¿Qué era más fácil, qué se hizo, qué pasó?



Me preguntaba qué hay de cierto en eso de que todo lo que hace el gobierno es para acumular poder, ¿acaso no existe un costado ideológico, un proyecto de gobierno, que sólo utiliza al poder como trampolín?

Entonces me puse a hacer un repaso mental que les transcribo.

Desendeudamiento: después de la histórica quita de deuda realizada a principios de 2005, del orden del 75%, quizá hubiera sido sencillo no pagar el capital al FMI y refinanciarlo, pero en esa época las presiones por la aplicación de ajustes y enfríamiento de la economía eran muy fuertes por parte del organismo, y hasta el mismo Lavagna presionaba por la realización de ajustes en las tarifas de los servicios públicos. Corría 2005, y fueron más o menos U$S9.800 millones de deuda pagados al FMI con reservas del BCRA. En 2009 se creó el Fondo del Bicentenario y en 2010 se realizó otro canje de deuda en default. Así se cerró 2011 con una deuda pública bruta de casi el 42% del PBI y una deuda externa pública de alrededor del 14% del PBI. ¿Qué pasó? Se enfrentaron enormes intereses financieros, que incluso hoy generan problemas al país como los fondos buitres, para consolidar la independencia macroeconómica nacional. Se trata de la primera vez desde el regreso de la democracia que la Argentina no tiene problemas de deuda. ¿Acaso no hubiera sido más fácil en términos de gobernabilidad haber consensuado con los intereses financieros globalizados, acreedores, refinanciado, no quitar nada, y haber promocionado el ALCA, por ejemplo?

Negociaciones colectivas de trabajo: cerca de 10.000 convenios homologados entre 2004 y el primer trimestre de 2012, contando convenios de empresas y por rama de actividad. En un contexto donde el salario le ganó siempre a la inflación y por tanto hubo un aumento del salario real. ¿Qué pasó? Se abrió un malestar permanente por parte del sector empresario, que no es muy afín a negociar con sus empleados -or-ga-ni-za-dos-, y menos en un contexto donde la posición de los trabajadores se hizo cada vez más fuerte gracias al acompañamiento del Estado. Se afecto intereses de empresarios que aun estando felices por ganar más, no lo estaban por tener que negociar. ¿Acaso no hubiera sido más fácil abrir un poco más la economía, importando más, creciendo menos -enfriando- y evitando el crecimiento del mercado interno que reposicionó la fuerza de los sindicatos para negociar con los empresarios y las patronales? Claro, ¿más fácil para qué, para consolidar el poder del gobierno o una sociedad más inclusiva?

Las restricciones al dólar: para el gobierno nacional era mucho más fácil devaluar, de esa forma seguiría habiendo muchos dólares, por la balanza comercial, pero se tomó la decisión de no devaluar, no generar shocks. ¿Por qué? Porque claramente una devaluación hubiera generado inflación (sí, algo más o mucha más), porque las principales variables de la inflación en la Argentina son la apertura comercial (porque los empresarios buscan vender al mismo precio adentro que consiguen en el exterior, y la distribución del ingreso con crecimiento (porque más personas consumen más y los empresarios no le pierden pisada a la puja y tratan de capitalizar su parte, o más bien de ganar la puja, casi usando esa misma inflación como excusa). La inflación le hace más difícil al Estado incluir a los que todavía están excluídos. Que exista alrededor del 35% de los trabajadores por afuera del empleo registrado es un desafío que debe ser apoyado desde todos los frentes. Entonces, ante la decisión de no devaluar, se tuvo que impedir el subsidio sobre las divisas como ocurría durante la convertibilidad, para no perjudicar al conjunto de la sociedad. ¿Acaso no hubiese sido más fácil dejar que el dólar subiera, que la gente (poca gente), en todo caso si no podía comprar a ese precio, creyera que es por la mano invisible del mercado y no por la visible del Estado?

La Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual:  una de las variables académicas de la poliarquía (una forma pluralista y algo neoliberal de llamarle a la democracia) es la diversidad de información. Porque si existe un monopolio de información algunos de los actores del tablero social podría influir en el resultado de una elección. En la Argentina los empresarios no son más o menos neoliberales o más o menos nacionales y populares, son los que les convenga para sumar poder en cada momento, sin analizar mucho ningún concepto ni posicionamiento ideológico. En octubre de 2009 el gobierno sancionó en el Congreso la Ley de Medios, y se encaprichó en hacer cumplir esa Ley. El debate toca muchos negocios de Clarín y trasciende a la Ley de Medios, por cuanto también se está controlando el precio del papel de diarios (afectando el negocio de Papel Prensa SA), el Fútbol (para todos), el automovilismo, etc. ¿Acaso no hubiese sido más fácil negociar con el Grupo, que siga haciendo la suya en la medida que titulen a favor del oficialismo de vez en cuando, y que nunca pongan a todos sus "periodistas" a criticar al gobierno?

La lista podría seguir con los conflictos con las mineras y con las cerealeras, con YPF, con las AFJP, con la Carta Orgánica del BCRA, el revalúo de tierras en la provincia de Buenos Aires, etcétera. 

En todos los casos, parece que era más fácil en términos de poder o gobernabilidad hacer otra cosa. No hay dudas entonces de la impronta ideológica a favor de la inclusión social, a favor de la distribución del ingreso y del Estado como conductor de la economía, y de los mercados en particular. No hay dudas de que el Estado no es imparcial y que se apuesta por los sectores populares, pero siempre en el marco del capitalismo. Por eso no se reprime el conflicto social, porque para poder dar cada una de estas disputas, que afectan intereses económicos muy grandes, se precisa de ese conflicto, porque sino o te remarcan de más un precio o te ponen en la calle a las fuerzas desnudas de representación política a quejarse de la falta de dólares (o sea, cosas como el #8N, sin sentido político claro), o te aumentan las tasas de interés o te amenazan con tarjetas rojas...Y esto es un problema para estos intereses, porque si se tratara del poder como fin sería cuestión de negociar un precio, pero si se trata del poder como medio, a los grupos acostumbrados a imponer agenda se les complica un poquito la cosa.

El conflicto es el motor del cambio. Aunque no sea lo más fácil.

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