La antipobreza mágica

Está bien que un referente del PRO hable y escriba, nos da la oportunidad de discutir ideas. Federico Sturzenegger está subiendo su perfil y nos está regalando más de una polémica interesante. Como aquella sobre la necesidad de devaluar un 40%.

No me voy a meter con sus apreciaciones ideológicas sobre qué piensa de la militancia nacional y popular. Eso sí que no aporta nada. Pero, por otro lado, sus análisis económicos tienen cosas para estudiar.

Rapidito.

Hoy escribió sobre la pobreza.

Fragmentos con lo más polémico, al final comentarios:

  1. "En términos de progresividad del gasto, el gobierno de Cristina ciertamente ha significado un retroceso. Aumentó los impuestos más regresivos, como la inflación y los impuestos al trabajo, y derivó los recursos públicos, primordialmente, a financiar subsidios a las clases medias y altas del área metropolitana o a una burocracia estatal (incluyendo empresas públicas) creciente."
  2. "En términos de incentivos, la política social deber cuidar dos cosas: generar los incentivos para salir de la situación de pobreza sin promover una estructura clientelar que oriente el gasto para otros fines. El gobierno de Cristina ha combinado lo mejor y lo peor de la política social. Por un lado, ha tenido un acierto importante al implementar la Asignación Universal por Hijo (AUH), ya que es un programa potente y universal con bajos niveles de clientelismo y reglas claras que ha ayudado a subir los niveles de escolaridad (el cobro se condiciona a la permanencia de los hijos en la escuela)."
  3.  "Trabajos de economistas de la Universidad Nacional de La Plata indican que la AUH ha reducido sensiblemente el grado de formalización en el grupo beneficiado (recordemos que la AUH se pierde si se consigue empleo). En los Estados Unidos, Bill Clinton hizo un cambio radical en la política social: los programas de ayuda, generalmente de cinco años, sólo podían mantenerse durante los últimos tres años si el beneficiario conseguía trabajo. Es decir, en otros países, los beneficios se mantienen sólo si se consigue trabajo; aquí los beneficios se mantienen sólo si no se consigue un trabajo."

Puse estos fragmentos a propósito, porque me interesa discutir algunos de estos conceptos.

1. Base del neoliberalismo, base de la discusión contra el Estado de bienestar que se dio en los 70s en el mundo: la inflación. La inflación como impuesto que pone el gobierno. Falso. Se olvida de las pujas distributivas, hace creer que el Estado sólo por emitir genera inflación, como si fuera algo natural (más emisión, más inflación). Nada más lejos. Nada dice de que la emisión sigue a las necesidades producto del crecimiento. Nada dice del mayor consumo, del ensanchamiento del mercado interno. Propiciado por el Estado, claro. Nada dice sobre cuánto prefieren los empresarios ante la mayor demanda ajustar por precios en vez de resolver por cantidades (lo que sería invertir).

Una discusión saludable aquí sería preguntarnos hasta qué punto el gobierno sobrecalienta la economía vía consumo a una velocidad mayor que la que puede resolver la inversión. El gobierno tiene la concepción de que la demanda genera su propia oferta, y es muy posible que así sea, ¿pero a qué velocidad? Entender que la inflación se da por la puja distributiva, requiere también entender que el actor que produce es más fuerte económicamente que el actor que consume (analíticamente hablando). Del productor depende el desarrollo económico y social más que del consumidor. Y ahí es donde interviene el Estado, mostrando, cabe admitirlo, alguna debilidad frente a la voracidad empresaria. Pero sin esta intervención el desarrollo es imposible. Hay, dicho sea de paso, otro elemento inflacionario menor que se vincula con la porción de gasto público que no está sostenida con recursos genuinos que salen de la misma economía. Pero es menor, en 2012 el déficit público financiero fue de 2,6% del PBI (7% del gasto público nacional). Pero evitemos confundir el todo con la parte.

Vale destacar que los subsidios a los sectores más acomodados deberían irse reduciendo paulatinamente, sin shocks, pero reduciendo. Obviamente detectar cuáles son esos hogares no es sencillo, porque la heterogeneidad vivienda-ingresos es alta en la Argentina.

Lo que no tiene sentido es pensar todo lo anterior en el contexto de reprivatizar empresas de servicios públicos. Sino parece que no aprendimos nada. Eso sugiere Sturzenegger. Las empresas privadas de servicios públicos (monopolios naturales en muchos casos) destruyen tejido productivo en la búsqueda de eficiencia y productividad que nada tiene que ver con la conveniencia social. Ya lo vivimos.

2. Detrás de esta discusión se encuentra, por si no es evidente, el bienestar de los sectores más vulnerables y su pobreza. El Estado inyecta recursos por el lado más débil: aumenta jubilaciones, aumenta asignaciones universales por hijo (AUH), ectétera, cosa fundamental por 3 razones: para sostener un piso de consumo en los sectores necesitados, para propiciar un ritmo de vida que los acerque a las rutinas del trabajo (como reparación social de tantos años de exclusión generados por el Estado neoliberal) y fundamentalmente para agilizar las inversiones y el mercado de trabajo: más consumo, mayor demanda agregada, presión por inversiones hacia una mayor producción y mayor escala, más trabajo, más consumo... En el medio de este círculo por supuesto que puede haber inflación, como resultado de la puja y de la falta de inversiones, que son parte de esa misma puja. No es tan grave. Grave es la recesión y la falta de empleo como ocurre en Europa donde hay deflación.

Es notable que se crea que los incentivos deben estar en los individuos, no sólo es notable, es grave como concepción de política económica: es casi como decir que sin son pobres es porque quieren. Fuerte. Las soluciones se deben dar en términos esctructurales. La mejor política contra la pobreza no es a través de un plan social sino a través de un modelo económico, y la AUH es un pilar de un modelo basado en el mercado interno fuerte, es mucho más que una política social. Supongo que esto lo puede entender el funcionario del PRO que escribió el artículo. No hay magia en la creación de empleo. Y si lo entiende y no lo dice es porque quiere bajar los costos del trabajo, porque está más preocupado por los bienes no transables y por las exportaciones que por el mercado interno, el trabajo nacional y, finalmente por el combate real a la pobreza.

3. Algo para analizar, el corte de la AUH al conseguir empleo. Podría pensarse en un esquema en el cual los beneficiados de la AUH se mantuvieran el primer año recibiendo el beneficio a pesar de conseguir empleo. De este modo, se rebatiría la idea (equivocada, para ser sutiles) de que no se busca empleo para no perder la AUH y además podría ser una forma de bajar las cargas sociales de los empleadores durante el primer año, como forma de fomentar el empleo. Esto se puede complejizar, pero como concepto parece válido.




Comentarios

El gran problema de estos tipos es que ninguno dice como solucionar estos "problemas" con lo cual nohay chance de debatir.

Además el hecho que un economista se meta con cuestiones sociales digamos, que estarían un poco por fuera de su ámbito, me produce un cierto revoltijo en el el estómago. Será por experiencias pasadas en cuanto a la eficiencia de los técnocratas.

De todas maneras uno podría hacerse una idea de qué podrían hacer si están en funciones de gobierno. El citar el manejo de los planes que hizo Clinton, ahí el tipo estaría pensando en limitar en tiempo el beneficio. Y fletar todos los demás

Por otro lado, con este tema que la AUH fomenta vagos... en realidad para mi los empresarios se excusan en esto para ahorrarse las cargas sociales y me parece que esto sucede, fundamentalmente, en micro empresas como comercios o talleres.

Por último:
"El gobierno tiene la concepción de que la demanda genera su propia oferta, y es muy posible que así sea, ¿pero a qué velocidad?"

Y el peine fino en los subsidios.

Dos temas muy bien resaltados por vos por que involucra los recursos necesarios y la dificultad respectivamente

Saludos
Coincido, che. Para mí hay una cierta hipocresía en decir que falta gente que ofrezca mano de obra en laburos que compiten en ingresos con la AUH. Pagale algo digno, papu. En fin. Esto fue siempre así en la Argentina, pero ahora se discute y se hace más que nunca...
Si don hache pero es perverso por que se la dan vuelta para ellos por que el discurso es ma' o meno':
"Y que quere'... no quiere que lo ponga en blanco así sigue cobrando el 'plan'"

O sea fijate los tipos largan la responsabilidad a la parte más débil y desconocen su obligación de ponerlo en blanco por que si así lo hiciese deberían pagar por lo menos 3000 el basíco ¿no?

Ojo que también la otra es pagar un determinado monto pero en blanco va el básico de convenio

No.. si los schumpeterianos pichis también tienen la suya
Anónimo dijo…
se pierde la AUH pero se pasa a cobrar asignación familiar o no?
Raúl C. dijo…
1.
Anónimo recordó algo que tira abajo el punto 3 de (para abreviar) 'Arnold': la AUH es reemplazada por el salario familiar, o sea que no se pierde (además de que hay un sueldo).
La idea (el prejuicio) de esta gente es que 'en realidad no quieren trabajar'.
Además de la imperdonable confusión (en gente de cierto nivel intelectual) entre un 'salario familiar' y un 'seudo-sueldo' o 'plan'.
2.
Hay algo que se podría hacer para reducir los subsidios.
a.
Hacerlo gradual, gradual, gradual... No sé qué obligación hay de que las medidas de este tipo se hagan a todo o nada, de un saque.
b.
Respecto a la heterogeneidad vivienda-ingresos: se podría aplicar para la reducción de subsidios una fórmula multifactorial, como las clásicas y conocidísimas fórmulas de reajuste de contratos y licitaciones. Se toman varios factores (metros cuadrados, zona, ingresos, cantidad de personas, valor del inmueble, consumo...) cada uno con un porcentaje de ponderación.
Ese método de ajuste da resultados más justos, al balancear diversos factores (por ejemplo, el caso de muchos metros cuadrados versus bajos ingresos familiares quedaría contemplado). Y las variaciones son más 'diluidas', menos conflictivas. Al fin y al cabo lo que se busca es aliviar las cuentas públicas y liberar recursos para otros usos, y lo mejor es hacerlo por medio de pequeñas variaciones individuales, multiplicadas por millones de hogares.

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