Sobre el cambio estructural que opera Macri en la Argentina

Los amigos de artepolitica, me publicaron este artículo sobre los cambios que operan en nuestro país en materia de estructura productiva.

El macrismo demostró que sabe cómo hacer que ganen los sectores que representa con mayor intensidad y cómo sostener la legitimidad de gobierno al mismo tiempo: esto es curioso porque aquellos sectores beneficiados no son los de mayor derrame social o productivo. Todos los gobiernos de la Argentina reciente que tuvieron control del sector externo tuvieron gobernabilidad.

Tal como pedía el FMI en sus informes (además de la reforma jubilatoria) se realizó una devaluación de la moneda local entre diciembre y marzo, de casi 20% (en términos de cuántos dólares se compran con un peso, esa depreciación equivale a comprar casi 15% menos dólar con cada peso). Dice el FMI en su Consulta del artículo IV para la Argentina de 2017 (IMF Country Report No. 17/409):
“External imbalances. The increase in foreign financing (mainly from public borrowing and, to a lesser extent, a re-leveraging of the corporate sector) and low global risk premia have resulted in upward pressure on the real exchange rate. As a result, staff judge the currency to be 10 to 25 percent overvalued. This has left the external position in 2017 moderately weaker than the level consistent with medium-term fundamentals and desirable policies” (página 15).

En términos económicos, se puede definir a la coalición que da sustento a este gobierno como un entramado de grupos transnacionalizados y transnacionales, donde cabe hacer hincapié en la intermediación financiera, el agro exportador y la energía, son actividades sin mayor derrame, pero con mucha fuga (ver gráfico 2).

En este sentido el gobierno logró mejorar la rentabilidad de sus sectores más amigos, lo cual requiere una transferencia de ingresos desde sectores populares o trabajadores, en conjunto con la disponibilidad de dólares para que pueda cerrarse el círculo de la valorización financiera, (estos dólares se consiguen vía deuda y son el corazón del modelo). 

Los ganadores son los que quería el gobierno. Sectores que lamentablemente no sólo tienen menos derrame, sino que además cuanto más ganan más fugan, más entran en la valorización financiera, y más exigen del endeudamiento público para sostener la macro. Es un escenario complejo, Lorenzino se querría ir de vuelta. El panorama no parece óptimo desde lo productivo, ni desde lo social en el largo plazo, por cuanto la combinación de medidas para quitar derechos sociales y laborales junto con las que son para sostenerlos (legitimidad de gobierno) parecen inclinarse hacia las primeras.

Gráfico 2: crecimiento por sectores, en términos reales.



Gráfico 3: variación del ingreso corriente por sector desde que asumió Cambiemos, entre 2015 y 2017


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