El problema de las economías regionales durante el gobierno de Cambiermos

El día 14 de septiembre hubo un verdurazo en Plaza de Mayo (regalaban verdura y fruta) para mostrar la situación paupérrima de 6500 productores de verdura de hoja de la provincia de Buenos Aires.

El ministro de agricultura los mandó a "vender a la feria", porque soberbia era la del gobierno anterior. Debería sentarse a buscar soluciones.



A continuación se presentan las conclusiones y un cuadro conteniendo el resumen del informe realizados por Centro Cepa sobre los problemas que transitan las economías regionales. Al final el documento entero.

Cabe recordar que una economía regional requiere de mercado, por tanto afectar la demanda local no es un solución compatible con el aumento de la capacidad productiva más allá de la competitividad lograda por el productor frente al mercado extranjero.

Dice el Centro Cepa en sus conclusiones generales:

Conclusiones Generales
Complejo de Yerba Mate

En el caso de yerba mate, en los primeros siete meses se observaron caídas de producción y exportaciones, manteniéndose el consumo en niveles similares a los últimos dos años.
En este sector, caracterizado por una oferta primaria atomizada18 y comercialización final oligopolizada19 el conflicto se centra en el precio fijado por el laudo del Ministerio de Agroindustria. El precio se encuentra por debajo del costo fijado por el INYM, planteando los productores la inviabilidad de la actividad. Dicho laudo aumentó los precios aproximadamente 10% (Tabla Nº 1) pero insuficientes respecto de los aumentos de costos (productos químicos importados, salarios y transporte/gasoil).
Por otro lado, el precio en góndola, como resultado de la devaluación de diciembre último, mostró una evolución por encima de la de los precios al productor. Tal como se indicó en la Tabla Nº 1 estos precios crecieron un 16,40%, es decir, por encima de la recomposición a los productores.
Adicionalmente, la devaluación de la moneda no dinamizó las exportaciones, que cayeron un 35% en el primer semestre respecto del mismo periodo de 2015 (Gráfico Nº 2). Es decir, a pesar del “aumento de competitividad precio de la yerba” vía tipo de cambio y quita de retenciones20, las exportaciones no aumentaron y, tal como se mencionó anteriormente, dada la alta concentración en la comercialización, el beneficio de la devaluación fue solo para un pequeño sector.
Incluso con el nuevo laudo que lleva el kilo de hoja verde a $5,10, no caben dudas que en los primeros tramos de la cadena de producción el atraso en el precio continúa siendo insostenible, a sabiendas que en el eslabón comercial es dónde se dan los mayores márgenes de utilidad en la cadena yerbatera. Habiendo neutralizado Cambiemos la tarea de precio de referencia de “precios cuidados”, otro elemento importante de este nuevo laudo es el efecto traslado en la cadena de distribución y comercialización cuyo desenlace no será otro que el incremento del precio final de la yerba mate en góndola con fuerte impacto económico por tratarse de un producto de consumo masivo.

Complejo Vitivinícola
El análisis del mercado vitivinícola muestra que tanto la producción como el consumo interno y las exportaciones están cayendo.
El aumento de costos ha sido un signo característico de la etapa, afectando particularmente el eslabón más castigado que es el de los pequeños viñateros más atrasados tecnológicamente (Tabla Nº 3).
En este año complejo para el sector, el eslabón más castigado es el de los pequeños viñateros más atrasados tecnológicamente, donde a pesar además de los problemas estructurales del sector mencionados anteriormente, sufrieron en 2016 la cosecha más baja en más de una década, una cuota mosto elevada para la magra cosecha, una elevación de los costos financieros, y un aumento de los servicios, donde por ejemplo la electricidad comienza a pesar fuertemente por el costo que generan las bombas de agua para el riego, a lo que se suma una suba en el costo de poda aproximadamente del 30%.
La devaluación no ayudó a promover a las exportaciones vitivinícolas, que dependen mayormente de la demanda extranjera y de estrategias de penetración en los mercados externos (Gráfico Nº 4). El stock acumulado de vino genérico español –aunque de menor calidad al argentino- ha afectado significativamente el comercio de vinos internacional. A su vez, la devaluación ayudo a que las empresas que ya exportaban consigan una renta mayor por algo que realizaban con un tipo de cambio menor.
Finalmente, como se mencionó al inicio, el consumo interno disminuyó este primer semestre (Gráfico Nº 3). Dicha caída estuvo relacionada con el impacto sobre el bolsillo que ocasionó la propia devaluación, afectando la evolución del 80% de la producción destinada al mercado interno.
Complejo de Frutas de Pepita
Respecto al complejo de frutas de pepita, se observa que los precios al mercado interno continuaron creciendo desde diciembre último, aumentando la brecha entre precio de góndola y precio al productor. (Gráfico 5 y 6). Esto es el resultado de la alta concentración en el funcionamiento de la cadena de producción-industria-exportación.
Del mismo modo que en el complejo vitivinícola, tampoco hubo aumento de exportaciones (Gráfico 7) ya que la problemática del sector está relacionada con la demanda: tanto Brasil (en manzanas) como Rusia (en peras) han comprado menos en este primer semestre.
De todas formas, y tal como sucede en otras economías regionales, dada la alta concentración de las exportaciones, la devaluación de la moneda ha favorecido a cinco empresas que manejan el 62% del comercio exterior –y a las primeras 10 con control el 80% del mismo-.

Complejo Lácteo
El incremento sustancial de los costos de los productores del sector lácteo en contraste con el leve – y reciente- aumento del precio que éstos reciben perjudicó sustancialmente sus niveles de rentabilidad (Gráfico Nº 10). Entre los principales costos que se incrementaron se encuentra el maíz, insumo para alimentar el ganado. Cabe señalar que se espera una tendencial caída del precio internacional del maíz, como resultado de la elevada cosecha de EEUU, lo que puede redundar en una mejora temporaria de la relación entre el precio de la leche al productor y el precio del maíz. En este marco, la estrategia del Gobierno pareciera residir en estirar los plazos esperando una caída del precio del maíz, evitando de esta manera intervenir en la cadena productiva y de comercialización lechera.
Adicionalmente, como característica del complejo lácteo en el primer semestre, el precio de góndola mantiene un elevadísimo margen sobre el precio de la leche al productor (Tabla Nº 6 a y b). En efecto, en el complejo lácteo tanto pequeños productores como consumidores, los extremos de la cadena, son los más afectados por los márgenes que se apropian los eslabones concentrados.
Finalmente, la devaluación no ayudó a mejorar las exportaciones. Como sucede en el sector vitivinícola o en frutas de pepita, la problemática externa está relacionada con la demanda, y especialmente en este caso responde a la sobreproducción de Nueva Zelanda y a la retracción de las importaciones por parte de China-que incluso han hecho caer el precio internacional de la leche en polvo entera-.

Complejo Porcino
El aumento significativo de los principales costos como resultado de la devaluación de la moneda y la quita de retenciones –que impactaron particularmente sobre el precio del maíz- afectaron la rentabilidad del sector, que ha pasado a tener resultados negativos (Gráfico 16). Como sucede en el sector lácteo, la estrategia dilatoria del Gobierno apunta a esperar la caída del precio del maíz (como resultado de la elevada cosecha de EEUU), lo que puede redundar en una mejora temporaria de la rentabilidad, pero sin intervenir en la cadena productiva y de comercialización.
Junto con ello, el desempeño comercial externo del sector porcino modificó su tendencia: las exportaciones tuvieron un escaso incremento, mientras que las importaciones crecieron sensiblemente (Gráfico Nº 14). El déficit comercial que se había reducido considerablemente hacia fines de 2015, mostró un incremento sustantivo en el primer semestre de 2016.

Complejo Avícola
El consumo interno de carne avícola se resintió en 2016 un 7,5%, y coincide con el punto de inflexión creciente del precio minorista del pollo durante el mes de diciembre de 2015 (Gráfico Nº 17). Es decir, la retracción de debe a la pérdida del poder adquisitivo. El aumento de los precios minoristas de más del 29%, hizo que la proteína animal sea reemplazada hacia el mayor consumo de carne porcina durante el primer semestre.
En virtud de la devaluación del peso y la quita de los derechos de exportación, el maíz, principal componente de los costos de producción en el eslabón primario (60% aproximadamente y con una fuerte correlación con el precio del Kg de pollo, generaron un aumento del precio interno del maíz de 125%, afectando sensiblemente los costos de producción (Gráfico Nº 19). Aquí también la caída del precio internacional del maíz significaría una reducción de costos a los productores por características exógenas, sin política pública sectorial mediante.
A pesar de la devaluación, el comercio exterior tuvo un cambio brusco en comparación con el año anterior. Las exportaciones cayeron 15% en cantidades, pero en el principal producto de origen aviar para consumo humano (carnes frescas), las ventas al exterior cayeron 25% en el primer semestre. Las importaciones evidenciaron un incremento del 127% entre el primer semestre de cada año. Si bien resulta significativo, continúan representando menos del 10% de las exportaciones en toneladas (Tabla Nº 7).
Finalmente, el sector avícola es intensivo en energía eléctrica, por lo que la suba de las tarifas de energía impacta fuertemente. La relación entre el precio de la tarifa eléctrica y el kg de pollo mayorista ha aumentado sustancialmente afectando los costos en este rubro y comprimiendo los márgenes de rentabilidad de la actividad (Gráfico Nº 23).

Complejo Citrícola
El sector citrícola es una de las tantas producciones regionales que sigue con la tendencia importadora. Estas han aumentado un 660% al comparar el primer semestre de 2016 con el mismo período de 2015.
Asimismo, a pesar de la devaluación las exportaciones registraron sólo un ligero aumento de apenas un 0,72%. Incluso, las exportaciones totales de cítricos en el año 2016 se vieron beneficiadas por el incremento del 26% en las exportaciones de limón (principalmente al mercado europeo) como resultado de la caída de la producción de España. El resto de las exportaciones de cítricos dulces (naranjas y mandarinas) tuvieron una merma importante entre años, al caer 63% y 32%, respectivamente.

Finalmente, cabe agregar que los costos de la actividad han aumentado más de 40% interanual por lo que la rentabilidad del sector se ve seriamente afectada.
Tal como se muestra en cada complejo regional, la devaluación del tipo de cambio y la quita de retenciones no han dinamizado las exportaciones. En general, los problemas están relacionados a la demanda, y no a la competitividad del tipo de cambio, tal como fue diagnosticado por la actual gestión desde antes de asumir en diciembre último.
Asimismo, el efecto precio resultante de la alteración del tipo de cambio, solo favoreció a un puñado de exportadoras dejando afuera –y en algunos casos directamente perjudicando, como a los productores del sector porcino, avícola o lácteo- a la amplia mayoría de los productores. En efecto, los productores han soportado el aumento de sus costos derivados de las medidas mencionadas.
Sumado a ello, tampoco los eslabones más débiles de las cadenas regionales se vieron beneficiados con los significativos incrementos de los precios a los consumidores finales en el mercado local. La concentración sectorial determinó una apropiación diferencial de los excedentes.
En materia de política pública, estas asimetrías en los márgenes de ganancias como resultado de la concentración en cada uno de los complejos (verdadero problema estructural) no es un tópico abordado. Quedan cuentas pendientes en materia de reducción de costos logísticos, implementación de políticas de transferencias tecnológicas para los eslabones más débiles y, fundamentalmente, regulación de precios en los distintos eslabones de la cadena.
Por ello, y como se verá en el cuadro que se presenta al final del informe, afirmamos que las transformaciones que experimentaron las economías regionales han sido heterogéneas y regresivas. La heterogeneidad implica su diferente impacto según los actores de cada complejo: los actores vinculados a la industrialización y comercialización –al mercado externo e interno- no han registrado la misma evolución que los pequeños productores. En este sentido, el cambio fue regresivo para estos últimos, con serias dificultades en términos de viabilidad económica (que se detallan en a continuación).


Fuente: Centro Cepa

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