#TrumpPresident ¿Y ahora qué pasa, eh?

Vamos a bucear en un mar de dudas.

Hay distintas cuestiones que nos generan preguntas: ¿podrá Trump llevar adelante algo de su programa? ¿Es viable el programa de Trump? ¿Cómo impactará en la Argentina?

Ni una sola de estas preguntas puede tener una respuesta categórica, habrá que ver. Algo así como "hay que darle tiempo a Trump", frase en sí misma que esconde mi pesimismo. Pero para los que nacimos en los 70s, cuando se terminaba la hegemonía de los acuerdos de Bretton Woods, la vida fue ver cómo se movía la globalización de occidente de la mano del neoliberalismo. Nos merecemos un cambio de paradigma. ¿Es esto posible? Vaya, lo veo muy difícil. Pero sin dudas que Trump, si sigue su programa explícito, va a tensionar el paradigma, y algo puede pasar. "El futuro de ver difícil es" decía el maestro Yoda. Y tenía razón.

Suponiendo que Trump practica algún tipo nuevo de proteccionismo, sin olvidarnos que EEUU está en el podio de países que aplican la mayor cantidad de barreras no arancelarias y por lo tanto ya es de alguna forma proteccinista, pero suponiendo que su proteccionismo apuntará a atender las necesidades de sus votantes: trabajo de mayor calidad, que permita una mejor distribución del ingreso. Ponele que lo haga, no puedo saber si lo va a hacer. Pero quiero pensar qué pasaría en la Argentina frente a un esquema así.

La cosa es complicada, como siempre. Nadie puede suponer que un presidente de EEUU puede generar cambios abruptos en EEUU. Quizá sí en Latinoamérica, subiendo o bajando la tasa de interés y otras cosas, así, muchas veces la polítca de países de Latinoamérica siguieron la suerte que les imponía EEUU, para bien o para mal, y por supuesto, no seamos deterministas: un Chávez, un Néstor, un Evo, o un Lula, quizá fueron emergentes de una época pero fueron los merjores de esa emergencia, cosa para nada menor. Si no surgía un NK y surgía otro, no hay forma de saber si se hubieran reestatizado las AFJP o logrado un canje de deuda récord y con beneficios para la Argentina como los acontecidos en 2005 y 2010. Etcétera.

Vamos a otra cosa.

¿El proteccionismo industrial en EEUU qué podría generar en la Argentina? Varias cosas. En EEUU no se puede hacer sin tomar medidas que afecten al alza la tasa de la FED, porque un mayor empleo industrial aumenta el consumo y a partir de un punto donde la demanda agregada corre más rápido que la capacidad instalada, tensiona los precios y crea inflación, lo sabemos, pasa tanto en EEUU, como en la Argentina, en China, en Brasil o en el Congo. Con distintas dinámicas y velocidades en cada país, pero que resulta en el caso puntual de EEUU en suba de tasas para contener el nivel de precios.

Eso en la Argentina podría generar varios problemas. En primer lugar pondría en jaque la idea de sostener con deuda el tipo de cambio apreciado. Los dólares deberán venir un poco de otro lado. O usar menos para importar. Quizá esto ya no sea tan sencillo, por el encarecimiento del crédito, por tanto, empujaría a la Argentina a un proceso creciente de devaluación y frenaría la reconversión industrial hacia el campo y hacia bienes no transables de la economía, para volver a pensar en algún valor agregado.

En segundo lugar, no es per se una mirada optimista, porque el gobierno actual no va a validar algo así alegremente, la rana es rana y el escorpión es escorpión, no es común que se cambien los roles, entonces es posible que Cambiemos busque acelerar la lógica de endeudamiento a un costo mayor.

No obstante, en tercer lugar, un proceso de estas características, y conociendo la historia argentina y latinoamericana, crearía un contexto para gobiernos capaces de pilotear este cambio mundial. La reelección, por tanto, se le va a complicar mucho más que hasta ahora a Cambiemos. Aunque nada es imposble en estas tierras.

En definitiva, acelerando el análisis, si Trump efectua ese proteccionismo que señaló, aguando los tratados bilaterales de libre comercio, podría pensarse que vamos a ver una meseta de endeuamiento de aquí a 2019 en nuestro país, con una lógica de valorización financiera pero sin grandes márgenes de ganancias, mientras se crea un contexto para gobiernos de otro color ideológico hacia fin de mandato, prmovidos por grupos de interés que quieren surfear la ola propuesta desde el norte, que en principio no son los mismos que acompañan a Cambiemos.

El futuro de ver difícil es, y habrá que ver qué hace el nuevo presidente de EEUU y cómo pilotea la situación el nuestro.

Pero tranquilos, por suerte Macri se apuró a ser amigo de Obama, y Malcorra hipotecó la diplomacia a un triunfo de Clinton. El Pro, un acierto tras otro.

Les dejo a continuación unos gráficos que encontré por ahí, que a mi pareceer explican el hartazgo de la mitad de la población de EEUU, que votó por Trump, en general residente en ciudades que no son las más grandes (y menos de la mayoría a decir verdad, pero mejor distribuida, cosa del catch all, que se le va a hacer).

Un video.






Algunos gráficos (click para agrandar). Pareciera que el modelo, que en términos de sustentabilidad, luego de 2008, es aceptable, no logró recomponer el optimismo de estos sectores de la población que de alguna forma buscan un cambio. Vaya uno a saber si lo encontrarán o no.

















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