martes, noviembre 25, 2014

El gobierno va a dejar un Estado a la altura del desarrollo

La Nación, en esta nota, analiza unos datos del CIPPEC sobre cuestiones fiscales.

Me pareció un post interesante, porque con los mismos datos se pueden decir unas cuantas cosas muy positivas para el futuro de la Argentina.

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Lo que para La Nación (Francisco Jueguen) es "un cuadro complicado", para cualquier otro podría ser un notable avance en distintos puntos.


  • Hay dos formas de redistribuir el ingreso, una es promoviendo el empleo y la organización del trabajo para que el capital cada vez explote menos a los trabajadores; la otra, que nos importa acá, tiene que ver con la redistribución de recursos desde el Estado . Es verdad que un resultado fiscal negativo, sin cuenta corriente positiva, obliga a caminos que no son sustentables (emitir o endeudarse para gastos corrientes). Pero en años difíciles, cada peso extra que pone el Estado en la demanda favorece una lógica anticíclica a favor de la economía real. Y esto es fundamental para el futuro: sostener el mercado interno y la distribución del ingreso. 
  • Si se mira el gasto público nacional, el peso de la deuda pública (en el total del gasto) se reduce de manera sostenida en el tiempo. Lo que más aumentan son los servicios económicos, donde se hayan los subsidios. Reducir los subsidios emerge como necesario en el mediano largo plazo, pero debe señalarse que gracias a ellos, hay un excedente en los ingresos de los hogares que se vuelca al consumo, y a la inversión, en el caso de las empresas. 
  • El gasto público comparado confirma que el rumbo es el de las economías desarrolladas. 


Entonces, el cuadro es de completa oportunidad. Es mucho más difícil mejorar el mercado interno, la recaudación y la independencia decisoria del Estado (o sea, menos atado a deudas en moneda extranjera), que hacer más eficiente y eficaz el gasto. El próximo gobierno tiene frente a sí el desafío de mejorar el gasto en función del desarrollo industrial, de la articulación entre los sectores, sin retroceder en la distribución del ingreso y en la fortaleza del mercado interno. Con la voluntad política son cosas posibles, más sencillas que las realizadas en esta etapa.


domingo, noviembre 23, 2014

Contenidos vs línea mediática

En los últimos días se profundizó una clara tendencia de los últimos meses.

Las fuerzas políticas en pugna, contenidas en distintos partidos políticos, que buscan posicionarse frente a las elecciones de 2015 de manera tal de dar alguna pelea, cada vez más no encuentran un eje discursivo que tenga algún impacto en la sociedad. Por el contrario, ni siquiera consiguen sostener el eje de oponerse a todo lo que hace el gobierno nacional.

Mientras de un lado, el gobierno hace, y defiende lo que hace. Y muestra diagnóstico con gestión y ejecución, por el otro los distintos referentes de los partidos no encuentran ni siquiera claridad en el diagnóstico. El mismo que critica al kirchnerismo, no confía en los candidatos que van a firmar a Clarín y a hablar de sí mismos, de otras personas, pero casi nada sobre el país y sus ideas para el desarrollo sin ajustes.

Cabe suponer que hacer diagnóstico es fácil. Y corregir los problemas es difícil. Incluso, eso se puede profundizar cuanto más alejado se esté del gobierno. Ya que perteneciendo al gobierno, la misma manifestación del diagnóstico genera expectativas, con resultados concretos. Así y todo, la oposición no encuentra ejes económicos críticos que le permitan mantenerse bajo el interés de las mayorías.

Así las cosas, nadie cree (o muy pocos) que Massa pueda quitar el cepo, o Macri bajar la inflación. Por lo menos no sin hacer pelota otro montón de cosas. O sea, hasta quienes los apoyan suponen que están ocultando una parte de sus programas. En este sentido Scioli se mantiene más o menos bien sin prometer nada, tal como Randazzo y otros referentes del FpV. Mientras tanto, el gobierno nacional logró instalar que en varios temas tiene buena leche (fertilización asistida, Código Procesal Penal, defensa del consumidor, buitres, satélite, precios cuidados, Procrear, Procreauto, Progresar, AUH, jubilaciones, YPF, BCRA, dólar blue bajo control, trenes, etc), quizá todavía le falta mostrar una imagen más eficaz / eficiente (hidrocarburos, subsidios, transporte, energía, importaciones industriales, IED, Ley de SCA, regulación del sector financiero, etc), pero es notable que en esta época se escuche tanto "los demás son peores".

De alguna forma, los que apoyan al gobierno están seguros de sus acciones, a pesar de las críticas sobre la forma de atravesar las dificultades. Mientras que, los que no lo apoyan, en términos bastante difundidos, desconfían de todos. ¿Por qué ocurre esto? Desde 1975 hasta 2003, los gobiernos hicieron más por, e implementaron políticas para, las grandes empresas (locales o extranjeras), que por los pueblos (tal como ocurre Europa ahora), y existe un registro de esto, incluso en aquellos que no quieren ninguna continuidad del Estado actual. El gobierno, no sin inconvenientes, viene mostrando que incluso durante una recesión se puede gestionar por el conjunto y no sólo para los sectores concentrados: de este modo, la crisis internacional y el frío interior, son contenidos por el Estado que sostiene a todos sus sectores por igual sin recurrir a ajustes, que tradicional e históricamente concentran la economía, y lastiman a los sectores populares y trabajadores.

El problema que tiene la oposición para caprilizarse y mostrar alguna continuidad, es que se paran sobre temas ya aceptados e instalados, y debaten los nuevos, legitimando las críticas que el gobierno hace sobre ciertas actitudes desleales (desde el punto de vista del sistema político) en el sentido que la única capacidad de hacer de la oposición, es deshacer o impedir.

Como dato color, para ilustrar la idea, una frase:

"Mientras, el Gobierno actúa como si estuviera comenzando su gestión y no en retirada. Avanza consolidando su poder utilizando la mayoría parlamentaria, principalmente en Diputados." Oviedo, La Nación.

sábado, noviembre 15, 2014

Balance cambiario del BCRA, a septiembre 2014

Algunos datos que se pueden ver en el balance cambiario del BCRA. Si el balance de pagos es una suerte de "devengado", el cambiario sería una suerte de "pagado" (que refleja los movimientos asentados en el BCRA).

La información está actualizada a septiembre de 2014.

Las exportaciones generaron (en este balance) un 9% menos dólares durante los primeros 9 meses de 2014, en relación con el mismo lapso de 2013. Las importaciones, en la misma comparación, precisaron 13,7% menos dólares entre ambos acumulados. Los giros de utilidades y dividendos crecieron un 40,8% entre ambos lapsos.

Algunos gráficos (click para agrandar)














Sin dudas los datos que se muestran acá se vinculan con la restricción externa que atraviesa la Argentina desde 2011. Nuestro país necesita de la industria para que entremos todos, para que mejore el salario y el empleo. Las instituciones, asimismo, se mejoran mucho más, en función del bienestar social, en la buena, con bajo desempleo, que al revés. No es cierto que la endeblez institucional atenta contra el clima de negocios, la verdadera premisa es que el crecimiento con desarrollo mejora las instituciones. Claro esto no es inmediato. La Argentina sostuvo ese crecimiento con desarrollo incluso con restricción externa mientras se pudo, comprando afuera todos los insumos y los productos que el crecimiento exigía, con más divisas de las que se generan con la producción local.

Así y todo, el piso es muy superior a lo que fue en ciclos anteriores. El desafío consiste en retomar la tendencia ascendente del ciclo, sin perforar el piso social, institucional, administrativo y económico que generó esta última década.

lunes, noviembre 10, 2014

Cepo, la indiferencia del mundo -que es sordo y es mudo- recién sentirás...

Aldo Abram:

"¿Cómo se sale del cepo? Si su razón de ser es no reconocer la verdadera devaluación del peso en el valor del dólar oficial, entonces quiere decir que dicho tipo de cambio es ficticio; lo cual es evidente para todos los argentinos, menos para el Gobierno. Salir del cepo es abandonar el relato e ir a la realidad. Reconocer que un dólar vale más pesos, lo que implicará un duro golpe a los bolsillos de los argentinos, sobre todo los que más gastan en la canasta básica. Para minimizar el costo social y económico, es fundamental un manejo austero del gasto.
¿Se puede evitar salir del cepo? No. Significaría pensar que se puede eternizar la pérdida de reservas o el endeudamiento externo necesario para sostenerlo. Además, se mantendría en el tiempo el ahogo de los productores; por lo tanto, la recesión.

Lo que parece desconocer Aldo Abram es que el tipo de cambio no sólo tiene un precio económico, de equilibrio, sino que también tiene un precio político, basado en la gobernabilidad del sistema y en la distribución del ingreso. El precio del tipo de cambio es el precio macroeconómico fundamental, como se suele decir, esto quiere decir que, en una economía abierta, los demás precios dependen en gran medida de éste.

Pensar el cepo de manera disociada del nivel de deuda, de su flujo y stock, de la necesidad de importaciones de bienes de capital para el desarrollo, del nivel de desempleo, del nivel del mercado interno, de las posibilidades reales de que las exportaciones aumenten con un tipo de cambio más competitivo, es no pensar en el país, sino apenas pensar en la posibilidad de especular contra la moneda local. Todas estas cosas se equilibran con el tipo de cambio, incluyendo la variable del poder político en el tablero.

No es serio sostener que para minimizar el costo social debe reducirse el gasto, ajustando. En todo caso, debe explicarse qué gastos se deben reducir y para qué. Una salida con algún tipo de shock perjudicaría a los sectores más indefensos frente al capital.

No está claro que una devaluación mejore las exportaciones, en todo caso tiene sentido ordenar las variables para que la Argentina disponga de los dólares necesarios para poder importar de manera que se agilicen las inversiones productivas, y además para atender compromisos de deuda.

El mercado cambiario, nunca más debe ser indefenso frente a corridas contra la moneda local. Al precio actual del dólar si se abriera el cepo, aumentaría el dólar oficial, concentrando la economía a favor de los sectores que generan dólares y perjudicando, vía aceleración en el aumentos de precios (consecuencia inevitable de una devaluación), a los sectores con ingresos en pesos, achicando en un primer momento el mercado interno y destruyendo algunos empleos. Cuando esa situación se corrija (si se corrige), volveríamos a tener una puja distributiva que nos llevaría al mismo punto.

Es tiempo de encontrar la manera de generar dólares sin alterar mucho la distribución del ingreso actual (que es relativamente, excelente). Sosteniendo así un tipo de cambio estable, el empleo, y las inversiones. Es tiempo de encontrar consensos redistributivos (gracias a, y a través de, la fortaleza del Estado para que beneficien al conjunto) de manera tal de hallar un sendero estable de desarrollo sin penduleos que lastimen a sectores sociales, que después buscarán, con justicia, recuperar lo perdido.

miércoles, noviembre 05, 2014

Baja el dólar blue: 2 ó 3 conceptos

Creo que este año, en el que hemos visto a dos presidentes del BCRA, con distintas características, nos ha permitido profundizar una idea: el clima de negocios y las buenas expectativas (ambas cosas vinculadas con la liberalización y el dejar hacer, a los grandes jugadores) son menos funcionales a sostener las variables a favor del conjunto que el control, la conducción, el castigo y el Estado fuerte en el ordenamiento de variables.

Cuando algo que se controla baja en vez de subir, el problema no es de oferta y demanda (si se controla algo que tiene mucha demanda, su precio sube), sino de corridas y especulaciones que buscan dañar no sólo la moneda local, sino al gobierno que la sostiene y a los sectores populares que tienen ingresos en pesos. O sea, si el precio baja a partir de mayor control, eso sólo puede vincularse con un impacto de ese control sobre la demanda.

Hoy en día el precio del dólar no está un lugar de equilibrio libre. Pero nunca un equilibrio libre favoreció al conjunto de la población. El desarrollo social e industrial sólo es posible desde la construcción de desequilibrios marginales que fuercen la estructura a posiciones más avanzadas en el desarrollo y la igualdad social.

El desafío del gobierno es que el precio del dólar oficial tenga un consenso generalizado, y eso tiene que ver con un equilibrio sobre todo político, que fuerce a los grandes jugadores a operar con este valor con los tiempos y las formas institucionalmente establecidas. El desafío es que el precio del dólar oficial sea aceptado y su lugar como arena de disputa distributiva sea minimizado, conteniendo a los interesados en dar esa batalla (con coerción y consenso) y su precio pueda así sostenerse en el tiempo, sin nuevos shocks.

Para esto último se precisa jugar con todas las herramientas al alcance del Estado, para evitar presiones (leyes de protección y competencia), y seguir buscando nuevos ingresos de divisas por el lado capital y financiero. El control termina generando mejor clima de negocios real que la liberalización de los mercados sin ninguna estrategia de conjunto.




Las presiones devaluacionistas claramente buscan generar que el Estado ponga más pesos por cada dólar. Que cada dólar se refleje en más pesos, cosa que genera un aumento del poder adquisitivo del dólar en un momento inmediato. Y beneficia a los exportadores, y a los que tienen activos en dólares.

Pero una devaluación trae consecuencias. Positivas: mayor superávit comercial en pesos, y posiblemente en dólares por la escala, posible aumento de reservas, menor tensión con los actores con poder de daño. Negativas: destrucción inmediata del poder adquisitivo del salario por la "importación" en el mercado interno del precio en pesos de los bienes en el exterior, disminución de la demanda agregada, expulsión de mano de obra vinculada con el mercado interno, aumento de la pobreza y la indigencia, concentración de la economía, dominio político por parte de los actores beneficiados.

Las negativas pesan más que las positivas.

La Argentina vivió una hiper (para no ir más atrás) donde el dólar no paraba de crecer, y eso volteó un gobierno en 1989, tras una fuerte destrucción del tejido social y productivo. Lo cual generó una base material y cultural propicia para el establecimiento del neoliberalismo que llevó a más destrucción y desindustrialización. También vivió la implosión neoliberal de endeudamiento y destrucción social/ industrial/ cultural basada en la entrega de la política monetaria, fiscal, comercial y cambiaria, que volteó otro gobierno en 2001.

La devaluación de 2002 que benefició a la gran industria (y a los agentes concentrados en general, vinculados con las exportaciones de transables) destruyó aún más el poder adquisitivo del salario.

Recién en 2003 se empezó a hacer otra cosa. Equilibrando la producción y el poder adquisitivo de los ingresos.

Mientras tanto, no es común que un presidente del BCRA hable de "lucha ideológica y cultural" (como dijo Vanoli). ¿Acaso no lo es, desde siempre? 

lunes, noviembre 03, 2014

IPC Congreso ya no es lo que nunca fue...

Es notable que el diario La Nación haya publicado un promedio (2,21%) de inflación octubre mucho antes de que salga el IPC Congreso.



Es un dato más que viene a cerrar el tema de los índices de inflación alternativos. Si bien se trata de un promedio privado, lo que denota esta nota es la pérdida de legitimidad del IPC Congreso. Ya que no se ha esperado a que la oposición en el Congreso lo diga.

Recordemos que este mismo diario ya amagó con no dar lugar al IPC Congreso en meses anteriores (junio de 2014). Para junio de este año calculó un promedio que después ajustó a la alza en coincidencia con IPC Congreso.




 De esto dio cuenta además el programa de de Roberto Navarro, en ese caso para el mes de agosto de 2014.



Además, cabe señalar, que en los dos últimos meses pasó algo nuevo. Las tendencias de inflación entre meses del IPC Congreso y del IPCNu se disociaron (una vez para un lado y otra vez para el otro).



Mientras tanto, esta discusión va a ser eterna:
"El mercado libre resulta no ser tan libre. Hay un control fuerte y selectivo, entiendo que sin rango legal. En la Argentina hay inflación y eso no se discute. La inflación no la generan las empresas, sino quien emite el dinero. A nosotros vivir en un esquema de inflación y aumentos de sueldos nos provoca tener cada vez menos margen, lo que vuelve al mercado menos atractivo. Esto se va a sentir en el largo plazo; no se cuántos se atreverán a traer innovación si no pueden lograr un buen precio. Tal vez la idea aquí sea tomar el camino de los medicamentos genéricos, como ocurre en países como Cuba.
La pregunta más fuerte que yo siempre me hago respecto de las lógicas monetaristas, de la ortodoxia convencional, es ¿cómo llega el dinero desde su emisión hasta el consumo? Mi respuesta es que llega vía trabajo (salario), vía crédito (para lo cual se requiere alguna formalidad) y vía redistribución del ingreso a través del gasto del Estado en general y subsidios al consumo, en particular. En esto último se focaliza la discusión de la emisión. Todavía no encontré a nadie que me haya mostrado que la emisión genera inflación, y sí encontré muchos que demuestran que el gasto público genera demanda agregada. En todo caso se podrá focalizar este último debate en la monetización del déficit, pero tomando en consideración cuánta demanda por encima de la frontera de oferta se genera con ello. Y cuánto se promueven inversiones con este aumento de la demanda.

Otros datos: Tomando la inflación "privada" los precios aumentaron promedio 640% desde 2003 (para bienes de consumo masivo 705%) y 550% desde 2004.

Los salarios registrados aumentaron en promedio un 793% entre el acumulado promedio del primer semestre de 2004 y el mismo acumulado al primer semestre de 2014. Comparado con el primer semestre de 2013, el aumento fue de 960%.

Para un análisis en detalle sobre la inflación, acá.

martes, octubre 28, 2014

Elecciones 2015. Encuesta de Aurelio. Cristina. Scioli. Notable

Me encontré con esta encuesta de Julio Aurelio Aresco que coincide con la que salió el otro día en La Nación.

Resumidamente, después de 11 años, que la presidenta tenga 47,2% de imagen positiva habla de la presidenta más querida de la historia argentina desde Perón.

Esto me parece a mí, debe ser reconocido por la oposición si quieren que la tomen en serio.


A lo anterior hay que sumarle que en medio de la campaña la imagen positiva sube, por la misma campaña, cabe suponer. Con lo cual de no mediar nuevos problemas graves desde acá a la campaña, el 47% puede estar más cerca del piso que del techo. Claro, que hay que pasar diciembre, por supuesto.


Scioli, que es el que menos empezó la campaña de todos los que figuran abajo, en el gráfico, lidera la atención de voto de la primera vuelta.





Quiero transmitir una sola idea más.

La oposición al mostrarse contra los cambios que propone el gobierno, se corre del lugar de representar el cambio, siendo que sin dudas no representa la continuidad (esta última idea es más vinculada a quién que a qué).

Por otro lado el oficialismo, sigue proponiendo cambios, que gusten más o menos, consigue mostrar que en este caso la continuidad (quien) representa el cambio (que), cosa que hasta acá no hace más que dejarle un lugar de significado vacio a la oposición.

De este modo, con este escenario, quién se apropie mejor de la idea de cambio con continuidad y contuinidad con cambio, ambas a la vez, se parará con fuerza frente a las elecciones 2015.

Una más: creo que la continuidad debe estar en sostener más o menos la inclusión y el cambio en mejorar el desarrollo industrial, que ayude a sostener esa inclusión, mejorando el saldo de cuenta corriente, cosa que ya discutimos en post anteriores.