¿Más devaluación? Mamita querida

Héctor Méndez (UIA) rompió con la tranquilidad del mundial. Después del tremendo problema para el bolsillo de los trabajadores que resultó la devaluación de enero, salió a pedir una nueva devaluación. Hace un mes le había tocado el turno a Brito, de Banco Macro, quien había dicho lo mismo.

Devaluar o no devaluar no es el principal problema de la gran industria, sino la distribución del ingreso. Y en esa batalla están los grandes de todos los sectores, especialmente los vinculados con exportaciones.

En los 90s no se precisaba una devaluación para modificar la clara ventaja en la distribución del ingreso por parte de los sectores concentrados. La economía abierta, la baja proporción del salario real, la asociación a sectores de bienes no transables (servicios), el bajo volumen de consumo interno (demanda agregada), y el dólar financiado por el Estado, etc. permitían que la distribución del ingreso sea muy favorable a los sectores concentrados y centralizados del capital. Esto se empezó a romper hacia 2000, porque el endeudamiento público era insostenible y porque los grandes de todos los sectores se habían ido posicionando en bienes transables desde 1995.

En la década de los 2000 el escenario es distinto. Si bien los ganadores empresarios son más o menos los mismos, con alguna ventaja evidente para los exportadores, y para el sistema financiero en esta época, la proporción de beneficios respecto del salario real y del tipo de cambio genera una ecuación donde la distribución del ingreso no es tan favorable a los grandes jugadores como en años anteriores.

En efecto, la brecha entre deciles de ingreso individual de todo el país se redujo (de 33 veces hasta 19 veces entre el 10mo y el 1er decil, desde 2003 hasta 2013), el salario real aumentó (ver imagen), el desempleo bajó de alrededor de 20% hasta 7%, la distribución del ingreso per cápita familiar (coeficiente de Gini) pasó de 0.525 en diciembre de 2003 a 0.413 en diciembre de 2013 (21% de mejora), y según la base 2004,  la participación del salario en el PBI (valor agregado bruto) pasó del 30% en 2004 a 51% en 2013 (ver imagen).

Méndez estaba en Ginebra durante el congreso de Clarín sobre la "Democracia y el Desarrollo", y en cuanto volvió largo esta definición a tono con aquel encuentro: "La industria recuperó muy poco su competitividad con la última devaluación".

¿Qué implica una devaluación? Lo hemos visto desde enero, para no ir más lejos, en ese mes se devaluó un 20% más o menos. Eso generó una inflación muy distinta a la de 2013, una basada en el caso actual (siempre es multicausal, pero algo a veces manda) en el tipo de cambio, en los precios internacionales, una inflación en la que pierden los trabajadores, con ingresos fijos en pesos. En cambio la otra inflación, la de 2013 era sobre todo dominada por la puja distributiva, en la que el empresariado no validaba el nivel salarial y aumentaba los precios para participar en mayor medida del excedente. O sea, causas distintas (la inflación siempre es una consecuencia, nunca una causa), disputas distintas. No es lo mismo.

El salario, la inflación, el tipo de cambio, las tasas de interés, el nivel de empleo, el desarrollo tecnológico y el valor agregado, son todos elementos de la distribución del ingreso. La presión mediática, las frases de grandes empresarios, las operaciones financieras invisibles al común, la no liquidación de exportaciones, el desabastecimiento, las tasas usureras, son todos elementos que pujan para un lado con una clara intención: la de llevar la distribución del ingreso a un punto donde el dominio no sea sólo material, sino también político.

Finalmente, si tanto preocupa la performance de las economías regionales debería explicarse el papel de la UIA en el fortalecimiento en todo el país de los eslabones de las cadenas de valor asociadas a la gran producción industrial, mostrando una estrategia de sustitución paulatina de importaciones y ventajas económicas para favorecer y promover esos proveedores.



Fuente: CIFRA 



Comentarios

Alcides Acevedo dijo…
Te pido un favor Herrera: dejá de mentir.

A no ser que te creas tus propias mentiras...

Es fácil, si uno repasa la bibliografía (enorme realmente) son los Nac&Pop los que pidieron históricamente devaluaciones, y las pidieron a los gritos.

Claro, cuando se manifiestan los efectos de una devaluación se hacen los boludos.

Está claro que si el nivel nominal de ingresos en dólares de los salarios está por la nubes nos acercamos al desastre, eso se puede verificar a lo largo de la historia y casi no necesita explicación... salvo para los nabos kirchneristas que carecen de la más elemental capacidad de análisis y viven en su patético mundo de fantasías.

Cuando hagamos el balance del gobierno K y el desastre que hicieron nos vamos a querer matar.
"Está claro que si el nivel nominal de ingresos en dólares de los salarios está por la nubes nos acercamos al desastre".

Abrazo.

Daniel dijo…
Alcides, si te vas a querer matar, no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. Va con onda.

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