La clase media en AL según el BM

Se publicó un informe del Banco Mundial, La movilidad económica y el crecimiento de la clase media en América Latina, que muestra que la Argentina es el país con mayor redistribución del ingreso entre 1995 y 2010. Además se señala en términos generales el aumento de la clase media en América Latina.

El estudio señala la positiva evolución socioeconómica en la región, pero con rasgos más marcados en Argentina. La clase media abarcaba el 24% de la población en 2003 y pasó a 46% en 2009: de 9,3 millones a 18,6 millones de habitantes, respectivamente.

Algunos extractos textuales de la gacetilla de prensa:

Durante décadas, la reducción de la pobreza y el crecimiento de la clase media en América Latina y el Caribe (ALC) avanzaba a un ritmo muy lento, a medida que el bajo crecimiento y la persistente desigualdad frenaban el progreso. En los últimos diez años, sin embargo, la suerte de la región mejoró significativamente gracias a ciertos cambios de política pública que enfatizaron la prestación de programas sociales junto a la estabilidad económica.

El resultado: la clase media creció un 50 por ciento hasta abarcar el 30 por ciento de la población regional en 2009. Uno de los éxitos más resonantes es Brasil, que da cuenta de un 40 por ciento del crecimiento de la clase media en la región; Colombia, en donde el 54 por ciento de la población mejoró su nivel económico entre 1992 y 2008; y México, que vio el 17 por ciento de su población unirse a la clase media entre 2000 y 2010.

Hoy en día en América Latina, la clase media y los pobres representan aproximadamente la misma proporción de la población, de acuerdo al informe.

El informe revela que algunos de los factores más importantes a la hora de favorecer la movilidad ascendente en América Latina son un mayor nivel educativo entre los trabajadores; mayor nivel de empleo formal; más personas viviendo en áreas urbanas; más mujeres en la fuerza laboral y familias más pequeñas.

El informe define a los integrantes de la clase media como aquellos con un ingreso entre US$10 y US$50 por día y per cápita. Este nivel de ingreso proporciona una mayor capacidad de recuperación ante eventos inesperados y refleja una menor probabilidad de volver a caer en la pobreza.

El informe, sin embargo, también describe una cuarta clase vulnerable, subrayando la necesidad de que los países hagan mucho más por incrementar la prosperidad general. A los miembros de esta clase vulnerable, que representa el 38 por ciento de la población, les fue mucho mejor que a los pobres en términos de ingreso, pero aún carecen de la seguridad económica de la clase media. Atrapados entre los dos, esta clase vulnerable tiene ingresos diarios de entre US$4 y US$10 per cápita.

Esto podría cambiar, sin embargo, de acuerdo a Augusto de la Torre, Economista en jefe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe. “Una sociedad con una clase media creciente es más propensa a reducir dichas desigualdades”, dijo. 

En la segunda mitad del siglo XX, las pequeñas clases altas y medias de la región tenían un escaso compromiso con y pocas expectativas de su gobierno; no se les pedía que pagaran mucho en impuestos y no esperaban recibir mucho en términos de servicios públicos. Como resultado, el Estado era típicamente pequeño y la clase media solía evitar los servicios públicos, incluso pagando de manera privada servicios básicos como electricidad y seguridad. Si bien esta realidad ha cambiado en los últimos 10 a 20 años, el resquebrajado contrato social de la región muchas veces mantiene a la clase media optando por opciones privadas, volviéndola reacia a contribuir al erario público. 

El informe identifica tres estrategias que los gobiernos pueden utilizar para lograr el apoyo de la clase media a un contrato social más justo y legítimo:
  • Incorporar de manera explícita el objetivo de igualdad de oportunidades en la política pública para romper con la percepción de que el sistema está amañado a favor de los más privilegiados.
  • Entablar una segunda generación de reformas al sistema de protección social — incluidas tanto la asistencia social como la seguridad social — para superar la fragmentación y por ende hacerlo más justo y eficiente.
  • Romper el círculo vicioso de impuestos bajos y mala calidad de los servicios públicos invirtiendo una parte de las ganancias extraordinarias derivadas de las materias primas en mejorar la calidad de los servicios públicos.
Este debate en torno a la política social sobre cómo lograr un mayor compromiso por parte de los sectores más ricos de la población probablemente siga siendo un tema clave para América Latina en el futuro inmediato. Para impulsar dicha discusión, el informe concluye que la aplicación de reformas apropiadas convertirá a la clase media en un agente de cambio cada vez más poderoso para brindar prosperidad a quienes se han quedado atrás.

Extractos de la Panorámica General del informe:


Fuente: BM


En un sentido más profundo, el auge de la clase media en la región también refleja una considerable movilidad económica ascendente. El aumento de los ingresos medios y los cambios en la desigualdad a lo largo de aproximadamente los últimos 15 años —cuyas contribuciones al crecimiento de la clase media están representadas en el gráfico 3— son en sí mismos estadísticas agregadas que sencillamente resumen los cambios en el bienestar de los individuos y de las familias. Detrás de estos desgloses contables hay trayectorias individuales reales, que normalmente implican variaciones significativas en la distribución de los ingresos. El alcance de la movilidad económica captado por nuestra medida del movimiento direccional de ingresos era mucho mayor en Brasil y Chile, por ejemplo, que en Guatemala o Paraguay.

También se observó una variación en términos de los sectores donde estaba teniendo lugar la movilidad, a menudo relacionada con el nivel del ingreso per cápita del que se partía en cada país: mientras que la mayor parte de la movilidad en Ecuador y Perú se produjo entre los que originariamente eran pobres, en Argentina y Uruguay —países que partían de un ingreso per cápita superior— la mayor parte de la movilidad estuvo protagonizada por los que originariamente eran vulnerables.

¿Cuáles son las principales características de esta clase media emergente? ¿Cuánto se parece de un país a otro? ¿Acaso tiene visiones y opiniones diferentes a las de otros grupos sociales? Nuestro análisis sugiere, quizá de manera sorprendente, que la clase media emergente en América Latina, si bien comparte algunos rasgos objetivos comunes en toda la región, presenta muchas menos similitudes en el plano de sus valores y creencias subjetivas. En primer lugar, describamos los rasgos objetivos comunes: en todos los países de América Latina, los cabezas de familia de clase media tienen más años de escolarización que los de las clases pobres o vulnerables, pero menos años que los ricos. Los hogares de clase media también tienen más tendencia a vivir en zonas urbanas que los grupos más pobres. Además, el empleo formal parece ser un signo distintivo de la clase media en América Latina: es más probable que el trabajador de clase media sea un empleado formal que un autoempleado, un desempleado o un empleador. Al contrario, los pobres y vulnerables dependen del autoempleo (o sufren el desempleo) más a menudo, mientras que los ricos son más frecuentemente empleadores y, en algunos países, autoempleados. Romper el círculo vicioso de los impuestos bajos y la mala calidad de los servicios públicos que lleva a las clases medias y altas a optar por desvincularse.

A pesar de que hay cierto margen para mejorar la calidad de los servicios públicos en el marco de las actuales partidas presupuestarias, será un desafío conseguirlo sin fortalecer la base de los ingresos, que sigue siendo baja prácticamente en todas partes excepto en Argentina y Brasil.
Mejorar la percepción que tienen las personas de la equidad en los impuestos y de la eficacia redistributiva del gasto público será clave para cualquier reforma exitosa. Las clases medias no se prestarán ni contribuirán a un contrato social mejorado si los bienes que tienen en tan alta estima (como la protección de los derechos civiles, la educación, la policía y los servicios de salud) son suministrados deficientemente por el Estado y si no perciben que los ricos contribuyen de manera justa al contrato social.


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Acá está el informe completo en inglés. Abrazos

Informe Mid Class BM

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