La Argentina del veto - Artículo 14 bis

El artículo 14 bis de la Constitución Nacional argentina:
"El trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes, las que asegurarán al trabajador: condiciones dignas y equitativas de labor, jornada limitada; descanso y vacaciones pagados; retribución justa; salario mínimo vital móvil; igual remuneración por igual tarea; participación en las ganancias de las empresas, con control de la producción y colaboración en la dirección; protección contra el despido arbitrario; estabilidad del empleado público; organización sindical libre y democrática, reconocida por la simple inscripción en un registro especial.
Queda garantizado a los gremios: concertar convenios colectivos de trabajo; recurrir a la conciliación y al arbitraje; el derecho de huelga. Los representantes gremiales gozarán de las garantías necesarias para el cumplimiento de su gestión sindical y las relacionadas con la estabilidad de su empleo.
El Estado otorgará los beneficios de la seguridad social, que tendrá carácter de integral e irrenunciable. En especial, la ley establecerá: el seguro social obligatorio, que estará a cargo de entidades nacionales o provinciales con autonomía financiera y económica, administradas por los interesados con participación del Estado, sin que pueda existir superposición de aportes; jubilaciones y pensiones móviles; la protección integral de la familia; la defensa del bien de familia; la compensación económica familiar y el acceso a una vivienda digna."
La Argentina tiene una fuerte historia vinculada con los derechos de los sectores populares. No se puede desconocer. Hay décadas y décadas de conquistas de derechos que tiene como sujeto a sectores que de otro modo no tendrían las mismas oportunidades.

Los gobiernos populares hacen y dicen cosas que les suena bien a los trabajadores, a las familias, o a los que están interesados en promover el bienestar de los sectores populares.

Es verdad que hasta mayo los despidos, que realmente existen, en un nivel alto y alarmante, aún no afectan sustancialmente el mercado de trabajo en la Argentina. Los gremios hasta acá cerraron un 33% de paritarias promedio anual. Y el salario real luego de estos cierres perderá poder adquisitivo, pero no tanto como perderán los sectores más marginales de la economía, los que trabajan en negro, los que hacen changas, los que viven más cerca del salario mínimo, los que precisan el derrame del crecimiento.

Este post surge de un tema no menor: el gobierno se ha ingeniado para ser muy inteligente comunicativamente. De este modo, en efecto, consigue decir que va a combatir el narcotráfico pero desmantela la UIF, que va a unir a los argentinos, pero veta la ley para los trabajadores, porque sabe más que los mismos trabajadores lo que es bueno para ellos, que va a terminar con la licitación atumática pero agiliza y amplía las normas de compra directa, que terminará con la pobreza pero devalúa, quita retenciones, aumenta las tarifas de servicios, desregula el sistema financiero, ajusta el gasto, y desmantela cualquier intento de protección insdustrial, dice que combate la inflación pero lo hace a fuerza de shocks inflacionarios y caída del consumo. El gobierno ha logrado decir una cosa y hacer la contraria una y otra vez. Tal el caso de criticar los ílicitos del gobierno anterior y tener una cueva fiscal en Panamá. Tal el caso de criticar a Maduro por Leopoldo López pero tener presa a Milagro Sala, a quien crítica por el clientelismo, pero en el contexto de inaugurar viviendas hechas por Blaquier-Ledesma a su propios trabajadores, en Jujuy.

Es un gobierno de empresa con una comunicación magistral. El problema de este gobierno de empresa, con tantos CEOS, es que no sabe pilotear en las tormentas sociales, porque las grandes empresas en general ganan incluso en las crisis pero los gobiernos no pueden ganar de ningún modo en las crisis. Así es como se suceden los errores de diagnóstico dados por ejemplo con la lluvia de inversiones que nunca llegó, o con el tarifazo energético que ahora vuelven en parte atrás para las PyMEs, sobre las tarifas de gas.

Los gobiernos populares parecían menos ideológicos que estos gobiernos de derecha que empiezan sus recorridos en la Argentina y Brasil. Tratan de bajar todo el manual y la misma realidad les pone límites, por ahora escasos.

La Argentina tiene capacidad para sostener en los hechos los postulados del artículo 14 bis. Durante 12 años ocrrió aceptablemente. Pero esto, como siempre, depende de la intención del gobierno de construir mayorías junto al pueblo antes que enfrentarse a éste, como ha hecho con el veto.

El discurso de ayer fue el primero en el que Macri enfrenta a un actor distinto del kirchnerismo, como es el movimiento obrero. Y esto es un problema, porque empieza a mostrar sin lugar a dudas de qué lado se posiciona en el par fundamental de toda discusión en el capitalismo; entre el capital y el trabajo. No parece hacerlo porque está interesado en pelearse con los trabajadores, sí se lo nota pendiente de mostrar gobernabilidad de cara a sectores capitalistas internacionales que le piden garantías para invertir, o incluso para especular con beneficios de corto plazo. Si el gobierno pudiera lograr sus objetivos de acumulaicón económica sin pelearse con los trabajadores, lo haría, pero ello hoy emerge como estructuralmente imposible.

Una comunicación tan bien elaborada sólo sirve para sostener el dominio en parte de las urbes más pobladas del país y en las redes sociales, pero no para que en el conurbano o en el interior el votante de Massa, que tenía asistencias varias del Estado anterior, y que luego votó a Macri, siga defendiendo al gobierno nacional. El año electoral 2017 está cada día más cerca.

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