viernes, agosto 28, 2015

Visibilizar la grieta, la verdadera grieta

Es común que muchos supongan que la grieta es pelear con la propia familia en la mesa de los domingos, o con los amigos en las reuniones. Sin embargo, la Argentina tiene una larga historia de divisiones, que llegó a provocar la peor dictadura de nuestra historia. Esa discdura que abrió que la economía y comenzó un proceso de desindustrilización y destrucción del tejido social que fue profundizado malamente por los gobiernos que existieron entre 1989 y 2001. Y que no se resolvió hacia una ecuación que empiece a redundar en el beneficio del conjunto recién hasta 2003.

La Argentina tiene, históricamente, dos posiciones enfrentadas. La de los grandes capitales, especialmente vinculados a la exportación de productos sin mucho valor agregado, que prefieren una economía liberal, sin administración del comercio exterior, sin administración del tipo de cambio, sin políticas fiscales y monetarias expansivas, y sin redistribución del ingreso. Y por otro lado, la de los trabajadores, la de las industrias que trabajan con el mercado interno, la de los sectores con ingresos en moneda doméstica que sólo puede están mejor con un Estado activo en políticas económicas de protección y redistribución.

Estas dos posturas son las que representan la verdadera grieta. Posiblemente la relación entre ambas genera una variedad de grises a lo largo de la historia y en cada momento histórico. Cuando el Estado juega a favor de la segunda, se visibilizan un monton de tensiones entre sectores que tienen distintos intereses, y que gracias a este apoyo estatal logran una mejor participación en la discusión por el ingreso. Cuando juega a favor de la primera postura, se concentra la economía, se ocultan algunas tensiones, y se desnudan otras, especialmente las que muestran exclusión social.

La discusión dista de ser semántica. Mucha gente con ingresos en pesos, y que estaría favorecida por la segunda postura, cree que su ventaja relativa sobre sus mejores ingresos podrían ser profundizados si no hubiera tantas trabas por parte del Estado. Es incluso, muy probable que así sea. Lo que no está claro es dónde estaría el corte. ¿Cuántos de estos posibles beneficiados no se caerían del lado de los perjudicados si el Estado no protege el merecado interno? Posiblemente más de los que se imaginan.

¿Entonces? El Estado no precisa inclinar la balanza hasta el punto que los sectores más concentrados de la economía se vean obligados a desinvertir, o dejar de producir y retirarse del juego. Cosa que no ha pasado en todos estos años. Puede suponerse que por las tensiones externas (divisas insuficientes para mejorar los niveles de inversión y desarrollo) es imprescindible buscar una ecuación sustentable en el tiempo. Pero no debe suponerse que eso se logrará con un extremo de apertura y flexibilización. Esto último es lo que representa hoy el macrismo.

Por el otro lado el FpV, y los equipos de Scioli en particular, parecen más amigos de un diagnóstico donde las tensiones deben resolverse pero sin modificar la ecuación de protección sobre el mercado interno: balanceando los déficits en la cuenta corriente vía ingresos de capital que sean utlizados para mejorar la competitividad y las necesidades productivas que redunden en mejoras en la cuenta corriente.

No estamos diciendo que sea fácil. Sino que es necesario tener una mirada más profunda, de largo plazo, que no destruya lo construido y que mire el futuro pensando en el desarrollo. Sin perjudicar a la mayoría de la población, que es la beneficiada durante estos años.

Esto es lo que está en juego en estas elecciones. Está en juego de qué lado de la grieta se construye el país durante los próximos años. Pero cuando hablamos de grieta hablamos de la verdadera grieta, que tiene un trasfondo cultural, económico y social.


domingo, agosto 23, 2015

Salarios en la última década, 2003 - 2015, su relación con el precio del dólar y otros precios

En perfecta coherencia con post anteriores (ver acá) donde mostré que el punto más alto de volumen de mercado interno para nuestra Argentina actual fue justo antes de la devaluación de enero de 2014, junté un par de datos que ayudan a pensar la realidad, la competitividad de la economía, las mejoras salariales, en dólares y en poder adquisitivo, los desafíos presentes y futuros.

No hay mucho para agregar, las imágenes dicen todo lo que quería mostrar.



Aclaraciones: los datos de salario promedio, salen del universo de trabajo registrado para todo el país. Los precios de la leche, de la nafta y alquieleres son de CABA. El dólar blue es el precio que publican los diarios, en base a preguntarle a los tipos que trabajan con el dólar ilegal en CABA. Puse noviembre para no confundir con el aguinaldo.

Obviamente es un recorte, mirar sólo esto no sirve para casi nada, hay que agregarle el balance de pagos, el nivel de desempleo, y posiblemente tener idea de los cortes salariales sectoriales, que en algunos casos no se vinculan con el promedio. Pero es un dato más.

De yapa te agrego la misma cuenta pero con AUH, que, como se ve, le ganó a los precios de CABA en todos los casos. Cada qiuen podría agregar su salario en cada momento y hacer las mismas cuentas.


martes, agosto 18, 2015

La verdad de la milanesa

Me parece que esta entrevista que hizo Zloto (guglen el nombre completo, che) el viernes a una damnificada del temporal dice mucho de la realidad que vivimos. Que es realmente movilizante. E incluso, permite hacer algunas lecturas electorales.

Escuchar acá

Como puede oírse, la persona que habla describe algo muy interesante. Dice que tiene 3 hijos, que tuvo el primero a los 16 años (dice que tiene 26 y que su hijo mayor tiene 10), que los 3 cobran la asignación (AUH), y que ella trabaja en el Ellas Hacen, un programa de Desarrollo Social para mujeres cooperativistas, en situación de vulnerabilidad.

La entrevistada cuenta que vive cerca del Río Luján y que se le inundó como nunca su casa. Está furiosa. Tiene razón. No vive bien, vive como puede, y quizá gracias a este Estedo, tiene ciertos ingresos que le permiten estar mucho mejor de lo que viviría sin él. Pero su urgencia hoy es ésta.

Además cuenta que antes tenía una casa de madera, y con mucho esfuerzo, más de lo que podemos imaginar escribiendo desde un blog o tuiteando o pelotudeando en las redes sociales, o incluso más de lo que comprendemos militando al lado de ella pero durmiendo calentitos en nuestras casas por las noches, cuenta, entonces, que con realmente mucho esfuerzo se hizo una casilla de material. Ella lo dice. Eso es movilidad social ascendente.

Y agrega "yo no le pido nada al Estado". Y tiene razón. Este Estado le ha reconocido derechos, que como tales, son de ella, le ha ayudado a vivir mejor, pero ése es su derecho. El Estado actual ha reconocido derechos en general, pero no le da a ella lo que ella quiere en particular, lo que ella quiere ahora: un lugar seco, donde cada día sea igual al anterior, sin sorpresas. Y esto no es un problema de más o menos obras (llovió como nunca, se iba a inundar igual, y sino, pensemos en otra mujer, igual, en otro lugar, con problemas que pueden no ser éste, pero que tiene algún problema urgente y que también quiere estar mejor). Es un problema de la condición humana y de la necesidad de estar cada vez mejor.

El Estado actual ha mejorado mucho la vida de muchas personas, pero pasar de -100 a -10 no hace sentir a esa gente que tenga saldo positivo, que haya pasado el umbral. O bien, suponiendo que en algunos casos el saldo es positivo, cómo se le explica a estas personas que no mejoran desde 2013 porque cualquier movimiento sería para ajustarlas, cómo se le explica que el Estado adelantó bienestar como pudo hasta 2013 y ahora el esfuerzo es no reducirlo.

Hay por lo menos dos enseñanzas, para decir ya: no tiene mucho sentido adelantar bienestar, conviene ir de a poquito y creciendo de manera permanente, porque el desarrollo económico y social necesita del apoyo popular y de la democracia. La otra enseñanza es que falta mucho. Que se hizo un montón pero falta mucho. Y que la gente tiene derecho a hablar desde la urgencia, cosa que no podemos comprender completamente desde un blog.


viernes, agosto 14, 2015

La cantinela de la emisión monetaria

–La emisión genera inflación
–Pero la guita tiene que llegar de alguna forma a la gente (laburo, redistribución con Estado presente, créditos), y eso no lo genera la emisión per se
–Con vos no se puede hablar, sos un fanático

(Cada día lo mismo, es el día de la marmota)


Hay algo que que ya escribí antes que es el verdadero debate que debemos darnos: un plan industrial, vinculado al desarrollo social supera esta discusión de la inflación y trazaría el camino a seguir.


Pero volvamos a lo anterior.

La emision en EEUU no genera inflación porque no ocurre un gasto distributivo, el verdadero punto de la inflación. Es decir, no importa tanto la emisión, importa la lógica del gasto, en este caso puntual. Por otro lado, miremos Grecia. No tienen capacidad de hacer una politica fiscal expansiva, no sólo no tienen infla, además les aumenta el desempleo y la pobreza. Después, claro, que haya deficit y lo resuelvas via emision monetizando ese monto, como en parte acá, lo que muestra es que estás acelerando la redistribucion, más allá de la estructura productiva del pais, eso genera más bienestar en algunos sectores y sí, más inflacion.

Pero en todos los casos lo que juega es la redistribucion, lo que admito es que si redistribuís más allá de tus posibilidades lo que se tensiona es la balance de pagos, generando stops and go (no te alcanzan las divisas para sostener el nivel de actividad). Pero por otro lado, el costado positivo de esta aceleración es que presionas inversiones, que asu vez, con las políticas correctas, pueden atenuar los stops gracias a posibles sustituciones de importaciones. En economía todo lo bueno tiene algo malo y todo lo malo algo bueno (considerando bueno mejoras productivas y mejoras para los que menos tienen, y la igualdad social).

Si uno agarra la plata de los bancos y la tira desde un avión en sectores geográficos de bajos recursos va a generar inflación (sin emisión), en el otro extremo si uno emite, supongamos 5 veces la base monetaria, y pone toda esa emisión para fondear bancos no va a generar inflación (y eso que hay emisión). Esto último sólo generaría alguna inflación si abarata el crédito (y si hay demanda de crédito y solvencia y mercado para invertir) lo cual es una forma de redistribución. A veces los extremos ayudan a mirar las cosas.

La emisión puede oxiginar la redistribución, absorviendo las necesidades de la economía y el Estado para ello, o puede ponerle un freno, emitiendo por debajo de esas necesidades. Así, una emisión por debajo de los aumentos de precios, frena la velocidad del dinero, detiene la demanda y frena la inflación, pero a costa de un ajuste en los sectores que sufren la baja de la demanda.

El liberalismo, por su lado, que lleva los equilibrios a puntos de suma cero, por la propia lógica del capital, genera concentración. Si los de abajo mejoran antes mejoraron mucho más en proporción los de arriba, y sino directamente no mejoran. Así, el liberalismo tiende a la no inflación, porque libera las fuerzas del capital para concentrarse, y el consenso distributivo no es tal, es coerción desde el capital. Estamos hablando de concentración entre capital y trabajo. entre capital y resto de la sociedad no al interior del capital. que es cierto, en el caso argentino no se desconcentró de manera considerable, y en algunos sectores se concentró.

Justamante una de las críticas de los sectores conservadores, con la que coincido pero en otra proporción (obvio), es que los salarios en dólares son altos, y en un contexto de bajo de desempleo, significa que hay una mejora para los sectores trabajadores.

Puedo admitir que el empleo informal es un problema, pero no que no cuenta. Porque ese tipo, el informal, hace algo, no es capacidad ociosa. En los 90s sobraba gente, hoy hay empresas que buscan gente y no consiguen. Por eso se fortalecen los sindicatos y los sueldos (cfr. Kalecki), generando inflación... (ojo la inflación no responde al aumento de sueldos, responde a las tensiones distributivas: el precio es un acto defensivo del empresario para recuprar su parte relativa).

Y vuelvo con algo bastante obvio pero que no siempre se dice: mientras busquemos el camino hacia el desarrollo, mientras no consensuemos un pacto distributivo entre sectores y trabajadores, ni fiscal, la arena donde se diremen esas diferencias son los precios. Se puede regalarle esa negociación al mercado, al capital, o se puede dar desde el Estado, interviniendo progresivamente en todo lo que pueda sin que ello afecte cantidades a la baja.





miércoles, agosto 05, 2015

El debate de hoy: Inversiones, inflación y equilibrios

Mucho se ha hablado acerca de la importancia de mejorar la oferta antes que el consumo. Incluso en este blog también se ha hecho eso. Y se sigue sosteniendo, pero la pregunta es hasta dónde tiene sentido la separación entre ambas cosas.

Una mirada puntual al respecto, abordando el tema con profundidad nos permite decir algunas cosas interesantes. Bah, creo que son interesantes. Cada uno sabrá.

La teoría neoclásica habla de equilibrio entre oferta y demanda. Cuando la demanda aumenta y no lo hace la oferta, aumentan los precios. Cuando la oferta aumenta y no lo hace la demanda, bajan (o se mantienen).

Hay evidencia para pensar la oferta y la demanda desde otro punto de vista: no como pares enfrentados que deben equilibrar precios y cantidades, sino como un continuo, en un contexto dado, de cierta protección del mercado interno, donde la demanda depende de la oferta (porque las inversiones generan demanda agregada, y porque la demanda forma parte de ese conjunto de inversiones). Es decir, la inversión, con un Estado organizado a favor del empleo, genera ocupación, inversiones y consumo de bienes de capital, lo cual a su vez genera un volumen salarial mayor, que genera -de vuelta- mayor consumo. Así, tanto la oferta como la demanda generan demanda agregada, efectiva.

En este contexto, con protección comercial, cambiaria, expansión fiscal, el aumento de la oferta genera una presión sobre los precios que también genera inflación, aunque el punto de inicio no sea el mismo. Una cosa es la presión de precios por el lado de bienes básicos de la economía, cosa que ocurre en una sociedad en desarrollo (pero todavía con pobreza) que se expande, y otra es la presión por el lado de insumos difundidos e importaciones crecientes. En general se da todo al mismo tiempo.

¿Cuáles son los fundamentos de la inversión? Sin dudas la expectativa de mejora de ingresos en los empresarios que la motorizan. Esos ingresos pueden provenir de distintos frentes. Por ejemplo, de mercados cautivos, como tenían las empresas transnacionales de servicios durante los 90s, que se basaban en un aumento de la productividad y ganancias en dólares en un marco de endeudamiento público para financiar los déficits de cuenta corriente del balance de pagos (que incluía la remisión de utilidades de estas empresas). O de un mercado interno fuerte, volcado a bienes básicos, como ocurrió entre 2003 y 2013. En los 90s el esquema se completaba con alto desempleo, y baja inflación. En la actualidad el sistema se integra con un bajo desempleo y tensiones muy distintas.

¿Entonces qué es confianza? La confianza en poder vender lo que se produce, o la confianza en que se mantendrá o se acrecentará la concentración del ingreso. Entonces la confianza pasa a tener un sujeto, el empresario. La confianza sería lo que el empresario quiere. Otro detalle es mirar la confianza en el gobierno que mide la UTDT. Se puede ver que coincide con los momentos de mejores márgenes de ganancia, rentabilidad, empresaria. ¿Y la confianza de los empleados, de los consumidores, no cuenta? Por suepuesto que también, de eso hablamos: son cosas que van juntas. Aunque a ciertos sectores (sobre todo exportadores de commodities) les convenga mostrarlas como separadas.

Avanzar en inversiones tecnológicas, que mejoren la productividad y el empleo y de infraestructura parece ser el camino para pensar el futuro. Con un Estado interventor que sostenga el bajo desempleo. Pero en ese futuro no cabe pensar en una inflación propia de países desarrollados, en la medida que el Estado siga sosteniendo el poder adquisitivo de los sectores más vulnerables. Porque aún no somos un país desarrollado y aún no hay consenso sobre qué escenario distributivo del ingreso nos damos. Y esto último se dirime vía precios.

Resulta fundamental no echar leña al mito de que la inversión resuelve per se la inflación. Porque no es así. La inflación se resuelve con ajustes en la distribución del ingreso y menos consumo popular. Camino éste que lastima el bienestar, o aumenta el malestar económico de las familias.

Es verdad que todo tiene que ver con todo. A esta altura del partido, los factores de la inversión, parecen coincidir con los factores del desarrollo: una macro estable, una relación entre inflación y disribución del ingreso manejable y salud fiscal (que no es estrictamente superávit) para sostener en el tiempo un alto gasto y una importante inversión real (o sea, que la deuda no se coma los márgenes de acción del Estado).

¿Entonces? Claro, las inversiones son fundamentales, siempre deben promoverse, y el empresariado es el agente más dinámico para ello en la economía argentina, aunque a veces no lo sabe o no lo admite. Un correcto diagnóstico de la realidad ayuda a no darse contra la pared.

(Click en gráficos para agrandar)








Fuente: CEPAL







Existen, por otro lado, una una serie de discusiones vinculadas, que sólo las vamos a mencionar, ya que no hacen a este post. El tipo de cambio, su control, la competitividad, las devaluaciones inconvenientes cuando no hay elasticidad en las exportaciones, la IED, la restricción externa, la mejora de la industria pública (FM, envasadoras estatales provinciales, etc.), hasta dónde estos 4 años fueron de ausencia de mejora y no debe pensarse sobre todo en la ausencia de caída industrial, cuánto puede meterse el Estado en cadenas de valor con demostrada mejor sustitución de importaciones, marca país, banco de desarrollo, "pleno empleo", tecnificación, entre otros tantos.

jueves, julio 30, 2015

¿Democracia real? ¿Y la república?

Hay muchas formas de entender la democracia, y muchas discusiones acerca de ella. Hoy, en general, en la Argentina, la oposición al gobierno del FpV habla de república, como si no existiera. Pero es la oposición la que agrede a la democracia. De esto hablo en este post.

Sin meternos en la historia del concepto, la idea de fondo de la oposición es que la democracia no es tal porque no se respetan las instituciones. Lo notable del caso es que ninguno de estos dirigentes se meten con algo más profundo: si las cosas no están bien para todos es porque las instituciones no comprenden una inclusión real de todos, y eso requiere modificar las instituciones, cambiar el statu quo. ¿Eso sería menos democrático? Desde ya que no.

La democracia se lleva muy bien con el capitalismo, sin meternos en conceptos más rebuscados (por ejemplo el de "mediaciones") está claro que en toda democracia hay capitalismo. Y ahí hay una contradicción porque las instituciones del capitalismo tienen una clara orientación a favor de la reproducción del capital. El Estado por más interventor que sea, mientras no cambie las instituciones del capitalismo deberá contener esta orientación institucional que benefecia al que más tiene y perjudica al que menos. No es fácil, pero sin dudas sólo el Estado (conducido por el gobierno) puede hacerlo, con el apoyo social y cultural necesario como para darle sustentabilidad.

(Detalle: en un mundo global, e interdependiente, unipolar, pero con tendencia multipolar, combatir las instituciones del capitalismo global ayudaría a levantar el piso de la calidad de vida de los que nacieron pobres o se empobrecieron, pero sin subir nada el techo, generando profundas grietas civiles que posiblemente queden desnudas de contención institucional, poniendo en crisis a la democracia. Por tanto la intervención del Estado dentro del capitalismo y sin eliminarlo sigue siendo la mejor opción.)

El punto de este post es el siguiente:

Dahl define las democracias complejas modernas, capitalistas, como poliarquías. Este concepto es un tipo ideal, o sea, no existe, es analítico, pero sirve para analizar, justamente. Para que este concepto explique un sistema político en un Estado, hay requisitos:


  • Libertad de los ciudadanos para actuar dentro de las instituciones y para expresar sus preferencias 
  • Libertad de los líderes políticos para asociarse y organizarse 
  • Libertad de expresión 
  • Derecho al voto (activo o pasivo) de todos los ciudadanos 
  • Libertad de los líderes políticos para competir por el voto 
  • Diversidad de información accesible 
  • Elecciones libres e imparciales 
  • Instituciones que garanticen y controles que las políticas gubernamentales dependen del voto, en su justa representación proporcional



No importa, como fuere, nada importa, lo único que quería decir acá es que no se puede hablar de república ni de democracia, tal como la entiende la oposición de Macri, Massa y los demás, si le mienten a la gente respecto de lo que van a hacer. Porque la política gubernamental no estaría dependiendo del voto. Tanto hablan de democracia (en el sentido de poliarquía), y después son los primeros en agredir la democracia.

Si no hay lealtad discursiva, si no hay una promesa (discurso perlocucionario) acorde con los verdaderos objetivos de acción, en función de un proyecto político transparente, lo que sí hay es un entendiemiento de la democracia que trata de ignorante al pueblo respecto de lo que le conviene. Esto se vincula con objetivos e intereses conservadores, que no saben cómo expresarse en un país que ya sufrió largamente la concentración del ingreso (1975-2003), que hace 12 años modificó varias instituciones para mejorar la calidad de vida de los que peor estaban, y donde los objetivos de restauración conservadora chocan con el ejercicio de la democracia. 

La derecha en la Argentina, hoy en la oposición, debe completar su aprendizaje para vivir en democracia, a competir dentro de sus instituciones. Porque 12 años de Estado interventor para generar justicia social (como pudo y hasta donde pudo) han enriquecido la base cultural democrática. Y ya no pueden mentirle a la mayoría.

miércoles, julio 29, 2015

Informe de la Cepal (2015), mención Argentina

Hice un recorte a vuelo de pájaro del último informe de la CEPAL.

Les pego algunos gráficos que sirven para justificar que cualquier cambio que políticamente se evalúe correcto para el país debe ser gradual, a la luz de una macro que anda saludablemente más o menos bien si se tiene en cuenta el contexto.

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