viernes, noviembre 30, 2012

Bandos irreconciliables y divisiones

La cúpula de la Iglesia Católica (a la que no entiendo bien por qué pongo con mayúsculas, pero buéh), en su Asamblea Plenaria N° 104 escribió adelantadamente un documento. El documento es más o menos tan duro como siempre, pero cae asimismo en ambigüedades repetidas. La conducción del Episcopado Argentino está a cargo de Monseñor Arancedo, quien asumió en lugar de Jorge Bergoglio a fines de 2011.



Algunos fragmentos del documento del Episcopado:

"A casi treinta años de la democracia, los argentinos corremos el peligro de dividirnos nuevamente en bandos irreconciliables. Se extiende el temor a que se acentúen estas divisiones y se ejerzan presiones que inhiban la libre expresión y la participación de todos en la vida cívica.
Concédenos la sabiduría del diálogo
Toda sociedad tiene conflictos. La democracia, tal como lo refleja la doctrina social de la Iglesia, no se construye agudizándolos, sino concretando los ideales de una verdadera amistad social.
Algunas sombras nos han perseguido a lo largo de nuestra historia, que en distintos momentos han acentuado su intensidad e impedido una vigencia más plena del orden democrático. Una es el excesivo caudillismo, que atenta contra el desarrollo armónico de las instituciones, acentúa su deterioro y menoscaba la autonomía de cada uno de los poderes del estado, tanto en el orden nacional como provincial. Esto es particularmente delicado cuando se trata de la independencia del Poder Judicial.
Otra sombra es la oposición entre las visiones unitaria y federal de la nación, la cual se extendió fuertemente en los albores de nuestra patria, e intermitentemente se manifiesta en distintos momentos de la historia. Cuando en nuestra oración por la patria decimos que queremos ser nación expresamos un anhelo claramente manifiesto en nuestra Constitución. Queremos ser una nación basada efectivamente en un sistema republicano, representativo y federal.
Llegando la Navidad los argentinos debemos recordarnos la deuda pendiente de nuestra reconciliación. Se hace cada vez más necesario generar contextos de encuentro, de diálogo, de comunión fraterna que nos permitan reconocernos y tratarnos como hermanos, aborreciendo el odio y construyendo la paz."

Muy rápidamente, comentar que me lastima un poco, porque no puedo evitar el recuerdo de a quiénes apoyó este sector de la iglesia para lograr una "verdadera amistad social" en nuestro pasado reciente. Pero vayamos a los contenidos.

La Argentina desde siempre estuvo dividida, entre los que querían/en un país mejor para vivir, y los que preferían/ieren un territorio para explotar económicamente sin ninguna solidaridad con el resto de la población.

Hablar de evitar divisiones no puede ser un llamado hacia futuro, porque es desconocer la profunda división histórica que tiene nuestra nación entre los sectores concentrados que viven como quieren y los vulnerables que viven como pueden. En este sentido no se puede recurrir a una matemática social básica, no se trata de suponer que el gobierno divide, sino de expresar qué debería hacer el Estado en función del bienestar social.

¿Qué debe hacer el Estado en función de la igualdad social? ¿Qué debe hacer el gobierno a cargo de conducir el Estado? ¿Debe evitar estatizar YPF, controlar Metrogas, buscar la soberanía energética para consolidar el mercado interno y la fortaleza en el sector externo, o promover la sanción bonaerense de la Ley de Acceso Justo al Hábitat, debe evitar promover los juicios contra los crímenes de lesa humanidad, debe endeudarse por el bien de los dólares de la sociedad pudiente, debe resignarse a sostener leyes de la dictadura como la  -ahora- vieja ley de regulación del mercado de capitales, debe liberar el dólar y por consiguiente devaluarlo licuando salarios, debe admitir que los monopolios mediáticos sostengan su poder fáctico?

Una vez un jesuita me enseñó que en cada palabra de la cúpula de la Iglesia católica no apunta de ninguna manera a mejorar el nivel de vida de sus fieles (o de todos), sino exclusivamente a sostener su poder social y aumentarlo.

¿A quién le habla la cúpula eclesiástica con ese documento? ¿Por qué? ¿Acaso pierde fieles si el Estado se hace cargo de sus necesidades materiales? Es muy difícil seguir por acá, porque se corre el riesgo de pensar que toda la Iglesia católica es igual, y por suerte no lo es: los Curas en la Opción por los Pobres dicen, al contrario que la cúpula episcopal, que “hoy seguimos diciendo lo mismo: celebramos el diálogo, pero desde el lugar de las víctimas, y si sólo sirve para ‘derribar de su trono a los poderosos y elevar a los humildes’, como canta en la Biblia la Virgen María. De otro modo, hablar de diálogo parece más una burla a las víctimas”.

Hablar de caudillismo, cuando la iglesia es una institución superjerárquica, o de independencia del poder Judicial cuando el sostenimiento del culto tiene asignaciones del Estado vinculadas a la remuneración de los jueces, son todas cosas que requieren algún tipo de análisis, que dejo librado a cada uno.

La democracia no es sobre todo amistad social, la democracia es fundamentalmente que las políticas de gobierno favorezcan a la mayoría de la población, de esto cabe hablar cuando se debate sobre la soberanía nacional y del fundamento de las decisiones políticas, sociales y económicas.

El Estado hoy está librando profundas acciones por la igualdad y la justicia social inéditas para nuestra democracia. Difíciles, y posiblemente con contradicciones, pero parte de estas acciones apuntan a la conjunción y armonía de los sectores sociales en puja. No es de extrañar que haya fracciones, como este sector de la iglesia, que quiera mantener la tradicional división real entre sectores sociales que siempre tuvo nuestra nación: nada mejor que llamar a combatir las divisiones sociales para evitar que estas divisiones desaparezcan. Porque el Estado interventor de hoy no genera las divisiones, las muestra como camino para su atenuación real. 

5 comentarios:

tio pepe dijo...

¡Buen post!...Nunca fue casual que los golpes de estado fueran militares/cívicos/eclesiásticos.-

Hérnan P Herrera dijo...

Causal, en todo caso ¿no? Gracias.

Hérnan P Herrera dijo...

Sí, conviene que siempre se hagan evidentes las divisiones. Y que quede claro que no tod es lo mismo dentro del catolicismo. Acá también se manifiestan en contra al documento el Colectivo de Teología de la Liberación: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-209133-2012-12-04.html

Hérnan P Herrera dijo...

Por un problema (que desconozco), se perdieron un par de comentarios de esta entrada. Les pido disculpas.

Anónimo dijo...

No estoy de acuerdo con el "rezo" de la Oración por la Patria en todas las Misas, al menos en Córdoba. Esa oración surgió en el gobierno de De la Rua, o por ahi, y comienza diciento "nos sentimos heridos y agobiados" pregunto: ¿quienes?
Evidentemente la Iglesia está haciendo política abiertamente.