Más Estado, siempre más Estado, pero todos debemos ayudarle

Cristina Kirchner en el discurso de hoy dijo algunas cosas que quiero mencionar.

Sobre los precios, y los aumentos de precios, que a esta altura no hay mucha duda acerca de que los aumentos dependen de la puja distributiva, los cuellos de oferta y la concentración económica, dijo lo siguiente. 

Muy contentos con las buenas noticias de Pulti porque además me dijeron que todo el mundo se puso a tono en la costa con los precios porque se dieron cuenta que como habían subido mucho la gente no venía. Y eso es lo que hay que hacer, hay que comenzar a manejar nuestro poder de usuarios y consumidores. Yo no voy a emplear la palabra boicot porque se armó un lío bárbaro cuando Néstor le hizo boicot a una empresa, digamos hacerle el vacío, para que se den cuenta. ¿Porque sabés qué? Si no te defendés vos no te defiende nadie. Además está demostrado por el paso de la historia que obligar, acordar, esas cosas no sirven, es el propio usuario y consumidor el que tiene que hacer valer sus derechos. ¿Me querés cobrar esto? No te lo compro, guardátelo y comételo vos. Comprás otra cosa o si la casa está muy cara no se la alquilás. Tuvieron que bajar porque si no la gente no iba.
Sobre la relación entre los trabajadores organizados y los empresarios, mencionó el ejemplo de la UOCRA, muy lejos de la posición reclamante de la agrupación liderada por Moyano.
Me parece muy bien el convenio firmado entre el Ministerio de Trabajo, la UOCRA y las cámaras empresarias para mejorar y para ir vigilando y controlando el trabajo, algo que se va a convertir en central en la política porque el mundo así lo vive. El lunes nos visita el director general de la OIT, lo vamos a recibir, y bueno, los pronósticos en el mundo en cuanto a trabajo no son nada buenos, por eso por favor aterricemos en el mundo con buena onda, con buenas actitudes para lograr acuerdos, porque es imprescindible acordar. No es cuestión de ponerse a gritar, en España están gritando todos los días, todos los días gritan pero cada vez la desocupación sube más, el 26 por ciento. Con lo cual no es cuestión de grito ni de prepoteo ni de fuerza; inteligencia, ingenio, acuerdo, ver cómo mejoramos los recursos, cómo incentivamos el mejor aprovechamiento de las cosas. Hagámoslo.
Y sobre el proceso de reindustrialización del país hizo hincapié en que es imprescindible profundizarlo. Esto tiene sentido ya que el EMI mostró una caída anual del 1,2% entre diciembre 2012 y diciembre 2011.
Pero les aclaro que todo esto que estamos haciendo y que vamos a seguir haciendo, desde las viviendas, desde poder construir desagües cloacales, plantas de tratamiento, dar créditos a los empresarios para que puedan profundizar la industrialización, básico, es básico seguir con el proceso de reindustrialización del país, reaseguro para poder seguir manteniendo las fuentes de trabajo, seguir agregando valor; la parte de nuestro patrimonio cultural y al mismo tiempo la inclusión social que significa todo lo que hace el Saturnino Unzué en Mar del Plata; en fin, estas viviendas, esta Villa Constitución que ya tiene su zona franca como nos había pedido su gobernador; todos los días agregando un ladrillo más en la construcción de esta Argentina que es de todos, de los 40 millones de argentinos.
En los tres puntos que se reproducen es posible esbozar algún comentario. Siempre en el mismo sentido de recuperar el rol del Estado, tal como este gobierno hizo hasta ahora. 

En el primero, personalmente me cuesta creer que los individuos desorganizados pueden lograr cambios estructurales. Claramente no soy tan optimista sobre la condición humana como la presidenta, que confía en las capacidades de los argentinos para actuar individualmente pensando en el conjunto. O bien es así, o bien busca provocarlos para que sea así. Más bien creo que el Estado debe intervenir con mucho más vigor en esos precios, generando multas e impuestos que disuadan esa clase de aumentos de precios. 

En el segundo caso, cabe celebrar una diferencia entre una unión de trabajadores y la conducción de Moyano. Este último mientras pudo ayudar a que los trabajadores estén mejor estuvo por el camino correcto, pero ahora se ha extraviado. Es fundamental que existan acuerdos entre los trabajadores y los empresarios pero no sólo para cuidar el trabajo, sino también los precios y el acceso al bienestar vinculado con los sectores de la población ajenos al acuerdo. Por eso la presencia del Estado en estos convenios emerge como fundamental, para representar a todos los que no están sentados en la mesa. 

En el último párrafo se destaca la reindustrialización del país. Sabemos que la industria como proporción del PBI tiene una deuda estructural pendiente. No está tan claro que el problema sea la falta de posibilidades de inversión como sí la decisión empresaria de producir más, y por tanto invertir más. ¿Por qué? Porque si bien en diciembre la utilización de la capacidad instalada creció un poco respecto de los meses anteriores, los niveles son menores que en años anteriores, es decir que existe menor uso de los factores productivos vigentes. La sensación que genera esto es que los empresarios prefieren aumentar precios en vez de producir más. El gobierno todavía no le encontró la vuelta a la conducción de los empresarios en su conjunto. Es posible que la apuesta pendiente sea generar empresas públicas en algunos sectores estratégicos para conducir el mercado de cada sector, promover un comportamiento empresario a favor de la inversión y monitorear si eso puede consolidar una cierta estabilidad de precios.




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