La ilusión nominal

Mucho se habla de gradualismo o shock en el cambio de patrón de acumulación (o modelo económico; no me gusta hablar de modelos en general porque implica una copia, y eso nunca es exacto, tiene más sentido hablar de proyectos políticos, pero como la palabra modelo se entiende en un segundo, seguiré usándola), pero nunca se aborda este debate con seriedad.

No me interesa tampoco escribir un paper al respecto, sólo quedarme un poco en la discusión conceptual. Antes que nada, comentar que la nominalidad tiene que ver con una mirada aislada de precios y variables, sin un análisis de conjunto, que dé contexto. Por ejemplo, un salario nominal puede aumentar un 36% pero si la inflación se ubica en 42% el salario en realidad bajó 6%. Esto puede complejizarse, afinarse, especificarse, sectorializarse, analizarse por grupo de consumo, etc., pero con que la idea esté entendida, estamos.

Cuando hablamos de gradualismo o shock debemos primero que nada, caracterizar el cambio. Porque no se trata de una profundización de nada de lo que había antes, que sería un particular gradualismo o shock hacía más de lo mismo. Está claro que se trata de un cambio, no de una profundización: no hay nada que esté más regulado que en 2015. Y menos regulado fortalece a los sectores y eslabones más fuertes. En el caso argentino, eso significa el fortalecimiento de la banca extranjera, el campo y algunas multinacionales con usuarios cautivos (de servicios).

Si definimos a los ganadores del modelo, al interior de la cúpula del capital como a los sectores más transnacionalizados del mismo, y menos vinculados a bienes transables dentro del mismo, tendríamos que los conductores del actual bloque de poder, el sector que hegemoniza el nuevo modelo está sobre todo vinculado a las agroexportaciones, a la banca extranjera y a ciertas multinacionales (en principio de la energía, aunque aún no ejercen su dominio material pleno porque "lleva tiempo").

Si me siguen en esta idea (que repite la hegemonía, más o menos los mismos sectores ganadores de ese resultado de coerción y consenso que había en 1990, antes del plan Brady; después del plan hubo más consenso en el bloque hegemónico, por lo menos hasta 1995, etc.) también me van a admitir que se está consolidando una suerte de valorización financiera.

Bueno, un shock o un gradualismo es hacia algún lado. Si estamos yendo hacía a una valorización financiera, que se integra con tipo de cambio apreciado, endeudamiento público (que ayuda a apreciar el peso y mantiene las tasas positivas en dólares) y fuga de capitales, ¿qué variable está yendo lento hacía ahí? La confusión es nominal. Que no haya una devaluación fuerte de vuelta no es gradualismo, sino que es el camino posible hacia otro lado: valorización, deuda, fuga, ajuste público y tipo de cambio apreciado. Este modelo genera un alto desempleo pero no un gran perjuicio sobre el poder adquisitivo del salario (aunque sí reduce notablemente el volumen salarial del conjunto y el mercado interno y el derrame sobre la informalidad). Este modelo en principio puede confundir, pero no debería.

No perdamos de vista que la definición de tipo de cambio apreciado también parece estar en discusión. Vamos a definirlo como el lugar natural en el que estaría el tipo de cambio libre sin endeudamiento externo, entonces ese "equilibrio" llegaría en relación a la cuenta corriente del balance de pagos (que vincula la economía real con el exterior). Digamos también que todos los posibles equilibrios del tipo de cambio también generan ganadores y perdedores. Y que la solución correcta es apuntar a un mayor saldo de cuenta corriente (más industria), plan que podría incluir un equilibrio con deuda para sostener mercado interno. Nada más lejos en esta actualidad; no hay plan industrial.

La pregunta es si el gobierno se detendrá antes de ahogar el presupuesto público con excesos de deuda tóxica, que impliquen servicios de deuda que lastimen otros gastos e inversiones, en este caso sí habrá gradualismo. Pero por ahora no hay forma de saberlo, el camino parece ser a toda prisa hacía un esquema de especulación financiera y expulsión industrial. Si llegado un punto hay algún intento por promover algún tipo de industria, que lleva de suyo el crecimiento del mercado interno (por empleo y posterior nivel salarial) en ese caso podría decirse otra cosa, pero por ahora no. Hasta acá, considerando el perfil de los Ceos en el gobierno, las empresas multinacionales favorecidas y a su vez los sectores productivos y trabajadores perjudicados, todo indica que se puede hablar de shock.

Pero cuidado, no hay que dejarse llevar por la ilusión nominal.



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