lunes, diciembre 05, 2016

Derribando mitos contra la industria y el Estado

Cosas que encontré por ahí. Y que bien valen una mirada.

Los gráficos que siguen son de autoría de Daniel Schteingart (click para agrandar).

Hay distintas cuestiones que son interesantes en ellos. Vamos viendo uno por uno.

En el gráfico que sigue hay que mirar lo que pasó en la Argentina desde 1975-1976. En ese momento se rompió la tendencia similar a otros países avanzados.


La Argentina, por varias razones, entre las que cabe contar la política económica interna, se encontró en 2011 con niveles superiores a los de 1974. 


La industria baja la pobreza. Basta de decir pavadas contra la industria. El caso argentino es claro. Sin industria no hay combate a la pobreza. En todo caso, la discusión es cómo industrializar sin afectar (¿tanto?) el sector externo o los niveles de endeudamiento externo.


En 2014 la situación del Gini era más equitativa que en 2011, otro mito que se cae.


Este gráfico lo hizo el departamento de Economía de la U. de Quilmes. En 2016 el "hecho en la Argentina" se desploma, y con él la industria es el sector que más sufre en este nuevo ciclo.


Y esto proviene de la UIA.


Claro que había múltiples desafíos pendientes en 2015, y que los va a seguir habiendo para siempre, pero ninguno de ellos parecía resolverse de la manera que lo hace Cambiemos, ésta es la discusión.

miércoles, noviembre 30, 2016

Industria del calzado, año 2016. Una secuencia.

Acá hay una secuencia, que si se entiende, se puede dar una idea de qué está pasando.

En un desborde de honestidad intelectual cabe decir que el sector de empleo directo se había reducido desde 2012, la modificación en las políticas cambiarias y comerciales de la Argentina, en función de un mundo más agresivo en la colocación de sus productos, fue insuficiente para este sector. Sin embargo, era central sostener con alguna estrategia comercial lo que existía en 2015.

Click en imágenes para agrandarlas y verlas como Dios manda.


 
Fuente CAME. Caída del consumo del sector calzado.


Récord de importaciones de los últimos años.


Aumento de las importaciones y caída del "Hecho en Argentina"

Sin comentarios.

Se habla de una caída de 3500 empleos en el sector este año. De ser así es cerca del 10% del empleo del sector. Fantástico cómo funciona la gimnasia de la reconversión de Prat-Gay.


viernes, noviembre 25, 2016

¿Más atraso cambiario? ¿A quién le sirve? ¿Qué significa esto?

Versión aumentada de un artículo publicado originalmente en Política Argentina.


El análisis del precio del dólar hoy mantiene su vigencia, a pesar de que la ortodoxia neoliberal decía que con su recetario se lograría un lugar natural que convendría a toda la economía. Resulta pertinente señalar que no existe un tipo de cambio ni natural ni de equilibrio, sino que existe una política económica cambiaria que asiste a una determinada posición del precio del dólar, que favorece ciertos objetivos políticos, económicos, productivos y sociales. Toda política que afecta a la generalidad macroeconómica debe analizarse desde una reunión de políticas de distinto enfoque, la política cambiaria, fiscal, monetaria, de ingresos, comercial, tributaria, deben analizarse a la luz de las demás, porque por separado sólo puede resultar en una histeria análita donde no hay comunidad entre apuestas y resultados. 

En esta introducción cabe destacar que uno de los objetivos políticos que persigue la actual administración es el disciplinamiento sindical y social, por cuanto las medidas de gobierno no apuntarían en general a favorecer la organización de los trabajadores ni el fortalecimiento de los sectores que en términos agregados le dan sustento, como en efecto ocurre con la industria.

Se clasifica a continuación en tres dimensiones esta problemática: a) la relación entre el dólar y la inflación; b) las pujas de la cúpula del capital respecto de qué equilibrio lograr, con el salario en dólares como eje; y, c) las circunstancias que existen para el país en función de la apertura de la cuenta capital y financiera que habilita un alto reendeudamiento público, esto último también puede verse en el presupuesto nacional para 2017.

En primer lugar, los cambios en el valor del dólar afectan la variación de los precios de la economía. Como se sabe, un salto cambiario aumenta el valor de los precios de bienes y servicios importados del mismo modo que incrementa el valor en pesos de las exportaciones, con un efecto desplazamiento hacia los precios internos de esos mismos bienes exportables. Así si el valor del dólar se detiene o se desplaza por debajo del aumento general de precios, sirve como ancla inflacionaria. Es de esperar que frente a un 2017 electoral, y considerando que el tipo de cambio real con Brasil ha mejorado (por la apreciación del real), no haya más shocks en el precio del dólar.

En el presupuesto presentado en el Congreso para 2017 se observa la proyección del precio promedio del dólar hasta 2019. Cabe destacar que este presupuesto para 2017 no refleja, en esta etapa previa a su ejecución, un fuerte ajuste como el realizado en 2016. El Gobierno calculó un dólar promedio para 2017 de $ 17,92, un 19,5% más respecto al valor promedio supuesto para 2016 ($ 14,99). Las metas de inflación, una novedad que aparece en el presupuesto, en sintonía con los ítems “ofrecidos” en el Mini Davos realizado en Buenos Aires, señala entonces una inflación de 12-17% para 2017, de 8-12% para 2018 y 3,5-6,5% para 2019.

El precio del dólar promedio señalado en el mismo orden de estimaciones, muestra un aumento de 18,4% en 2018, y 10,9% en 2019, llegando a $23,53. Aquí entran a jugar varias cosas, primero que nada, no se ve un plan vinculado con un corrimiento del dólar por encima de la inflación para que las presiones por la competitividad no se vean profundizadas. No obstante lo cual, y suponiendo que el valor natural del dólar de equilibrio liberal es el que resulta del ingreso y egreso de divisas sin intervención del sector público, se puede ver que de la misma forma que el valor actual depende de los ingentes niveles crecientes de deuda externa pública, hacia 2019 esa situación no se presenta modificada.

La inflación hoy es el pulso de la economía, de haber correcciones cambiarias nuevas cabe esperar que éstas sean cuando ya no haya tanta inflación, cuando una economía fría sea más impermeable a los pass-through de las devaluaciones. Hoy la conflictividad laboral sería muy alta si hubiera un nuevo overshooting cambiario y esto es algo que se busca evitar porque forma parte del axioma originario de la Alianza Cambiemos: disciplinar a la sociedad y a los sindicatos, como camino hacia el dominio de los sectores concentrados sobre las variables macro.

El mismo presupuesto para 2017 admite un tipo de cambio promedio para 2015 de $9,66, lo que resulta en un salto de 55% con el dólar promedio de 2016. Este tema no es menor, porque el gobierno dijo en repetidas circunstancias que el dólar blue o paralelo era el que regía los precios relativos de la economía, cosa que hoy sabemos que no era así, y hasta el mismo tarifazo absorbe parte de esa devaluación, generando una modificación en los precios relativos con impacto en el consumo del conjunto de la sociedad con preponderancia de los sectores más humildes.

En segundo lugar, volviendo a la clasificación inicial, respecto de la puja distributiva, a partir de la lectura de informes del Centro Cepa, la devaluación de diciembre de 2015 generó una baja sustantiva en el salario en dólares, cosa que mostró su punto más bajo en febrero de 2016. En efecto, en septiembre de 2015 el salario mensual registrado bruto industrial promedio representaba alrededor de 1879 dólares, que comparado con el de octubre de 2016 -1503 dólares- refleja una caída de 20% (contemplando paritarias, y siempre en promedio), después de haber llegado a caer más de 32% en febrero de 2016. Cabe mencionar que desde mayo y hasta octubre hubo cierta recuperación en dólares del salario industrial registrado promedio a pesar de los efectos del Brexit (junio) y Trump (noviembre). Estos efectos abren cierta incertidumbre en el análisis, sin embargo se supone que la Argentina en el corto plazo podrá ser resistente a ellos (más allá de si eso es bueno o malo para el aparato productivo local).

La devaluación del dólar transformó el mercado interno de la Argentina, asimismo modificó el mercado de bienes deprimiendo la demanda, bajando el nivel de inversiones y poniendo en duda el tan mentado salto de la oferta, que no cabe esperar para 2016.

En febrero de 2016, el Centro Cifra destacaba en un informe sobre la naturaleza política y económica de la Alianza Cambiemos, que: “las distintas fracciones del capital que se articulan en el nuevo bloque de poder tienen intereses diferentes pero el punto de acuerdo entre ellas es el disciplinamiento de la clase trabajadora (…) La conclusión es que la hegemonía se desplazó de los grupos económicos locales a los bancos trasnacionales y las empresas extranjeras”. Una lógica de valorización financiera se encuentra asociada a otorgar beneficios a la inversión extranjera de manera tal que los agentes controlantes puedan comprar más dólares de los que ingresaron, cuando remitan utilidades. Si las empresas en cuestión pueden aumentar sus tarifas (comúnmente vinculadas a servicios cautivos) más que el dólar la cuenta otorga una renta extra en dólares.

Se suele afirmar, en base a numerosos estudios, que el modelo dirigido por el capital concentrado y transnacionalizado que tuvo la Argentina entre 1976 y 2001, fue orientado a la valorización financiera, con preponderancia de los actores internacionalizados posicionados en servicios no transables, multinacionales de servicios con mercados cautivos, y de gran penetración en el sistema financiero de la Argentina. Por otro lado, la fracción del capital dominante en 2002, la gran burguesía industrial, estaba (y está) interesada en sueldos y costos locales bajos en dólares, y en generar ganancias mediante la exportación de bienes transables. Estas dos fracciones se ven enfrentadas nuevamente, y pueden visualizarse en cada posición pública respecto del valor del dólar. La extracción del capital vinculada al poder económico local teme en esta instancia una nueva re-apreciación del peso. Este sector es comandado por Techint, Arcor, Pérez Companc, Roggio, el grupo Clarín, entre otros (de hecho se encuentran todos ellos en AEA, Asociación Empresaria Argentina). Estos son los dos bloques en puja dentro de la cúpula, destacando que por ahora el primero de ellos, hoy corre con ventaja, y que esto no significa que el segundo pierda, sino “sólo” que no conduce el bloque de poder del actual modelo. La disputa aquí surge entre las multinacionales capaz de operar de manera disociada del ciclo de la economía, o incluso hasta estando más cómdas con la caída que con el crecimiento (por las pujas distributivas), y entre grupos locales que necesitan del mercado interno para moverse, incluso aunque muchos copien comportamientos de las multis. Los trabajadores, ausentes casi en este debate, salvo para movilizarse un poco en los hechos, a favor de los segundos. La política es el arte de lo posible, así que todo acto que ayude a organizar a los trabajadores, cabe ser destacado.

En tercer y último lugar, a la luz de una verdadera herencia de desendeudamiento, debe mencionarse que existe una cierta oportunidad histórica para construir un plan que apunte a transformar la estructura productiva industrial local o, al menos, algún sector en particular (o varios), revisando eslabonamientos y generando una estrategia productiva real. El endeudamiento en este momento puede usarse de distintas maneras que favorezcan el entramado productivo, por ejemplo creando escala sosteniendo el mercado interno gracias al ancla cambiaria, o bien generando fuertes niveles de inversión en sectores productivos claves por su capacidad para sustituir importaciones (el proyecto de inversión en litio en Jujuy podría adoptar estas características).

La amenaza es que se utilice la deuda como en 1976-2001, para potenciar la autopista de la fuga de capitales, éste es el verdadero fantasma de más de un sector social, y para toda la clase trabajadora en general. Sin ir más lejos, en el balance cambiario de BCRA (a octubre) se puede ver una fuga por formación externa y distribución de utilidades del orden de los U$13.460 millones, además se registra el ingreso de divisas por nuevos préstamos señala U$11.387 millones. En este lío de números, sobre una deuda externa nueva de U$44.000 millones (incluyendo nación, provincias y empresas del Estado), de los que cabe restar lo que ya se pagó a buitres y otros (como importaciones pendientes), la fuga descripta y un aumento de reservas del orden de U$12.000 millones, se puede suponer que hay un margen de varios miles de millones de deuda que aún no ingresaron al país, y que sumados al blanqueo ingresante, apreciarán el peso doméstico, o lo sostendrán.

En principio el presupuesto para 2017 prevé que los intereses de la deuda pública insumirán $247.328 millones (10,2% del gasto total y 2,53% del PBI), ello implica un monto 32,3% superior a 2016, que es el doble de la inflación esperada para el año próximo.

lunes, noviembre 21, 2016

Encuesta "falopa" en Tuiter, perdió Macri

Hice una encuesta en Tuiter. Para divertirnos un poco y no mucho más. Es la red tuiter y es encuesta. Ninguna de las dos puede ser seria.



La posteo acá porque resultó de una popularidad inusitada. 

Algunas aclaraciones: 

1. El universo de las encuestas en Tuiter es "personas que vieron la encuesta en Tuiter y participaron". Es un universo autoexplicado. Ergo, no se puede universalizar a otra cosa porque ya es un universo. No una muestra, un universo. ¿Es claro? Lo mismo pasa con las encuestas en los diarios web... y con muchas encuestas de campo con toda la metodología formal en condiciones... también.

2. Mis encuestas a lo sumo, un buen día, tienen 500 votos. Acá se multiplicó por 10. Todos muy preocupados por el resultado final. Es Tuiter, muchachos, no tiene nada de trascendente en sí mismo, aflojen.

3. Durante la encuesta, unos 340 RT fueron hechos por personas que respondían tanto a macristas como a antimacristas. Aunque cabe suponer que hay un sesgo hacia el antimacrismo por la predisposición a responder en encuestas de personas etiquetadas como antimacristas. Como yo. 

4. Así y todo, siempre en este tipo de encuestas hechas desde mi cuenta el ganador era ampliamente el macrismo, ya que la red (las redes en general) es en sí misma es de mayoría macrista, o neoliberal o liberal.

5. Creo que hay mucha gente que si bien era y es fervorosamente antikirchnerista, le clavó el voto en "mala". Por algo será. Imposible saberlo. Pero les dejo la reflexión.

jueves, noviembre 17, 2016

Algunos datos del balance cambiario... a octubre de 2016

Como se puede ver, hay algunas cosas para tener en cuenta sobre cómo se movieron las divisas durante lo que va de 2016, a partir del balance cambiario del BCRA.

El balance cambiario es una suerte de base caja del balance de pagos (que sería un devengado). Muestra cómo se mueven las divisas que entran y salen y en base a qué conceptos. Tras la salida de la restricción externa por el peor camino, analizar estas variables es pertinente.



La mirada sectorial arroja algunos datos para considerar. La minería, que tuvo la gracia de ver eliminadas sus retenciones, paradójicamente, ingresó menos divisas. En el acumulado de enero a octubre de 2015 el ingreso de divisas por mercado de bienes resultó en U$3173 millones, mientras que en el mismo lapso de 2016 ingresó, en efecto, 2589. Un 18,4% menos, frente a una caída promedio simple de precios internacionales de los productos del sector, entre junio de 2016 y junio de 2015 de 15% (sin ponderar por las cantidades exportadas de cada producto).

En el caso de los autos, el resultado total de la industria automotriz, por todo concepto, arroja para los acumulados enero - octubre, en 2016 -U$6309MM, 2015 -3213, 2014 -2713 y 2013 -8501, sin olvidar que la producción en 2016 se aproxima a la mitad en unidades respecto de 2013. El resultado por comercio de bienes suele ser un 95% del resultado general, siempre negativo.

Como puede verse a continuación (click para agrandar), según los datos del BCRA, la fuga de divisas, si se suman la formación de activos en el exterio y la remisión de utilidades, arroja una salida de U$13.461MM, un 129% más que en el mismo período de 2015. Esto ha sido compensado por el ingreso de divisas en carácter de préstamos financieros.

Click en imágenes para agrandar.



Por otro lado, según datos de Hacienda, la deuda del sector público aumentó entre diciembre y junio pasados, 44,5%, lo que en términos absolutos es U$37.353MM. Si se compara entre junios, y se mira sólo la deuda en bonos, la suba es 51%.



Lo que sigue es otra mirada de lo anterior. La deuda externa total y la deuda externa del sector público no financiero y BCRA.


Otros estudios señalan un aumento de deuda externa que ya roza los 45.000 millones de dólares este año. Sin ir más lejos el día 17/11/2016 el tesoro emitió otra letra por 1.000 millones de dólares (más deuda). El Ministro que criticaba la grasa militante emite deuda el día del militante, para ser un referente de la JP tiene lógica, pero que nadie se equivoque: la JP Morgan. Feliz día del militante de la deuda, Sr. Ministro.

El peor camino para salir de la restricción externa, en base al contexto social y productivo nacional que existía en 2015, fue la devaluación del peso, con aceleración desordenada del endeudamiento externo (gracias al pago poco transparente a los buitres y a la herencia de desendeudamiento) y viabilización de la fuga de divisas gracias a la posterior apreciación del peso propiciado por esa misma deuda, y en el marco del tarifazo que mejoró los ingresos de las empresas energéticas y a la sazón de la destrucción del consumo a partir del ajuste fiscal.

Un plan correcto hubiera sido promover la industria, en función del largo plazo, reconstruyendo la sustentabilidad innegablemente perdida en 2015, analizando sectores por su productividad, competitividad y capacidad de sustitución de importaciones con producción nacional, pero sin tanto daño social como resultó del achicamiento del mercado interno.

miércoles, noviembre 09, 2016

#TrumpPresident ¿Y ahora qué pasa, eh?

Vamos a bucear en un mar de dudas.

Hay distintas cuestiones que nos generan preguntas: ¿podrá Trump llevar adelante algo de su programa? ¿Es viable el programa de Trump? ¿Cómo impactará en la Argentina?

Ni una sola de estas preguntas puede tener una respuesta categórica, habrá que ver. Algo así como "hay que darle tiempo a Trump", frase en sí misma que esconde mi pesimismo. Pero para los que nacimos en los 70s, cuando se terminaba la hegemonía de los acuerdos de Bretton Woods, la vida fue ver cómo se movía la globalización de occidente de la mano del neoliberalismo. Nos merecemos un cambio de paradigma. ¿Es esto posible? Vaya, lo veo muy difícil. Pero sin dudas que Trump, si sigue su programa explícito, va a tensionar el paradigma, y algo puede pasar. "El futuro de ver difícil es" decía el maestro Yoda. Y tenía razón.

Suponiendo que Trump practica algún tipo nuevo de proteccionismo, sin olvidarnos que EEUU está en el podio de países que aplican la mayor cantidad de barreras no arancelarias y por lo tanto ya es de alguna forma proteccinista, pero suponiendo que su proteccionismo apuntará a atender las necesidades de sus votantes: trabajo de mayor calidad, que permita una mejor distribución del ingreso. Ponele que lo haga, no puedo saber si lo va a hacer. Pero quiero pensar qué pasaría en la Argentina frente a un esquema así.

La cosa es complicada, como siempre. Nadie puede suponer que un presidente de EEUU puede generar cambios abruptos en EEUU. Quizá sí en Latinoamérica, subiendo o bajando la tasa de interés y otras cosas, así, muchas veces la polítca de países de Latinoamérica siguieron la suerte que les imponía EEUU, para bien o para mal, y por supuesto, no seamos deterministas: un Chávez, un Néstor, un Evo, o un Lula, quizá fueron emergentes de una época pero fueron los merjores de esa emergencia, cosa para nada menor. Si no surgía un NK y surgía otro, no hay forma de saber si se hubieran reestatizado las AFJP o logrado un canje de deuda récord y con beneficios para la Argentina como los acontecidos en 2005 y 2010. Etcétera.

Vamos a otra cosa.

¿El proteccionismo industrial en EEUU qué podría generar en la Argentina? Varias cosas. En EEUU no se puede hacer sin tomar medidas que afecten al alza la tasa de la FED, porque un mayor empleo industrial aumenta el consumo y a partir de un punto donde la demanda agregada corre más rápido que la capacidad instalada, tensiona los precios y crea inflación, lo sabemos, pasa tanto en EEUU, como en la Argentina, en China, en Brasil o en el Congo. Con distintas dinámicas y velocidades en cada país, pero que resulta en el caso puntual de EEUU en suba de tasas para contener el nivel de precios.

Eso en la Argentina podría generar varios problemas. En primer lugar pondría en jaque la idea de sostener con deuda el tipo de cambio apreciado. Los dólares deberán venir un poco de otro lado. O usar menos para importar. Quizá esto ya no sea tan sencillo, por el encarecimiento del crédito, por tanto, empujaría a la Argentina a un proceso creciente de devaluación y frenaría la reconversión industrial hacia el campo y hacia bienes no transables de la economía, para volver a pensar en algún valor agregado.

En segundo lugar, no es per se una mirada optimista, porque el gobierno actual no va a validar algo así alegremente, la rana es rana y el escorpión es escorpión, no es común que se cambien los roles, entonces es posible que Cambiemos busque acelerar la lógica de endeudamiento a un costo mayor.

No obstante, en tercer lugar, un proceso de estas características, y conociendo la historia argentina y latinoamericana, crearía un contexto para gobiernos capaces de pilotear este cambio mundial. La reelección, por tanto, se le va a complicar mucho más que hasta ahora a Cambiemos. Aunque nada es imposble en estas tierras.

En definitiva, acelerando el análisis, si Trump efectua ese proteccionismo que señaló, aguando los tratados bilaterales de libre comercio, podría pensarse que vamos a ver una meseta de endeuamiento de aquí a 2019 en nuestro país, con una lógica de valorización financiera pero sin grandes márgenes de ganancias, mientras se crea un contexto para gobiernos de otro color ideológico hacia fin de mandato, prmovidos por grupos de interés que quieren surfear la ola propuesta desde el norte, que en principio no son los mismos que acompañan a Cambiemos.

El futuro de ver difícil es, y habrá que ver qué hace el nuevo presidente de EEUU y cómo pilotea la situación el nuestro.

Pero tranquilos, por suerte Macri se apuró a ser amigo de Obama, y Malcorra hipotecó la diplomacia a un triunfo de Clinton. El Pro, un acierto tras otro.

Les dejo a continuación unos gráficos que encontré por ahí, que a mi pareceer explican el hartazgo de la mitad de la población de EEUU, que votó por Trump, en general residente en ciudades que no son las más grandes (y menos de la mayoría a decir verdad, pero mejor distribuida, cosa del catch all, que se le va a hacer).

Un video.






Algunos gráficos (click para agrandar). Pareciera que el modelo, que en términos de sustentabilidad, luego de 2008, es aceptable, no logró recomponer el optimismo de estos sectores de la población que de alguna forma buscan un cambio. Vaya uno a saber si lo encontrarán o no.

















viernes, noviembre 04, 2016

El bono de fin de año es sarasa. Una mirada contra diciembre de 2015

Acá hice un pequeño ejercicio estadístico. Espero que les guste, si se puede decir así.

Por supuesto que cada sindicato tendrá más información y mejores proyecciones. Esto es para mostrar una idea. Se trata de ver cuánto perdió el salario registrado promedio respecto del poder adquisitivo que existía en diciembre de 2015 (mes en el que ya se había perdido bastante respecto de septiembre de 2015, que fue el mejor momento). Para algo que estudia esta misma serie relacionada con septiembre de 2015, click acá.

Los datos estimados son los de inflación para noviembre y diciembre (usé 2,5% y 1,5% respectivamente). Y el salario registrado a partir de septiembre de 2016 (para estimarlo usé un promedio del ajuste de los últimos años ponderando los valores del promedio de paritarias). Cabe mencionar que al ser un promedio los ajustes mensuales van entre 0% y 4% más o menos.

En el gráfico está el resto de la información. Click para agrandar.

Para igualar el poder adquisitivo mensual perdido desde diciembre de 2015, debería darse un bono de al menos $13.100, en promedio (y esto es sin ajustar las pérdidas previas a diciembre por inflación). Este valor acumulado para todo 2016 representa alrededor del 62% del sueldo bruto registrado promedio estimado para diciembre de 2016.



Una nota al pié: que raro que mientras los impuestos aumentaban el salario real subía, y cuando bajan, cae. Quizá no sea cierto eso que dice la cocina de paco, que es la ortodoxia, respecto de que los impuestos generan una peor calidad de vida en la población, en nuestra sociedad, y teniendo en cuenta nuestra estructura productiva. Pera pensar.