Martes 22 de agosto de 2017, ¿a dónde vamos? ¿Qué nos está pasando?

Los bonos de deuda y títulos públicos aumentaron un 80% en dólares entre diciembre de 2015 y diciembre de 2016.

La cuenta corriente cambiaria desde que asumió Macri presenta un saldo negativo de 22.722 millones de dólares (12.000 de ellos responden a vioajes y turismo), un saldo por formación de activos externos (fuga) de 19.653 millones de dólares, las reservas variaron en cerca de 23.000 millones de dólares.

La deuda externa bruta desde que asumió Cambiemos supera los 100.000 millones de dólares, siendo por lo menos la mitad de esta deuda, nueva deuda neta: la deuda externa del sector público creció cerca de 13 puntos del PBI desde 2015.

Las importaciones de bienes de consumo, subieron 9,1% en cantidades en 2016, y ya llevan otros 12,2% arriba en el primer semestre de 2017.

Es cierto que los salarios (privados registrados) reales no bajaron de forma explosiva. Si bien llegaron a estar casi 12% real abajo en junio de 2016, respecto de diciembre de 2015, en julio de 2017 están 6,4 real  abajo de diciembre de 2015. En promedio, en los primeros 7 meses de 2017 experimentan un crecimiento real de 1,7 puntos porcentuales respecto del mismo promedio del año anterior.

El empleo privado registrado en mayo de 2017, según la serie desestacionalizada, estaba 16.046 personas abajo que en diciembre de 2015, y si se mira el empleo industrial (clave por su dinámica y generación de empleos indirectos), vemos 55.670 empleos menos entre esas puntas.

Todo lo cual son datos que en términos macro ayudan a pensar que la CGT debe estar movilizada, que no puede quedarse esperando a ver cómo empeora la sustentabilidad de la economía, y su performance.

Pero esto no es todo, además hay infinidad de casos puntuales que ameritan el estado de alerta. Porque si la situación no se modifica podría ser peor.

¿Qué significa modificar la situación? Hay algunas cuestiones determinantes: primero pensar un modelo productivo y no de deuda y fuga (cobrando un impuesto a la salida de capitales, o determinando un encaje en su ingreso), promoviendo actividades industriales de mayor valor agregado, reponiendo retenciones a los sectores que exportan sin valor agregado, y otras muchas cuestiones.

Hay mucho por hacer. Mucho por pensar. El gobierno debe establecer un plan productivo, no uno de restauración de ganancias y rentas empresarias. Esto amerita que los sectores trabajadores se organicen cada vez más antes que sea mucho peor.

22 de agosto, no renunciemos a los derechos de los trabajadores, que solo se conquistan y se sostienen con organización social y sindical.

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