Receta para una independencia económica

Si tiene un rato una tarde de lluvia, se puede hacer una rica independencia económica, sólo requiere la voluntad política para mantener el horno prendido a máximo un buen rato y los siguientes ingredientes:

  1. Un porcentaje de deuda externa (y en moneda extranjera) sobre PBI que sea manejable, por ejemplo un 10% del PBI, manejable quiere decir que no condicione a los demás ingredientes (como pasa con la aplicación de la receta neoliberal, que puede verse en Europa);
  2. La decisión y la capacidad para hacer política cambiaria, de manera tal que el precio del tipo de cambio esté regulado en base a las estrategias de desarrollo nacional (que ayude a transferir recursos a los sectores productivos y vulnerables a la vez) y no por el libre juego de la oferta y la demanda (que muchas veces es mal intencionado); 
  3. Para fortalecer la decisión anterior precisará disponer de un buen nivel de reservas internacionales que le permita controlar cualquier especulación financiera que le cortaría la preparación;
  4. No va a tener buena cantidad de reservas si no tiene política comercial, de manera tal que es imprescindible administrar el comercio exterior en función de la política cambiaria y sostener una balanza comercial superávitaria, porque los ingredientes deben estar equilibrados en el sistema de esta receta. Eso hace necesario que en los momentos en que la receta precise sostener un dólar barato, usted tenga control, y conduzca a los agentes que intentarán aprovecharse de la situación.
  5. Un buen mercado interno es un ingrediente central, porque es la base donde se apoya toda la preparación, ayuda tanto a la recaudación como a la escala y la competitividad productivas. 
  6. Para tener un mercado interno maduro, a punto, requiere que no se olvide de una masa salarial importante, cosa que se logra sólo si existe mucho trabajo y bien pago. El Estado deberá completar el círculo virtuoso con sasonamiento desde la política fiscal, con planes sociales para fortalecer el consumo, (y medidas contracíclicas cuando la receta se ve afectada desde algún frente). 
  7. Su mercado interno no será ágil ni fuerte si la velocidad del intercambio comercial interno no es aceptable, para eso debe haber dinero sin ninguna demora, cosa que se logra sólo si tiene oportunidad de hacer política monetaria e imprimir tantos billetes como requiera el mercado, porque detrás de la velocidad en las transacciones comerciales, hay más producción y más trabajo.
  8. La velocidad de las transacciones deberá consolidarse con el hincapié promovido por el Estado en bienes industriales, porque el trabajo que se genera detrás de ese tipo de bienes es mejor. Por tanto el Estado debe promocionar al mismo tiempo la inversión industrial, especialmente en los sectores estratégicos (industrias que utilizan insumos de muchas otras industrias, por ejemplo automotriz, que se requieren en todas las industrias como la energía o que hace al poder adquisitivo de los trabajadores: alimentos). Los puntos 5 a 8 pueden generarle aumentos de precios por distintas causas, no es grave, ponga una fuente de agua debajo del horno, mientras pueda controlar la humedad, que haya mucho calor no entorpece la preparación, sin embargo no deje de prestarle atención a este tema. 
  9. La receta de corto plazo funciona bien sin justicia social, pero es recomendable que haga justicia social, que más gente tenga más bienestar (pueda consumir más) no sólo porque es un fin en sí mismo, sino también porque de esa forma logrará más apoyo para disciplinar al capital en función de la capacidad de decisión sobre todos estos ingredientes. Además en el largo plazo podría desinflarse la preparación si no tiene justicia social. Por otra parte, ¿para quiere cocinar una buena independencia económica si no es controlar las variables y evitar cualquier crisis? ¿Y para qué va a hacer tanto esfuerzo sino para el bienestar social?
  10. La soberanía política siempre está ahí, saber manejarse en la cocina la fortalece y la consolida. La soberanía política es el pleno control de los tiempos de la cocina, poder político, sin que nadie de afuera imponga sus propios tiempos. Aprenda a conducir a los de afuera. En este sentido, controlar al BCRA en función de la equidad social, tenga por seguro que le va a ayudar. La soberanía es una decisión de los cocineros. No es un ingrediente en sí mismo, pero es "el" ingrediente. 
Para no arrebatar la preparación se recomienda ir trabajando cada ingrediente de a poco, y en su medida y armoniosamente, evitando aglutinar a los comensales que no les gusta la receta. 

Es un receta permanente, tómese su tiempo y sea decidido con cada paso que da. No haga caso cuando le digan que la receta está equivocada, y que usted está modificando instituciones gastronómicas quitando seguridad culinaria a la preparación. Son voces que piensan en sus propias preferencias, pero no en los gustos de la mayoría. Argumente, cocine y avance, no titubee.


Año 2003: la 3° independencia de la patria. 

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