Nuestra democracia, con una de cal y una de arena

La democracia en la Argentina aún es débil. Para ser fuerte implica que todos puedan elegir libremente sin restricciones, el hambre o la falta de bienestar son restricciones. Complican las elecciones, permite la cooptación. Este gobierno ha ampliado como ningún otro la democracia real en la Argentina. Pero con muchas cuentas pendientes todavía.

Existen elementos para hablar de democracia en la coyuntura actual.

  1. la democracia real tiene que ver con la igualdad social, con los salarios de todos los trabajadores, y con el bienestar y la inclusión, son cosas vinculadas;
  2. las fuerzas movilizadas, en este caso prefectura y gendarmería -sobretodo-, nos recuerdan los peores momentos de la historia argentina para la democracia, para la vida y para inclusión;
  3. haber logrado que todas las fuerzas políticas firmen una declaración instando a la adecuación democrática de las fuerzas de seguridad movilizadas es un paso fundamental en la construcción del escenario político; 
  4. la tremenda desaparición de Alfonso Severo (testigo en la causa del asesinato de Mariano Ferreyra), conocida hoy, permite ampliar los límites de este llamado a cuidar las instituciones democráticas, en el marco de que ésta es la mejor democracia que tuvimos en décadas.


Una desaparición no es en sí misma un acto destituyente, pero sí afecta la democracia, por la máxima gravedad que involucra. Y afecta sobre todo la democracia real que se busca consolidar desde el gobierno con la ampliación de derechos permanente. Por eso es válido hablar de esto. Con este marco.

En un conflicto de estas características, con los elementos mencionados, lo más grave viene desde lo que no se puede ver a ciencia cierta: el comportamiento de los jefes de las fuerzas armadas de seguridad, de los empresarios, de los medios de comunicación en disputa con el gobierno, de ciertos sectores de la oposición alejados del centro del arco político, principalmente.

La democracia no se negocia, los salarios sí. Esto debe estar bien dimensionado. ¿Cuál es mi preocupación? No la fortaleza del gobierno, de la cual tengo plena confianza, justamente por haber construido una base de apoyo democrático, alerta, organizada y movilizada como nunca en la historia reciente.

Mi lectura es que la apuesta de los sectores ocultos mencionados es generar fastidio antes que generar un golpe institucional. Por lo menos en esta etapa. ¿Entonces? Lo importante es saber explicar que el conflicto es parte inherente a un proyecto democrático de crecimiento con inclusión, canalizar el conflicto salarial, y ser precavidos en la manera cómo se instalan los responsables y hasta qué punto está en juego la misma democracia. Por todo lo cual hay que tener cuidado con quienes pretenden evitar hablar de los riesgos para la democracia, porque muy posiblemente escondan intereses.

Comentarios

Alcides Acevedo dijo…
Escuchame imbécil: buscate un trabajo de verdad, podés anotarte en la gendarmería o prefectura.
Además te recuerdo algo: a Ferreyra lo mató un tipo que se sacaba fotos con Boudou y medio gabinete nacional y el señor Pedraza, sindicalista K del cuál existen fotos abrazado a Cristina.
No jodamos más.

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