domingo, junio 26, 2016

Breve reflexión sobre el tarifazo

El otro día me hicieron una muy buena entrevista al respecto del título de este post, parte de lo que decía allí, es esto...


¿Consideras al aumento de tarifas como un “tarifazo” o una “readecuación” de las mismas?
Cuando hablamos de tarifas de servicios públicos debemos considerar algunos aspectos claves, en el marco de privatizaciones que en la Argentina se hicieron mal, apuradas y con pocos criterios sociales.
Primero se trata de servicios que tienen baja elasticidad, por cuanto su uso resulta imprescindible y no es fácil modificarlo. Es en este sentido que se suele hablar de usuarios cautivos.
En segundo término, al tratarse de monopolios considerados naturales, por cuanto la competencia es ineficiente para la sociedad (no puede haber varias redes de luz, de agua, de gas, y hasta hace algunos años de telefonía fija) surge como indispensable su regulación o control por parte del Estado.

En virtud de estas dos cuestiones no se puede plantear una libertad de mercado como podría haber en materia de por ejemplo, peluquerías. Así que el Estado debe establecer normas (regulación) y estructura tarifaria. Porque está en juego la distribución de recursos, el bienestar de los usuarios y el sistema productivo que usa estos servicios.

No era en absoluto descabellado plantear la necesidad de una readecuación de tarifas, porque hay un trade-off (para el contexto local, de multis a cargo de los servicios) entre la sobre regulación y la eficiencia de los servicios que estaba muy inclinada hacia la primera. 

En este sentido un ajuste era necesario liberando recursos del Estado para otra cosa, y equilibrando y dotando de equidad a estos sistemas en todo el país. 

Esta readecuación se tornó en tarifazo en la medida que hay unidades productivas y sociales con incapacidad para absorber o transferir a clientes (tan golpeados como ellas) los precios nuevos.
El problema de fondo es que se hizo al mismo tiempo de una devaluación y un ajuste también, ambos, desmedidos. Sin dudas es un tarifazo, y el hecho de haber sido de 1200% en gas para la patagonia, y luego reducido a 400% muestra impericia y excesos. Además, del hecho que no haya un número exacto se extrae la evidencia de que no hay herencia, hay interés de las multinacionales implicadas.

¿Valió la pena el aumento de tarifas siendo que los subsidios solo disminuyeron un 15%? ¿Qué costos sociales, políticos y económicos tuvo a cambio?
Toda transferencia de recursos genera ganadores y perdedores. Para algunos valió la pena, para otros, para la mayoría, no, para nada. 

Por supuesto, que esto está vinculado a la política. El triunfo de la Alianza Cambiemos, de clara representación de sectores multinacionales, cosa expresada antes pero también concretado en la filiación de los funcionarios cuando llegaron al gobierno, lleva a representar estos sectores más que durante el gobierno anterior. 

La economía es tensión, cuando gana alguien pierde otro. Si ganan desproporcionadamente el sector de empresas transnacionales de servicios, alguien pierde desproporcionadamente. El juego político económico mostrará el lugar dónde se ubique esto, que todavía tiene mucho por recorrer.
El problema es que un ajuste achica la economía y eso genera menores ingresos para el Estado, cosa que podríamos llamar la paradoja del ahorro del Estado: para ahorrar el Estado gasta menos, ese menor gasto reduce la actividad económica y por ende la recaudación, así que el ajuste público achica el ahorro o agranda el déficit.
Este achicamiento lo sufren de menor a mayor los que menos tienen, desde empresas, clubes de barrio, etc. llegando hasta sectores vulnerables.

Hay despidos, una baja del consumo ubicada en 9,2% para mayo (CAME), una caída de laproducción de pymes industriales en 5,2% en mayo (CAME), un descenso fuerte de la actividad industrial en abril (mayor al 6%, Indec) y en la construcción mayor al 24% (también en abril, Indec). El salario real a su vez está perdiendo la 10ma parte de su poder adquisitivo de octubre pasado. Deberá revisarse el nivel de ajuste y el nivel de los paliativos si se quiere atenuar el impacto. Cosa que aún no ocurre. Todo lo contrario. 

Las medidas focalizadas son paliativos de un mal mayor, siempre la mejor solución es una macroeconomía sana y sustentable con un Estado interventor a favor del conjunto social.

Tanto desde el Gobierno anterior como desde el actual se han comparado los precios de los servicios de nuestro país con otros europeos, llegando a la conclusión de que los valores de éstos son muy bajos. ¿Es acertado hacer esta comparación siendo que los sueldos de los argentinos muchas veces son inferiores a los de estos países?
La comparación es atendible, sobre todo si las empresas de servicios son multinacionales con estrategias globales. Un precio muy distorsionado juega contra la eficiencia. Debe buscarse sin embargo un justo medio, ya que un exceso de precio si bien puede mejorar la eficiencia, también puede generar mucho desempleo, y por consiguiente más pobreza. En esta discusión todo depende de la política, si el Estado tiene acciones de las empresas en cuestión puede incidir mejor o con más información en las decisiones de estas empresas, generando mejoras en el bienestar social que de otro modo no se logarían.

Los sueldos en la Argentina a diciembre de 2015 eran los más altos en dólares de la región. De ahí que la devaluación también juega un efecto en reducirlos.

La cuestión principal es la ausencia de plan de desarrollo. Hasta acá sólo se vislumbra un proyecto de restauración de ganancias, pero no uno de desarrollo que necesariamente debe ser de industrialización, porque nuestra defición de desarrollo se vincula con la sustentabilidad, las exportaciones de MOI, la inclusión y la mejora en empleos de calidad.

¿Es posible que tras las medidas económicas, principalmente los aumentos de tarifas, el Gobierno pierda el consenso de la clase media?
Es posible, pero no necesario. Puede ocurrir que se mantenga algún consenso electoral suficiente para hacer buenas elecciones en el futuro. No debe perderse de vista que el menemismo tenía 7,5% de desempleo en 1991 y 16% en 1995, momento en que fue reelegido.

Todo dependerá de cuánto se ajuste y de la fortaleza política de la oposición, que por ahora es baja.

Si bien Jorge Todesca dijo que como "no habrá aumentos (de tarifas) este mes, la inflación tiene que bajar a la mitad”, desde el Ministerio de Energía ya anunciaron que habrá aumentos en el 2017, ¿cómo cree que puede llegar a influir esto en las elecciones legislativas del año que viene?
Sin hacer futurismo, si un nuevo tarifazo llega sin reactivación económica en el medio, puede suponerse que será complicado para la alianza que encabeza Macri.

En toda discusión la clave es la ausencia de plan de desarrollo que perimita poner en contraste con objetivos productivos el malestar social actual. Al no haber plan no hay trade off, hay baja productiva y hay mayor malestar social, algo así como un lost-lost. 

martes, junio 21, 2016

Poder adquisitivo de jubilaciones mínimas, mayo de 2016



Los precios le ganan a las jubilaciones, como nunca desde 2003, o como nunca desde que se reestatizó el viejo sistema de AFJP

Introducción: la estatización de los fondos de los trabajadores, conocido como FGS, con acciones de grandes empresas entre sus activos, permitió revertir la pérdida tremenda de recursos por parte del Estado desde su privatización en 1994. Algunos estudios hablan de una pérdida de ingresos, en función de este sistema de cerca de 4.500 millones de dólares por año, por lo menos hasta 2001 (algo así como 1,5% del PBI de entonces). Lo cual suma alrededor de 36.000 millones de dólares entre 1994 y 2001. Dada la performance existente entre 2008 y 2015, cabe cuidar el FGS y las políticas de crecimiento con inclusión que dotaban de alguna sustentabilidad al sistema.

Vamos a lo nuestro, veamos la situación actual, profundizando una nota de hoy en P12. Se muestra que el poder adquisitivo de las jubilaciones mínimas actuales. Son datos para darse una idea de lo que ha pasado este tiempo.

Es fundamental mencionar que estas cuentas de ninguna forma indican que el valor de la jubilación mínima antes de la devaluación era suficiente para contener las necesidades de los jubilados. Lo que se hace es mostrar que ahora están peor, sin dejar de señalar que mejoraron durante el gobierno anterior.

De este modo, podemos ver que en mayo las mínimas reales cayeron un 21% respecto de octubre próximo pasado, si se usa un índice de una canasta básica (ver el segundo gráfico), y un 14% contra el mismo mes, si se usa un índice general de precios (ver el gráfico siguiente).



Cabe recordar que la mínima tendrá un plus de $500 en mayo y luego una devolución de IVA que se estima en el orden de los $300 por mes.

Primero se hace la compración con el índice de precios Estudio Bein, teniendo en cuenta que el índice de precios es general, y los beneficiarios de jubilaciones mínimas suelen utilizar una canasta básica, que por lo general sube más que el promedio, en la presente coyuntura. En este caso para lograr el poder adquisitivo de diciembre pasado (recordando que no era un monto ideal) la jubilación mínima debería estar en $5359 ($400 más que actualmente). Si el valor que se busca empatar es el de octubre 2015 (el mejor momento), la mínima actual debería ser $5700).




Con índice de precios propio, asemejando una canasta básica total, de primera necesidad. En este caso para lograr el mismo poder adquisitivo de diciembre (ya de por sí bajo), la jubilación mínima debería ser de $5659 ($700 más que la actual, un 14%). Si se busca que la jubilación mínima tenga, en este último orden, el mismo poder adquisitivo que en octubre de 2015, el valor debería ser $6200.

miércoles, junio 15, 2016

Ingenuidad, interés o brazos de comunicación, el caso José López



La corrupción no tiene ideología. Debe ser atacada sin discusión. Pero esto, en la Argentina, requiere una discusión muy de fondo.

El enfoque que muchos medios le dan a los casos de corrupción reviste una impronta profundamente política: la corrupción de empresa aparece como una cuestión de negocios y termina analizándose en base al mérito privado, aunque esos negocios sean con el Estado, la corrupción de los funcionarios, sin empresa, en cambio sí es presentada como un robo directo a todos los argentinos. En el medio nadie habla de monopolios, de explotación de rentas, de decisiones que transfieren ingresos, de mayor o menor amistad con los bancos, que pueden esconder o exponer a cualquier individuo.

La colocación de U$16.500 millones de nueva deuda, con un saldo de U$350 millones de ganancia para los bancos colocadores (JP, HSBC, Citi, etc), en el marco del pago a buitres, que recibieron sólo U$9.000 de esos, la destrucción de los mecanismos de regulación financiera en la Argentina, desde la desmantelación de la UIF hasta la liberalización del spread de los bancos, un gobierno que sigue colocando deuda mientras se le aprecia el peso, pero sin que los precios internos bajen del nivel alcanzado cuando el dólar llegó a $16, o tarifas que aumentan con beneficio para las empresas más que para las arcas del Estado, desprotección comercial, ajuste fiscal, contracción monetaria, una política de ingresos a la baja. O la insustentabilidad de los flujos de la seguridad social (que permitieron llevar la cobertura de jubilaciones al 97% de los viejos) expresados en una estrategia de desguace del FGS, en el marco de una ley de blanqueo de dinero sucio son temas menores. Todo esto no reviste un análisis de connivencia entre sectores concentrados y gobierno, entre Ceos de empresas y sus ex empresas, entre amigos de bancos ahora en el gobierno y los bancos mismos, lo cual sería asimismo corrupción. Y endeudarse además deja un problema de flujos y condiciones que no se desarma descubriendo a los culpables. No se habla de esto. Para nada. De hecho, descubrir algún corrupto hace que no se hable nada de esto.

Hoy escuchaba a Nelson Castro diciendo que acá no hubo un proyecto de inclusión, sino uno de corrupción que utilizó la inclusión para ocultar los verdaderos propósitos. Es contundente. “La constatación de una dirigencia insensible, que gobernó sin escrúpulos en un país donde el 30 por ciento de su población está bajo el umbral de la pobreza” dice Morales Solá. Leuco a su vez, afirma que la captura de José López, “en primera instancia, confirma que los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner fueron los años más corruptos de la historia argentina”.

Y da pena. 

Porque la mayoría de nosotros no tenemos ningún amor hacía ningún funcionario, sino hacia las políticas, como las descriptas, entre muchas otras, la corrupción es enemiga número uno de un proyecto que tiene que ser amigo de la democracia, porque la construcción de la verdadera democracia indica transparencia. Hay un claro problema de fondo, hay sectores concentrados que no miran la corrupción cuando sienten que esa diferencia se hace gracias a los impuestos sobre sectores populares (esto ocurrió entre 1976 y 2003), pero si sienten que esa corrupción se vincula con impuestos sobre sectores concentrados se genera un tablero de persecuciones muy grande.
 
Así las cosas, un proyecto de redistribución debe ser el más transparente de todos, y esa transparencia incluye la construcción de consensos entre los sectores favorecidos. No se puede redistribuir a favor de los sectores más bajos, cosa que favorece a la clase media, y ponerse al mismo tiempo a gran parte de esos sectores bajos y medios en contra, algo en esa lógica no está bien. Y es infantil echarle la culpa a los medios.

Los medios juegan un rol en este capitalismo latinoamericano que estamos describiendo, pero de ningún modo cabe pensarse que son elementos centrales en esta construcción.

La corrupción existe desde el virreinato, y ciertamente los gobiernos que generaron una redistribución peleándose con sectores financieros transnacionales, con multinacionales o con el sector agrario, o con grandes empresas locales, difícilmente sean los más corruptos, básicamente porque se pelean con los que más plata mueven en este mundo global.

Muchos defendemos el Estado interventor porque entendemos que si en un país que es competitivo en el sector agropeacuario (sin trabajo para todos) no hay política, tampoco habrá trabajo. Y esto requiere articular con el sector agropecuario no ponérselo de culo, o por lo menos no tanto. No descubrimos la corrupción ayer. Pero como hay corruptos que son usados para tachar el rol del Estado (porque usan a esos corruptos para cambiar el gobierno y traer otro igual de corrupto pero que defiende otro rol del Estado) entonces nos vemos en la obligación de hablar de otra cosa. Y acá volvemos a una idea madre, la ausencia de consensos entre clases, producto de la desigualdad social que hace en sí misma procíclica la capacidad para construir consensos. 

Si todos (todo entendido como la gran mayoría de todas las clases) estuviéramos de acuerdo con las políticas del Estado, todos estaríamos de acuerdo en perseguir a todos los corruptos sin ninguna discusión, porque sabríamos que las políticas centrales no dependen de los cambios de gobierno. Esto pasa en los países desarrollados, tienen más consenso y por consiguiente hay menos corrupción, porque todos saben que serán igualmente perseguidos. No habría así blindajes financieros mediáticos para unos o de plazas llenas para otros.

La única forma de construir un Estado pensando en el desarrollo de largo plazo es tejer puentes con consensos entre distintos sectores, incluyendo a sectores que hoy no tienen representación organizada, como los sectores más pobres y sin trabajo formal.

domingo, junio 12, 2016

La manta corta de la Argentina macrista en 2016...

Otra vez la manta corta se va para el lado de los sectores más ricos de la Argentina, con la lógica y desangelada falta de cobertura sobre los más vulnerables y los trabajadores. 

A raíz de este mal entendido que llegó a P12 en una nota de Verbitsky sobre un post anterior de este blog (que no tenía mucha rigurosidad técnica -mezclaba variaciones intereanuales con intermensuales, etc-, porque sobre todo buscaba dar un golpe de efecto),  hice este artículo que busca profundizar la idea en cuestión.

Este post fue publicado originalmente acá, en la web del Centro Cepa. 

Introducción
La economía siempre está en tensión. Pueden existir coyunturas externas que mejoren toda la actividad o la perjudiquen, pero las medidas internas de política económica que generan un cambio en ganancias de un sector productivo o social, generan pérdidas en otro sector productivo o social.

Actividades que bajan


Como puede verse durante el primer trimestre de 2016, en comparación con el mismo período del año anterior, hay una considerable cantidad de variables vinculadas con la economía real que bajan.
Entre las cuales, sobresale el consumo minorista, que bajó un 4,2% en el primer trimestre. Cabe destacar que el consumo privado explica alrededor del 70% del PBI de la economía de la Argentina (el consumo público está en el orden del 10%). Asimismo, debe tenerse en cuenta que CAME señaló un descenso del consumo para mayo de 2016 de 9,2% (abril había sido 6,6%). Este dato no es menor porque se multiplica en toda la economía, sumado a un descenso del gato público que, en tanto ambos componentes de la demanda agregada, es dable esperar un impacto en toda la actividad económica.


Esto es acompañado con una inflación para el primer trimestre de 12% (Fuente: Estudio Bein), si a eso se le suma abril y mayo, la inflación se ubica en 24,4% para los primeros 5 meses (la inflación de todo 2015 fue de 26,2% para la misma fuente).
Tanto la industria como la construcción muestran caídas. Que ampliando la mirada a abril de 2016, caen 6,7% y 24%, respectivamente (contra el mismo mes del año anterior).
Entonces, lo que estamos viendo es que lo ocurrido en el primer trimestre es una tendencia, no una cuestión puntual. Además se trata de actividades de la economía real, con lo cual tienen impacto en el trabajo que realiza la sociedad.

Ganancias que suben


Por otro lado, en la búsqueda de las actividades que mejoran su comportamiento, se pueden encontrar actividades vinculadas sobre todo con el sector financiero. En efecto, la ganancia de los bancos ha crecido un 62%, la formación de activos en el exterior según el balance cambiario del BCRA (concepto que identifica la fuga de capitales) creció un 89%, lo mismo que el endeudamiento. Además, como se sabe, el gobierno en abril contrajo nueva deuda en dólares por U$16.500 millones con el propósito de resolver el juicio con los fondos buitre. No es menor que luego de ello, Paul Singer denominó, en la revista Time, a Macri como el campeón de la reforma económica. Esta deuda fue colocada por grandes bancos extranjeros que hacía años no lograban ganancias por este concepto (entre ellos cabe destacar al JP Morgan, Deutsche, HSBC y Santánder).


Entre las actividades que mejoran su actividad luego de la devaluación sí existen algunas que forman parte de la economía real: los sectores del campo, vinculados a exportaciones de productos sin elaborar o con una mínima elaboración (MOA), u otras actividades industriales muy vinculadas a exportaciones, como por ejemplo, el complejo químico y la industria farmacéutica.

Conclusión
Se puede apreciar una transferencia de ingresos desde sectores masivos de consumo hacia actividades financieras o de bajo valor agregado, o de particular penetración internacional, esto en el marco de una incipiente transformación de la estructura productiva de la Argentina, asociada a valores de libre mercado que favorecen actividades de bajo valor agregado o bien de sobre explotación de rentas financieras, que daña asimismo a los sectores reales de la producción en términos agregados.
Se puede ver en los gráficos que la inflación quedó en ambos lados. ¿Por qué? Porque en todo lugar que un precio sube alguien gana y alguien pierde. En general, salvo que los ingresos suban más (como sí pasaba entre 2003 y 2015, y no pasa ahora), cuando un precio sube pierde el que compra y gana el que vende (esto queda en evidencia de acuerdo a las cantidades intercambiadas), por eso la inflación está en los dos lugares, porque ganan los sectores concentrados pero pierden los consumidores y las pymes.
De no variar el actual modelo propuesto por el gobierno del Ing. Macri, y a la luz de los primeros resultados empíricos, que están en coherencia con la lógica que señala que la Argentina para mejorar el trabajo y reducir la pobreza requiere una participación protagónica del Estado para transferir las ventajas comparativas del país hacia actividades que generan mayor inclusión laboral y social.

Las distintas medidas de liberación de mercados y flexibilización financiera, que promueve y aplica el gobierno, sumadas a tasas de interés muy altas, no sólo enfrían la economía, además son expulsivas de mano de obra y por tanto perjudican el bienestar social. Los distintos paliativos focalizados que el gobierno aplica cuando, en el límite, ve comprometida su legitimidad, no hacen más que servir de sustento para reproducir un sistema de expropiación de cuasi rentas financieras y extractivas, entre otras. 

martes, junio 07, 2016

Preguntas sobre el segundo semestre

¿La Argentina va a volver a crecer?

Los fundamentos de la economía que se esgrimen desde el Estado, actualmente, muestran un camino de recesión de mediano plazo. Salvo que se modifique alguna tendencia en materia de política económica, un Estado que gasta cada vez menos en términos reales, que redistribuye (por tanto) cada vez menos ingreso, dañando la demanda agregada, como así también el bienestar social de los sectores más vulnerables y el consumo de casi todos los sectores, que invierte cada vez menos en total, genera una caída en la actividad que puede durar un largo tiempo. Además de la restricción fiscal hay contracción monetaria con suba de tasas que genera un refuerzo al ciclo de ajuste que se desplaza también al sector privado.

La Argentina, salvo alguna moficiación en la política económica (promoviendo la demanda, pymes, o sectores industriales estratégicos y volviendo a regular al sector financiero), sólo puede crecer una vez que toque fondo. Y como sabemos, el fondo no llegará sin el doble de desempleo que se veía en 2015 por lo menos (el mejor momento del Estado mínimo -1998- mostraba un piso de 12% de desempleo).

Es posible que haya crecimiento en inversión extranjera y en unidades transnacionales vinculadas a ella, con alguna mínima mejora en eficiencia y tecnología, pero ello no se reflejará en términos agregados.


¿Quiénes ganan y quiénes pierden? 

La manta corta es tironeada hacia el lado de los que más tienen. Las ganancias de los bancos que promediaron un 62% durante el primer trimestre de 2016, en comparación con igual acumulado del año anterior, mientras el consumo minorista caía en ese período 4,2% y la actividad industrial (sin oleaginosas) lo hacía un 4,6%, es una clara muestra de ello.

Es curioso que se hable de vivir todos bien gracias a producir alimentos para 400 millones de personas, pero no se analiza cómo redistribuir el ingreso de los 300.000 productores del campo (está claro que la gran mayoría de ellos no tienen un excedente como para redistribuir, y esto es parte de la falacia).

En un sistema de valorización financiera en la Argentina, ganan los bancos, las multinacionales que brindan servicios cautivos (o más imprescindibles), el gran campo exportador y los trabajadores formales con altos salarios, que acompañan la performance de los sectores mencionados.

En el medio se sitúan muchas grandes empresas transnacionales que logran reconvertir sus negocios para el nuevo sistema productivo menos basado en bienes transables, y surfenado la ola de beneficios financieros que permiten acumular dólares, mientras el Estado se endeuda.

Los grandes perdedores son la mayoría de los trabajadores, empezando por los informales, los jubilados que (por ahora) cobran la mínima, las pymes (comercios, pequeñas y medianas fábricas, el turismo interno), los trabajadores de economías regionales...


¿Habrá impacto en las elecciones de 2017?

No hay forma de saberlo. La intuición indicaría que sería lógico que lo haya. Pero puede no haberlo. Va a depender de la unidad lograda por la oposición y de hasta dónde aprieta con el ajuste el gobierno. Los beneficios de un proyecto de gobierno siempre resuelven problemas para algunos y los costos crean problemas nuevos para otros. Si en esta creación de problemas surgen perjuicios para una parte de la sociedad que los asocia con problemas resueltos por el gobierno anterior, la consecuencia será que esta parte de la sociedad tendrá un voto en sintonía con ello, cosa que de ningún modo implica una buena noticia para las expectativas kirchneristas, ya que ese voto puede ir a otro lado.

Lo que pone en juego Cambiemos es la gobernabilidad de una transformación económica sin sacar a la mayoría de la ciudadanía de sus rutinas, de manera tal de no autogenerarse un masivo clima electoral y -por ende- político en contra.

La hipótesis que uno puede poner a andar aquí es que el tipo de modelo de acumulación de valorización financiera (hasta quí no se ve otro que no sea éste) en algún momento tensiona, o bien la vida cotidiana, o bien los recursos económicos del Estado y las empresas, o bien la gobernabilidad (por ejemplo entre poderes, con las provincias, o con medios y demás partidos políticos). Cosas estas tres que juegan articuladamente. Esa tensión podría demorar mucho más de 4 años, gracias al margen para endeudarse que tiene el gobierno y si se saben manejar las condiciones políticas.

Hasta acá el futuro de ver difícil es, como decía el bueno del maestro Yoda.





viernes, junio 03, 2016

"Exitosa salida del cepo", capítulo: ahora bajan fuerte los salarios


(Una versión previa de este artículo fue publicado en la Tecla Eñe)
 
En esta época, en la que el gobierno habla del segundo semestre como un lugar mágico, utópico, donde todo va a estar bien –y por ejemplo habrá una disminución de la inflación– cobra especial importancia poner en debate, e interpelar a los lectores, y a la sociedad, sobre la relación entre ingresos y precios. Porque el dato de que los precios no aumenten nada dice sobre su nivel, sobre si son precios bajos. Bajos o altos sólo se puede decir en relación con otras variables, en este caso se estudia la relación con los ingresos, o sea con los salarios (también se podrían relacionar los precios con la competitividad de la economía, o con la sustentabilidad macroeconómica en relación con el sector externo, cosa que no se hace en este caso, pero se menciona su importancia).

En este pequeño artículo se busca jugar con un par de datos. Por un lado un indicador hecho a partir de las remuneraciones promedio del total de los salarios registrados por el sector privado (en base a SIPA, OEDE, MTEySS), con una proyección realista para abril de 2016, por otro lado, un indicador construido sobre los datos de la inflación de IPC Congreso (esto no valida su metodología, sino que despeja dudas sobre el uso de una inflación baja; puede tenerse presente que este IPC suele exagerar sus datos, por lo menos entre 2011 y 2015); finalmente se muestra un indicador de desempleo con datos oficiales de Indec y una proyección para abril de 2016 (tomando las versiones actuales de nuevos desempleos para una PEA constante). Hecha esta pequeña nota metodológica, a continuación se analizará resumidamente la información construida.

En estos tiempos el titular del BCRA dice que la inflación llegará a fines de 2019 a 5% anual. Resulta perfectamente posible que se consiga pero hay que tener en cuenta dos variables en esta discusión: el desempleo y el poder adquisitivo de los salarios de los trabajadores, que acompañaran esa baja inflación. Este es el tema central que atraviesa la relación entre la economía y el bienestar social de la Argentina hoy.

La ortodoxia dice que el déficit fiscal alto es inconveniente, que debe ajustarse, entonces ajusta el gasto, pero a su vez, también ajusta a la baja los impuestos (un poco por ideología –creen que así liberan recursos– y sobre todo por afinidad con los sectores favorecidos), lo cual sostiene parte del déficit, en el primer momento. De cualquier forma emiten menos, chupan pesos del mercado, suben tasas, toman deuda. Se trata de un combo explosivo, porque todas estas cosas limitan la libertad y el nivel para realizar gasto público en cuestiones estratégicas, como por ejemplo inversión pública o promoción del consumo de los sectores populares. La ortodoxia a cargo de la conducción administrativa del Estado macrista, sabe que este ajuste tiene impacto sobre el nivel de trabajo de la Argentina, sabe que va a aumentar el desempleo. Que lo comuniquen o no es otro tema.

En el gráfico puede verse que la mejora salarial real respecto de 2001 comenzó recién en el año 2008, casualmente cuando la inflación se hace evidente, y cuando empieza a hablarse de grieta (que es otro tema, pero que parece promovida por sectores concentrados que no acuerdan con el aumento real del salario). Nada es casual en este caso. La línea azul muestra que los salarios le ganan a los precios, inclusive en este abril de 2016 luego del shock inflacionario ocurrido desde noviembre. 




Nota: téngase en cuenta que el nivel de salarios registrados promedio del sector privado tiene una corrección en todos los meses (de acuerdo con la base del SIPA): suben por paritarias y otros ajustes en todos los meses. De este modo, abril de 2016 refleja una proyección realista que le incorpora paritarias, tomando niveles similares al promedio de aumentos de los últimos años para este período, y proyectando la tendencia respecto del último dato disponible que es febrero 2016. Finalmente, cabe aclarar que abril, aquí, toma sólo el dato de los 4 meses de 2016 y no es una variación anual.

En la siguiente tabla se reflejan de nuevo los datos del gráfico pero se agrega la relación entre ambas series. Se determina como base un valor 100 al nivel final de 2001, y desde ahí se calculan las series. La información que nos proporciona este ejercicio es muy interesante.

Algunas reflexiones:

  • En 2002 se nota una caída muy fuerte del salario en relación al nivel de precios superior al 25%.
  • Desde 2003 la recomposición salarial es permanente, hasta 2013. En 2014 cae un poco, y el punto más alto de poder adquisitivo del salario registrado promedio está en octubre de 2015, cosa que no figura en la tabla.
  • En 2008 se puede ver que el salario supera a los precios pro primera vez, después de la caída de 2002.
  • En 2011 el salario real promedio (de todo el país) supera en casi 12% a la inflación del Congreso.
  • Entre diciembre de 2015 y abril de 2016 se nota una pérdida salarial frente a precios, que lleva los valores a niveles menores a los de 2014, lo que representa un nivel peor que 2011, y con una tendencia que pareciera ser hacia el empeoramiento del salario real.
  • Todo lo cual debe analizarse a la luz del nivel de desempleo total, que en este contexto cabe esperar suba.





Los salarios que no han incorporado paritarias, y se mantienen en los niveles de 2015, muestran una pérdida de alrededor de 16% respecto de los precios. Este dato surge de no mover el nivel salarial de diciembre de 2015 y sí hacerlo con el de precios hacia abril de 2016. La aclaración que corresponde hacer aquí es que estos datos son promedios, y toman la serie de 2015 como si el último ajuste fuera en diciembre, por tanto es muy posible que, en función de que cada rama o empresa ajustó los salarios antes de diciembre, la pérdida para el que aún no tuvo paritarias sea mucho mayor. 

En el gráfico de dispersión se quiere mostrar que a medida que baja el desempleo es más probable que se consigan paritarias al alza. ¿Pero por qué luce tan complicada esta discusión desde 2014 (que es el primer punto que se muestra en negativo desde 2003)? Hay un dato que no figura en este análisis y es clave, es el que vincula esta mirada con la restricción externa que comienza a sentirse en la Argentina desde mediados de 2011. La turbulencia que se transitó en 2014 y que fue mal manejada por la actual administración para salir del cepo se vincula con esa cuestión (que en parte se ve en las devaluaciones en shock y por eso la tendencia parece rebotar).

En conclusión, la devaluación con tarifazo, quita de retenciones y apertura comercial tiene impacto en los precios, y por tanto en la relación de los salarios con los precios, esto representa una merma de mercado interno y por ende cabe esperar un aumento del desempleo con cambios en la estructura productiva nacional principalmente en contra de los bienes transables.

martes, mayo 31, 2016

El país que no miramos...

"Exitosa salida del cepo".

No vale decir, "yo te avisé", pero... Cuando alguien pierde por efecto de medidas económicas, siempre hay alguien que gana, pequeño saltamontes.