miércoles, enero 09, 2013

Símbolos de la soberanía nacional

Despojados de toda definición teórica, sólo con lo que traemos puesto (?), se puede decir que la definición de soberanía nacional tiene que ver con la capacidad que tiene una nación, el Estado de una nación, para darse a sí misma las políticas que evalúe como más convenientes para su territorio y su pueblo sin limitaciones externas.

Se puede agregar además que la soberanía nacional cobra sentido sólo si el Estado está conducido por un gobierno que representa al conjunto de los intereses del pueblo. Si no es así, la conducción del Estado estaría a cargo de intereses minoritarios, y en ese caso no deberíamos hablar de soberanía nacional.

Además, no parece posible que se pueda gobernar a favor de los sectores populares en una nación como la Argentina, donde todavía existen amplios sectores de la población bajo la línea de pobreza (¿entre 8% y 15%?), sin cierto poder que permita limitar la voracidad económica de los sectores más acomodados. Este poder del Estado para enfrentar corporaciones (económicas, jurídicas y mediáticas, por ejemplo) se puede denominar soberanía política, y esta soberanía política es posible sólo con independencia económica. Ambos conceptos se refuerzan mutuamente.


La Fragata Libertad fue detenida por el gobierno de Ghana en octubre gracias a las acciones de un fondo buitre sobre los tribunales de ese país. Estos fondos especulan contra los países en desarrollo o subdesarrollados comprando títulos financieros a valores reales (en precios de default o de remate) y tratando de venderlos a valores nominales. Para eso asumen estrategias agresivas pasando por arriba de toda institución interna de los países en cuestión y bombardeando con demandas a la espera de hacer su negocio. Si la deuda la tienen que pagar los países con el hambre del pueblo, poco importa. Esto es resultado de una globalización financiera que está destruyendo gran parte del empleo del mundo.

La Argentina desde 2003 levantó la bandera de la soberanía nacional y la independencia económica como camino para construir un país más justo, libre y soberano, mejorando la justicia social tan lastimada por la entrega nacional existente entre 1976 y 2001, por lo menos. La soberanía nacional en los 90s -relaciones carnales mediante- era hacer lo que mandaba el Consenso de Washington y el Plan Brady. En 2001 era honrar la deuda a costa de empleados y jubilados. No es todo lo mismo.

El regreso de la Fragata es un símbolo de que los intereses externos no pueden disponer de las decisiones de la Argentina como lo hacían antes. Es un símbolo de que la Argentina tiene una mayor soberanía nacional. Y es un símbolo también que sea en la misma Mar del Plata donde Néstor Kirchner y Hugo Chávez frenaron el ALCA en 2005.

Es curioso que la oposición se preocupe sólo por los símbolos cuando le conviene discursivamente. Así fue como le pegó a las acciones de gobierno cuando el bote fue retenido, y hasta propusieron el pago de la deuda a los holdouts. Del mismo modo se acordaron de la ex ESMA, símbolo de la peor Argentina, la antinacional, la antipopular, cuando creyeron que se la estaba atacando desde el oficialismo (el mismo oficialismo que forzó la derogación de las leyes de OD y PF, que está acompañando las condenas a los genocidas, que recuperó la ESMA para la vida, que bajó los cuadros).

Sin embargo, con otros símbolos igual de importantes que la recuperación de la ESMA como sacarle el lote a la SRA o recuperar la Fragata Libertad (para quedarnos en símbolos de estos meses) no sólo no se encolumnan a favor sino que por el contrario se ponen del lado de los intereses de la vieja Argentina.

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