¿El gobierno contra todos? ¿Cristina contra todos? ¿Y el Estado?

"Estoy acá para dar todas las batallas que vienen", decía palabras más, palabras menos (!), en 2010, Néstor Kirchner.

Si se leen los principales diarios y se miran los principales canales (no oficialistas, y algunos oficialistas), se promueve la idea de que Cristina Kirchner se pelea con todos, propios y ajenos: Scioli, Moyano, Boudou, Macri, Duhalde, Biolcati, Ferrero, Buzzi, Magnetto, Venegas, Cristofani, Brufau, Cirigliano, Redrado, Carrió, Nelsón Castro, Morales Solá, Lagarde, Ratazzi, Lanata, entre tantísimos otros.

En realidad lo ideal sería despersonalizar las batallas, dotarlas de contenido político (o sea, no sólo en función del poder político, sino también del proyecto político y económico), hablar más del Estado y de actores sociales en sintonía o no con las políticas estatales, antes que de peleas entre personas que no significan absolutamente nada. Defender el rol del Estado significa redimensionarlo como conductor de los destinos del mercado y la sociedad (tanto a favor de la inclusión como en contra, porque en ambos casos se encuentra el rol del Estado).

La misma dirigencia política que defendemos muchas veces encarna en términos personales estas batallas, y salvo ciertas figuras geniales, desde esa lectura no queda claro el largo plazo (por eso la cita del principio). Y eso es lo que promueve también, por ejemplo, Beatriz Sarlo desde sus notas. Plantear todo en términos individuales es pluralista, neoliberal.


Si Cristina se pelea con Scioli o con el inmobiliario Taselli (?) no quiere decir nada. Pero si la provincia no sigue el proyecto de gobierno conducido por el Estado nacional, o la actividad inmobiliaria está evadiendo impuestos, sí significa algo, o mucho.

Ahora bien, si el Estado está en el centro de la escena de quienes reaccionan ante las políticas a favor de sostener los niveles de inclusión social logrados hasta aquí, y si desde el gobierno se suman los argumentos necesarios para fundamentar los cambios, significa mucho, se consolida algo, aunque eso lo haga una sola persona en una cadena nacional diaria. Pero una cosa es una persona explicando al Estado (como ocurre actualmente) y otra explicándose a sí misma.

Por ejemplo, que la batalla contra la especulación financiera -contra los que quieren una moneda doméstica débil- lleva a la reducción de la cantidad de entidades financieras, es un enfrentamiento que puede ser visto como otro capricho, o como una acción del Estado para sostener el poder adquisitivo de los trabajadores argentinos y la propia fortaleza del Estado, en última instancia. No es todo lo mismo.

Por tanto, tampoco tiene sentido pegarle a Macri por no incluir en sus paseos por el mundo a su despacho en la Jefatura de Gobierno, sino, y como siempre se dijo en este blog, por la impronta que le da al Estado desde la gestión municipal: un Estado que no afecta intereses poderosos, que sólo administra y no hace política; porque es imposible generar igualdad social sin afectar intereses poderosos, pero no es imposible afectar intereses concentrados estando de viaje.

No se trata de caer en la ingenuidad (y sinsentido) de pretender que nadie dé ninguna batalla política desde una posición partidaria o ideológica, sino de promover un periodismo que en los enfoques de las noticias apunte al rol del Estado y no así (principalmente) a la conducción del gobierno. Porque de este modo no se entiende la importancia del Estado como organizador de la sociedad y el mercado, en función de objetivos de largo alcance (como la inclusión, la igualdad y el bienestar social). La batalla no es sobre las personas, es sobre los paradigmas y la cultura difundida en tiempo y lugar.

Comentarios

Ricardo dijo…
Estoy muy de acuerdo en que personalizar no sólo es una simplificación sino un estímulo para los atajos del pensamiento. Y entonces todo es igual, se afecten intereses o no, se entiendan las directrices de los proyectos o no.
En lo que no estoy de acuerdo es en aplicar esa metodología, durante una campaña en oposición al macrismo. Y a las pruebas me remito: Filmus focalizando en contenido y olvidando las formas del mensaje nos deparó dos derrotas feas en la CABA.

Saludos.
Mariano T. dijo…
Nación=Estado=PEN=partido=Lider
Anónimo dijo…
Quizás sea ingenuo o naif ,pero la delgada línea entre defender un modelo sin personalizar,y a su vez,denunciar a los que trafican los intereses de lo público,del estado en desmedro del pueblo...No puede evitarse nombrar algunos personajes centrales.La delgada línea se llama coherencia y honestidad política.Ese equilibrio es difícil de transitar en tiempos de campañas,de definiciones profundas...uno quisiera que se unieran a la transformación...más es imposible,sólo encuentro viable denunciarlos porque no dejan de poner palos en la rueda y después de todo ellos que querrán hacer con nosotros?(joder al pueblo,sin dudas)

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