lunes, mayo 30, 2016

Vengo a pedir perdón en nombre del Estado...

Dijo Prat-Gay, pero se lo dijo a inversores extranjeros españoles. Un lujo.

"Quiero pedir disculpas por los últimos años. Sé de los abusos que han sufrido los capitales españoles y les agradezco la paciencia", dijo en su intervención en el Foro de la Nueva Economía en los salones del Hotel Ritz de Madrid (...) Vengo con la promesa firme de que no va a volver a ocurrir este escándalo de los últimos años en que nos alejamos de todo el mundo, incluyendo a los amigos", enfatizó.


Hay sobrada literatura acerca de los bajos niveles de reinversión de utilidades de los capitales españoles, de las malas gestiones en función del desarrollo que se realizaron en las empresas privatizadas con preponderancia de dichos capitales, tales el caso de Aerolíneas Argentinas, Edenor, o YPF, por ejemplo.

Pedir disculpas a capitales que lograron una rentabilidad sin parangón en ningún país en desarrollo, suena más a una ironía que a una noción clara de política económica en función de reconstruir el desarrollo argentino, con crecimiento, industrialización e inclusión. No se sabe entonces perdón en qué sentido.


A lo cual cabe agregar este extracto de una nota de Kulfas sobre inversión extranjera:

"En segundo lugar, me voy a referir a un fenómeno que podemos definir como “paradoja de la inversión”. Una comparación del escenario de políticas y regulaciones entre la década de 1990 y lo acontecido en años más recientes nos muestra diferencias sustanciales. La inversión extranjera directa creció notablemente en los ‘90 y Argentina concentró el 15 por ciento de los ingresos que recibió América Latina en aquel período. Durante los gobiernos kirchneristas, dichos ingresos fueron sustancialmente menores y la participación en el total recibido por América Latina se redujo al 7 por ciento. Sin embargo, la tasa de inversión no solo no se redujo sino que se incrementó. Esta paradoja fue constatada hace algunos años por el economista chileno Manuel Agosin, quien trabajó con un panel de países en desarrollo y concluyó que mientras en los países asiáticos la presencia de mayores ingresos de inversiones externas tenía lugar en simultáneo a un crecimiento de la tasa de inversión, en América Latina el efecto era el contrario y la tasa de inversión no crecía o incluso declinaba." (Página 12)

Y también este otro párrafo de Aronskind
"Pero en la realidad argentina de 2016, en materia de crecimiento económico y progreso material, el esquema neoliberal del gobierno de Macri está jugando una partida de truco con un cuatro de copas y otras cartas similares. No cuenta con ningún actor real dispuesto a invertir e innovar en serio, se niega por razones políticas e ideológicas a utilizar al Estado, y por lo tanto no tiene progreso tangible para ofrecer al país. Cuando se juega al truco con cartas tan malas, sólo queda el recurso de mentir, y fingir que se cuenta con una mejor dotación de recursos para ganar". (Cash)

Finalmente, les dejo unos gráficos de IED, como para seguir aproximándonos a la cuestión.




La IED no es una solución en sí misma. Puede ser funcional a un proceso de desarrollo, pero no alegremente. Por eso no cabe encapricharse con ella, porque se corre el riesgo de no dotar al sistema del entramado institucional que genere un ciclo de inversión virtuosa en el país.



jueves, mayo 26, 2016

Sí hubo viento de cola...

Pero no como se suele decir. El viento de cola en nuestro país se vincula al crecimiento industrial.

Y para poder montarse sobre ese viento de cola, se requiere mucho Estado. Claro, si vos pensás que viento de cola es solo el precio de la soja, te recuerdo que sin Estado el precio de la soja puede terminar en una bicicleta financiera que no genera ningún beneficio para el conjunto de la sociedad. Es verdad que hubo buenos momentos del precio de la soja y de los commodities, pero la Argentina ha mostrado su mejor performance cuando hay industria, y eso requiere del Estado. El precio de la soja como tracción del bienestar social es una mentira propia, casualmente, de los que cultivan la soja. Acá vamos a decir otra cosa. Espero que sepás qué hacer con esto.

Cosita más, número 1: la Argentina no se reprimarizó como el resto de sus vecinos de la región (estoo sólo está pasando a partir de las políticas aperturistas de Cambiemos). Cosita más número 2: la evolución del precio del poroto de soja estuvo por debajo del petróleo, el cobre y el café, pero sin embargo, la Argentina creció más que Brasil, Chile y los países petroleros.

Está claro que los ciclos de la economía mundial son más complejos que esto. El precio del dólar (la tasa de la Fed), las carácterística de los países que crecen y las de los que no, la propensión marginal a consumir de los países que crecen, los flujos de inversión, el nivel de uso de los factores, la ecuación interna de precios relativos de nuestro país en cada momento histórico, la ecuación regional, las estrategias de las multinacionales, el rol de los capitales financieros... y siguen las firmas. Hay muchas variables en discusión al mismo tiempo. Sin embargo, la Argentina vivió sus mejores momentos cuando mejoró su nivel industrial absoluto, incluso aunque no crezca tanto como el PBI total.

Así que vamos a mostrar unos cuantos gráficos para sostener la siguiente hipótesis: la Argentina mejora, aumenta la calidad de vida de su población, baja el desempleo y mejora el salario en general, cuando su industria crece o se mantiene en buenos niveles históricos, y esto pasa cuando el mundo, y especialmente Latinoamérica transitan mejoras industriales, y el Estado nacional es coherente con las protecciones debidas para sumarse a este viento mundial.

Cuando el mundo transita mejoras industriales, a su vez aumenta la demanda de alimentos en el mundo. Todo está vinculado. Pero el verdadero viento de cola es el de crecimiento industrial del mundo. Y la vela para subirse a este viento requiere de mucho Estado (protección comercial, promoción crediticia, mejora de mercado interno, estructura tributaria, política fiscal y monetaria expansivas, política cambiaria acorde, políticas estratégicas de promoción sectorial).

Vamos a aclarar de qué se trata cada gráfico (click para agrandar) cuando no es clara su lectura, sino lo dejamos así, para simplificar palabras que no agregarían nada.






La segunda parte del cuadro muestra horizontalmente, la participación de cada componente de la demanda y la oferta en el PBI.


Exportaciones de la Argentina por rubro.


 Valor agregado industrial, fuente: Banco Mundial:


 Valor agregado agropecuario, fuente: Banco Mundial:










Copio los valores que brinda una presentación de Kosakoff. Cabe aclarar que a mí la variación del salario real formal para el período 2011-2014 me da positivo (compensando la caída de 2014).


Es posible que aquí juegue una concomitancia más que una causalidad, pero el gráfico que sigue, de todos modos, es muy interesante.












Por todo lo cual, un buen gobierno debe hacer esfuerzos para promover el desarrollo industrial. Aunque ello no le termine de gustar al sector financiero, al rural, a las multinacionales o a los mismos responsables de grandes industrias transnacionalizadas.



Fuentes: post viejo, Kosacoff, UIA

sábado, mayo 21, 2016

La Argentina del veto - Artículo 14 bis

El artículo 14 bis de la Constitución Nacional argentina:
"El trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes, las que asegurarán al trabajador: condiciones dignas y equitativas de labor, jornada limitada; descanso y vacaciones pagados; retribución justa; salario mínimo vital móvil; igual remuneración por igual tarea; participación en las ganancias de las empresas, con control de la producción y colaboración en la dirección; protección contra el despido arbitrario; estabilidad del empleado público; organización sindical libre y democrática, reconocida por la simple inscripción en un registro especial.
Queda garantizado a los gremios: concertar convenios colectivos de trabajo; recurrir a la conciliación y al arbitraje; el derecho de huelga. Los representantes gremiales gozarán de las garantías necesarias para el cumplimiento de su gestión sindical y las relacionadas con la estabilidad de su empleo.
El Estado otorgará los beneficios de la seguridad social, que tendrá carácter de integral e irrenunciable. En especial, la ley establecerá: el seguro social obligatorio, que estará a cargo de entidades nacionales o provinciales con autonomía financiera y económica, administradas por los interesados con participación del Estado, sin que pueda existir superposición de aportes; jubilaciones y pensiones móviles; la protección integral de la familia; la defensa del bien de familia; la compensación económica familiar y el acceso a una vivienda digna."
La Argentina tiene una fuerte historia vinculada con los derechos de los sectores populares. No se puede desconocer. Hay décadas y décadas de conquistas de derechos que tiene como sujeto a sectores que de otro modo no tendrían las mismas oportunidades.

Los gobiernos populares hacen y dicen cosas que les suena bien a los trabajadores, a las familias, o a los que están interesados en promover el bienestar de los sectores populares.

Es verdad que hasta mayo los despidos, que realmente existen, en un nivel alto y alarmante, aún no afectan sustancialmente el mercado de trabajo en la Argentina. Los gremios hasta acá cerraron un 33% de paritarias promedio anual. Y el salario real luego de estos cierres perderá poder adquisitivo, pero no tanto como perderán los sectores más marginales de la economía, los que trabajan en negro, los que hacen changas, los que viven más cerca del salario mínimo, los que precisan el derrame del crecimiento.

Este post surge de un tema no menor: el gobierno se ha ingeniado para ser muy inteligente comunicativamente. De este modo, en efecto, consigue decir que va a combatir el narcotráfico pero desmantela la UIF, que va a unir a los argentinos, pero veta la ley para los trabajadores, porque sabe más que los mismos trabajadores lo que es bueno para ellos, que va a terminar con la licitación atumática pero agiliza y amplía las normas de compra directa, que terminará con la pobreza pero devalúa, quita retenciones, aumenta las tarifas de servicios, desregula el sistema financiero, ajusta el gasto, y desmantela cualquier intento de protección insdustrial, dice que combate la inflación pero lo hace a fuerza de shocks inflacionarios y caída del consumo. El gobierno ha logrado decir una cosa y hacer la contraria una y otra vez. Tal el caso de criticar los ílicitos del gobierno anterior y tener una cueva fiscal en Panamá. Tal el caso de criticar a Maduro por Leopoldo López pero tener presa a Milagro Sala, a quien crítica por el clientelismo, pero en el contexto de inaugurar viviendas hechas por Blaquier-Ledesma a su propios trabajadores, en Jujuy.

Es un gobierno de empresa con una comunicación magistral. El problema de este gobierno de empresa, con tantos CEOS, es que no sabe pilotear en las tormentas sociales, porque las grandes empresas en general ganan incluso en las crisis pero los gobiernos no pueden ganar de ningún modo en las crisis. Así es como se suceden los errores de diagnóstico dados por ejemplo con la lluvia de inversiones que nunca llegó, o con el tarifazo energético que ahora vuelven en parte atrás para las PyMEs, sobre las tarifas de gas.

Los gobiernos populares parecían menos ideológicos que estos gobiernos de derecha que empiezan sus recorridos en la Argentina y Brasil. Tratan de bajar todo el manual y la misma realidad les pone límites, por ahora escasos.

La Argentina tiene capacidad para sostener en los hechos los postulados del artículo 14 bis. Durante 12 años ocrrió aceptablemente. Pero esto, como siempre, depende de la intención del gobierno de construir mayorías junto al pueblo antes que enfrentarse a éste, como ha hecho con el veto.

El discurso de ayer fue el primero en el que Macri enfrenta a un actor distinto del kirchnerismo, como es el movimiento obrero. Y esto es un problema, porque empieza a mostrar sin lugar a dudas de qué lado se posiciona en el par fundamental de toda discusión en el capitalismo; entre el capital y el trabajo. No parece hacerlo porque está interesado en pelearse con los trabajadores, sí se lo nota pendiente de mostrar gobernabilidad de cara a sectores capitalistas internacionales que le piden garantías para invertir, o incluso para especular con beneficios de corto plazo. Si el gobierno pudiera lograr sus objetivos de acumulaicón económica sin pelearse con los trabajadores, lo haría, pero ello hoy emerge como estructuralmente imposible.

Una comunicación tan bien elaborada sólo sirve para sostener el dominio en parte de las urbes más pobladas del país y en las redes sociales, pero no para que en el conurbano o en el interior el votante de Massa, que tenía asistencias varias del Estado anterior, y que luego votó a Macri, siga defendiendo al gobierno nacional. El año electoral 2017 está cada día más cerca.

lunes, mayo 16, 2016

Legitimidad con desempleo en Latinoamérica

De la misma forma que los gobiernos populares de Latinoamérica aprendieron a segmentar sus políticas para bajar el desempleo, en función sobre todo de medidas macroeconómicas, la derecha enfrentada con el Estado interventor aprendió a segmentar el discurso para participar a todos los estratos sociales de los problemas identificados por ella, y así construir una hegemonía, con cuotas mínimas de consenso en los sectores beneficiados por los gobiernos populares. Pero hay un sector que sin ser el más beneficiado por las políticas liberales (como podría ser el sector sojero, en nuestro país, o los bancos, etc.), se siente favorecido por un Estado menos interventor.


¿Por qué?

En un mundo donde todo va cada vez más rápido Latinoamérica transita un doble sentido en la tecnificación que dota de velocidad a los procesos de trabajo. Esa velocidad, muy vinculada con la eficiencia, con el mejor resultado sobre el par costo beneficio, merece la atención de un sector social, trabajador, muy vinculado al resto del mundo, por las empresas donde trabaja o por las tareas que realiza, que requiere la explotación "a full" de todos los recursos a mano. No se trata de un sector que le preocupe el desarrollo de largo plazo, está mirando otra cosa. No hay forma de construir un desarrollo sin trabas del Estado que lo orienten. No les importa.

Mientras, por otro lado, existe otro sector, en nuestra región, más vulnerable, que vive "50 años atrás" que para poder vivir mejor necesita menos eficiencia, necesita que la ineficiencia tecnológica se traduzca en producciones trabajo intensivas. Es decir, precisa que proliferen los trabajos de albañil, de mecánico, de gasista, de mozo, de personal doméstico, de cadete, etc.

De este modo, surge una brecha notable. Por un lado, una parte de la población, profesionales, urbanos mayoritariamente, que trabajan en red, con herramientas colaborativas, sin horarios, mezclando vida laboral con privada, a toda velocidad. Para este sector, el Estado es una traba. Molesta, jode. Los trámites que pide el Estado entorpecen la eficiencia, de poder cumplir con la tarea que se quiere hacer, o que el empleador demanda.


Populismo contra neoliberalismo

Para este sector social el populismo, así llamado, es un estorbo, pone trabas por todos lados, jode la vida, no importa mucho por qué, con qué objetivos, importa que esas trabas no existan más, no para trabajar más, siempre se está a todo lo que da, sino para poder cumplir con más eficiencia con las necesidades que exige este tiempo de alta velocidad.

El Estado interventor, llamado peyorativamente populismo, en Latinoamérica funciona mejor en su objetivo de generar empleo o bajar el desempleo, cuando hay crecimiento y recursos. Cuando no los hay, y tiene que sostener los logros sociales, las conquistas, los derechos (muchos de ellos monetizados), se ve en la obligación de acelerar el proceso de trabas, protecciones, que generan una ineficiencia mayor en el entramado productivo, pero a su vez sostiene el consumo interno y el trabajo. Eficacia social vs. eficiencia privada del sector más tecnificado del proceso productivo.

Esto se pudo ver en Latinoamérica en su conjunto entre 2003 y 2013 (ver gráfico 1, click para agrandar), desde entonces cada gobierno a su manera busca sostener lo logrado, cruzado por democracias muy débiles, frente a la presión creciente de medios de comunicación y los avances del poder judicial.

Los casos recientes del triunfo electoral de Macri o la salida por la fuerza del juicio político de Dilma se enmarcan en estas reconfiguraciones a favor de la eficiencia, de los sectores de poder transnacionalizados, sobre todo con penetración financiera.

Gráfico 1 (datos del FMI):


Gráfico 2 (datos Banco Mundial) :



En el gráfico 2 se puede observar que este proceso mejoró la distribución del ingreso en la región. Mostrando en 2013 en su punto más bajo a Uruguay y la Argentina. Pero sin embargo, esta mejor situación, en conjunto con estados fuertes, tuvo/tiene una fuerza contraria que busca que Latinoamérica "se suba al mundo". Y este subirse al mundo tiene que ver con acciones de trabajo que marchen a la misma velocidad que en el resto del mundo, de ese mundo internacionalizado. El discurso de "unir a los argentinos", quedaría entonces sólo en eso, en palabras.

La pregunta que queda abierta es cuánto desempleo requerirá para funcionar esta nueva etapa de eficiencia focalizada sobre procesos laborales de sectores urbanos con vínculos externos e intereses transnacionales. Esperemos que no tanto como en los 90s, aunque el contraste se va a sentir tanto o más que entonces. El FMI suele estimar que la aplicación de estas medidas baja el desempleo, cosa que no se verifica (en Brasil por ejemplo, estima que con estas medidas, luego de 4 años empezará a bajar).

¿Significa esto que la eficiencia es un problema? No, para nada, lo que sí es un problema es el desempleo. Por eso cabe planificar ese sendero, ir hacia el desarrollo de manera paulatina, mejorando los procesos productivos, absorbiendo tecnología, pero sin destruir empleo en el camino. Nadie dice que sea fácil, pero es imprescindible, porque el desempleo no es un costo, es el fracaso de un país que debe organizarse en función de todos y no sólo de algunos.

Cómo se resuelva este problema nos marcará para los próximos años, tanto para la reconstrucción de un modelo de acumulación como para la legitimidad lograda por estos gobiernos liberales.

lunes, mayo 09, 2016

Ingresos reales de los trabajadores argentinos desde 1996 hasta 2015

Voy a dejar este gráfico por acá...

¿Qué expresa? La línea verde muestra la diferencia entre la barra azul y la roja. O sea, entre la variación de los salarios registrados de la Argentina (que sale del universo de la base de Afip) y la inflación. En este caso usé la inflación del Congreso, no porque legitime su metodología, para nada, sino porque cabe suponer que si los salarios le ganaron a esa inflación (exagerada) no hay más discusión respecto de ese triunfo.


Les cuento un poco cómo lo hice. La línea azul muestra la variación año contra año de los salarios registrados, que suelen ser el universo, y expresan el valor bruto de los salarios.

La línea roja es el IPC Congreso (no es la intención acquí discutir las causas de la inflación, que hicimos varias veces).

¿Qué significa esto? Desde 2003 inclusive, el salario registrado promedio real ganó 56% hasta el final de 2015, en relación a la exagerada inflación del congreso. Desde 2008, esta mejora real fue de 20%, desde 2011 10,6%, desde 2012 4%, desde 2013 1%, y considerando 2014 y 2015 enteros, el saldo real es una pérdida de 1,6%.

¿Cómo se logró esa mejora en los ingresos reales desde 2003? Con muchas políticas de promoción de mercado interno. Pero un dato clave es el siguiente: durante 2015 se efectuaron 1957 negociaciones colectivas de trabajo (abarcando a 4.53 millones de trabajadores), mientras que en 2004 hubo 348 (que abarcaban 1.2 millones de trabajadores), mostrando un verdadero esfuerzo a lo largo del tiempo por centralizar las negociaciones y promoverlas desde el Estado como herramienta de mejora de ingresos y bienestar social, siempre en función de negociones por rama o empresa, sosteniendo asimismo una suerte de derrame sobre la economía informal.

¿Qué conclusión cabe sacar? Que desde la llegada del kirchnerismo, la mejora en el empleo y la disminución del desempleo fue acompañada por una mejora real en los ingresos, y que salvo en 2014, durante todos los años se lograron mejoras. Una política propia del gobierno anterior. Sólo con 100 días de macrismo, ya se ha visto que el camino de Cambiemos es el inverso, destruyendo ingresos reales de la población en su conjunto, como resultado de transferir recursos hacía actividades extractivas, bancos extranjeros o multinacionales, entre otros. 

martes, mayo 03, 2016

Inflación y consumo abril de 2016

Muchas veces discutimos los determinantes de la inflación.

En este caso queremos mostrar que uno de los determinantes del consumo es la inflación.

Cuando hay un shock de precios (por devaluación, quita de retenciones, tarifazo de servicios y suba de naftas, etc) y no hay un shock de salarios, lo que ocurre es una baja del consumo.

Esto, en el mediano plazo, acompañado por menor gasto público, no puede más que generar un aumento del desempleo, cosa que se va a profunduzar si se desprotege el comercio, y las importaciones compiten cada vez más con la producción local.

El primer gráfico es la serie de inflación mensual del estudio Bein. Para encontrar un valor similar en inflación al 7,2% de abril hay que remontarse a 2002. Y si se mantiene esa tendencia, puede superar el nivel anual de inflación de 2002 (41%), siendo el siguiente pico el de 1991 (con aproximadamente un 84%). 

El segundo gráfico muestra el nivel de ventas de cantidades en comercios minoristas (fuente CAME).

Puede verse que los shocks de inflación lastiman el consumo. No así una inflación estable y moderada.

Mejorar ganancias de los sectores empresarios no puede más que perjudicar cantidades de los sectores populares con ingresos en pesos. Parece que la campaña del miedo era campaña de la realidad.