No todo es lo mismo. Danza con lobos, los actores en juego

Sobre 2001: “Desde 1998 se discutía cómo salir de la convertibilidad y había dos grandes posiciones. Finalmente ganaron quienes promovían la devaluación. Es decir, los Techint, los Cargill, los grandes grupos extranjeros vinculados al agro, quienes con la devaluación iban a exportar. Por su parte, las privatizadas y el sector financiero apostaban a la dolarización como fase superior de la convertibilidad, como señalaba Menem. Su objetivo era dolarizar y mantener sus ingresos en dólares. Con ese plan, tenían cartón lleno.” Daniel Azpiazu

A ver si la parábola con el presente sale cortita y al pie.

Hipótesis: los actores más fuertes para presionar al Estado, en cada momento histórico, son los ganadores del modelo de acumulación inmediato anterior. Pero dentro de estos ganadores puede haber fracciones, la fracción de los ganadores, con mayor capacidad de lobbying tiene más probabilidades de imponer su diagnóstico como verdad indiscutible. De este modo, la hipótesis se profundiza: los actores ganadores de un modelo de acumulación con mayor llegada a las autoridades que deben decidir sobre las políticas tienen mayor oportunidad de imponer su diagnóstico.

Existen muchos trabajos sobre este tema.

Aclaración: como suele decir Basualdo, los sectores dominantes de la economía siempre ganan, incluso en los momentos de depresión o recesión del ciclo económico, la cúpula empresaria argentina ha logrado históricamente posicionarse de manera tal de mantener sus ganancias en positivo. La sociedad puede perder, pero estos sectores se las ingenian para ganar siempre o provocar al Estado para su éxito.

El momento actual: la gran industria (más aún si exporta) y el campo son los grandes ganadores de la etapa 2002-2012. Y quizá lo sigan siendo. Pero la primera señal de que transitamos una crisis está dada en que aparecen enfrentamientos entre ganadores; enfrentamientos -y esto no es menor- que se basan en distintos diagnósticos de qué hacer y qué nos está pasando. Así De Mendiguren y Biolcati viven un diálogo virtual, donde -dicen- se enfrentan dos proyectos de país.

No me voy a meter en lo que dice cada uno. Se puede leer en los medios. Creo que en realidad hay un tercer proyecto de país.

El Estado: es curioso que el Estado argentino esté implementando políticas inéditas en la Argentina. Es decir, ante una crisis, las medidas que se están tomando tienen costo para las empresas. Porque ni se están abriendo las importaciones, ni se está liberando el cambio, ni mucho menos se está devaluando. El Estado argentino está actuando en base a los intereses de los trabajadores (sin que sepamos el resultado) y ya no según las demandas o intereses de los grandes ganadores de los últimos años. Los actores devaluacionistas de hoy, no son capaces de imponer agenda política o económica a la Casa Rosada, ni siquiera acosados por una crisis. Ni muchos menos quienes reclaman una apertura comercial indiscriminada, si es que no son los mismos.

De esta forma se demuestra que el poder político, y la soberanía política, es una cuestión de voluntad y carácter político de los gobernantes. Y la independencia económica o es posterior, o es dialéctica en relación a dicha soberanía.

Así, cuando se dice que los objetivos de este tiempo son sostener el trabajo y el consumo, antes mencionaría que el principal objetivo, para lograr todo lo demás, es sostener un rol del Estado autónomo de las presiones interesadas de los grandes acumuladores del mercado.

Es decir, fortalecer las instituciones y la seguridad jurídica ya no en función de la certidumbre empresaria (o sea, certidumbre para especular) sino como base para el cuidado de los sectores trabajadores y/o populares (o sea certidumbre para producir pensando sobre todo en el mercado interno). El desafío, entonces, es un proyecto de país inclusivo.

Comentarios

Fede dijo…
Muy de acuerdo con todo, pero te diria que este parrafo seria al reves en mi opinion.

"El poder político, y la soberanía política, es una cuestión de voluntad y carácter político de los gobernantes. Y la independencia económica o es posterior, o es dialéctica en relación a dicha soberanía."

La autonomia politica del gobierno se funda en la independencia economica material (que en su nivel mas burdo seria el superavit fiscal, pero no se agota ahi).
Es el huevo o la gallina? Para mí un gobierno que tiene pelotas puede llevar al país a la independencia económica.
Sino se depende mucho de la suerte. Mi punto es que muchos gobienros argentinos entregaron la soberanía política y por tanto la independencia económica. Si se asume que los Estados son soberanos para tomar sus decisiones, con el tiempo puede generar, por ejemplo, desendeudamiento y condiciones materiales para mejorar la independencia.
Rajoy podría hacer otra cosa, lo mismo el gobierno de Grecia. No digo que sea fácil, pero la voluntad política de conducir es la punta del ovillo. Para mí, eh, para mí.
Best Seller dijo…
Muy bueno Hernan!
Saludos.

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