lunes, enero 16, 2017

Un diagnóstico de lo que dejó 2016 y lo que se viene para 2017. El futuro desde una miarda sobre los impuestos...



Originalmente publicado en Política Argentina.
 
Breve lectura de la relación entre impuestos y otras variables de la economía


"Los entusiastas de las rebajas tributarias tienen una curiosa trayectoria: se han equivocado en todo, año tras año"
(Paul Krugman)

El desempleo baja cuando mejora la actividad productiva. Hasta acá casi nadie discute ese postulado. El problema es que existen varios diagnósticos sobre cómo conviene mejorar la actividad. Dentro de esos diagnósticos, a su vez, suele haber varias definiciones. La ortodoxia considera que si se toman medidas a favor de la oferta, a favor de las ganancias de los inversores, estos inversores van a acrecentar la formación de capital subiendo las inversiones. La heterodoxia por otro lado, dice que las inversiones sólo pueden subir si se mejora la demanda agregada.

Son visiones irreconciliables. Y las dos adolecen, así planteadas, de distintos problemas. En el caso de la visión ortodoxa convencional, no hay evidencias empíricas en la Argentina que indiquen que una mejora en sus ganancias, por una reducción de impuestos -entre los que caben considerar los aportes patronales por la contratación de trabajo (formal registrado)-, sean un elemento determinante de mejoras en las inversiones, y por tanto en el nivel de actividad. Sí, existen algunas evidencias de lo contrario, cosa que se vincula con la importancia de la distribución del ingreso en nuestro país.

En efecto, un informe del ex viceministro de Economía, Alvárez Agis, citado por Marcelo Zlotogwiazda, recuerda que “entre 1990 y 2002 la suma de los aportes y contribuciones cayó del 49 al 34%, pero el desempleo entre esos mismos años creció del 7,5% al 17,4%; al contrario, a pesar del aumento del 37% al 41% en la suma de aportes y contribuciones que tuvo lugar en 2008, el desempleo mantuvo la tendencia descendente que tenía”.

En el caso de la otra mirada que postula el aumento de la demanda agregada desde el Estado, también existe una limitación: el Estado no puede realizar una expansión fiscal basada en aumento de impuestos (con hincapié en los progresivos) sin tener en cuenta que el sector privado se va a resistir a perder ganancias relativas, resultando en aumentos de precios para recuperar esas ganancias. Si los precios se pasan, respecto de los ingresos, lo que ocurre es una recesión.

En este orden de cosas, las dos miradas contienen problemas. En un horizonte extremo, si las ganancias empresarias podrían multiplicarse varias veces gracias a las reducciones impositivas, es muy posible que aumenten las inversiones, y la ortodoxia sería viable, de igual modo, si la demanda pudiera multiplicarse en cantidades varias veces gracias a la acción del Estado, también es factible que la respuesta sea en inversiones para atender esa demanda. Siempre hay quienes quieren ganar más y quienes quieren vender más, como camino para ganar más, acá y en cualquier parte del mundo.

¿Por qué no hay claridad sobre estos temas entonces? Por lo grados y los grises inherentes a la cuestión. En la Argentina las ganancias relativas de varios sectores empresarios superan a las de resto del mundo: el campo agropecuario exportador, la inversión financiera, el supermercadismo, las empresas de servicios con usuarios cautivos (multinacionales en general), las mineras.

Es en estos grises que nos encontramos con que la Argentina tiene mayor margen para corregir la demanda vía expansión fiscal que para mejorar ganancias vía exenciones impositivas. Pero el problema para ponernos de acuerdo, en tanto pacto social distributivo y productivo, radica en que como la discusión es de grises, todos los jugadores relevantes aprovechan a simular que son daltónicos.

Entonces la corrección del sistema sólo se puede realizar desde un Estado que esté capacitado para escuchar las necesidades de los sectores pero no para creer ciegamente sus postulados.

Durante 2016, ganaron los sectores que el gobierno quería que ganen, las energéticas, las multinacionales, los sectores exportadores del campo, los bancos extranjeros que disfrutaron de un país que colocó deuda en el orden de casi el 10% de su PBI, los buitres que cobraron más de lo que pedían, la estrategia geopolítica de Estados Unidos en Latinoamérica fue carne con la política internacional del gobierno. Ganaron todos los que querían ganar antes de asumir. "Exitosa salida del cepo". El Estado fue un árbitro parcial en esta disputa, permitiendo varias mejoras en sectores claves (Shell mejoró su market share, quitaron retenciones al campo, se le perdonaron deudas a las energéticas, se le dieron créditos a gasíferas y empresas de luz, las automotrices fueron más libres de armar su estrategia regional sin el hincapié que antes se les exigía en la producción local, las empresas de medios no tuvieron más presiones para salir de posiciones de dominio oligopólico o monopólico, los buitres recibieron incluso más de lo que pedían, los bancos siguen ganando gracias a ingentes colocaciones de deuda y desregulaciones de ese mercado).

Ahora habrá que transitar la herencia de este año 2016 con ese nuevo dominio estelar de dichos jugadores. Lo que sigue será mucho más difícil porque ya no está el colchón de la herencia social del kirchnerismo, con indicadores aceptables en relación a lo que señala la historia argentina. Es verdad que también se resolvió parte de la herencia mala del kircherismo  (la restricción externa), pero se resolvió con un panorama de expulsión del bienestar social que puede agrandarse, porque la reconversión productiva contra la industria y a favor de sectores que no impulsan la actividad (gran parte de los mencionados) se va a sentir cada vez más (salvo que haya cambios de política económica).

¿A qué se le llama ajuste? Esto requiere una definición categórica. Ajustar, que suena a sanidad fiscal y monetaria, en realidad suele ser una transferencia de ingresos desde los sectores populares a los concentrados de la economía. Dentro de los sectores concentrados suele haber a su vez sectores que mandan y ganadores-pero- no-tanto. En este caso puntual, durante la gestión Prat-Gay ganaron los bancos extranjeros colocadores de deuda, las multinacionales de la energía (con perdones de deudas, tarifas crecientemente desreguladas, créditos, o con beneficios de market-share), otras multinacionales y el agro exportador.

A continuación un pequeño punteo para terminar de cerrar este pequeño diagnóstico.

1. Cuando mejora el empleo es natural que mejore la proporción de los aportes a la seguridad social sobre el total de los ingresos del Estado, pretender divorciar el crecimiento de los impuestos, y del sistema solidario de reparto es un error que se vivió fuertemente con las AFJP. Desde 1994 (cuando se implanta el sistema de capitalización individual) en adelante hay una caída de la participación de los ingresos de la seguridad social, que acompañan una Argentina que se reconvierte hacia los sectores no transables en el mercado interno. Por otro lado a partir de 2007 se denota una recuperación de la proporción de las contribuciones a la seguridad social en el universo de los ingresos del Estado nacional. Esto ocurre en un marco de crecimiento y luego de haber dejado sin efecto la ley de flexibilización laboral de De La Rúa.

2. El gasto público consolidado muestra en 2008 niveles similares y superiores a los de 2001 (fuente FMI). A partir de ese año fue creciendo sin detenerse hasta 2015. Si bien la inversión privada no crece en la misma proporción que el gasto público, sí es cierto que la cantidad de empresas crece de manera ininterrumpida entre 2003 y 2011. Luego entre 2011 (pico máximo) y 2015 la cantidad de empresas se mantuvo estable.

3. El empleo público no expulsa empleo privado, si se miran las series de empleo público y privado, recién en 2016 hay una merma en el privado, explicada por otras variables. El empleo industrial es dinamizador de todo el empleo. Cuando mejora la industria mejoran también los demás sectores. Esto se debe a encadenamientos y a bienes difundidos de la economía. Cuando mejora el empleo industrial, suelen mejorar los salarios reales, con sueldos que le ganan a la inflación. Esto se debe a que la mejora del empleo industrial es el elemento que más fortalece el poder de negociación de los sindicatos. Entre los años 2003 y 2015, la inflación le ganó a los ingresos registrados sólo en 2003, en diciembre de 2004 y en 2014. En el año 2016 de la administración Macri, los ingresos subieron menos que la inflación. Siendo peor esta brecha para los estratos de peores ingresos.

4. Hay una relación directa insoslayable, aunque difícil de cuantificar por sí misma, entre la mejora del empleo industrial y la reducción del desempleo.






5. La caída del consumo durante 2016 fue mayor a la caída durante 2014. Sin dejar de tener en cuenta que las caídas de 2014 parecían formar parte de una estrategia defensiva ante la pérdida de gobernabilidad creciente de ciertos actores fuertes en el sector externo de la Argentina.

6. La brecha de ingresos también mostró mejoras en los períodos de intervención del Estado. La diferencia entre el decil 10 y el 1, en el tercer trimestre de 2016 ha vuelto a niveles de 2010, luego de tocar su mejor momento, en equidad, en 2015. A su vez el Indec actual ha medido 32,2% de pobreza en junio de 2016, y usando esa misma metodología consideró una pobreza de 42% en 2006. La mejora está reconocida por el gobierno actual.

7. A su vez la deuda tuvo menor peso en las cuentas públicas durante la época del desendeudamiento iniciado con los canjes en 2005, el pago al FMI y profundizado con el canje en 2010, esto favoreció un ciclo virtuoso donde mayor porción del gasto público se podía dedicar a gasto social o de capital en vez de atender intereses de la deuda. Es cierto que desde 2012 no tuvo tanto sentido el desendeudamiento en términos teóricos, sin que haya evidencias de haberse podido evitar en el terreno práctico, producto de disputas políticas y geopolíticas. Durante 2016 este tema vuelve a ser gravísimo. La deuda creció un 10% del PBI aproximadamente, y la deuda pública externa creció casi un 55% sobre sí misma en relación a su volumen en 2015.

En síntesis, para lograr un cambio a favor de los trabajadores durante 2017, el gobierno debería asociar consumo a actividad interna (el Procrear hasta 2015 es ejemplo), por el contrario, todo ajuste, en el sentido descripto, sólo puede causar más ajuste como ya se ha visto este año. Los ciclos suelen tener varias cuestiones procíclicas, de manera tal que cuando hay recesión (como ahora), que acumula 2,4% de caída al tercer trimestre de 2016, baja la recaudación, baja el consumo, baja el gasto público y baja la inversión. Mientras que en épocas de auge todo sube. No se trata de apuntar a la demanda desconociendo las porciones mínimas de ganancia (mark-up) o de apuntar a las ganancias olvidando que si no hay ventas no se produce. No se trata de tomar ninguna medida aislada, sino de planificar la integralidad de las medidas para fomentar el crecimiento, con desarrollo e inclusión, en base a la promoción de sectores específicos y estratégicos de la economía. En cualquier caso, un país se construye con plan. Con una idea de a dónde se quiere llegar, y eso se hace enfrentando intereses. El problema del gobierno del ingeniero Macri es que es “fuerte con los débiles y débil con los poderosos”. No tiene un plan de desarrollo.

 

miércoles, enero 11, 2017

Sobre el empleo y el desarrollo, algunas imágenes

Vamos con un post bien de veranos, con mucho dibujito.

Algunas placas (click para agrandar) de la OIT sobre la importancia del empleo en el desarrollo. Al final la reconversión argentina.

Fuentes: Organización Internacional del Trabajo

Perspectivas Sociales y del Empleo en el Mundo 2016: Transformar el empleo para erradicar la pobreza Oficina Internacional del Trabajo – Ginebra: OIT, 2016

Políticas de desarrollo productivo en América Latina: Discusiones recientes, creación de empleo
y la OIT. Lima: OIT, Oficina Regional para América Latina y el Caribe, 2016. 64 p. (OIT Américas,
Informes Técnicos, 2016/5).


A continuación algunas imágenes que dan cuenta del fenómeno del empleo, y su relación con la productividad y el tipo de exportaciones, y la importancia de la I+D. Fuente: OIT.



En el gráfico que sigue se puede ver que la Argentina fue más potente en la mejora de la protección a la población en edad de jubilarse, que a la protección social en su cojunto hacia el año 2012 (año de los datos para la Argentina, en este gráfico). De todos modos, el impacto del gasto público es positivo en ambos casos.



El rojo intenso corresponde a los países con un índice más alto y los colores más pálidos corresponden a valores más bajos, en materia de complejidad económica. Como puede observarse, América Latina tiende a ubicarse en el rango medio (naranja pálido). México es el país con el índice de complejidad más elevado de la región (posición 21 entre 128 países evaluados), seguido por Panamá (30) y Costa Rica (49). Brasil se encuentra un poco más abajo (52). Está claro que la región logró elevarse por encima de los niveles más bajos de complejidad económica. Es igualmente evidente que se encuentra muy lejos de los países más avanzados de acuerdo con este índice.

El Índice de Complejidad Económica mide cuánto conocimiento productivo tiene un país. El Índice de Perspectivas de Complejidad mide qué tan bien ubicado está un país en el Espacio de Productos en el sentido de cuán fácil se le hace acumular más conocimiento productivo. Todo esto significa que los países se diferencian no sólo en lo que hacen, sino en las oportunidades que tienen para aprender a hacer otras cosas. Ambos indicadores tienen una gran capacidad de predecir el crecimiento económico de los países en los siguientes 10 años.





Fuente: MTEySS, OEDE, en base a SIPA, Argentina. 

La Argentina está expulsando empleo de ramas productivas, y tomando en ramas de servicios y comercio. 


miércoles, enero 04, 2017

Impuestos, desempleo y deuda. Evidencias

La idea de este post es mostrar evidencias gráficas (con fuentes incontroversiales o con publicaciones recientes de 2016) de que bajar impuestos no mejora el empleo, ni el desarrollo del país, como sí lo hace la mayor participación del Estado en el conjunto de la economía.

A todo lo cual hay que sumarle que el Indec actual, con la metología actual, calculó una pobreza de 42% para 2006 y una de 32,2% para  2016. Se podrá decir que en el medio bajó y volvió a subir un poco, pero nunca que fue el mayor gasto pública la que la hizo rebotar hacia arriba.

Click en los gráficos para agrandar.

1. Cuando mejora el empleo es natural que mejore la proporción de los aportes a la seguridad social sobre el total de los ingresos del Estado, pretender divorciar el crecimiento de los impuestos, y del sistema solidario de reparto es un error que se vivió fuertemente con las AFJP. En los 90s se ve que desde 1994 (cuando se implanta el sistema de capitalización individual) en adelante hay una caída de la participación de los ingresos de la seguridad social, que acompañan una Argentina que se reconvierte hacia los sectores no transables en el mercado interno.



2. El gasto público consolidado muestra en 2008 niveles similares y superiores a los de 2001 (fuente FMI). A partir de ese año fue creciendo sin detenerse hasta 2015. A partir de ese momento hay una caída de la inversión sobre el PBI, mientras este último crece fuertemente. Los datos, suponiendo que son correctos, no alcanzan para mostrar un trade off entre ambas variables, por lo cual debe apuntarse a otras variables para completar el análisis.


3. Entre 2011 (pico máximo) y 2015 la cantidad de empresas se mantuvo estable.


4. El empleo público no expulsa empleo privado, recién en 2016 hay una merma, explicada por otras variables.


5. El empleo industrial es dinamizador de todo el empleo. Cuando mejora la industria mejoran también los demás sectores. Esto se debe a encadenamientos y a bienes difundidos de la economía.


6. Cuando mejora el empleo industrial, suelen mejorar los salarios reales, con sueldos que le ganan a la inflación. Esto se debe a que la mejora del empleo industrial es el elemento que más fortalece el poder de negociación de los sindicatos.


7. La brecha entre salario y precios fue positiva durante la mayor parte de los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner. No fue positiva casi en ningún mes del gobierno de Macri, aunque hacia la actualidad haya una recuperación de lo perdido hasta junio gracias a las paritarias.


8. Hay una relación directa insoslayable, aunque difícil de cuantificar por sí misma, entre la mejora del empleo industrial y la reducción del desempleo.


9. La caída del consumo durante 2016 fue mayor a la caída durante 2014. Siendo este factor mucho más importante que las ventajas dadas a las ganancias de las empresas producto de beneficios impositivos.


10. La brecha de ingresos también mostró mejoras en los períodos de intervención del Estado.



11. A su vez la deuda tuvo menor peso en las cuentas públicas, esto favoreció un ciclo virtuoso donde mayor porción del gasto público se podía dedicar a gasto social o de capital en vez de atender intereses de la deuda.


12. Se puede ver un salto de deuda a partir de 2016 que debe ser una señal de alerta para toda la economía.



Yapa: el gasto publico aumentó en China en los últimos años sin que ello expulse, por lo menos hasta 2013, inversiones extranjeras o formación bruta de capital. 


viernes, diciembre 30, 2016

Cierre del año en el gabinete. Misión cumplida

"Los entusiastas de las rebajas tributarias tienen una curiosa trayectoria: se han equivocado en todo, año tras año" (Paul Krugman; http://economia.elpais.com/economia/2015/10/02/actualidad/1443792266_348873.html)


Tendría que haber sido un cierre de año de festejo para el gobierno, sin saqueos, sin descontrol social, cosas clásicas en diciembre, con un blanqueo que por ahora llegó a 90.000 millones de dólares. Lo cual puede sumarse a noticias que, por lo menos en octubre, no son estrictamente malas en el mercado de trabajo registrado (que ese mes subió, aunque todavía con pronóstico reservado para todo el año, que muestra caída).

Además ganaron los sectores que el gobierno quería que ganen, las energéticas, las multinacionales, los sectores exportadores del campo, los bancos extranjeros que disfrutaron de un país que colocó deuda en el orden de casi el 10% de su PBI, los buitres que cobraron más de lo que pedían, la estrategia geopolítica de Estados Unidos en Latinoamérica fue carne con la política internacional del gobierno. Ganaron todos los que querían ganar antes de asumir. "Exitosa salida del cepo". 

Pero no: la salida de Prat-Gay es una piedra en el zapato indiscutible. Los famosos inversores capaces de crear una lluvia de inversiones no verán esto como un elemento que ayude a la confianza. Esto es central para el modelo de Cambiemos.

No hay forma de comprender que el Ministro que logró sacar el cepo, sacar retenciones, viablizar tarifazos, desregular los controles a la fuga de capital, tomar 10% del PBI de deuda, con beneficios extraordinarios a los bancos, integrar un blanqueo de 90.000 millones de dólares, sea despedido durante diciembre, como si algo de todo -negativo para la Argentina- esto estuviera fuera de los planes de la Alianza Cambiemos.

Ahora habrá que transitar la herencia de este año 2016 tremendo. Lo que sigue será mucho más difícil porque ya no está el colchón de la herencia buena del kirchnerismo, con indicadores sociales aceptables en relación a lo que señala la historia argentina. Es verdad que también se resolvió parte de la herencia mala del kircherismo, la restricción externa, pero se resolvió con un panorama de expulsión del bienestar social que puede agrandarse, porque la reconversión productiva contra la industria y a favor de sectores que no impulsan la actividad (financieros especulativos) se va a sentir cada vez más (salvo que haya cambios de política económica).

Ajustar el gasto público es siempre recesivo y no hay ejemplos de que esto vaya de la mano de un impulso económico que mejore el sistema productivo de largo plazo. Al contrario.

El Ministro Alfonso Prat-Gay practicó el ajuste más fuerte que existió en la Argentina desde la llegada de Cavallo en 1991. Y semejante a lo que ocurrió en la Argentina (en materia económica) entre 1975 y 1983. Cuestiones como el endeudamiento, la apertura comercial contra la industria y la organización sindical, la búsqueda de inversiones extranjeras en base a mejoras en la rentabilidad de los sectores concentrados y tansnacionalizados de la economía (devaluación y tarifazo), tienen muchos puntos que riman con la dictadura (en materia económica) y con los 90s.

¿A qué se le llama ajuste? Esto requiere una definición categórica. Ajustar, que suena a sanidad fiscal y monetaria, en realidad suele ser una transferencia de ingresos desde los sectores populares a los concentrados de la economía. Dentro de los sectores concentrados suele haber a su vez sectores que mandan y ganadores-pero- no-tanto. En este caso puntual, durante la gestión Prat-Gay ganaron los bancos extranjeros colocadores de deuda, las multinacionales de la energía (con perdones de deudas, tarifas crecientemente desreguladas, créditos, o con beneficios de market-share), otras multinacionales y el agro exportador.

Para lograr un cambio a favor de los trabajadores, el gobierno debería asociar consumo a actividad
interna (el Procrear hasta 2015 es ejemplo), todo ajuste, en el sentido descripto, sólo puede causar más ajuste como ya se ha visto este año. Los ciclos suelen tener varias cuestiones procíclicas, de manera tal que cuando hay recesión (como ahora), que acumula 2,4% de caída al tercer trimestre de 2016, baja la recaudación, baja el consumo, baja el gasto público y baja la inversión. Mientras que en épocas de auge todo sube. En ambos casos, un país se construye con plan. Con una idea de a dónde se quiere llegar, y eso se hace enfrentando intereses. El problema del gobierno del ingeniero Macri es que es “fuerte con los débiles y débil con los poderosos”.

La gravedad del caso es hasta qué punto los que mandan en este modelo prefieren que el país crezca, hasta acá el gobierno no parece muy preocupado en consolidar un plan de desarrollo, o de crecimiento interno para bajar la pobreza o mejorar el empleo de calidad. Sino en lo contrario: crea excedentes en varios sectores de fuerte internacionalización en base a la caída del mercado interno. Un país primero para el mundo y después para su pueblo. Y no parece que un cambio de personas pueda cambiar esto. No de la forma en que está planteado el proyecto del gobierno.






jueves, diciembre 22, 2016

Una síntesis de 2016

Parece que lo que no va para un lado va para el otro. Que los grandes ganan a costa de los chicos. Otra novedad extraña de este 2016 extraño.

Lo extraño es que sea una novedad.

El presupuesto nacional es de 2 billones de pesos. Un 2 seguido de 12 ceros; 200 millones (lo necesario para mantener 500 investigadores del Conicet más durante 1 año) significa el 0,01% del presupuesto nacional.

Si no se toca es ideológico.


Además, ni los medios que bancan niegan que fue un año malo. La síntesis


domingo, diciembre 18, 2016

Comparación de 2016 con 2014: salarios reales y rebote de actividad

En este post vamos a mirar unos cuantos números sobre el salario real, que vinimos repasando todo este brusco 2016. Es un tema central para entender este maravilloso ¿? año que atravesamos.

La comparación con 2014 permitirá ver que a pesar del mayor control nominal de algunas variables en aquel año, hubo cierto cuidado en no tocar cuestiones que limitaran el rebote en 2015. Cuidado que no existió en 2016.

Click en las imágenes para agrandar.

En este primer gráfico lo que se hizo, tal como se explica en la misma imagen, fue un cálculo del acumulado de la pérdida del salario mes a mes para todo el año 2014, respecto de diciembre de 2013. La línea roja muestra cuánto acumuló en el año esa perdida.

Creo que está todo bien explicado en el interior de la imagen. Cabe destacar que no se ajustó por inflación cada pérdida mensual (así, la pérdida de mayo se sumó nominalmente sin llevarla previamente a precios de fin de 2014, por ejemplo), de ese modo, la pérdida real pudo haber sido mayor.

Como referencia, el acumulado de todo el año sumó el 76,5% del salario de diciembre de 2014.



El mismo ejercicio efectuado para 2016, muestra que el salario perdido acumulado, respecto de diciembre de 2015, fue un 71,1% del salario estimado para diciembre de 2016.

De este modo se podría decir que el salario perdió más en 2014 que en 2016. En mínima diferencia, pero cierto. Lo que no debe soslayarse es que el gobierno kirchnerista se mostró preocupado en 2014 por sostener las poleas de derrame hacia la economía informal, cosa que no hizo Cambiemos este año, esto se verifica en 2014 en en la creación del Procrear, del Progresar o en el aumento del 40% en las AUH, etc.



El gráfico que sigue muestra la evolución larga del salario real. Me parece que es muy explicativo de todo lo vivido.

El punto más alto de salario real ocurrió en septiembre de 2015. Y la pérdida estimada de poder adquisitivo para el salario real hacia diciembre de 2016, en relación a octubre de 2015, no es más que 5,4%. No parece mucho, y podría ser aceptable en base a todos los problemas de la economía de la Argentina. Pero no es aceptable porque esto sólo refleja un modelo de apreciación cambiaria sostenido con endeudamiento externo y dinamizador de la fuga de sectores disociados con el desarrollo industrial y nacional (tales como grandes exportadores, multinacionales y bancos extranjeros). Esta apreciación, sumada a paritarias todavía relativamente fuertes para combatir la inflación, muestra un saldo de pérdida de los salarios registrados que no sería tan grave (estamos en los niveles de 2013), el problema de fondo es que sí empiezan a perderse empleos, entonces cada vez son menos los que tienen la suerte de estar en estos niveles de salario.

Elaboración propia en base a Centro Cepa. Inflación estimada para diciembre 2016: 2%
Finalemente, para terminar de entender esta mirada que busca comparar con 2014, sin ser exhaustiva pero sí reflejando la relación entre salarios y precios para algunas cuestiones. Hay un elemento central: en 2014 se sostuvieron mucho más que este año los niveles de tarifas a los usuarios (o sea la tarifa estaba subsidiada a través del Estado, que organizaba los pagos de esos servicios, y de ese modo lograba regular a las empresas con mejora capacidad).

Como se puede ver en el gráfico que sigue, se invierte (según el IPC CABA) la relación entre servicios y bienes. Los bienes este año crecen menos en precio que los servicios. Esto trae varios efectos que difieren de los de 2014: a) mayor proporción de salario atiende servicios que por definición son cautivos, y ahora además bastante desregulados, b) los bienes ven disminuir sus precios relativos frente a servicios, y de ese modo hay un sesgo hacia actividades de servicios mientras sube la exportación de excedentes de bienes, que a su vez empuja a una menor actividad y escala como consecuencia de un menor mercado interno, c) la posibilidad de rebote es mucho más inestable que en 2014, porque hay una fuerte apropiación de sectores extranjeros de más proporción de salario por el lado de los servicios, y pérdida de ingresos para destinar a bienes, y d) estas mismas cuestiones hacen que el derrame de los ingresos de los sectores registrados a los sectores informales (que representan el 33,4% de los trabajadores) sea aún menor, ya que el tarifazo transfiere ingentes porciones de ingresos hacia sectores concentrados que antes podían usarse en distintas actividades o consumos que ayudaban a promover un ciclo positivo.

Por ejemplo del punto d), está aprobado (hasta ahora) un aumento mayor al 200% en la tarifa del gas, que ya se empieza a pagar, mientras cae un 30% la venta de hoteles, restaurantes y bares (un sector con bastante empleo informal). Creo que la idea es clara.





Es largo, pero si algo marca este año es el perjuicio en la distribución del ingreso y, en concomitancia, la ruptura de los derrames reales de los sectores con ingresos medios o altos hacia los bajos. Por el contrario, ahora ese "derrame" cambió su gravedad y va hacia arriba.

sábado, diciembre 10, 2016

Lo bueno y lo malo de 2016, y lo que viene en 2017

En distintos lugares me preguntan en esta fecha cómo se ve este primer año de macrismo, amigos, amigas conocidos, conocidas, incluso en alguna entrevista... ¿qué pasó, qué va a pasar?

Explicar qué pasó es más fácil que decir qué va a pasar, porque el futuro de ver difícil es, como decía Yoda.

En Artepolitica hice un rapaso más largo. Clickear. Aquí voy con algunas viñetas porque el tiempo es tirano, aunque nunca tanto como en Jujuy donde Milagro Sala está por cumplir un año detenida sin pruebas ni condena, siendo esto un hecho destacable entre lo más negativo de este año 2016, porque agrede los principios del cuidado de los derechos humanos y el Estado de derecho.

Lo bueno:

* Entre lo bueno caben mencionar los avances en salir de la restricción externa. Esto se realizó mal pero se hizo, y cabe señalarlo. Esto resulta de un costado de la herencia que creaba un desafío. Y se atendió, mal y apurado y sin plan pero se atendió. Es verdad que se hizo ajustando la economía y endeudándola, pero el estres creado por la restricción externa en 2015 (cuando se pospuso el pago de importaciones, y la remisión de utilidades, y se agrandaba la brecha entre el dólar oficial y el ilegal) hoy no es tal. Así es que el campo vuelve ser dinámico en el crecimiento. Todo esto está opcado por lo malo, pero banquen, que ahora estamos en lo bueno.

* Otra cosa que se hizo acorde con las expectativas de la sociedad es permitir a los beneficiarios de AUH tener monotributo para facturar. Esto formaliza una parte (menor) de la economía y está bien. Aunque se hizo con otro nombre, y explicado al revés, pero está bien. La comunicación es lo mejor de este gobierno, lejos.

* Aumentar algunas jubilaciones bajas, por el motivo que fuere, está bien. Lamentablemente el marco es de permitir el ingreso del dinero del lavado con orígenes incluso ilegales, pero esos aumentos están bien. Quizá está mal que se aumenten más las jubilaciones de montos grandes que las de chicos, pero recortando a las chicas que subieron, es una medida atendible.

* La ley para diferir el IVA de las Pymes por 3 meses, entre otros beneficios es correcta.

Lo malo: ¿lo bueno si breve dos veces bueno? En este caso, no. Para nada. 

Voy a resumir lo malo, dejando afuera un montón de cosas. Voy a lo central.

* Hincapié en sectores y jugadores de la economía que están mejor cuanto peor le va al conjunto del país. ¿Suena extraño? Explicación corta: Hay sectores que prefieren exportar antes que vender al mercado interno, como los productores de commodities de bajo valor agregado, como los productores de carne vacuna, como los agentes multinacionales vinculados al sector energético. Esto es alimentos y energía. Además de la base local responsable de esto, el mundo desarrollado (donde atienden las casas matrices de las multis cuyos ex Ceos ahora son funcionarios del gobierno) está más cómodo si la energía y los alimentos están más disponibles para ellos que para sus países de origen. Por eso la base política de la caída económica se enmarca en un mundo incierto. En esto se enmarca la exitosa salida del cepo (exitosa para estos jugadores pero no para todos), en el endeudamiento nuevo (en más del 9% del PBI) que favorece a bancos extranjeros (y que también se disocian del ciclo de crecimiento de la Argentina, tal como ocurrió en los 90s, y tal como explica Eduardo Basualdo en varios libros, como por ejemplo en Concentración y Centralización del Capital, cfr.)

* La idea de favorecer la oferta es una idea ortodoxa, supone que el aumento de las ganancias empresarias favorece la inversión. ¿Vos viste el ingreso de inversiones extranjeras o el aumento de la inversión local? Yo tampoco. Ni el Estado dio el ejemplo: los gastos de capital de la APN cayeron un 35% anual. Increíble: la inversión dirigida por el gobierno de Macri cayó 1/3. Ni la ortodoxia cree en la ortodoxia para crecer y generar empleo, esto es algo que no se dice mucho, pero se vincula con las teorías de desempleo natural de una economía para bajar la inflación y la libertad del capital (vinculada al disciplinamiento sindical).

* Distintos indicadores que crecen en negatividad: la pobreza, el desempleo, la desigualdad, la industria, el salario real, la construcción, la cantidad de Pymes, la cantidad de investigadores del Conicet, las producciones de las economías regionales, el aumento de importaciones de bienes de consumo, la economía informal en general se desploma. Es verdad que lo niveles actuales van entre 2008 y 2011 según cada caso, con lo cual la foto todavía muestra una sociedad que resiste, de ahí la herencia, lo bueno de la herencia mantiene en parte a flote la sociedad. La tendencia es mala.

* No es verdad que la salida del cepo estuvo bien hecha, era necesario primero resolver el tema buitre, conseguir deuda, recién ahí devaluar y luego de eso, ver hasta dónde y cómo se aflojaba el cepo. El orden por otro lado, no fue equivocado, fue interesado, como ya se dijo en puntos anteriores.

Lo que viene en 2017.

* A este paso nada bueno. Salvo que la elección de 2017 dispare algunas medidas heterodoxas que mejoren la actividad.

* Solo si se asocia nuevo consumo a nueva actividad podrá haber brotes verdes (ejemplo Procrear para construcción). La deuda para agilizar el consumo sólo crea una bola de nieve insustentable. Es decir, si este gobierno busca resolver con populismo el problema del consumo, le va a ir peor que al kirchnerismo porque hace populismo de una manera "caricaturesca".

* Es posible que vemos algunos meses de ilusión de mejora cercano a las elecciones, pero también es posible que esa ilusión tenga una bajada a la realidad mucho peor que en este 2016.

En definitiva, el gobierno precisa un plan, discutirlo con el campo, la industria, los trabajadores y la academia. Un pacto de acción fiscal, distribución del ingreso y estrategia con el sector externo. Sin él, sólo seguirá el camino de favorecer sector vinculados con el mundo y alejándose de las necesidad del pueblo argentino, cosa que posiblemente termine como siempre en la Argentina, en crisis y zozobra para el pueblo.