miércoles, enero 27, 2016

Consensos, disensos, un país, algún futuro

Creo que hay algo peor que un sistema de organización malo, y eso es cambiarlo repetidamente, una y otra vez, de acuerdo a los intereses que van ganando en cada momento.Porque no permite generar un andamiaje en base a una planificación para alcanzar objetivos futuros.

¿Por qué la Argentina es uno de los pocos países con alta inflación en el mundo? La respuesta es porque no hay consenso respecto del rumbo de construcción productiva que debe tener el país. Es decir, no hay consenso distributivo.

De este modo, la relación de fuerzas entre los distintos grandes actores es cambiante y va imponiendo sus visiones de país cada vez que puede. La inflación es un indicador de poder variante entre un sector que quiere más ganancias y otro que exige más consumo (para ir a lo más grueso, después hay múltiples detalles macro y microeconómicos). Para que no sea variante, debe haber acuerdos distributivos, fiscales, monetarios, comerciales y cambiarios.

¿Cuáles son esos actores? Deben analizarse en su relación con la moneda doméstica y las divisas extranjeras: los que consgiguen divisas comerciales netas (el campo), los que aportan divisas financieras (sector financiero), los que necesitan divisas netas para producir (sector industrial), los que quieren remitir divisas, los trabajadores (que se organizan para mejorar su poder adquisitivo, con impacto en el flujo de divisas), los sectores postergados, el gobierno (de cuyo gasto público depende parte de su consenso social).

Por eso, la inflación es uno de los indicadores de falta de consenso. También puede ocurrir que no haya consenso (nunca lo hay en realidad) pero tampoco haya ningún poder en los trabajadores, lo cual se vincula con una menor demanda, y eso disminuye la inflación, o la hace desaparecer (ejemplos: la Argentina de los 90s, Grecia actual, etc.). Es largo. 

Hemos dicho varias veces que el crecimiento (como el ocurrido entre 1991 y 1998, un +25%) no genera desarrollo (subió mucho el desempleo), y la redistribución equitativa (que bajó el desempleo, aunque sea con crecimiento, como entre 2004 y 2013, cerca de +63%, según la base 2004) tampoco, por más socialmente justo que sea.

Entonces es pertinente para estabilziar la economía en el largo plazo y en el muy largo plazo, pensar en las verdaderas causas. Eso implica repensar los consensos. Cuando se habla de un gobierno que haga las cosas bien, lo primordial es encontrar consensos de largo plazo, eso quiere decir, que ante un cambio de poder de los actores, las disputas distributivas no afectarán la macro, salvo en los márgenes.

¿Cómo se consigue esto? Evitando los extremos, y generando políticas de largo plazo, las famosas políticas de Estado, que no son otra cosa que consolidar un andamiaje institucional con consenso de parte de todos. Una planificaicón para el desarrollo supone que estemos todos más o menos de acuerdo, que haya un cierto nivel de protección laboral, de protección industrial, sectores estratégicos promocionados, crédito productivo, y un aceptable nivel de renta agropecuaria y financiera. El capitalismo es así de difícil. Siempre será tirante, pero si hay consenso es más difícil que haya penduleo.

Cuando se dice que se deben evitar los extremos, ello implica no llegar a situaciones abruptas, donde algún actor esté muy disconforme (porque si gana poder eso repercutirá en inestabilidad). Las grandes cosas requieren grandes consensos. Es mucho lo que se habla de grieta, pero la única forma de resolverla en términos materiales es avanzando en los puntos en común. Un gobierno que quiera hacer las cosas bien deberá encontrar esos justos medios: tomar deuda si conviene pero sin aceptar condiciones que impidan tomar decisiones, permitiendo aceptables ganancias de los sectores más fuertes pero sin dejarse apretar, logrando que los trabajadores tengan sueldos aceptables pero sin tensionar las posibilidades productivas de cada unidad, redistribuyendo el ingreso pero sin superar las capacidades productivas del país. Está claro que es polémico, como cualquier consenso, sobre todo cuando aún no está logrado.

Si fuera fácil ya se habría hecho, si todos quisieran un consenso, todos lo buscarían. Así que la responsabilidad recae en el gobierno, con la obligación de organizar el Estado y sus actores. El kirchnerismo no lo hizo. El gobierno de Macri es nuevo, debe tener en cuenta estas cosas. En principio no parece que así sea. Administrar un país jerarquizando la noción de consenso antes que la de mejorar ganancias a un sector por afinidad (cosa que puede perjudicar a los demás sin ningún criterio), es la clave para poder estabilizar al país en el largo plazo.

lunes, enero 18, 2016

Un concepto, dos gráficos, una idea

Un concepto: el rol del Estado en la mejora de la calidad de vida




Dos gráficos: con datos de la evolución de desempleo y deuda, para la Argentina y Grecia (datos del FMI).


Grecia, deuda y desempleo
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Una idea (para nada original): como todo tipo ideal, el concepto inicial en la práctica está lleno de grises, sin embargo hay una relación entre un Estado que se abre a la deuda tóxica excesiva, que obliga a los gobiernos a garantizar esos pagos reduciendo otros gastos y achicando la economía, y el desempleo que surge de esta lógica. Fuera de estos ideales, en la práctica, con lo que hay, lo que corresponde (para un gobierno inclusivo) es hallar los grises que se orienten más al círculo virtuoso.

Los equilibrios, las mantas cortas y las tensiones tienen una connotación fuertemente política. No puede haber más dólares de los que hay, pero puede protegerse al mercado para que su gente no pierda capacidad de consumo, y planificarse la economía para exportar más e importar menos sin lastimar lo anterior. Gobernar bien implica dos cosas: incluir a la población en su conjunto en el bienestar, y hacer que esto sea sustentable. En nuestra democracia capitalista, ambas cosas dependen de la relación entre la política, los agentes con mayor poder económico y el resto de la sociedad, más o menos organizada, según cada caso.

La macana es que si querés hacer todo lo contrario, es decir, endeudarte, expulsar mano de obra y generar disciplina social, encontrar un país desendeudado y de bajo desempleo te deja soga para tirar un rato largo. Habrá que ver, en la Argentina rato largo, por una cosa u otra, nunca son más de 10 años. Habrá que ver. 


martes, enero 12, 2016

Primer mes de Macri: lo político, lo simbólico y lo material

La previa, la representación

En general los gobiernos buscan construir una base de representación, que la mayoría de las veces coincide con la característica del voto, influido por la campaña electoral, pero a medida que pasa el tiempo, esa representación, va ampliando y modificando sus límites.

Así fue como CFK buscó representar el interés de su núcleo duro desde 2011, que no sólo tenía que ver con los sectores medios que apoyaban la construcción de la identidad del gobierno sino también con sectores postergados de la sociedad a los que se les otorgó mejoras en jubilaciones y otros derechos monetizados.

El área gris o difusa en la representación del gobierno de CFK estuvo conformada por una mejora del ingreso real de estratos medios bajos que no lo pedían explícitamente, sino que el pedido visible surgía del núcleo de sectores medios que apoyaban al gobierno interesados en esas mejoras; de aquí surge el eufemismo de la grieta en la clase media. Cabe destacar que todos los sectores quieren mejoras, pero no es lo mismo la exigencia de un sector productivo o trabajador que sabe cómo lograr esa mejora, que la de un sector postergado o precarizado.

El macrismo tiene un núcleo duro muy distinto, conformado por sectores vinculados con el extranjero (multis y bancos extranjeros), con exportadores de commodities que piden menos intervención del Estado, con grandes empresas que piden menor salario real y no tanta libertad económica como los anteriores, y con enemigos ideológicos del gobierno anterior, donde a los anteriores se suman capas altas urbanas, parte de medias y un poquito de capas bajas de la sociedad. El gris está en que estos últimos no siempre tienen un interés material vinculado con los agentes económicos de peso, mencionados.

Lo político, la madre de todas las disputas

En la Argentina las decisiones se toman desde el gobierno, no suele haber una causa clara en las presiones sociales cuando se redistribuye el ingreso con equidad desde el Estado, y sí la parece haber en las presiones de los sectores concentrados cuando mejoran las ganancias de las empresas. Y en este caso, los grandes capitalistas que habitan la Argentina están apurados. El debate aquí es cuál política perjudica más o menos al sector menos representado en su interés, por cada gobierno.

Lo político apunta, en este caso, por hacer una defición ad-hoc, a la organización de intereses sociales, lo que genera un impacto en la conformación de las bases de apoyo de cada gobierno. Esto en la historia argentina tuvo una fuerte impronta de arriba hacia abajo, siendo el Estado el principal promotor de una forma de organización y no de otra.

Por ejemplo, no es lo mismo organizarse para promover la justicia social, que para potenciar las ganancias empresarias de grandes empresas extranjeras, locales, con interés en el mercado interno, o con agentes económicos que apuntan a las fronteras (tanto para exportar granos como para remitir utilidades y dividendos).

La promoción estatal actual apunta a consolidar una organización de intereses que incluya un nivel de ganancias/ rentabilidad que conforme al sector de multinacionales (en dólares), al sector financiero (con énfasis en el privado extranjero) y a los exportadores del campo, lo cual deberá encontrar algún consenso con grandes empresas locales, también orientadas al mercado interno. Esta lógica tendrá su conflictividad con los sectores sociales trabajadores o que reciben ingresos del Estado (como jubilados y otros derechos sociales). Es la misma conflictividad de siempre con la diferencia no menor dada por un rol del Estado que cambia su sentido abruptamente, modificando el eje de poder desde la contención sobre grandes empresas hacia la luz verde para que éstas dominen la escena.

Batalla económica, simbólica y cultural

En línea con las bases de representación de Macri, con su voto, se avanzó en cuestiones que tuvieron un fuerte arraigo en el imaginario de estos sectores. De este modo, el avance está dado en expulsar mano de obra del Estado, destruyendo puestos de trabajo (echando sin tomar nuevo empleo), bajo el eufemismo de instalar que toda ella se conforma por "ñoquis", en derribar regulaciones que "impedían" la libertad de expresión y la de prensa, en achicar el rol del Estado en su carácter de interventor en la distribución del ingreso, permitiendo que el mercado recobre su papel como asignador de recursos de la economía. El objetivo es bajar el salario real de las grandes empresas, y los costos en dólares del campo, ello sólo opera concentrando la economía y requiere un mayor desempleo privado y público para realizarse.

Pero en ese contexto, el avance que restaura una agenda que le gusta a EEUU para el país, también toca hitos culturales y simbólicos. Se echa del Estado a los que tienen una mirada reconocida sobre cuestiones distributivas y culturales que no acuerdan con el actual gobierno. Se avance en un plano de desmovilización social, que como primer resultado se resiste, y aguanta, y se muestra en espacios públicos, pero que en el largo plazo es difícil de canalizar elctoral y partidariamente.

Esta búsqueda tiene que vincularse con algunas cuestiones claves. Primero la búsqueda de restaurar el discurso único. A diferencia de lo que hizo el gobierno de 2003 a 2015, el actual gobierno busca que no haya voces de peso en contra. Lo busca con distintos mecanismos y tiempos, pero que se evidencia en la uniformidad de voces que se va construyendo en los medios.

Si culturalmente se puede decir que el bajo desempleo es el corazón de la organización social y la movilización de distintos sectores para lograr mejoras populares, la contraprte de esto es el endeudamiento público externo en dólares, que funciona como pulmón de medidas de concentración del ingreso para liberar divisas y garantizar el repago (vía menores importaciones), desmovilizando a la sociedad y empobreciendo su diversidad cultural, alejando a los colectivos del espacio público.

Por suerte, esto nunca es un punto de llegada, son búsquedas, y la sociedad argentina está acostumbrada a abrirse paso, su cultura, sus personas, sus sectores trabajadores, humildes y populares, han logrado a lo largo de la historia mostrar que jamás se rinden en este territorio nacional.

El Estado

En línea con esto último, surgen los hechos más importantes del nuevo Estado macrista. El Estado siempre genera un dominio político, y el gobierno siempre tiene una posición activa, tanto para ocupar un rol de intervención como de liberalización. El Estado mínimo surge de decisiones políticas del gobierno, no de la casualidad.Así es cómo opera el gobierno, con funcionarios vinculados con una claridad liberal que la Argentina no tuvo en su última década. La pregunta es si el gobierno sabrá acompañar de burócratas con conocimiento institucional para lograr esa apertura sin perder gobernabilidad. El Estado extremo no suele funcionar, y aunque algunos se dan cuenta, la clave está en el equilibrio que construyan para darle sustentabilidad.

Actores en disputa

Como se viene diciendo: trabajadores, multinacionales, sector financiero local o extranjero, sojeros, automotrices, alimenticias, grandes empresas locales, medios de comunicación, partidos políticos, Estados Unidos, China, Rusia, ONGs, países del Mercosur, o de la Alianza Pacífico. Todo ellos juegan un rol en el tablero de juego local, a efectos económicos con un impacto en el balance de pagos, a efectos políticos y sociales con una mayor o menor ventaja en el poder adquisitivo de los ingresos de sectores trabajadores, o una mayor o menor ganancia de empresas y productores. Esta última disputa es la que se dirime en el orden de asignación de precios y cantidades, y de la falta de consencos entre estos actores (sumado a un empate de poder) es que surge la inflación.

El resultado material de las medidas

Con el tiempo se supone se tenderá a una fuerte concentración del ingreso, especialmente si se tiene en cuenta el contraste con la actual etapa.

La primera movida se relaciona con una devaluación y una baja de varios impuestos, acompañadas con un aumento de la tasa de interés. Todo esto no puede más que enfríar primero y concentrar después la economía, golpeando en primer lugar en los trabajadores de comercios informales (y por tanto más fácil de expulsar del trabajo), y en segundo lugar a empresas vinculadas con el consumo masivo y a todos los trabajadores con ingresos en pesos y sin capacidad de ahorro que verán reducido su acceso a cantidades de consumo. En tercer lugar es posible que también se vean afectados los sectores con derechos cuyos ingresos dependen del Estado.

Esto va a llevar un tiempo. Pero se trata de un plan de ajuste procíclico: el déficit fiscal agravado por las bajas de impuestos se va a cubrir con endeudamiento en dólares y con quita de subsidios a las tarifas de servicios (cosa que de alguna forma también reduce el salario real), esta deuda va a presionar al alza las tasas de interés reales, así va a haber menos gente con ahorros y esa gente tendrá incentivos a su vez para gastar menos, generando un ajuste por aquí y por allá, que provocará una menor recaudación que generará un círculo vicioso, que a la larga se estabilizará en un equilibrio de mayor desempleo, peor distribución del ingreso y menor gasto fiscal real.

No será inmediato en términos macro. Se verán algunos despidos en el sector público, lo cual cuenta con una parte de la sociedad que lo apoya. Por otro lado los despidos en el sector privado no serán tan visibles porque eso es una evidencia injustificable del ajuste. El discurso único aquí opera un lugar central. Sin embargo, todas estas cosas jugarán un rol determinante en las negociaciones paritarias de este año, tanto por la conflictividad sindical que eso genere como por la inevitable baja del salario real en el corto plazo.

Construcción de alternativas

El peronismo está adaptándose al cambio. Tiene experiencia en ello, esto no va a ser el problema. El problema en todo caso es si se quiere que esa adaptación tenga un color determinado. No es lo mismo que dentro del PJ ganen los sectores más ortodoxos, que si ganan los más kirchneristas, no es lo mismo a su vez, un PJ que avance sobre el FpV, que un FpV que domine las riendas del PJ. Esto está por verse. Las expresiones que requieren mucho todavía para hallar una síntesis, sin embargo, ya se empiezan a ver: reuniones de cúpula del PJ ortodoxo, un Scioli que no juega junto al PJ ortodoxo abiertamente, Cristina que dice volver a jugar bastante pronto (no se sabe qué quiere decir aún), sindicatos que se reencuentran con su mensaje (discutir con la patronal), trabajadores que buscan cómo organizarse, presiones para la unificación del movimiento obrero, ex funcionarios que juntan mucha gente en plazas, el radicalismo más kirchnerista que no se baja de este juego, la militancia que sigue organizándose y sufriendo los cambios, un periodismo que debe reconfigurarse para seguir haciendo lo que sabe, etc.

De todo esto debe surgir una síntesis, una síntesis que sin dudas deberá enfrentar un Estado que desmoviliza a la sociedad, por lo cual se supone que los sectores sindicales, con experiencia organizativa, tendrán un rol más relevante en la alternativa futura si se compara con el que tuvieron en la expresión para la continuidad del oficialismo kirchnerista. Falta mucho por ver, pero analizar estos temas es central para promover esa síntesis, esa nueva organización, con una conducción, y noción de acciones que lo favorecen para que se consolide una fórmula competitiva en el corto plazo.


Finalmente 

El gobierno no tiene una agenda de desarrollo para organizar desde el Estado. Se ha perdido la oportunidad de consolidar un Estado con capacidad de planificar y orientar la inversión apuntando a objetivos económicos, sociales, de balance de pagos, etc, que generen una economía sustentable con menos propensión a crisis futuras.

¿Por qué? Porque se está liberalizando la regulación financiera, la regulación al ingreso de capitales, la regulación para planificar la inversión hidrocarburífera, la regulación laboral, la regulación de medios, la regulación impositiva, y el definitiva el poder del Estado de asignar recursos, con las sabidas consecuencias sociales y económicas.

Por ende, se trata de una posición política vinculada con lógicas ortodoxas que a lo largo del tiempo profundizan la pérdida de soberanía y la capacidad del gobierno para tomar decisiones. Entonces, la duda es si la gobernabilidad de ese sistema podrá sostenerse en el tiempo, especialmente si tenemos en cuenta que la legitimidad de origen para estos cambios tan profundos no es más que un balotaje con menos de 3 puntos de diferencia.

miércoles, diciembre 16, 2015

Impacto de una devaluación en la Argentina de 2015

Hay distintas variables afectadas por una devaluación. Vamos a repasar las principales.

Primero, me cubro un poco: está claro que la economía argentina no podía sostener este nivel de actividad y redistribución del ingreso (con altos salarios en dólares) sin endeudarse, porque el flujo de dólares no alcanzaba para sostener el nivel de importaciones que demanda un alto nivel de actividad (dada nuestra estructura productiva). Es verdad que este nivel de actividad no estaba creciendo mucho, sino que estaba amesetado (desde 2011), es verdad que con tan alto nivel de redistribución (jubilaciones cada vez más altas, AUH cada vez más altas, bajo desempleo, etc) el nivel de inversión e innovación baja considerablemente. Todas verdades que no alcanzan a justificar ninguna medida que destruya empleo, salario e ingresos. La justificación es política, y siempre se puede hacer otra cosa.

Todo tiene niveles, todo se negocia, como ya dijimos muchas veces, en economía todo tiene su frazada corta, y cómo se resuelva (quién queda tapado y quién no) es una decisión política, que se toma desde el Estado, en base a cierta realidad estructural, con mayor o menor éxito, hegemonía o consenso.

Como puede verse en este gráfico, los niveles de necesidad de dólares estaban subiendo (la línea azul es deficitaria desde 2010), y las reservas bajando (como se ve en las barras verdes entre 2011 y 2013).  La línea roja muestra los movimientos de capitales, desde 2014 se dio inicio a una nueva fase de endeudamiento (sobre todo swaps con China).


Muy sintetizadamente, qué va a pasar frente a una devaluación en la Argentina de hoy. Te lo divido por tema, pero está claro que todo esto funciona en conjunto. Y pido disculpas por no entrar en cada uno de los conceptos, sino se hace muy largo.

Dólar
Una devaluación implica un salto en el precio de la divisa, y una depreciación en la moneda local.  O sea, que se precisan más pesos para comprar un dólar. O bien, el Estado otorga más pesos por cada dólar.
Sacar el cepo, empuja a una devaluación, porque de hecho el cepo es un cerrojo para no devaluar y controlar el precio de la moneda, controlando precio por falta de cantidades. De hecho el problema de fondo del cepo es que se mantenia el precio del dólar que se le daba a los exportadores en el oficial (los importadores felices, salvo por el hecho que también se controló esa disponibilidad de divisas), sosteniendo cierta distribución del ingreso.

Precios
Los precios de productos que se vinculan con el exterior siguen el cambio en el precio del dólar en la misma proporción. Hay atenuantes o agravantes. Si no hay una demanda agregada interna sólida puede que el traspaso a precios (pass-through) de una devaluación sea menor, si la demanda es más fuerte va a tender a ser en el mismo nivel. Si hubiera retenciones móviles o si se instalaran nuevas retenciones este salto se puede moderar (porque quedan en otro escalón). La lógica es que los precios de los productos que se exportan van a tender a estar adentro al mismo precio final que se logran ubicar afuera (porque los bienes toman el precio de afuera, cosa que también debe vincularse con los saldos). Con las importaciones es más claro: lo que se compra afuera vale más en pesos, ergo ante un cambio en el precio en moneda local, aumentan. Los primeros precios en ser afectados son alimentos y energía, con mucha permeabilidad de los precios del exterior.

Nivel de actividad
Por lo dicho arribo, el nivel de actividad interno tiende a bajar en el corto plazo, dado que los precios son más altos al mismo nivel de ingresos (si la devaluación no le gana a precios, salarios e ingresos, termina su impacto dura mientras sí les gane). Es decir con precios locales reales más altos, se compran menos bienes y servicios, se reduce la demanda, se aplaca el consumo, se requiere menos trabajo, se reducen los ingresos totales, baja el consumo y se entra en un espiral vicioso. No es cierto mejorar ganancias mejore el nivel de inversión, para que esto ocurra debe haber un mercado donde colocar la producción. Menor nivel de actividad resulta en menos impuestos, en una menor recaudación pública y en un ajuste desde el Estado. En el caso actual esto se profundizará porque la mirada del nuevo gobierno de Macri apunta a reducir el déficit público.  


Balance de pagos
Cuenta corriente
Cuenta capital
Una devaluación, por lo dicho en los puntos anteriores, genera una caída en la actividad, frío económico, de distinto nivel según su dimensión. Ello reduce la cantidad de importaciones que precisa la economía para sostenerse, porque un menor nivel de actividad exige menos importaciones, tanto de productos finales como de bienes intermedios o de capital. Eso mejora el saldo de cuenta corriente. Cabe destacar que cuando un prestamista multilateral presta divisas se fija en estas cosas: si el país destino genera divisas para devolver los préstamos o no. Por eso en el último tiempo se sugería usar los créditos en infraestructura que a su vez mejore la competitividad de la economía por una reducción en los costos. Con lo cual se dice que conviene orientar el crédito a inversiones que generen su propia capacidad de repago.

Tasas
Frente a una devaluación, para evitar que haya corridas las tasas tienden a aumentar posicionándose en valores similares a los de la devaluación. Esto encarece el precio del dinero y enfría la economía. Los individuos entonces no siguen yendo al dólar porque el peso "paga" lo mismo que la devaluación esperada. Como estamos viendo, hay un efecto dominó importante, que tiende a enfriar la economía.
 
Mercado interno
Se reduce como consecuencia de la menor actividad económica. Además se reorienta el tipo de consumo, se pierde la proporción de los alimentos en el agregado general. Esto tiende a una mayor eficiencia privada, y las inversiones son más sofisticadas, con un nuevo lugar a la tecnología y la innovación. Esto último está entre las pocas cosas positivas de todo este entramado (que consecuencia de otras cosas negativas).

Mercado externo
Tal como ocurrió en Brasil, el mercado externo sigue pagando lo mismo en dólares, y sigue demandando las mismas cantidades. La idea es que bajando precios en dólares, ya que muchos precios tienen gran parte de sus costos en pesos, se puede acceder a nuevos mercados. Esto no se está verificando en el caso de Brasil, y se supone que es difícil para la Argentina. En principio se mejoran ganancias pero no cantidades exportadas.

Gasto público y recaudación
El Estado sufre una merma en su recaudación como consecuencia de la menor actividad. Sin embargo, corrige su nivel de reservas, ya que este tipo de movimientos económicos además de reducir importaciones, se suelen completar con nuevas olas de crédito externo. Si esto no se controla correctamente, y se genera una desregulación en shock, liberando los resortes del Estado, por la experiencia, historia y cultura de los actores de poder locales, se puede esperar un nuevo ciclo de valorización financiera, que genera entrada de capitales golondrina que lastiman más todo el sistema hasta el punto de llevar a implosiones (confrontar diciembre de 2001).


Conflictividad social
Frente a todo este combo, que incluye menor poder adquisitivo del salario, menor capacidad de compra de jubilaciones y derechos como la AUH, que reduce el mercado interno, cabe esperar que el empleo todavía fuerte, y los trabajadores aún bien organizados, van a movilizarse, exigiendo a las empresas a empatar lo perdido, esto se va a moderar a medida que se pierda empleo, que suba el desempleo y los sindicatos deban negociar con menos poder.
En el mismo sentido, a medida que se desregula economía, se abren importaciones, se desprotege la industria, se descuidan las PyMEs, se olvidan las cooperativas, y se deja de lado una mirada planificada del desarrollo, los trabajadores empiezan un ciclo de reducción del salario real qu eno se sabe cuándo termina.

La inflación, entonces, es política, y tiene que ver con decisiones que redistribuyen el ingreso.

Veremos cómo seguimos. 


lunes, diciembre 14, 2015

Textuales para un felicitado...














Si querés,  sigue acá

Llega a mi casilla de email...

Llega a mi casilla de email un texto de Eduardo Di Cola (con quien en algún momento, hace ya unos lustros, tuve el gusto de trabajar).

Empieza a partir de acá.


Primer Presidente que desconoce al congreso

MACRI DE ESPALDA A LA REPÚBLICA 

Elude el debate

                                             Por: Eduardo Di Cola*


Desde 1983 a la fecha todos los Presidentes necesitaron en forma inmediata, sin solución de continuidad, recurrir y convocar al Congreso de la Nación para sus primeras medidas, a la vez de sentar las bases de lo que sería su futura gestión.

- Alfonsín a días de asumir  convocó a sesiones extraordinarias para tratar una serie de proyectos de ley sobre cuestiones que consideraba fundacionales. Lo eran referidos a derechos humanos, modificación de código militar, Plan Alimentario Nacional, modificaciones al Código Penal entre otros.

- Menem toma posesión de su cargo e inmediatamente envía para su tratamiento lo que sería un pilar de su gobierno como fue la Ley de Reforma del Estado que es promulgada diez días después, el 18 de julio de 1989. 

- De la Rúa jura e inmediatamente convoca a sesión extraordinaria a partir del 13 de diciembre de 1999 para tratar leyes referidas a modificaciones impositivas, contrabando, lavado de dinero, evasión, etc.

- Al asumir Duhalde el Congreso había prorrogado su periodo de sesiones ordinarias. Envía inmediatamente dos  proyectos fundamentales y cinco días después se sancionaba la derogación de la Ley de Convertibilidad  y posteriormente la de Pesificación Asimétrica.

- Néstor Kirchner aprovechando que el Congreso estaba en su periodo de sesión ordinaria mediante cadena nacional pide a Diputados y Senadores se active el juicio político a la Corte. En tanto sesenta días después ya era ley la Nulidad de Obediencia Debida y Punto Final.

- Cristina Kirchner pese a encarnar la continuidad de un proyecto que al momento de asumir su primer mandato ya tenía cuatro años y medio de desarrollo, convoca a sesiones extraordinarias a partir del primero de febrero para tratar  la Ley de Nombre para que los hijos lleven el apellido del padre y madre, modificaciones al Código Penal referidos a delitos de robos de niños, pornografía infantil y prostitución, sobre transferencia progresiva de juzgados penales a la ciudad de Buenos Aires, entre otros.
Incluso cuando asume su segundo mandato convoca a sesiones extraordinarias hasta el 31 de diciembre de ese año para tratar distintas materias impositivas, la ley sobre propiedad de tierras en manos de extranjeros, el de Papel Prensa declarando de interés  la fabricación y distribución de papel para diarios, etc. 

En síntesis, como no puede ni debe ser de otra manera todos los Presidentes en forma inmediata apelaron al Congreso convocándolo incluso a sesiones extraordinarias si la época del año así lo exigía. (1) 
A pesar de haber asumido con el discurso del respeto a las instituciones y en una coyuntura que según sus propias afirmaciones demanda de medidas urgentes, Macri es el primer Presidente constitucional  que expresamente manifiesta que no convocará a sesiones extraordinarias del Congreso. Si tomamos en cuenta que el periodo de sesiones ordinarias comienzan en marzo del año próximo, nos encontramos que en sus primeros, más importantes y fundacionales ochenta días de gestión, Macri desiste del instrumento republicano por excelencia,  y del ámbito natural de debate y diálogo como son las cámaras de Senadores y Diputados de la Nación.  
Esta actitud dispara algunas inquietudes muy preocupantes.
Mintieron hablando de una crisis y urgencia que no existe, o aún no saben qué hacer, o van a tomar medidas ignorando al Congreso al margen de la República, evitando un debate que se les hace muy difícil de sostener por la dirección que le imprimirán a su gestión y a los intereses que van a defender.
En los próximos días los hechos nos darán la respuesta. 
De todas formas debo reconocer que no está dicha la última palabra. Aunque Macri en este tema fue explícito al afirmar que no convocará a sesiones extraordinarias no podemos descartar que cambie de opinión. En tan poco tiempo ya lo hizo tantas veces ...

(1) Por Art. 63 de la Constitución Nacional solo el Presidente de la Nación puede convocar a sesiones extraordinarias del Congreso.

                                                                                       *Ex Diputado Nacional
 


Terminó en la última línea anterior. Contundente.