"Bomba de tiempo" ésta, pero...

Ya tenemos la serie de valor agregado bruto a precios constantes hasta 2004, del Indec. 

Más allá del debate sobre su pureza metodológica, que me parece absolutamente interesado, se pueden decir cosas mucho más interesantes y no menos críticas. 

Como puede verse en 2011 se amesetan las tendencias, existiendo un claro contraste entre una industria que baja y la intermediación financiera que sube. 

Lejos de ser una bomba de tiempo, como le gusta decir a la derecha que defiende la restauración conservadora y el ajuste, cabe admitir que hay cosas para mejroar. El Estado logró hacerse fuerte, como protector de los trabajadores y promotor de beneficios sociales, la economía está saludable, por eso sólo les queda hablar de expectativas, por los fundamentos de estos 12 años no están en riesgo. Pero hay desafíos. 

Dentro de esos desafíos, la pregunta más fuerte, para mí, para este año, es cómo se sale, ¿con las pavadas en materia de desarrollo y bienestar social que plantea la ortodoxia macrista (desregulación y flexibilización), o con más Estado y mayor promoción de inversiones, vinculadas al desarrollo?

¿Queremos una inundación de IED que va estar preocupada en negocios de baja absorción tecnológica, mercados cautivos y el giro de utilidades, y va a presionar en este sentido, o preferimos enfocarnos en el desarrollo del mercado interno con mayor infraestructura y promoción de la inversión y el desarrollo conducido por el Estado?

No cabe duda que debe darse mayor aire a la industria nacional, con más tecnología y más y mejores trabajos. No cabe duda a su vez que debe buscarse un balance de pagos sustentable, con mejoras en la cuenta corriente, es decir en una economía real que tenga al mundo como cliente. 

Pero nada de esto se puede hacer de un día para el otro. Un poco por el contexto internacional y otro poco porque no se debe retroceder en bienestar social y capacidad de intervención del Estado, tanto en asignación de recursos de la economía como en locomotora del desarrollo productivo (ejemplos: YPF, producción para la defensa, infraestructura, etc). 

Los atajos que propone la ortodoxia no van a lograr que la línea celeste de arriba en el gráfico (industria manufacturera) repunte, no al menos sin dañar el pdoer adquisitivo de los trabajadores y el vigor del mercado interno. 

Las decisiones económicas requieren negociación con los actores empresarios. Para que inviertan. Porque son el agente que, junto al Estado (y no contra), le dan impulso a la economía. Hay distintas formas de negociar, y eso requiere gobernabilidad y capacidad de gestión, como se ha demostrado estos 12 años, más allá de que en esta bisagra se deba avanzar con algunos matices para seguir mejorando la capacidad de la Argentina de crecer con inclusión o ampliación de derechos sociales. 

Cosas tales cómo promover sectores industriales estratégicos, sustituir importaciones, proteger la industria local, administrar el comercio exterior, administrar el tipo de cambio, promover el crédito productivo, desarrollar la producción de hidrocarburos desde el Estado, etc., o mejorar el nivel de ahorro, que se vienen realizando en los últimos años deberán profundizarse y perfeccionarse, que es todo lo contrario a pensar en un cambio en el sentido que sugieren ciertos medios y ciertos foros de empresarios. 

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