jueves, septiembre 18, 2014

Las 4 ó 5 cosas

No hace mucho escuchaba por ahí al chivo Rossi diciendo: "acá lo importante es que queden 4 ó 5 cosas claras de estos años de kirchnerismo, no son muchas más".

Pero no dijo claramente cuáles serían esas cosas.


Juguemos. ¿Cuáles son esas 4 ó 5 cosas?


1. La vida de las personas depende de la política del Estado. El desarrollo es colectivo y democrático o no es desarrollo. Y para que el Estado pueda hacer política requiere independencia económica y por tanto soberanía política. O soberanía política, capacidad de decisión para construir esa independencia. Independencia no significa aislamiento o falta de interrelación, sino capacidad de consolidar un modelo sustentable, que dependa de las decisiones del gobierno a cargo del Estado.  
2. La mejor forma de crecer, la manera más sustentable, es con inclusión social. La inclusión es un fin en sí mismo. El Estado es mejor redistribuidor que el mercado, en este sentido. Pero para que perdure se precisa resolver la tensión entre el desarrollo industrial, con competitividad y exportaciones, y el aumento de poder adquisitivo de los trabajadores. Engrosar el mercado interno con inyecciones de inversión social hacia los sectores populares favorece el ciclo virtuoso de la economía, en la medida que no se desmadre por el lado de la no validación de los sectores concentrados sobre esa dada distribución del ingreso (que genera aumento de precios y menos inversiones, para corregir su participación relativa).
3. El empleo es el principal organizador social. El bajo desempleo fortalece a los sindicatos, especialmente si el empleo es industrial, beneficia la organización social y las posiciones favorables en la disputa distributiva. Cuando se fortalece el trabajo se mejoran la calidad de las rutinas de las familias y la sociedad, mejorando temas vinculados como la seguridad, la salud, la educación, el desarrollo cultural, la democracia y la pertenencia y participación ciudadana en la política.
4. Un Estado fuerte puede consolidar derechos no materiales: DDHH, de genero, de minorías en general. 
5. Todo lo que falta, que lamentablemente es mucho, se va a ir logrando gracias a la profundización de este Estado en función de resolver la tensión entre el desarrollo social, productivo, industrial, cultural. Lo cual se logra a través de pequeños desequilibrios marginales y controlados por el Estado, y mediante la comunión y acuerdo de distintos actores en función del desarrollo y, de ninguna manera, a través del retorno a lógicas políticas pasadas. 


Todo esto, para mí, ¿eh? ¿Cómo la ven? Se permiten sugerencias, cambios, modificaciones, eliminaciones y agregados.




lunes, septiembre 15, 2014

El Estado redistribuidor

Publicamos una nota acá, en La Tecl@ Eñe, sobre la importancia de debatir cambios y continuidades del Estado redistribuidor.

Pensando sobre todo en que el futuro debe pensarse sobre la base del presente, y no sobre la base un pasado falsamente idealizado.

Decíamos ahí:

"Mucho se habla de cambios y continuidades, pero poco acerca de qué cambios son necesarios para hacer posibles qué continuidades.

"En la etapa que sigue, cabe pensar en corregir algunos detalles de esa redistribución de recursos. Una vez recuperado el tejido social, no resuelto sino recuperado al nivel que más o menos tenía antes de empezar la traza de destrucción industrial iniciada en 1975 –y profundizada entre 1976 y 2003–, es interesante plantear una nueva forma de redistribución. Ya no hacia los sectores populares como eje central, sino hacia los sectores productivos que permitirán sostener en el tiempo las mejoras sociales de esos sectores populares.

"Entonces, toda fuerza política que se plantee conducir los destinos del país, deberá reflexionar y actuar sobre el Estado para poner énfasis en el desarrollo industrial, atendiendo criterios de competitividad pero sin retroceder en las conquistas económicas y sociales de los sectores trabajadores. En este sentido, deberán conducirse desde el Estado tasas de ganancia por sector, generando certidumbre de largo aliento sobre ellas y promoviendo mayores tasas que promuevan inversiones en los sectores estratégicos para el desarrollo.

Entre otras cosas. 





viernes, septiembre 12, 2014

La dignidad en la villa. Vení, mirá.

Víctor Hugo Morales tiró esta frase:

“Lo que tratan de darte a entender es que hay más gente pobre. No. Me puse a charlar con una de las personas que trabaja en un edificio cercano, mientras esperaba un taxi que nunca vino, y le pregunté, ¿dónde vive usted? En Guernica, me dijo. Vos te imaginás dos horas para venir y dos horas para volver, que muchas veces se te convierten, con cualquier episodio, en una hora más. Si vos tenés la chance de vivir más cerca, en lugares bastante dignos como los que hay en las villas, porque la gente cree que son un verdadero desastre”.
“Si vos tenés tu trabajo a 20 minutos de micro, lo que estás ahorrando de tiempo. Además, es más fascinante darte el gusto de escaparte al Gaumont”.
“Yo elegiría vivir en una villa porque yo crecí en un lugar que es como una villa. He fundado con el Padre Pepe la escuela de música de la Villa 31, he llevado los instrumentos, he comido con los curas villeros en más de una ocasión. Siempre he luchado contra el estigma contra las villas, porque sé que se vive mejor y que vive mucha gente decente”.

No me voy a detener en discutir al periodista o en los recortes que hizo la prensa en su contra (que entrevistó a expertos en Víctor Hugo antes que a expertos en villas). No creo que nadie elija vivir en una villa.

Quiero plantear algunas cosas. Sin ningún ánimo de cerrar un debate que debe darse en profundidad.


  • Las villas crecen cuando hay crecimiento y se reducen, a veces, cuando no lo hay. Por ejemplo, la dictadura arrancó con 225.000 habitantes en villas (en la Ciudad de Buenos Aires), y terminó con 30.000, luego de desarmar sus organizaciones y pasarles topadoras.
  • Cuando hay más trabajo y más poder adquisitivo hay personas que se acercan a las grandes ciudades, para aprovechar ese derrame (albañiles, cartoneros, personal doméstico, mozos, plomeros, choferes, gasistas, electricistas, plomeros, etc.). Se acercan tanto del interior del país, como de países vecinos. 
  • El crecimiento de las villas tienen distintas razones, en la última década primó la falta de recursos y anclajes formales (como en los casos de inmigrantes extranjeros), sociales, laborales y familiares de sus habitantes, antes que el nivel de ingresos. A veces, lo que se paga un lugar en una villa es muy superior a lo que se pagaría de alquiler por un lugar incluso más grande en otra parte de la Ciudad. 
  • La ausencia de alternativas habitacionales es responsabilidad de los gobiernos nacionales y subnacionales. En el caso de CABA prevalecen las estrategias municipales sobre este tema antes que las políticas nacionales. 
  • Hablar de dignidad tiene varios puntos de vista. Es lo suficientemente digna la vida de cualquiera en una villa como para no estigmatizarlo, y atender que quiere estar ahí y no en otro lado, pero insuficientemente digna como para definir que hay mucho por hacer. 
  • En las villas hay personas que merecen el mismo buen trato que en cualquier lado, que tienen algún problema de recursos que los expulsa de una vivienda formal, con todos los servicios y establecida legalmente. Este problema de recursos es un claro problema del sistema y no de las personas. 
  • La solución de fondo es desde el centro a la periferia, generando trabajo formal para todos los habitantes de la Argentina. Eso se logra con Estado, con mercado interno, con promoción de poder adquisitivo y con estrategias de industrialización. De manera que de a poco (es un largo proceso) cada vez haya más formalidad y menos expulsión a la informalidad.
  • Mientras tanto, debe escucharse, valorar, y cuidar a las personas que viven en lugares que son de bajos recursos, buscar la urbanización de esos lugares, con servicios y Estado, y la inclusión urbana al tejido formal. Los distintos grupos que militan las villas son impescindibles, por cuanto -y en la medida que- ayudan a la organización social interna y fuerzan al Estado (nacional o subnacional) a actuar.
  • La expulsión indiscriminada, es un acto de cinismo, es discriminación y es no hacerse cargo que el problema estructural es de la organización del Estado capitalista, y de su tejido productivo formal.


Este tema merece un debate integral, no sólo de los habitantes de una Ciudad, sino de todo un país, de todo el Estado, con sus distintos actores e intereses económicos y culturales.

Mientras tanto, visibilizar estas problemáticas, merece celebrarse.




miércoles, septiembre 10, 2014

Quien nomina es quien domina: quien define, decide (versión resumen)

Les dejo la conclusión de este post publicado en artepolitica.


Entre 1991 y 2001, la industria disminuyó, en precios constantes (de 1993) un 5,8%. Mientras, entre 2004 y 2013 (a precios constantes de 2004) creció un 61,3%. En este período el total de la economía creció un 62,3% real (utilizando la base 2004). En estos años se pasó de 44.610 empresas industriales que generaban empleo registrado en 2003 a 59.200 en 2013 (número que vale admitir, se amesetó en 2011). Concomitante con lo cual, el año 2003 arrancó con 769.000 empleos industriales registrados (17,23 empleos registrados por empresa), mientras que 2013 cerró con 1.284.000 empleos industriales registrados (21,68 por empresa). No sólo hay más industrias, además crecieron (fuertemente hasta 2011). La proporción industrial pegó un salto en 2003-2005 y eso se mantuvo hasta la actualidad (en el orden del 19,5% del PBI). La proporción del sector primario sobre el PBI real también se mantuvo, o disminuyó poco.


Es verdad que no hubo una estrategia particular de desarrollo industrial, sino que ésta fue incluida en una estrategia más amplia de aumento de empleo, disminución del desempleo, y mejora del poder adquisitivo de la población antes que la competitividad de la economía. ¿Es esto un problema? Sí, tal como cualquier estrategia, genera algunos problemas y no otros. Especialmente por cuanto en el largo plazo, se va a sentir la necesidad de una mayor industrialización para que entremos todos, para evitar cuellos de botella generados por la falta de divisas, como es el caso histórico de la Argentina. De todos modos, este problema es mucho mejor que el que aconteció entre 1974 y 2001 de destrucción de los tejidos productivos y entre 1974 y 2003 de destrucción de los tejidos sociales.


El desarrollo industrial es posible. Hay algunas cosas que, en resumen deben tenerse en cuenta: el problema es de conducción de actores privados, es de praxis económica, sin Estado interventor es imposible y la tasa de ganancia sectorial debe tener absoluta certidumbre en el tiempo, porque es la manera de orientar las inversiones. Es el paso siguiente del “modelo” en un contexto donde algunos quieren retroceder. Debe superarse la falsa tensión entre la industria nacional y el bienestar popular si se quiere dar un paso hacia el desarrollo. Instalar en la opinión pública una agenda futura alejada de las libertades neoliberales es un objetivo militante, nacional y popular que forma parte de la disputa cultural por un proyecto de país que evite volver a lógicas de valorización financiera como las del pasado. Entre 2012 y 2013 decíamos que si iba a haber crisis lo fundamental pasaba porque esa crisis no la paguen los trabajadores, como siempre en la historia de la Argentina. En este 2014, vislumbrando un desorden macroeconómico (que no llega a ser crisis gracias a la acción del Estado), lo que cabe decir -ahora y no antes- es que se debe pensar el mediano plazo. La industria, la incorporación de cada vez más valor agregado en exportaciones crecientes de los sectores manufactureros, debe ponerse al frente de los objetivos de mediano y largo plazo. Entre estas dos oraciones, entre estas dos cuestiones, hay una clara tensión. El manejo de esa tensión, y no de otra, entre industrialización y bienestar social consolidará la piedra fundamental del país de las próximas décadas.

jueves, septiembre 04, 2014

La apropiación del sentido...

Buscando una nueva forma de explicar estos días...

Asistimos a una época inédita para la Argentina. No hay en la historia de nuestro país alguna página que nos cuente cómo un presidente o presidenta de un gobierno popular le entregó la banda presidencial a un gobierno democrático siguiente, en tiempo y forma.

Así es como el debate por el sentido, que se da en estos meses, y que se seguirá dando hasta las elecciones del 25 de octubre de 2015, nos muestra un elemento, sino nuevo, por lo menos llamativo. Porque el debate expresa las contradicciones sociales.

El debate mismo está encarnando en la cotidianidad. El debate sobre qué país queremos después de diciembre de 2015 tiene elementos que modifican la realidad actual, trayendo al presente ese futuro, pero con la incertidumbre de no conocer aún la definición. Porque la apropiación del sentido que se hace en el presente acerca del tipo de intervención estatal que se pretende para el futuro (con grados de política nacional y popular, y neoliberalismo, según cada cuestión), no está aún consolidado, ni en los que defienden al gobierno ni en los que se oponen.

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Por ejemplo cuando hablamos de inflación, algunos la presentan como consecuencia de algunas cosas y otros, de otras cosas. Así están los que sostienen que es consecuencia de una emisión desmedida para cubrir el déficit público, y otros que es causada por el aumento de costos fruto de aumentos salariales y de tipo de cambio (que a su vez responden a desequilibrios productivos, y falta de consenso redistributivo).  

La inseguridad, como por otro ejemplo, puede ser abordada con mayor policiamiento reactivo sobre el delito, o con mayores grados de prevención de fondo (con inclusión y recuperación social de lazos laborales, sociales y familiares) y con prevención de proximidad (con fuerzas de seguridad en la calle, correctamente distribuidas).

La novedad es que ya no se trata sólo de explicar. Estamos asistiendo a la concreción de soluciones superpuestas, que van ganando espacio en la realidad, y que pueden ser consecuencia de esa indefinición social (ya que aplica a toda la sociedad, entendida como conjunto) futura. Se mezclan las resoluciones de los problemas, variando el tipo de pragmatismo aplicado desde el gobierno, con relación a años anteriores. 

De este modo nos encontramos con emisión que es estirilizada (quitada de circulación por el BCRA vía letras), con déficit del gasto público que se acompaña con quita de subsidios a servicios, con aumentos salariales pero por abajo (desde 2014) del aumento de precios (sobre todo de los precios de los bienes de lujo, o difundidos), con aumento del tipo de cambio favoreciendo a grandes empresas exportadores, pero administrando importaciones para controlar el flujo de reservas, matizado todo esto con leyes de contención del comportamiento del gran empresariado (leyes de defensa al consumidor, y abastecimiento) para que no se salga de madre. 

En el terreno de la inseguridad pasan cosas similares, se refuerza la inclusión (escolaridad desde los 4 años, aumento de la AUH, de jubilaciones, del SMVM) pero se vuelve a la represión reactiva de los ilícitos (desalojo de espacios públicos, apertura de piquetes, etc.).

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La apropiación del sentido se abre paso, buscando entre nuevas formas de intervención estatal que matizan la inclinación por menos vorágine redistributiva mezclada con mayor control de los logros alcanzados. La clase media acomodada urbana arranca por un lado. La clase media de ciudades más pequeñas arranca por otro. Las clases menos acomodadas hacen su lectura también. Ninguna es clara aún.

Los candidatos presidenciales (oficialistas y de la oposición) en este contexto se encuentran a la deriva: apropiarse de cualquiera de estas cosas los acerca al gobierno al mismo tiempo que los aleja, fruto de las propias contradicciones de la época. Buscan en algunos casos, cambiar el tablero y en otros modificar alguna de las propuestas, de un gobierno que amplió el abanico conceptual de las resoluciones. Y que se sienten en la realidad de todos los días.

Ah, listo, que abstracto me salió. Pero un poco en todo esto venía pensando.

martes, septiembre 02, 2014

¿El mito de la industrialización argentina?

Según la propia UIA (Unión Industrial Argentina), no es ningún mito.

Lo que se puede ver en la siguiente placa es que la Argentina se industrializó en la última década más que el resto de A.L.

Eso sólo se puede lograr con la participación del Estado. Sin Estado se depende de las propias fuerzas del mercado: y no hay ninguna razón para creer que las propias fuerzas del mercado hubieran industrializado más la Argentina de lo verificado (además AL en su conjunto tuvo cierto cuidado de su industria por tanto la base de comparación es importante -en un contexto en el que existió presión a la reprimarización de las economías por el aumento de los precios de los commodities durante la última década-).




Esta placa que sigue está hecha con data del Indec. Refiere a la evolución real de los primeros trimestres de cada año de la participación de la industria sobre el PBI (el 1ero es el peor trimestre de producto industrial / PBI de cada año, los promedios anuales suelen ser unas décimas superiores).




Tres cosas para decir hasta acá.

1. La propia UIA reconoce que la producción industrial tuvo un comportamiento por abajo de la media de A.L. en 5 de los 8 años anteriores a 2003. Y reconoce que dentro de los últimos 11 años sólo mostró una performance peor a la media de AL en 2012.

2. Lo anterior no explica de ninguna manera cómo puede ser que haya un solo industrial (o industrialista) cercano a un proyecto como el que propone el FR (con menos mercado interno, y menos crédito productivo vía la conducción del BCRA).

3. Algo mal hicieron el gobierno y los industriales, si los números que reconoce la propia UIA no alcanzan para tener a todo el sector industrial del lado oficialista (aunque sea con críticas). Depende del gobierno mostrar que el Estado que más les conviene a la industria, es el interventor, integrador, articulador, generador de mercado interno con distribución del ingreso.

Yapa: 2 de septiembre de 2014: Feliz día de la industria.


Los informes completos de la UIA se pueden ver acá (Análisis comparado de la estrategia de desarrollo), acá (Perspectivas) y aquí (Evolución reciente de la Industria: salarios, empleo y política industrial).


Anexo, otras placas de interés:

En las imágenes que siguen, se puede ver que la evolución industrial de la Argentina y de América Latina depende no sólo de las políticas internas, sino también de la evolución industrial del mundo.









 Argentina:



En las próximas imágenes se refleja que los salarios que más aumentan en términos reales son los industriales. Es por esto, y no tanto por otra cosa, que se defiende a la industria, y a todo aquello que le conviene a la industria.




Perspectivas productivas 2014.


jueves, agosto 28, 2014

Cuál debe ser el proyecto que sigue. Proyecto industrial y popular

Creo que después de 11 años de recuperación social, lo que sigue ya no es la industrialización en función de la inclusión social. Sino el empate. Industrialización e inclusión juntas. Pensar la Argentina sobre todo en función de la industrialización. Sin reducir el bienestar social alcanzado en este tiempo. Porque sin industria, sin exportaciones con valor agregado no alcanzan los dólares para bajar tasas de interés y promover consumo, que genera a su vez más trabajo (para decirlo en una oración). Evitar los cuellos de botella dados por la necesidad de divisas es un elemento clave para sostener las mejoras sociales.


Hay algunas verdades sobre cómo industrializar que quedan de estos años, a simple vista y sin orden de importancia:

a) el Estado interventor y conductor de la economía es mucho más eficaz para generar más industria que uno vacío, que deja hacer;

b) la administración del comercio exterior es fundamental para orientar las divisas hacia dónde más conviene;

c) atrasar el tipo de cambio no es buena idea para industrializar (esto último no quita que sí es buena idea para mejorar o sostener el poder adquisitivo), y no es buena porque los shocks devaluatorios tampoco;

d) un mercado interno fuerte es un requisito fundamental que permite, gracias al volumen, morigerar la tasa de ganancia exigida por el sector privado para invertir;

e) el Estado debe elegir algún sector estratégico que sea caballito de batalla (aunque tenga déficit comercial), e integralo con PyMEs y distintas regiones;

f) la integralidad de las medidas no es un concepto que vincula sólo a toda la industria, sino que incluye el sostenimiento del poder adquisitivo de los salarios;

g) reciprocidad en la articulación entre el Estado y el privado, ningún (o casi ningún) beneficio es para mejorar la tasa de ganancia, sino el volumen;

h) sistema de premios y castigos sobre personas físicas y jurídicas a cargo de la inversión (mayores ganancias por aumentos de tasa de ganancias deben ser entorpecidos con algún sistema);

i) certidumbre de que la tasa de ganancia será la misma con el paso del tiempo, expectativa de aumento o disminución en el mediano plazo inhibe inversiones;

j) encadenamientos productivos con el objetivo de sustituir importaciones;

k) concientización para que toda la sociedad acompañe;

l) hay elementos crediticios y fiscales de todo tipo (debe mejorarse aún más la regulación sobre entidades financieras, y sí, hacer más eficiente y redistributivo el gasto público -sin reducirlo-);

m) mejorar la relación entre la industria vinculada al agro, el agro y el Estado;

n) estimular la innovación y el desarrollo eficiente para promover una industria avanzada, articulada con industrias de menor nivel de desarrollo y plazo de inversión;

ñ) mejoras en infraestructura pública (energía y transporte) para mejorar competitividad;

o) articulación economías regionales, grandes empresas, PyMes, vertical en cadenas, y horizontal en diversidad de sectores;

p) empresas mixtas, promoción de clusters, etc.


Si a mí se me ocurre todo esto, siendo que sé muy poco del tema. Cabe pensar que cualquiera que se haya dedicado toda su vida tiene que saber cómo hacer. Por lo cual, el desarrollo industrial es posible. Hay algunas cosas que, en resumen deben tenerse en cuenta: el problema es de conducción de actores privados, es de praxis económica, sin Estado interventor es imposible y la tasa de ganancia no debe variar en el tiempo (los aumentos de ganancia sólo deben darse por volumen productivo). Es el paso siguiente del "modelo" en un contexto donde algunos quieren retroceder.


Les dejo un video muy interesante de Kosakoff, explicando un poco este tema. La oposición encargada de construir un discurso económico alternativo, también debería escucharlo.

http://tn.com.ar/programas/palabras-palabras/palabras-mas-palabras-menos-26-de-agosto-bloque-3_528586?destination=programas%2F24

Y otro video por acá, Porta...