¿Quién es quién en la puja distributiva?*

De los resultados de una encuesta entre empresarios realizada para el último coloquio de IDEA,se puede observar la manera cómo se relacionan los trabajadores con los empresarios, y con la economía actual en general. El estudio fue realizado durante septiembre entre 246 ejecutivos por la consultora D´Alessio IROL.

Entre las cuestiones que cabe destacar figuran las siguientes:
a) para 2013 la mayoría (un 45% de los empresarios) espera que la diversificación de productos y servicios sea el principal factor de crecimiento (en lugar de la reingeniería de procesos, que ganó en 2012);
b) el 34% de los empresarios sostiene que el próximo semestre será mejor, y el 27% que será peor;
c) en 2012 se redujo la utilización de la capacidad instalada a niveles similares a los de 2009 (comparación relativizada por la ampliación productiva acontecida en 2010 y 2011);
d) el 11% dice que aumentó sus precios más de un 10% más de lo que aumentó la mano de obra;
e) otro 38% dice que aumentó sus precios igual o hasta un 10% más que el incremento de la mano de obra;
f) para 2013 existen expectativas de crecimiento en la mayoría de los empresarios, no así para lo que resta de 2012;
g) factores exógenos y determinantes endógenos jugarían a favor del crecimiento el próximo año;
h) no se espera un cambio en la política cambiaria del gobierno nacional;
i) para 2013 se supone un aumento del consumo y un repunte de las inversiones (aunque débil);
j) el aumento de los salarios superó ampliamente la tasa de devaluación, por lo que se expresa un problema de competitividad de la economía;
k) se reconoce el aumento real de los salarios, alcanzando en 2012 los 1.590 dólares promedio por empleo registrado, superior al resto de Latinoamérica;
l) la inversión alcanzará el 12% de las ventas contra 10% de la medición anterior;
m) el 67% admite el impacto de la crisis internacional;
n) entre las inversiones macroestructurales necesarias, el 59% de los consultados mencionó a la electricidad, el 51% a rutas, el 46% al ferrocarril de carga, el 45% al gas y el 43% al petróleo;
ñ) el 30 % considera que habrá un aumento de las ganancias en 2013, el 42% espera una reducción, mientras que el 28 % restante dice que serán iguales;
o) en un año electoral el empresariado espera que se mantengan los niveles de promoción de la demanda agregada, que, por otro lado, en forma mayoritaria señalan como principal factor del crecimiento; y,
p) el 58% de los empresarios mencionó necesaria la eliminación de impuestos distorsivos.

De todo ello se puede concluir que el discurso de enfriar la economía para evitar la inflación es contradictorio con las expectativas de crecimiento (vinculado al crecimiento de la demanda) de parte del empresariado. En este mismo sentido, el empresariado reconoce tácitamente que la inflación es funcional a los intereses empresarios: resulta una excusa perfecta para aumentar precios injustificadamente hasta un punto en donde las ganancias generadas coincidan con sus expectativas; este punto parece ser aquel en el cual se sientan ganadores de la puja distributiva existente entre ganancias empresarias y aumento de los salarios reales.

De este modo, el crecimiento de la economía, con inclusión de una mayor parte de la población al empleo, al salario y al consumo, genera un aumento de la demanda agregada y por consiguiente presiona en el sentido expuesto los precios al alza.

La realidad nacional denota que existe una carrera distributiva histórica entre sectores y al interior de cada sector entre capital y trabajo. En este sentido el tipo de cambio emerge como una variable de control fundamental de la economía. Un tipo de cambio apreciado, con un comercio exterior administrado, reorienta las acciones al mercado interno, obligando a una masa salarial interna fuerte en términos de poder adquisitivo. Además de la puja distributiva primaria (asociada al famoso 50/50), existe una puja distributiva secundaria asociada al rol del Estado que interviene en la economía, cobra más impuestos y genera soluciones sociales.

Como conclusión de estas respuestas se pueden ensayar algunas cuestiones que están en la cabeza de los empresarios: I) los aumentos de precios responden a la capacidad de los empresarios de formar precios; la concentración favorece esta actitud; II) los precios aumentan como consecuencia de la puja distributiva; III) los empresarios quieren que bajen los impuestos pero reconocen ganancias crecientes; IV) el Estado está para mejorar el clima de inversión pero no para apoyar la inclusión social; V) si el Estado apoya la demanda agregada es una medida electoral y no una posición fundacional asociada al proyecto del Gobierno a favor de un mayor consumo y bienestar de los sectores relegados de la sociedad.
En esta puja distributiva se pueden mencionar no sólo a los agentes económicos, sino también a los actores políticos y sociales afines a un Estado liberal, que desregule la economía y permita un desenvolvimiento rapaz de los empresarios más poderosos de cada mercado. Esto se suele traducir en las demandas de atender la capacidad productiva de largo antes que las necesidades sociales de corto plazo.

*Nota publicada en el diario Hoy Día de Córdoba, el viernes 2 de noviembre de 2012.

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