viernes, mayo 24, 2013

En la Argentina hablar de triunfos es complejo ¿ok?

Se cumplen 10 años de kirchnerismo. Voy a tratar de hablar de la década ganada sin caer en estadísticas. E intentando caer en lugares comunes. Cosa que me parece más difícil que traer números, que suelen dar muy bien, como se muestra en muchos posts anteriores.

En la Argentina existieron procesos políticos largos, con el mismo color político durante muchos años. Por contar algunos de esos casos: la década infame, el peronismo, el peronismo sin Perón, la dictadura, la democracia sin Estado, el neoliberalismo y el kirchnerismo. Sí, es una verdad relativa a mí forma de ver las cosas, como la de todos.

¿De qué hablamos cuando hablamos de década ganada? De la felicidad del pueblo. ¿Aumentó la felicidad del pueblo en estos 10 años? Cuando uno charla con las personas que viven en el conurbano, con piso de barro, donde la felicidad se hace polémica para quienes tenemos losa radiante, te dicen cosas como:

"estoy mucho mejor, podemos hacer un asado todas las semanas, mirá la parrillita; aunque en 2012 tuve que suspender la construcción de la piecita de material que estábamos haciendo en el fondo; los precios aumentan, y eso jode, pero ¿sabes qué? Sigo creyendo en Cristina". 

Y eso que te agregan cosas como: "usan la plata de los jubilados para el fútbol, quieren controlar la justicia" y demás cliches. Es decir, el discursillo mediático opositor llega. Innegable. Pero a pesar de que llega ese discurso, a pesar de que no están en su mejor momento en estos 10 años, innegable también, te dicen: "es el primer gobierno que se acuerda que existimos, sigo creyendo en Cristina, no hay nadie mejor".

Hasta acá, no veo mejor muestra de inteligencia social y consciencia de clase. Teléfono para los que hablan de la calidad del voto.

En la Argentina hablar de triunfos sociales es complejo, ¿ok? Un triunfo es que no haya gente con piso de barro y techo de chapa, sin baño, sin servicios, durmiendo 6 o más, toda la familia, en una sola habitación, con la hija preadolescente embarazada. Acá hay un partido permanente, entre la búsqueda de transformación social que se hace desde la política con la democracia como aliado, contra la promoción de destruir todo eso (la transformación, la política y la democracia) por parte de los sectores contrarios a la igualdad y la justicia social (o contrarios al mercado interno para poder exportar más, o contrarios a la sindicalización para no tener que negociar con los negros).

¿Luego de 10 años se podría haber hecho mucho más? La historia argentina lo que sí responde es que se podría haber hecho mucho menos, o nada incluso. Nunca desde 1955, se hizo más que en estos 10 años.

Otra pregunta que cabe hacerse es ¿en estos 10 años se hicieron cosas para mejorar la felicidad futura del pueblo? La mejor respuesta (entre muchísimas) a esta pregunta es que en las universidades nacionales del conurbano muchos de los estudiantes son primera generación de estudiantes en su familia. Emocionante. Eso es movilidad social ascendente sin lugar a dudas.

La década fue ganada, pero eso me resulta sólo un slogan. Lo que está claro es que no fue una década perdida. Se recuperó la política y se consolidó la democracia, se demostró que el Estado puede ser inclusivo e interventor, a favor del crecimiento y la distribución del ingreso, sin pausas, incluso cuando hay viento de frente. Si no es así es todo lo contrario, los grises entrarían en todo lo contrario; también se demostró esto.

Celebremos la década ganada, porque no es poco, "por los choris", y por la mayor felicidad del pueblo, pero sin bajar los brazos porque hay que ir por los pisos de mucha gente.







miércoles, mayo 22, 2013

Estúpidos y sensuales empleo y desempleo de ayer y hoy

Con info del Ministerio de Economía armamos unos gráfiquitos, un poco estúpidos, y otro poco sensuales (click para agrandar).

Nota: Las series están pegadas a lo indio, con perdón de éstos, claro. Existen cambios en las ondas estadísticas a partir de mayo de 2003 (antes eran sólo mayo y octubre de cada año y después trimestrales), pero se empalmaron directamente sin ningún procesamiento de datos.


PEA:



Tasas de empleo y desempleo:



Considerando el neoliberalismo en la Argentina como la etapa 1991-2001, y la etapa actual de Estado interventor como 2003-hoy, se hicieron las siguientes cuentas rápidas

Los tres mejores y los tres peores


Empleo:
Los tres mejores del neoliberalismo promediaron un 37,3% de la población.

Los tres mejores de la última década promediaron un 43,1%.

Los tres peores del neoliberalismo promediaron un 34,3% de la población.

Los tres peores de la última década promediaron un 39,1% (curiosamente estos datos se encuentran al principio del período).


Desempleo:
Los tres mejores del neoliberalismo promediaron un 6,6% de la PEA (datos del principio del período).

Los tres mejores de la última década promediaron un 7,1% (datos del final del período).

Los tres peores del neoliberalismo promediaron un 18,0% de la PEA.

Los tres peores de la última década promediaron un 13,5%.

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Esto es para tener una idea de qué estamos hablando cuando decimos que en este momento aumentó el desempleo a 7,9%. El desempleo estructural del neoliberalismo resultó de un 13% (incluso en los años de auge no se perforó este piso), mientras el desempleo estructural del modelo actual no supera el 7,5%. Como se dijo anteriormente, en la etapa actual el crecimiento genera más empleo que el crecimiento de los 90s, pero además genera empleo de más calidad. Si no relativizamos, se corre el riesgo de querer cambiar el rol del Estado actual cuando en realidad el desafío es profundizarlo.



domingo, mayo 19, 2013

Diez puntos: Elecciones y Estado reparador e inclusivo

Estaba viendo, casi como sin querer, que en la Argentina se otorgan 3,3 millones de Asignaciones Universales por Hijo (AUH) y Embarazo. Además de estos chicos y embarazadas, las familias beneficiarias son casi 1,8 millones. Punto uno.


Que no suban la cantidad de chicos beneficiarios, tiene que ver con que no aumenta el desempleo. Punto dos.

Hoy la AUH para protección social es un monto de $340 por beneficiario. Se cobra 80% cada mes ($272) y se acumulan todos los 20% para fin de año contra comprobante de escolaridad y salud. Esto equivale a decir que ningún pibe vive con menos de $10 por día en la Argentina. Punto tres.
(Post sriptum: el 22 de mayo de 2013 se anunció un aumento de la AUH de un 35%, que resulta en $460 por mes, el 80% de ese número es $368.)

Pero no es el único seguro que otorga el Estado para protección social. Hay varios otros, como el Seguro de Capacitación y Empleo y el Programa Jóvenes Más y Mejor Trabajo, el Plan de Empleo Comunitario y el Inter zafra, la Prestación por Desempleo, el Programa REPRO y las Pensiones no contributivas por invalidez y para madres de 7 o más hijos, a lo que cabe sumar jubilaciones de las personas que no completaron los aportes. Punto cuatro.

Las cuentas que quería transmitirles son más o menos las siguientes: hay alrededor de 6 millones de personas que son alcanzadas por el beneficio (suponiendo que la mayoría de los titulares son madres solas). Aproximadamente de 2,5 millones de personas fueron jubiladas sin haber completado los aportes, siendo amas de casa. Además existen cerca de 1 millón de personas beneficiarias de pensiones no contributivas (vejez, invalidez o madres de 7 hijos). Hasta acá hemos acumulado un número aproximado a 10 millones de personas alcanzadas por beneficios que brinda el Estado, un 25% de la población argentina. Punto cinco.




En los cuadros anteriores puede observarse que las regiones que mayores necesidades tienen son las del NOA y NEA. Dentro de eso sobresalen Chaco y Santiago del Estero. En la otra punta, la CABA es la jurisdicción que menos AUH y embarazo precisa. Punto seis. 


La distribución por edad aparece con un renovado interés: ahora hay pibes que reciben AUH que votan. El cuadro anterior muestra la distribución por edad a agosto de 2012. Siendo conservadores, este año van a votar en las nacionales por lo menos 800.000 pibes que recibieron o reciben la AUH (todos los que tenían 15 o más en 2010 más los que tenían 15 o 16 en agosto de 2012). Punto siete.

¿Qué tendrá que ver este análisis con las elecciones? Pues bien, todo. Mucho más por cuanto gran parte de la oposición critica el gasto público en general y la AUH en particular. La AUH no sólo es un subsidio personal, también es reparación de años en los que el Estado destruyó el tejido productivo nacional (una suerte de indemnización por hacerse cargo de años de disciplinamiento social con exclusión ejercidos por el Estado) y, lo más importante, inyección de recursos en la economía real que promueven el círculo virtuoso de aumentar la demanda agregada, presionar por más oferta e inversión, generación de trabajo... Punto ocho. 

De este modo, más de 5 millones de personas (algo así como un 18% del padrón electoral) en edad de votar han recibido o reciben algún beneficio del Estado por protección social, cosa que con otro gobierno no habría ocurrido. Muy posiblemente una alta proporción de estas personas no votará por el oficialismo, o no votará (detalle: alta proporción para mí es -irónicamente- más del 1%), cosa que es exclusiva responsabilidad del oficialismo, por no llegar claramente a estas personas o no saber comunicar correctamente para ellas el diagnóstico y las decisiones del gobierno. El aumento del trabajo también es responsabilidad del Estado. Punto nueve. 

El gobierno se mantiene rígido en la decisión de transferir recursos constantemente a los sectores vulnerables y a la economía real. Porque pan para hoy es pan para hoy, en el futuro estamos todos muertos. Se pueden discutir muchas cosas, y admitir errores de todo tipo en la gestión gubernamental. Pero la centralidad está dada por estas acciones, y a esto se opone la oposición partidiaria y mediática (aunque a veces simulen otra cosa), por eso tiene sentido que sigan perdiendo. Y por eso tiene sentido que el Estado siga generando más y mejores formas de llegar a toda la población, porque la consolidación de este Estado, interventor, fuerte, transfiriendo recursos equitativamente, depende de este gobierno. Punto diez. 

jueves, mayo 16, 2013

Inversión Extranjera Directa. Argentina 2012

Sobre la Inversión extranjera directa (IED), algunos comentarios preliminares:

  1. no está claro, por decirlo de alguna forma, que la IED sea en sí misma positiva, si se tratan de inversiones orientadas a la explotación de recursos naturales (para la exportación) cuya ganancia se fugará al exterior (aunque ahora eso no sea tan simple) no estamos en presencia de capitales que generen una importante cantidad de trabajo o desarrollo productivo, con innovación tecnológica, más bien lo contrario; 
  2. sí está claro que en estos tiempos el ingreso de divisas a la Argentina (o su no salida), por la razón que fuere, es por demás positivo, ya que la moneda local transita una época de corridas en su contra y más oferta de divisa extranjera protege a la moneda local. 
  3. la Inversión Interna total (IBIF), que integra toda la inversión realizada en la Argentina, sin importar el origen de los capitales, es un indicador de inversión completo respecto de cuánto se invierte en la Argentina. 

Gráfico de la evolución de la Inversión Extranjera Directa en la Argentina (Click en los gráficos para agrandarlos):




En el gráfico anterior resalta que: a) 1999 registra un récord de IED por la venta de YPF a los españoles; b) en 2012 se logran los mayores montos de reinversión de utilidades en términos absolutos; c) la reinversión de utilidades es uno de los componentes de la IED, su aumento refleja la conducción por parte del Estado argentino de capitales vinculados con intereses extranjeros hacia una menor remisión de utilidades y dividendos al exterior y una mayor reinversión.

Esto último para algunos sectores ortodoxos puede emerger como polémico, sin embargo no es menor que el Estado haya logrado "contener" estas decisiones de los agentes, o los actores sociales, de manera tal que las utilidades generadas en vez de volver a casas matrices o países de origen vuelvan a la economía doméstica.

Además, esto no sólo es un éxito de disciplinamiento del capital por parte del Estado, es también la demostración empírica de que se ha consolidado un mercado interno vigoroso en nuestro país (y nuestro continente) que permite planificar inversiones, a diferencia de la situación que se registra en Europa y otros países.


Pues bien, la Cepal publicó un informe sobre Inversión Extranjera Directa en América Latina y el Caribe, que motivó este post.

En este informe de la Cepal, entonces, aparecen cosas muy destacables, especialmente por cuanto no coinciden con el discurso opositor sobre el tema.





  • La IED hacia América Latina y el Caribe en 2012 creció por tercer año consecutivo y alcanzó un nuevo récord, llegando a 173.361 millones de dólares. Esto se ha dado en un contexto internacional de marcada caída de los flujos mundiales de IED, lo que hace aún más significativo el resultado alcanzado por la región. 

  • Estos resultados divergentes entre los países desarrollados y América Latina y el Caribe reflejan varios procesos: por un lado, la mencionada crisis económica y la incertidumbre en las economías desarrolladas desplaza las inversiones hacia los mercados emergentes; por otro, los contextos locales en América Latina resultan particularmente favorables y atractivos para los inversores globales. Los recursos naturales atraviesan un prolongado ciclo de precios elevados, en particular los metales, mientras que los mercados internos de los países de la región dan cuenta de varios años de crecimiento sostenido y ofrecen oportunidades de negocio para el desarrollo de servicios (telecomunicaciones, comercio y servicios financieros).

  • El Brasil continúa siendo el principal receptor de IED en la región, con una participación del 41%, pese a la ligera caída registrada en 2012. En cambio, los incrementos más importantes se han concentrado en el Perú (49%), que ha alcanzado los 12.240 millones de dólares, y en Chile (32%), que pasa a ser el segundo destino más importante de la IED que ingresa a América Latina y el Caribe, con 30.323 millones de dólares. Asimismo, Colombia (18%) y la Argentina (27%) han registrado incrementos significativos de la IED recibida.

  • La evolución de la renta de IED en el sector de recursos naturales está condicionada a las alzas y bajas de los precios en los mercados internacionales. Esto ha sido una de las principales causas de que la renta de IED haya subido a partir de 2003 y se haya mantenido elevada desde entonces. A corto plazo, las variaciones de los precios internacionales se traducen inmediatamente en variaciones de las utilidades de las empresas del sector y esta ha sido una de las causas por las que la renta de IED tuvo una ligera caída en 2012.

  • Por su parte, la IED colocada en la agroindustria se refiere únicamente a seis países y alcanzó un monto total de 48.400 millones dólares entre 2005 y 2011. La mayor parte de estos flujos se concentró en el Brasil (49,9%), México (37,9%) y la Argentina (11%). La IED destinada al sector agroindustrial representó en promedio el 12,5% del total de la IED recibida entre 2005 y 2011. 

  • En la Argentina, los ingresos por IED se incrementaron un 27%, hasta totalizar 12.551 millones de dólares. Si bien los aportes de capital disminuyeron un 9% hasta alcanzar los 3.708 millones de dólares, la reinversión de utilidades fue de 7.984 millones, más del doble que el año anterior. Una comparación de mediano plazo muestra una expansión del 7% en los aportes de capital respecto del promedio de años anteriores (2007-2011), mientras que en la reinversión de utilidades se observan incrementos mayores.





lunes, mayo 13, 2013

Racionalismo vs. incrementalismo en la Argentina de ayer y hoy


"La pesificación es el objetivo estratégico igual que el Paraíso, pero los caminos para llegar son sinuosos". Guillermo Moreno (2013).

El proceso de hechura de las políticas públicas en la argentina se puede analizar desde distintas corrientes. Como en cualquier lado, pero como estamos acá hablemos de acá.

La idea de este post es analizar estilizadamente las medidas económicas para repatriar capitales desde la lógica del incrementalismo. Y contar por que no seria interesante analizarlas desde el racionalismo. Pero ello sin dejar que aclarar que estas corrientees de estudio también son útiles en la forma de aplicar y desarrollar las políticas públicas, dando así un marco para entender la acción de gobierno, como así también para construir políticas.

Primero, el racionalismo entiende la hechura de las políticas en el marco de la intelección, del pensamiento del hacedor, del laboratorio, con menos negociación y con más trabajo en función de los objetivos. En este marco hay más de pretender que las cosas y los actores sean como se quiere que de intercambio con el ambiente o los actores. Funciona para la planificación del bienestar en sociedades donde la pluralidad no funciona como tal (allí donde la "pluralidad" es, por ejemplo, avasallar a los vulnerables para mejorar la riqueza de los ricos). En algunas cuestiones sobre las cuales el gobierno evalúa que tiene poder y capacidad técnica suficiente puede avanzar en cambios estructurales sin mover comas (en términos metafóricos) sobre los proyectos, racionales en función de objetivos. Por ejemplo, la estatización de los fondos de los trabajadores, la AUH, la reforma de la CO del BCRA o la (re) estatización de YPF.

En otras cuestiones el gobierno puede evaluar que el poder no es suficiente para dominar la situación según los intereses que representa. Así, el blanqueo de capitales externos para la inversión pública y privada, se puede entender desde una lógica incremental de las políticas públicas. ¿Por qué?

¿Qué dice la corriente incrementalista? El padre de estas ideas es Charles Lindblom, y la idea principal es que el incrementalismo sugiere actuar directamente en función de los resultados, realizar pequeñas intervenciones, progresivas, en negociación con los actores sociales, y continuar de la misma manera si se producen los resultados deseados o dar pequeños pasos en un sentido diferente si no es el caso. Es una estrategia de interacción política. Busca alcanzar los resultados sin someter a todo el conjunto de actores. Suele funcionar en las sociedades realmente plurales modernas, o también donde el poder del gobierno no es suficiente para aplicar "sin comas" alguna medida.

Como ya se imaginan la primera opción tiene como problema no atender las demandas que genera en los actores la política pública, y la segunda corre el riesgo de perder de vista los objetivos estatales si llegara a sobreatender las demandas de intereses de los actores. Desde ya que lo que suele ocurrir en nuestra sociedad es un gris entre ambos que penduléa según cada caso. Y no penduléa en el aire, lo hace según el poder de los actores en disputa. Con un condimento más: los sectores vulnerables no tienen una representación de intereses (como puede ser un sindicato, una asociación empresaria, un medio de comunicación) así que lo hace el Estado o nadie. Obviamente, a modo de hipótesis: cuanto más poder tiene (o cree que tiene) un actor, menos lugar hace a la existencia a una racionalidad en el entremado de las políticas públicas, ya que pretende definir a su preferencia -toda o una parte de- la agenda política del gobierno.




En la primera etapa del kirchnerismo, se devolvió la política al escenario argentino, y esto permitió la negociación entre intereses. En efecto, volvió la política fiscal, cambiaria, monetaria y comerial. Así, entre 2003 y 2008 (por poner un corte análitico) el gobierno avanzó negociando. Incrementando sus políticas según la agenda de gobierno pero contemplando los intereses en disputa. Esto se vio con la 125, por caso. 

Por tanto entre la 125 y las elecciones de 2011 hubo una etapa intermedia. Así, desde la derrota de la 125, y a partir de las elecciones de 2009, se evidencia otra etapa, de menos negociación, más racional, con objetivos claros que no fueron moderados por intereses aunque tuviera mucho poder (AUH, Ley de Medios, etc.), pero sólo recién después de las elecciones de 2011 sobrevino una etapa de alta racionalidad en la hechura de las políticas. Siendo los ejemplos más fuertes de esto, la re-estatización de YPF, el cuidado de las reservas internacionales y el ProCreAr

La decisión de blanquear capitales fuera del sistema, es una medida que, por su dimensión macroeconómica, puede entenderse dentro del incrementalismo. Luego del descenso de la actividad inmobiliaria de un 41%, y dada la necesidad de seguir invirtiendo en recursos hidrocarburíferos, el gobierno adopta una decisión que contempla los intereses de los actores en pugna, reduciendo la racionalidad inicial de desdolarizar el mercado inmobiliario, para concretar un cuidado férreo de las divisas en el BCRA. 

Estos problemas ocurren porque el Estado tiene el propósito de intervenir en la puja distributiva, mejorando la calidad de vida, los salarios, generando empleo, transfiriendo recursos hacia la economía real. Si esto no fuera así, si la agenda del gobierno coincidiera con la agenda de las corporaciones económicas patronales, o con la del sector financiero, habría disciplinamiento social antes que negociación política con estos intereses de mucho poder. 

Por supuesto que el gobierno nunca dejó de negociar, ni mucho menos entregó su agenda política en algún momento inicial, simplemente aquí se busca hacer un recorte analítico para pensar la realidad con más herramientas.

Si no se puede frenar al toro hay que montarlo, pero para montarlo hay que domarlo. Un poco por ahí viene este post. 

miércoles, mayo 08, 2013

Correte que se está gobernando, no entorpezcas

Primeras consideraciones sobre los tres instrumentos de ahorro que se presentaron en el proyecto de Ley.

No hay dudas que estos bonos responden a la necesidad de generar instrumentos de ahorros, que no fuguen dólares de la economía por la vía que sea. Que sirvan para dinamizar el alicaído mercado inmobiliario. Que apunte sobre todo a los agentes que sin mala intención desconfían del sistema financiero argentino. Que detengan la paranoia mediática sobre las oportunidades de ahorro de la población. Y que devuelvan la iniciativa al Estado.

Existen cerca de U$S200.000 millones de activos en el exterior. El stock de estos activos explica un 42% del PBI anual. Tiene sentido contener esta salida (del sistema, tanto al extranjera como al colchón), porque a los argentinos nos conviene que ese capital se utilice para invertir y no para especular contra el peso.

Más allá de las consideraciones técnicas, cabe destacar que el gobierno le asigna a los actores que realizan esta fuga, salida, por la razón que fuere, un papel político en el entramado de actores de la Argentina.

Porque podríamos creer que esto se resuelve con palos sobre estos agentes, no obstante el gobierno define la situación como un problema social y organiza una suerte de set de zanahorias para contenerlo. Es admitir que hay mucho poder detrás de este problema y que un "embate" (como le hubiera gustado titular a algunos diarios si se hubiera hecho otra cosa) hubiera generado un enfrentamiento que no le conviene a la sociedad argentina. Ponele que vamos por todo, pero en algunos temas vamos de a poquito, despacito.

Gobernar es tomar decisiones a favor del conjunto, sino sólo se trataría de administrar la acumulación de ciertos sectores, como proponen algunos opositores. Es posible que haya agentes que se beneficien con las medidas, pero la política está para resolver los problemas sociales, y debe tener un vuelo superador.

Es posible que estas medidas sean criticadas por los que eufemísticamente piden palos para los que tienen dinero negro, pero al mismo tiempo esperan que a la Argentina le vaya mal. Existe por tanto un cambio en la manera de enfrentar los problemas por parte del gobierno, por lo menos en este punto, dado que aquí no hay un simbolismo en función del par amigo - enemigo, sino que por el contrario se busca contener y "negociar" con los que toman decisiones en contra del conjunto para favorecer a ese mismo conjunto. Eso es coherente con la señal política de poner a anunciar las medidas a los principales referentes económicos del gobierno.

La oposición podría capitalizar y apropiarse de esta situación política (como un logro de sus presiones, o de las presiones de las movilizaciones opositoras recientes) en vez de oponerse, allá ellos si siempre eligen el camino de dañar y nunca de construir o proponer.

Ahora hay que esperar a ver qué pasa.

lunes, mayo 06, 2013

Analizar la economía sin hablar de política es una idea versión beta

Los comentarios de los analistas económicos ortodoxos son una versión beta de la realidad.


Este domingo se pudo ver un extenso análisis de la economía que viene en La Nación. 

Fue realmente muy pobre. Ninguno dijo mucho. Pocos hicieron referencia a la política que existe en las decisiones económicas, pocos nombraron a los actores en pugna (o editaron de manera tal que así parezca).

Las preguntas eran muy simples: ¿qué pasará con el dólar? ¿Qué pasará con la inflación? ¿Cuál será el nivel de actividad económica en 2013?

Solamente las respuestas del economista heterodoxo (D'Attellis) insinuaron un acercamiento a la individualización de actores y a un contenido más político para estas cuestiones. 

Los demás se encargaron de ocultar la emergencia de intereses sectoriales por un lado, y de dar a entender que la política estorba con sus decisiones a la economía. Un eufemismo, una zoncera, como siempre que se habla de independencia (mercado, BCRA, medios o Poder Judicial) se está defendiendo que el orden institucional conservador dependa de agentes que tienen intereses distintos al Estado.

Además, Mariano Obarrio, señala una serie de luces amarillas antojadizas que sitúa como determinantes. Por supuesto que nada dice sobre el desempleo –en mínimos históricos–, el consumo –en niveles saludables–, o las exportaciones –que en 2012 duplicaron la proporción de PBI que había en los 90s, y llegaron al 17%–, entre otras.  Entre las luces amarillas sitúa una serie de elementos que no son casuales. Entre los que menciona la actividad industrial que ciertamente se amesetó, pero que registra niveles absolutos muy superiores en producción y empleo al que tenía en los 90s, cosa que no se menciona, y cosa que es imprescindible cuidar. Además subraya la inflación, el dólar paralelo, la situación fiscal y las reservas del BCRA.

En efecto, tanto estas luces, como las exposiciones ortodoxas mencionadas, tienen un claro propósito: defender una devalución del peso acompañada de un plan integral (¿un programa?) para contener la inflación. ¿En limpio? Generar un "doble" clima de alta (mayor a la actual) rentabilidad para los grandes exportadores: a) un tipo de cambio más competitivo que el actual; y b) un esquema ciertamente recesivo para "contener la inflación" y que relaje el mercado interno de manera tal de disponer de mayor producción para exportar. Esta es la tenaza de presiones del capital concentrado sobre el gobierno, que parece encrapichado en consolidar un Estado para destinar recursos a los sectores populares hasta el límite y más también, cosa que cabe defender, ¿por qué no? 

Es lógico plantear que el precio del dólar nunca debe entorpecer el crecimiento industrial, pero eso no puede ocurrir a costa del consumo conquistado por parte de los sectores populares, porque detrás de ese consumo ciertamente existe algún bienestar (que se debe profundizar, no relajar). Las devaluaciones en shock generan inflación y perdida del poder adquisitivo. Hay una frazada corta aquí. Y el gobierno elige tapar por el lado más débil, sin desatender que alguna devaluación controlada y gradual es necesaria. Las trabas sobre el dólar oficial generaron problemas, es evidente, tanto sobre el sector inmobiliario –un problema siempre burbujeante– como sobre algunas inversiones con pretensiones de hiperrentísticas, entre otros problemas como el ahorro de las familias, etc. 

Tanto en la inflación, como en el precio del dólar, existe una puja distributiva: hay actores (exportadores de granos, grandes exportadores, grandes empresas/ empresarios, entidades financieras) que se beneficiarían con un mayor control de su parte sobre las variables macroeconómicas en disputa: cuando dicen que el gobierno genera un rodrigazo, en realidad lo piden. Es decir, que las "luces amarillas" en realidad son tableros de pujas distributivas que el Estado busca contener políticamente para defender intereses no corporativos tales como son los de aquellos sectores que más precisan del Estado para su inclusión y bienestar. 

Nadie dice que el momento actual sea sencillo. No pareciera que podamos crecer en este contexto mucho más que en 2012, pero ningún sentido tendría crecer mucho si se afectan los niveles de distribución del ingreso logrados. Crecer "a la neoliberal" no sirve para el bienestar social, y "a la Duhalde" tampoco. Lo que cabe señalar es que los problemas que tiene el gobierno de hoy tienen que ver con un proyecto de país inclusivo, a favor del empleo y el consumo, muy distintos a los problemas que existían en los noventas, o a los que había desde los setentas. No sin ironía, se puede señalar que es importante defender esta clase de problemas porque los problemas que vienen adosados con un Estado enfocado a la libre asignación de recursos por parte del mercado, además de conflicos más crudos, generan hambre y exclusión. Si "salir" –que no se sabe bien qué quiere decir– es perjudicar a los sectores vulnerables, con medidas impopulares, ¿cuál sería el problema de estirar lo más posible el momento del hambre, si ya sabemos que menos pan hoy no garantiza menos hambre mañana? 

Hay mucho por hacer pero el debate previo a la acción no puede incluir las posiciones de los lobbystas de los sectores concentrados, que tiran sus interesadas ideas beta al aire para ver si alguna se desarrolla.