y Asoc, y Anses

Concluye el Centro Cepa, sobre la devolución de IVA:

Si se considera la canasta básica nutricional de requerimientos calóricos necesarios resultado de la investigación sobre la pobreza en Argentina del INDEC de 1988 (Morales, 1988) para adulto equivalente, se observa que el costo de esa canasta aumentó entre enero y junio en Gran Buenos Aires cerca de $310 (de $1.312,54 a $1.622,392), pero en noviembre de 2015 era de $1.019,49. Es decir, el costo de la canasta nutricional para adulto equivalente aumentó 600 pesos entre noviembre y junio. En este sentido, en el mejor de los casos, aquel que logra recuperar los $300 pesos de devolución de IVA (recordemos que los jubilados de la mínima tienen un tope de $300 mientras que el beneficiario de AUH tiene como límite $200) recupera casi el valor de la canasta al precio de enero, pero habiendo perdido el mismo monto desde noviembre hasta enero. Sólo le devuelven la mitad de lo que perdió. Asimismo, el costo fiscal previsto por la medida fue anunciado en $25.000 millones. Sin embargo, si se considera la devolución de $95 millones en 9 días (publicado hoy) y se proyecta a los 365 del año, la devolución alcanzaría los $3.852 millones, cerca del 15% de lo previsto y anunciado por el Gobierno Nacional.



Montos anuales en dólares
En el gráfico siguiente se puede ver una estimación de la AUH en dólares. ¿Cuál es la importancia de esta lectura? La AUH reviste una gran importancia para darle volumen al mercado interno. De esta forma podemos dimensionar cuál es la transferencia que hace el Estado en dólares, y cuál es el cambio de tendencia con el nuevo gobierno. Hagamos algunas cuentas, suponiendo 3,8 millones de beneficiarios para todos los momentos. Recordemos que durante el macrismo la inestabilidad macroeconómica autoprovocada, llevó a que el dólar bajara respecto del mes anterior más de una vez desde febrero. Dicho lo cual, con la última suba del período kirchnerista (junio 2015), la AUH estaba a U$92,57 dólares, lo que resulta en el primer estimado en una transferencia de U$4.221 millones por año. En el último aumento macrista de marzo de 2016, la AUH explicaba U$68,33 dólares por beneficiario, resultando en un primer estimado de U$3.116 millones por año. En base al último dato (U$64,8 por AUH), la suma da un monto anual de U$2.960 millones que transfiere el Estado. 
Para poner en contexto: las retenciones (derechos de exportación) que dejará de recaudar el Estado por reducir total o parcilamente las mismas al agro, a la minería y a la indutria, suman U$4.700 millones en el año.  La transferencia de ingresos también aquí se verifica.


Elaboración propia, en base a Anses y BCRA




martes, agosto 23, 2016

La ilusión nominal

Mucho se habla de gradualismo o shock en el cambio de patrón de acumulación (o modelo económico; no me gusta hablar de modelos en general porque implica una copia, y eso nunca es exacto, tiene más sentido hablar de proyectos políticos, pero como la palabra modelo se entiende en un segundo, seguiré usándola), pero nunca se aborda este debate con seriedad.

No me interesa tampoco escribir un paper al respecto, sólo quedarme un poco en la discusión conceptual. Antes que nada, comentar que la nominalidad tiene que ver con una mirada aislada de precios y variables, sin un análisis de conjunto, que dé contexto. Por ejemplo, un salario nominal puede aumentar un 36% pero si la inflación se ubica en 42% el salario en realidad bajó 6%. Esto puede complejizarse, afinarse, especificarse, sectorializarse, analizarse por grupo de consumo, etc., pero con que la idea esté entendida, estamos.

Cuando hablamos de gradualismo o shock debemos primero que nada, caracterizar el cambio. Porque no se trata de una profundización de nada de lo que había antes, que sería un particular gradualismo o shock hacía más de lo mismo. Está claro que se trata de un cambio, no de una profundización: no hay nada que esté más regulado que en 2015. Y menos regulado fortalece a los sectores y eslabones más fuertes. En el caso argentino, eso significa el fortalecimiento de la banca extranjera, el campo y algunas multinacionales con usuarios cautivos (de servicios).

Si definimos a los ganadores del modelo, al interior de la cúpula del capital como a los sectores más transnacionalizados del mismo, y menos vinculados a bienes transables dentro del mismo, tendríamos que los conductores del actual bloque de poder, el sector que hegemoniza el nuevo modelo está sobre todo vinculado a las agroexportaciones, a la banca extranjera y a ciertas multinacionales (en principio de la energía, aunque aún no ejercen su dominio material pleno porque "lleva tiempo").

Si me siguen en esta idea (que repite la hegemonía, más o menos los mismos sectores ganadores de ese resultado de coerción y consenso que había en 1990, antes del plan Brady; después del plan hubo más consenso en el bloque hegemónico, por lo menos hasta 1995, etc.) también me van a admitir que se está consolidando una suerte de valorización financiera.

Bueno, un shock o un gradualismo es hacia algún lado. Si estamos yendo hacía a una valorización financiera, que se integra con tipo de cambio apreciado, endeudamiento público (que ayuda a apreciar el peso y mantiene las tasas positivas en dólares) y fuga de capitales, ¿qué variable está yendo lento hacía ahí? La confusión es nominal. Que no haya una devaluación fuerte de vuelta no es gradualismo, sino que es el camino posible hacia otro lado: valorización, deuda, fuga, ajuste público y tipo de cambio apreciado. Este modelo genera un alto desempleo pero no un gran perjuicio sobre el poder adquisitivo del salario (aunque sí reduce notablemente el volumen salarial del conjunto y el mercado interno y el derrame sobre la informalidad). Este modelo en principio puede confundir, pero no debería.

No perdamos de vista que la definición de tipo de cambio apreciado también parece estar en discusión. Vamos a definirlo como el lugar natural en el que estaría el tipo de cambio libre sin endeudamiento externo, entonces ese "equilibrio" llegaría en relación a la cuenta corriente del balance de pagos (que vincula la economía real con el exterior). Digamos también que todos los posibles equilibrios del tipo de cambio también generan ganadores y perdedores. Y que la solución correcta es apuntar a un mayor saldo de cuenta corriente (más industria), plan que podría incluir un equilibrio con deuda para sostener mercado interno. Nada más lejos en esta actualidad; no hay plan industrial.

La pregunta es si el gobierno se detendrá antes de ahogar el presupuesto público con excesos de deuda tóxica, que impliquen servicios de deuda que lastimen otros gastos e inversiones, en este caso sí habrá gradualismo. Pero por ahora no hay forma de saberlo, el camino parece ser a toda prisa hacía un esquema de especulación financiera y expulsión industrial. Si llegado un punto hay algún intento por promover algún tipo de industria, que lleva de suyo el crecimiento del mercado interno (por empleo y posterior nivel salarial) en ese caso podría decirse otra cosa, pero por ahora no. Hasta acá, considerando el perfil de los Ceos en el gobierno, las empresas multinacionales favorecidas y a su vez los sectores productivos y trabajadores perjudicados, todo indica que se puede hablar de shock.

Pero cuidado, no hay que dejarse llevar por la ilusión nominal.



jueves, agosto 18, 2016

Fallo de la Corte y otros. Sobre el tarifazo, mitos y verdades.


Mi enfoque personal es que el tarifazo fue desmedido y sólo pensado para favorecer empresas, cosa que no asombra siendo que Aranguren se parece más a un lobbista del sector (ex Ceo de Shell) que a un usuario residencial o a una PyME.

Dicho lo cual, habrá que ver cómo afecta que el freno sólo se aplique sobre el 23,5% de usuarios residenciales. Los precios vinculados al otro 76,5% también golpeará en los hogares. De ese 76,5%, un 31,7% se usa para generar electricidad. No es un tema menor.

Por otra parte, el fallo de la Corte tiene un efecto cuasi similar al voto de Cobos en contra de la 125: poner un freno a un conflicto social y político que no ayudaba a la organización social y económica del país (rol clave del Estado).

Hice un resumen de algunas cuestiones para saber dónde estamos parados.

Click para agrandar las imágenes.

Primero el resumen del fallo de la Corte Suprema de Justicia. Acá link.


Después otras consideraciones para entender y contextualizar.



Algunas consideraciones (gráficas) del sector del gas en la Argentina, en base al Anuario 2015 realizado por Enargas.

Interesante ver que el sector residencial recibe menos de 24%, un 23,5% del total. Las centrales eléctricas un 31,7%. Esto es un dato no menor, porque el fallo de la Corte no toca el valor del gas en tanto insumo de la electricidad. 


En el cuadro que sigue, llamo la atención sobre el crecimiento de la entrega de gas total a la industria entre 1993 y 2015.







Características principales para entender de qué hablamos.
El gas natural licuado, denominado comercialmente GNL, es gas natural transformado en un líquido a –162.2°C y constituido casi totalmente por metano, que se ha convertido en una fuente creciente de energía debido a que puede ser fácilmente transportado por mar y almacenado para su uso.
Cuando se lo calienta a –106°C o a mayor temperatura, se hace más liviano que el aire, sube y se dispersa. En fase vapor, aparece como una nube blanca visible porque su baja temperatura condensa la humedad del aire circundante y cuando se lo expone a la temperatura ambiente se vaporiza rápidamente. En estado líquido, el GNL es 1,4 veces más pesado que el aire, pero a medida de que se calienta su densidad se reduce, alcanzando 0,55 veces la del aire a temperatura ambiente.
A menudo se lo confunde con gas licuado de petróleo (GLP), aunque sus componentes difieren completamente. El gas licuado está compuesto por moléculas de propano y butano en distintas proporciones, más pesadas que las de metano, extraídas de la corriente de gas natural húmedo y almacenadas en recipientes aptos para su transporte y posterior utilización comercial. Como el gas licuado tiene mayor poder calorífico que el metano, se acostumbra a adicionar pequeñas proporciones de propano o butano al gas natural seco para elevar su poder calorífico, satisfaciendo así las especificaciones de determinados consumidores.
También se lo suele confundir con el gas natural comprimido (GNC). Si bien se trata del mismo producto, en este caso sólo se lo ha comprimido a 200 bar, reduciendo así su volumen, para poder almacenarlo y transportarlo, generalmente para su uso como combustible para automotores. El GNC es esencialmente metano comprimido que se mantiene en fase gaseosa.

Unidades y dimensiones usuales
El universo del GNL ha adoptado un léxico especial que conviene repasar brevemente:

Btu: Unidad térmica británica. Es la cantidad de calor necesaria para aumentar en 1 grado Fahrenheit la temperatura de una libra de agua en su máxima densidad (aproximadamente 39° F). Un millón de Btu (MM Btu) equivale a 27,8 m3 de gas y a 0,048 m3 GNL o a 0,0192 t GNL.

Millón de toneladas de GNL por año: unidad usada para medir el volumen de gas entregado por año. Una tonelada equivale a 2,47 m3 de GNL. Para regasificar 1 MM m3/día es necesario emplear 725 t GNL.

Trillón de pies cúbicos (Tcf): Unidad de volumen de gas habitualmente usada para medir reservas. Equivale a 28.300 MM m3.



Sobre las tarifas, decíamos antes en otro post:

Cuando hablamos de tarifas de servicios públicos debemos considerar algunos aspectos claves, en el marco de privatizaciones que en la Argentina se hicieron mal, apuradas y con pocos criterios sociales.
Primero se trata de servicios que tienen baja elasticidad, por cuanto su uso resulta imprescindible y no es fácil modificarlo. Es en este sentido que se suele hablar de usuarios cautivos.
En segundo término, al tratarse de monopolios considerados naturales, por cuanto la competencia es ineficiente para la sociedad (no puede haber varias redes de luz, de agua, de gas, y hasta hace algunos años de telefonía fija) surge como indispensable su regulación o control por parte del Estado.

En virtud de estas dos cuestiones no se puede plantear una libertad de mercado como podría haber en materia de por ejemplo, peluquerías. Así que el Estado debe establecer normas (regulación) y estructura tarifaria. Porque está en juego la distribución de recursos, el bienestar de los usuarios y el sistema productivo que usa estos servicios.

No era en absoluto descabellado plantear la necesidad de una readecuación de tarifas, porque hay un trade-off (para el contexto local, de multis a cargo de los servicios) entre la sobre regulación y la eficiencia de los servicios que estaba muy inclinada hacia la primera. 

En este sentido un ajuste era necesario liberando recursos del Estado para otra cosa, y equilibrando y dotando de equidad a estos sistemas en todo el país. 

Esta readecuación se tornó en tarifazo en la medida que hay unidades productivas y sociales con incapacidad para absorber o transferir a clientes (tan golpeados como ellas) los precios nuevos.
El problema de fondo es que se hizo al mismo tiempo de una devaluación y un ajuste también, ambos, desmedidos. Sin dudas es un tarifazo, y el hecho de haber sido de 1200% en gas para la patagonia, y luego reducido a 400% muestra impericia y excesos. Además, del hecho que no haya un número exacto se extrae la evidencia de que no hay herencia, hay interés de las multinacionales implicadas. Es decir, el gobierno dice que no tenía alternativas, pero cuando las fuerzas sociales en pugna le muestran un límite cambia los montos sobre las facturas, eso muestra que sí había alternativas, y que en principio se decidió lastimar el bienestar de la gente (hasta dónde dé).


Dice Carrillo en P12:

Un trabajo realizado por asesores del ex ministro De Vido destaca la incorporación de usuarios a los servicios de gas y electricidad desde 2003 hasta el año pasado. Asegura que se sumaron 2.431.730 usuarios a la red de gas, lo que implicó un aumento del 40 por ciento en doce años. Al tendido eléctrico se incorporaron 5.832.274 usuarios, un incremento del 73 por ciento frente a los registros de 2003. El resultado es que a fines de 2015 se registran 8.500.126 usuarios de gas por red en el país y 13.753.932 conectados al sistema eléctrico, según cifras de Enargas y Adeera (asociación de distribuidoras eléctricas).

Otro punto discutido en el plenario de comisiones fue que la manera en que se estructuró el tarifazo no discriminó entre quienes menos tienen y los de mayores ingresos. Por el contrario, la quita de subsidios derivó en que los más perjudicados sean en términos relativos los de clase media y baja. En ese sentido, recordaron que la quita de subsidios que se inició en diciembre de 2011 para sectores puntuales con el anterior gobierno fue por el carril opuesto. En esa fecha se redujeron y eliminaron subsidios de gas y electricidad por 4057 mil millones de pesos a industrias agroquímicas, de procesamiento de gas, biodiesel, refinación, aceiteras, mineras y petroleras, como así también a bancos, financieras, casinos, hipódromos, aeropuertos internacionales y telefónicas. En mayo de 2012 se aplicó una quita a 28.604 usuarios residenciales de altos ingresos. En enero de 2012 se acogieron a la renuncia voluntaria 33.200 usuarios, por 21,9 millones de pesos. Ese año se sumaron 223.000 usuarios de countries (385,5 millones de pesos) y 9000 familias de Puerto Madero, Barrio Parque y Recoleta (15,5 millones de pesos).

Pese a esa quita de subsidios, el documento destaca que se llevó a cabo un plan de obras que permitió la incorporación de 12.400 megavatios, 5500 kilómetros de tendido de nuevas líneas eléctricas, 3300 kilómetros de gasoductos troncales, la construcción del Gasoducto del NEA e inversiones en energías renovables. Esto derivó, se subraya, en que la participación del Estado en inversión energética creciera de niveles del 3 por ciento en 2003 a un 45 por ciento el año pasado.


Dice Scaletta, también en P12:

- La primera es que el gobierno decidió llevar el precio del gas en boca de pozo, por el que se pagaba poco más de 2 dólares el millón de BTU, a casi 5 dólares. Con una sólo decisión administrativa generó una transferencia a las gasíferas de entre 2800 y 3500 millones de dólares anuales, según el cálculo de distintas fuentes. Se trata de un valor muy por encima del precio que se paga internacionalmente y que duplica en exceso al costo de producción estimado por la Fundación Bariloche, que es de 1,9 dólares el millón de BTU. Dicho de otra manera: no había razones técnicas para una suba de semejante magnitud. Su lógica no fue un imperativo de mercado, sino una decisión de Estado. Redondeando para abajo: se concedió una transferencia anual de 45.000 millones de pesos el mismo día que se aumentaron las tarifas a los consumidores para, supuestamente, reducir el déficit fiscal. Por el lado de la producción, en tanto, la historia reciente enseña que la desregulación y concesión de súper ganancias puede traducirse en agotamiento de reservas antes que en mayores inversiones. Es lo que ya parecen indicar los primeros números conocidos. Los nuevos datos de exploración, producción y empleo sectorial son todos negativos. Por alguna extraña razón, los columnistas oficialistas no hacen referencias a esta transferencia de 45.000 millones de pesos y prefieren en cambio comparar boletas individuales con costos de pizzas o de televisión por cable. Vale recordar también que el discurso de campaña era que los subsidios se reducirían para bajar su peso en las cuentas públicas, lo que vuelve inconsistente haber decidido al mismo tiempo la transferencia multimillonaria a las petroleras. - Un segundo dato duro, no considerado en el contenido del nuevo apocalipsis, es el costo fiscal de haber eliminado o reducido los aranceles a las exportaciones del agro, la industria y la minería. Anualizando los números en base a las ventas externas del primer semestre se observa que el Estado dejará de recaudar por este concepto alrededor de 5000 millones de dólares, aproximadamente 75.000 millones de pesos. Según el apocalipsis PRO, si se retrotrae el aumento tarifario el fin se desencadenaría por un rojo fiscal de 80.000 millones de pesos. Aceptando el argumento sólo con fines analíticos, los dos puntos anteriores muestran cómo el gobierno podría obtener fácilmente 120.000 millones de pesos adicionales, es decir; un 50 por ciento más de lo que necesita, lo que le evitaría, según su relato, “cubrir con la emisión de pesos el agujero fiscal alentando la inflación”. De paso podría volver a contar con un instrumento de control de precios internos como las retenciones. O de negociación con las petroleras para que inviertan, aplicando el ABC de las políticas de promoción sectorial. Volviendo al comienzo, técnicamente toda decisión de política económica es una decisión de transferencias de ingresos. Luego, son las relaciones de poder las que definen quienes se benefician de estas transferencias.

Finalmente, la esctructura por sector de la energía eléctrica en base a la facturación.


jueves, agosto 11, 2016

El macrismo puso al nadador gordo del lado del salario, que pierde su carrera contra los precios


Y sí, loco, me gustan los gráficos. Son claros y directos. También me gusta el mate y el café, pero no jodo con eso.

Acá les pego dos gráficos más.

Uno muestra la variación de precios interanual medida por mes, por un lado, y la variación de salarios interanual también medida por mes. O sea, son variaciones de cada mes, respecto del mismo mes del año anterior, tanto para precios (Bein), como para salarios (total salarios registrados, fuente SIPA). En el caso de los salarios, a partir de abril de 2016 (no hay datos oficiales desde ese momento) se realizó una estimación basada en el promedio histórico de variaciones desde 2008. 


El primer gráfico está buenísimo, porque la línea azul muestra cómo se le gana a la roja cuando no hay shock de precios (en todo el gráfico los shocks en cuestión están vinculados al sector externo, pero en el último además hay que vincularlo a la quita de retenciones, que es inflacionaria, y a la quita de subsidios a los servicios).


El segundo gráfico lo pongo porque es un hit (lo publicó Verbitsky en P12). Lo voy a seguir haciendo. ¿Por qué? Y... un poco porque puedo, otro poco porque quiero, y otro poco más porque está bueno para entender quién gana y quién pierde en la Argentina de hoy.



Les agrego algunos datos que son cruciales, y si no lo son, a mí me caben ponerlos hoy por acá.

  • Entre 2004 y 2015 en la Argentina hubo 460% más acuerdos y convenios colectivos homologados, comprendiendo a 260% más personas, y con un verdadero derrame creciente sobre el personal en negro o no sindicalizado. Según el Centro Cepa, en el período que va desde 2004 a 2015 el salario real creció un 72% (utilizando índices privados de inflación), con un desempleo que bajó de 13,5% a 5,9% en ese lapso. A su vez, el mismo Centro Cepa da cuenta de una caída de 10,9% en el poder adquisitivo del salario durante el primer semestre de 2016. 

  • La UIA en un informe reciente comenta que “durante la década que va entre 2003 y 2013 la industria creció 90% con un aumento cercano al 50% en la productividad y del 70% en los niveles de empleo. Las exportaciones de manufacturas de origen industrial y agropecuario se incrementaron aproximadamente en 40.000 millones de dólares”. A partir de 2012 la productividad se estanca, y es cierto que eran necesarias políticas industriales sectoriales que no llegaron implementarse. También es cierto que desde 2011 hasta 2015 siguió bajando el desempleo y mejorando el poder adquisitivo del salario. 

  • Por otro lado, del análisis de las negociaciones por rama de actividad en 2015 puede verse que la distribución de paritarias por sector ubica a la industria en el primer lugar con 33,7% de las paritarias realizadas, seguida de transporte con 24,4% y servicios 15%. Esto por un lado demuestra la tracción del sindicalismo industrial sobre el total de negociaciones, pero por otro lado permite inferir que con menos industria -además de las cuestiones estructurales contra el empleo y la balanza de pagos- nos encaminamos a una mayor debilidad sindical con impacto negativo sobre el salario. Esto no es un dato menor, por cuanto debe tomarse en cuenta en el análisis de la estrategia de flexibilización laboral que lleva adelante del gobierno en el marco de lograr un ambiente más amigable para las inversiones extranjeras. Ambiente que no tiene en cuenta ni los derechos laborales ni la actividad económica del conjunto de la Argentina. 

  • La Argentina entre 2003 y 2015 creció, se industrializó, tuvo mejores salarios y bajó el desempleo, todo en un contexto de mejoras en la organización del trabajo y derechos conquistados por los trabajadores, no sólo a nivel salarial sino también en otros niveles. Es verdad que la coyuntura exige algunas decisiones para poder avanzar, pero no lo es de modo alguno que la flexibilización laboral, tal como pide la ortodoxia, tal como históricamente reclama el FMI para países emergentes, sirva para mejorar el nivel de empleo o bajar la pobreza. Para lo único que sirve es para mejorar los niveles de ganancias en dólares que exigen las inversiones extranjeras para llegar al país. Pero también es mentira que las inversiones extranjeras vengan en mayor proporción cuando el Estado garantiza ganancias extraordinarias y remisión de utilidades sin límite. Los estudios, tal como verificó un informe reciente de EPPA, muestran que la inversión llega en mayores montos cuando la actividad de la economía es mayor. Y esta actividad, de manera probada, es mayor cuanto más volumen tiene el mercado interno, cosa que incluye mejoras salariales y nivel de desempleo bajo. 

martes, agosto 09, 2016

Cinco zonceras, en cinco gráficos

En cinco imágenes rápidas se busca mostrar que la realidad que vivimos es una gran zoncera si se compara con el discurso macrista, tanto actual como el que se ejerció en campaña.

1: posiciones económicas del mejor equipo en 50 años. Lo que antes era una crítica es hoy una hoja de ruta. 
Fuente: twitter


2: todos los países subsidian la energía (OETEC)
Gráficos copiados de OETEC


3: la inflación va a ser lo más fácil que tenga para resolver, decía el presidente antes de asumir

4: vamos a unir a los argentinos, pero los contrastes entre perdedores y ganadores son más que claros
Elaboración propia, fuentes varias

5: la inflación se come el salario decían, pero el problema era bajar los salarios en dólares, cosa que han logrado en parte. 
Fuente: elaboración en base a Centro Cepa