Y ahora qué pasa, eh?!

Las cosas que se me fueron ocurriendo en estas horas respecto de la gran movilización de ayer son más o menos las siguientes:


  • La oposición no cambió de ayer a hoy. Siguen sin poder canalizar la bronca de este sector de la sociedad
  • Este sector de la sociedad como decíamos después del 13S está en contra de sentir la presencia del Estado. No importa si la única forma de construir un país más justo e igualitario requiere la presencia del Estado en la puja distributiva a favor de los sectores populares, porque ellos no son sectores populares.
  • Las trabas y la burocracia que el Estado dispone para controlar recursos son vistas por un sector como falta de libertades, sin comprender que no es posible una economía capitalista solidaria sin la presencia del Estado. 
  • La movilización se dirime entre cuestiones materiales y simbólicas.
  • Lo del dólar no se escuchó mucho porque se ha logrado instalar que sólo le preocupa al que tiene un margen para especular contra el peso. Todo un avance. 
  • La participación social es un indicador de democracia. La democracia hoy parece sólida y más consolidada. Defender esta idea fortalece a la misma democracia. 
  • La Argentina nunca será Venezuela, hay amplios sectores de la sociedad que viven bien (mucho más que en Venezuela) y no quieren sentir la presencia del Estado que frena su ascenso relativo. 
  • Existen varias ambigüedades entre todos los individuos que se concentraron ayer: reclamar por la libertad en un país donde no se reprime ninguna protesta social, donde cada quien dice absolutamente lo que quiere, es por lo menos paradójico. 
  • Los medios de comunicación opositores "construyen" desde las intensidades, no desde las cantidades: primero intensifican a los contrarios acérrimos al Estado interventor y después esperan alguna cascada en las cantidades. La cascada debería ser evitada por parte del gobierno. 
  • Modificar las intensidades de este grupo social a partir de cambios en las cuestiones materiales afectaría a los sectores populares que se están protegiendo. No parece un camino posible. 
  • Modificar las intensidades simbólicas parece una posibilidad. Pero de difícil realización mientras los medios den su batalla contra la Ley de Medios y resignifiquen cada movimiento del gobierno negativamente. 
  • Cada vez que se dice "la gente" se esconde que hay varios sectores sociales en puja, uno beneficiado por el Estado fuerte e interviniente en el mercado, y otro sector que también es beneficiado, pero que siente un cambio en su estilo de vida porque tiene margen para hacer cosas con su dinero a fin de mes (cosa que está muy bien, pero este sector debería bancarse la falta de mimos por parte del Estado).
  • ¿Existen personas que precisan del Estado que estuvieron movilizadas ayer? Probablemente entre tanta gente alguno haya. Si esto existe, es preocupante, porque el Estado debe llegar a esas personas y además comunicar mejor.
  • ¿Existen personas a las cuales las trabas del Estado le joden pero igual defiende este rol del Estado? Sí, claro, y no estaban ayer.



Tapas de diarios.








Comentarios

Anónimo dijo…
"Este sector de la sociedad como decíamos después del 13S está en contra de sentir la presencia del Estado"
Pienso completamente lo contrario. Las exigencias que se reclamaban (menor inflación, mayor seguridad, menor corrupción, un estado más eficiente, justicia más independiente, entre otras), todas reclaman acción desde el Estado. No veo tu punto en ninguno de estos casos, salvo que te refieras a otra cosa.
Alcides Acevedo dijo…
Muy triste lo del kirchnerismo... les salió mal el invento de la agresión al "periodosta" del ex-canal de Haddad... truchísimo.

Dejen de mentir.
Anónimo dijo…
Si de efectuar algún reclamo como residente de la zona metropolitana se trata, debería hacer hincapie en los temas de la salúd y el transporte públicos, incluyendo a las responsabilidades que competen conjunta ó separadamente al Gobierno Nacional y al de la C.A.B.A. Ambas constituyen asignaturas pendientes después de 9 años de uno y 5 años del otro.
La creación de la Agencia de Transporte Metropolitano es un buen dato, pero aún está TODO por hacerse. No sucede lo mismo con el área de salud en la que la fragmentación y falta de decisiones y medidas inclusivas y concretas aún constituyen una grave carencia.
Apoyo el modelo nacional y popular al que no quiero excluir de responsabilidades. Pero tampoco estoy dispuesto a cruzar ninguna calle para efectuar mis reclamos "desde la acera de enfrente", mezclándome con quienes no tienen nada que ver con mis principios y opiniones.
Enumeré simplemente dos reclamos.
Jamás se me ocurriría hablar de falta de libertad, de no poder comprar dólares, de la carencia de artículos importados, de la re-reelección (de la cual sólo hablan la oposición y los medios hegemónicos) ó de otras generalidades inconexas y vagas.
Ya pasó el 8N. Una especie de globo voluminoso, lleno de gas inerte.
Hasta cierto punto, las invitaciones provenientes del poder corporativo, golpistas, desheredados, resentidos y algunos cándidos distraidos obraron a la manera del radiador expuesto de un veloz camión al que se adhirieron bichos de toda laya, incluso algunos que viven comiéndose a otros.
En buena hora la multitud se expresó ayer en PLENA LIBERTAD, aunque su espontaneidad sea discutible. En mala hora muchos de esos argentinos NO ENTIENDEN que sus reclamos - coherentes ó absurdos - deberían canalizarse a través de la POLITICA. Esa curiosa característica pone en tela de juicio su concepción de los significados de DEMOCRACIA, REPRESENTACIÓN e INSTITUCIONALIDAD y RESPETO POR LA LEY.

Faltan 27 días para el 7D, a pesar del "clamor" de "lagente".

Saludos
Tilo, 71 años
Anónimo, vos estás haciendo hincapié sobre la eficiencia del Estado mínimo. Esas que decís están. Pero no sin poner en vigencia un Estado máximo, priorizando la justicia y la seguridad jurídica de los sectores vulnerables tan castigados en nuestro país hasta 2003. Hablemos del Estado mínimo y a quién le conviene ese camino de desigualdad. No te parece?
Anónimo dijo…
El problema es que el Gobierno se siente el Estado per se. Si bien tiene la tutoría para llevar adelante las políticas estatales y las riendas y del diagrama político confunde muchas veces la teoría de un estado fuerte (interventor) y sus diferencias con la imposición y propiedad de discurso. Me confunden los que dicen que todo cambió en 2003, como si de magia se tratase. Me confunden la idolatría que desdibuja la seriedad y el compromiso con una crítica simétrica. Nestor y Cristina Kirchner fueron apoyatura clave del gobierno menemista ¿Como se puede obviar esa realidad y creer en una reconversión mágica luego del 2001/2003? ¿Vale negar el pasado y decir que olvidar es mas sano? ¿Como desalojar al Gobierno de las mismas sospechas ancladas a Jaime y Schiavi por los desajustes en el manejo de los fondos públicos en la secretaría de transporte?¿Los Quom?¿La afinidad del Gobierno con Grobocopatel, Monsanto y Socma? Me parece que de eso también vale la pena hablar. Saludos.
Jamás leíste de mí que llegamos, que ya está. Pero es malo el debate de querer cambiar el camino porque existe un pasado que no es el ideal. Qué quiere decir ese debate? Que están mal las políticas, que el Estado debe construirse de otra forma? A ese debate me parece un atajo para negar las políticas a través de cuestiones personales de quienes las propiciaron. (Y esto suponiendo que valen las objeciones sobre los Kirchner, cosa que tampoco comparto.)

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