Breve reflexión sobre el tarifazo

El otro día me hicieron una muy buena entrevista al respecto del título de este post, parte de lo que decía allí, es esto...


¿Consideras al aumento de tarifas como un “tarifazo” o una “readecuación” de las mismas?
Cuando hablamos de tarifas de servicios públicos debemos considerar algunos aspectos claves, en el marco de privatizaciones que en la Argentina se hicieron mal, apuradas y con pocos criterios sociales.
Primero se trata de servicios que tienen baja elasticidad, por cuanto su uso resulta imprescindible y no es fácil modificarlo. Es en este sentido que se suele hablar de usuarios cautivos.
En segundo término, al tratarse de monopolios considerados naturales, por cuanto la competencia es ineficiente para la sociedad (no puede haber varias redes de luz, de agua, de gas, y hasta hace algunos años de telefonía fija) surge como indispensable su regulación o control por parte del Estado.

En virtud de estas dos cuestiones no se puede plantear una libertad de mercado como podría haber en materia de por ejemplo, peluquerías. Así que el Estado debe establecer normas (regulación) y estructura tarifaria. Porque está en juego la distribución de recursos, el bienestar de los usuarios y el sistema productivo que usa estos servicios.

No era en absoluto descabellado plantear la necesidad de una readecuación de tarifas, porque hay un trade-off (para el contexto local, de multis a cargo de los servicios) entre la sobre regulación y la eficiencia de los servicios que estaba muy inclinada hacia la primera. 

En este sentido un ajuste era necesario liberando recursos del Estado para otra cosa, y equilibrando y dotando de equidad a estos sistemas en todo el país. 

Esta readecuación se tornó en tarifazo en la medida que hay unidades productivas y sociales con incapacidad para absorber o transferir a clientes (tan golpeados como ellas) los precios nuevos.
El problema de fondo es que se hizo al mismo tiempo de una devaluación y un ajuste también, ambos, desmedidos. Sin dudas es un tarifazo, y el hecho de haber sido de 1200% en gas para la patagonia, y luego reducido a 400% muestra impericia y excesos. Además, del hecho que no haya un número exacto se extrae la evidencia de que no hay herencia, hay interés de las multinacionales implicadas. Es decir, el gobierno dice que no tenía alternativas, pero cuando las fuerzas sociales en pugna le muestran un límite cambia los montos sobre las facturas, eso muestra que sí había alternativas, y que en principio se decidió lastimar el bienestar de la gente (hasta dónde dé).

¿Valió la pena el aumento de tarifas siendo que los subsidios solo disminuyeron un 15%? ¿Qué costos sociales, políticos y económicos tuvo a cambio?
Toda transferencia de recursos genera ganadores y perdedores. Para algunos valió la pena, para otros, para la mayoría, no, para nada. 

Por supuesto, que esto está vinculado a la política. El triunfo de la Alianza Cambiemos, de clara representación de sectores multinacionales, cosa expresada antes pero también concretado en la filiación de los funcionarios cuando llegaron al gobierno, lleva a representar estos sectores más que durante el gobierno anterior. 

La economía es tensión, cuando gana alguien pierde otro. Si ganan desproporcionadamente el sector de empresas transnacionales de servicios, alguien pierde desproporcionadamente. El juego político económico mostrará el lugar dónde se ubique esto, que todavía tiene mucho por recorrer.
El problema es que un ajuste achica la economía y eso genera menores ingresos para el Estado, cosa que podríamos llamar la paradoja del ahorro del Estado: para ahorrar el Estado gasta menos, ese menor gasto reduce la actividad económica y por ende la recaudación, así que el ajuste público achica el ahorro o agranda el déficit.
Este achicamiento lo sufren de menor a mayor los que menos tienen, desde empresas, clubes de barrio, etc. llegando hasta sectores vulnerables.

Hay despidos, una baja del consumo ubicada en 9,2% para mayo (CAME), una caída de laproducción de pymes industriales en 5,2% en mayo (CAME), un descenso fuerte de la actividad industrial en abril (mayor al 6%, Indec) y en la construcción mayor al 24% (también en abril, Indec). El salario real a su vez está perdiendo la 10ma parte de su poder adquisitivo de octubre pasado. Deberá revisarse el nivel de ajuste y el nivel de los paliativos si se quiere atenuar el impacto. Cosa que aún no ocurre. Todo lo contrario. 

Las medidas focalizadas son paliativos de un mal mayor, siempre la mejor solución es una macroeconomía sana y sustentable con un Estado interventor a favor del conjunto social.

Tanto desde el Gobierno anterior como desde el actual se han comparado los precios de los servicios de nuestro país con otros europeos, llegando a la conclusión de que los valores de éstos son muy bajos. ¿Es acertado hacer esta comparación siendo que los sueldos de los argentinos muchas veces son inferiores a los de estos países?
La comparación es atendible, sobre todo si las empresas de servicios son multinacionales con estrategias globales. Un precio muy distorsionado juega contra la eficiencia. Debe buscarse sin embargo un justo medio, ya que un exceso de precio si bien puede mejorar la eficiencia, también puede generar mucho desempleo, y por consiguiente más pobreza. En esta discusión todo depende de la política, si el Estado tiene acciones de las empresas en cuestión puede incidir mejor o con más información en las decisiones de estas empresas, generando mejoras en el bienestar social que de otro modo no se logarían.

Los sueldos en la Argentina a diciembre de 2015 eran los más altos en dólares de la región. De ahí que la devaluación también juega un efecto en reducirlos.

La cuestión principal es la ausencia de plan de desarrollo. Hasta acá sólo se vislumbra un proyecto de restauración de ganancias, pero no uno de desarrollo que necesariamente debe ser de industrialización, porque nuestra defición de desarrollo se vincula con la sustentabilidad, las exportaciones de MOI, la inclusión y la mejora en empleos de calidad.

¿Es posible que tras las medidas económicas, principalmente los aumentos de tarifas, el Gobierno pierda el consenso de la clase media?
Es posible, pero no necesario. Puede ocurrir que se mantenga algún consenso electoral suficiente para hacer buenas elecciones en el futuro. No debe perderse de vista que el menemismo tenía 7,5% de desempleo en 1991 y 16% en 1995, momento en que fue reelegido.

Todo dependerá de cuánto se ajuste y de la fortaleza política de la oposición, que por ahora es baja.

Si bien Jorge Todesca dijo que como "no habrá aumentos (de tarifas) este mes, la inflación tiene que bajar a la mitad”, desde el Ministerio de Energía ya anunciaron que habrá aumentos en el 2017, ¿cómo cree que puede llegar a influir esto en las elecciones legislativas del año que viene?
Sin hacer futurismo, si un nuevo tarifazo llega sin reactivación económica en el medio, puede suponerse que será complicado para la alianza que encabeza Macri.

En toda discusión la clave es la ausencia de plan de desarrollo que perimita poner en contraste con objetivos productivos el malestar social actual. Al no haber plan no hay trade off, hay baja productiva y hay mayor malestar social, algo así como un lost-lost. 

Comentarios

Chily dijo…
Ningun error es el camino a la India (segun micheti)

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