Crónica de un macrismo anunciado, primer trimestre

Durante los 90s, el menemismo también sufrió críticas de la prensa. Pero no es lo mismo una crítica que apunta a un detalle de gestión, que construir una en base a mostrar cómo perjudica al conjunto de la sociedad, la concentración del ingreso. Eso no suele figurar en los medios hegemónicos, que rara vez se preocupan por un verdadero plan de desarrollo industrial.

Hay distintas cositas que vamos a comentar. Así, rapidito, porque es otoño pero todavía hace calor, y ya se nos va el primer trimestre del año 2016, pero parece que hace 25 años que tenemos macrismo en el gobierno.




Primero, eso inasible que se le llama "ajuste", y que parece una cuestión técnica que no resiste discusión, en realidad es concentración del ingreso, porque el Estado debe dejar de distorsionar la economía. Todo ajuste en nuestro país, con la vigencia de un Estado liberal, no es otra cosa que achicarel poder adquisitivo de la gran masa de trabajadores (cosa que a su vez genera desempleo) y mejorar las ganancias en dólares de una pequeña porción de agentes de la economía.

Entonces, todo ajuste en la definición de la ortodoxia perjudica a la gente. Al conjunto, a las mayorías. La quita de derechos de exportación (retencioens) al campo y la minería, generó una mejora de $60.000 millones anuales para estos sectores. A su vez esas mismas quitas de retenciones y la devaluación promovió un aumento de precios, en shock, que no fue empatado por los ingresos de la sociedad. Esto se verifica cuando se empieza a analizar los cientos de miles de despidos, que resultan de una economía que se enfría.

La luz subió un 700% en el AMBA, y para abril se espera que suban los colectivos casi un 100%, los trenes un 150%, el agua un 400%, el teléfono fijo un 200%, y el gas desde 300%. Esto, al igual que todas las medidas del macrismo, implica una transferencia de recursos que van desde el consumo masivo (público y privado) a sectores concentrados de la economía. ¿Quiénes no sufren estos aumentos? Bueno, de mayor a menor: los empresarios exportadores, los grandes empresarios con buenas escalas aunque no sean exportadores (pero beneficiados por la apertura de los insumos importados, más baratos aun con devaluación mediante), los banqueros porque la devaluación les mejora la renta de sus activos en dólares y a su vez las tasas de lebacs del banco central por las nubes también les mejora la renta de sus activos en pesos, finalmente los trabajadores que pagaban ganancias van a pasar a pagar menos ganancias (en la medida que no pierdan el trabajo quizá le ganan a la inflación, son sólo el 6% de la PEA). El resto, la abrumadora mayoría de la población, está peor, en más o en menos pero está peor. Porque los shocks de inflación perjudican los ingresos reales (sólo con mucha política del Estado, un shock puede recuperarse, pero lleva mucho tiempo, y no es el caso).

Este combo sin dudas es antiinflacionario. Porque el ajuste, la recesión que se construye alrededor de medidas de ajuste, lleva a una concentración del ingreso a favor del capital y contra el trabajo, que perjudica la demanda agregada (el consumo y la inversión total bajan). Además de concentrar la economía hacia el lado del capital, por eso mismo, todo ajuste concentra aún más al capital en su interior, favoreciendo a las cúpulas de mayor penetración financiera, como pueden ser bancos, grandes empresas transnacionales o sectores no transables concentrados, y perjudicando proveedores y consumidores.

Hay ejemplos, la exportación de carne bajó un 20% el primer bimestre, y la ventas de leche en polvo al exterior retrocedieron un 60%, a esto se le suma una reducción de la construcción, del consumo en supermercados, de gastos en turismo, de gastos en restaurantes y bares, y, en conjunto con una apertura de importaciones, cabe esperar un parate productivo importante. Esto generará una baja en la recaudación, y una posterior baja real de las jubilaciones y la AUH en el segundo semestre. El combo es recesivo, y sin dudas detendrá la inflación, pero a costa de los ingresos reales de la gran mayoría del pueblo.

¿Puede el macrismo llegar bien a pesar de todo esto para la elección de medio término de 2017? Sí, por supuesto, el macrismo se muestra como una maquinaria implacable en beneficio de los sectores concentrados que lo acompañan, y eso puede tener un derrame electoral, porque al detener la inflación, el sector que quedará a flote con hincapié en el empleo registrado de buenos salarios, que promoverá un consenso alrededor de las ventajas de una inflación menor y una macro estable (sin importarle más nada). Además la deuda, que podrá tomar el actual gobierno (duplicando los 50.000 millones actuales de deuda pública en dólares con el exterior, para arrancar, gracias a una herencia de real desendeudamiento) también tiene un componente antiinflacionario, en sí mismo porque le quita presión al dólar y compensa con creces la presión que genera el déficit público, que además será ajustado, y entonces al articularse con un ajuste en shock como el que se vive, y se vivirá, el plan antiinflacionario está claro, es contundente y posiblemente exitoso, y se parece mucho al de los 90s. Pero no es sólo un plan antiinflacionario, si resulta así es un plan de valorización financiera, porque los sindicatos no entienden el tipo de cambio competitivo de la Alianza Pacífico (y que sería menos que esto en materia de desarrollo).

(En este blog no se pone en duda que la real herencia es la restricción externa que estaba ahogando la economía y le impedía crecer, pero no sirve decir lo anterior si no se explica que esto pasó por una gran distribución del ingreso que generó inéditos niveles de igualdad, que a su vez obligaban a una mayor cantidad de dólares para sostenerse. Esta herencia obligaba a endeudarse, guste o no, si se querían evitar shocks, y eso hubiera estado bien, el tema es que la administración MM hizo los shocks y ahora pretende endeudarse: lost-lost).

La pregunta es si este consenso podrá superar al consenso contrario conducido en gran parte por las fuerzas que votaron a favor del FpV en 2015. No se sabe. Pero necesariamente el FpV deberá encontrar nuevos canales de promoción y de conducción, ya que difícilmente los candidatos que perdieron elecciones, por indiscutibles errores propios en 2015, y que le están costando al pueblo mucho dolor por perdida de bienestar, trabajo y protección estatal, puedan asumir un rol de liderazgo protagónico en 2017, con buenas chances electorales.


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