La épica de la reforma constitucional argentina

Mariano Fraschini escribe en Artepolítica con la inteligencia acostumbrada, un post (recomendable) donde analiza posibilidades en función de la continuidad del modelo. Para eso describe un par de opciones. 

Las opciones que plantea el autor son:
"La primera de ellas (desde aquí en más Opción I) descansa en la necesidad de una reforma constitucional que no sólo plasme en el texto constitucional los cambios operados durante esta década por el Estado, sino que también incluya la habilitación para un tercer periodo presidencial. La segunda propuesta (de aquí en más Opción II), apunta a enhebrar acuerdos en el interior del peronismo que dé lugar a una sucesión ordenada (con un K paladar negro de máxima o un peronista K condicionado, de mínima)."
La opción 1 se refleja en Venezuela, Bolivia y Ecuador. La 2 en Brasil. Me parece que los análisis de las opciones, tienen mucho de diario del lunes: las opciones se estipulan a partir de los resultados. Yo les llamaría variantes, antes que opciones.



Respecto de profundizar el modelo, a través de una mayor institucionalización del mismo, mis primeras ideas son contradictorias: por un lado admito que los cambios fuertes requieren liderazgos con mucho poder (Lula no hizo un cambio tan fuerte, por eso encontró a su Dilma #polémico), por tanto un gobierno con voluntad de cambiar la estructura económica de todo el país, difícilmente consiga levantar otros cuadros además que los que protagonizan ese cambio (Néstor y Cristina en la Argentina, que ahora son uno sólo). Por este lado la reforma constitucional a favor de la re-re es un camino posible para sostener en el mediano plazo el modelo.


Por otro lado, la reforma constitucional principalmente debe orientarse a endurecer el modelo, buscando parecerse, para mí, como bien sugiere el autor del post que estoy comentando acá, a la del '49. Pero mi temor es que si a esto, de por sí un golazo épico -superior a las AFJP, la AUH, el BCRA, la inclusión, la recuperación del Estado e YPF- se le suma la re-re, haya espíritus sólo orientados a volver atrás esta reforma basados en la re-re (cuando en realidad la van a querer cambiar por todo lo demás, obvio). Con el agravante de que el día de mañana el que vaya por la re-re no sea nuestro mejor hombre para la consolidación de un modelo de inclusión como el actual.


No me gustaría que en una reforma queden piolas para tironear de un regreso reaccionario a un modelo que limite el rol del Estado. Por tanto siento que la discusión de la reforma constitucional nos invita a entender las contradicciones entre el corto plazo y el largo plazo políticos. No tengo posición tomada en esta contradicción, pero apoyaría cualquier decisión que Cristina Kirchner, la mejor presidenta de la historia argentina, tome. Después de todo, llegamos aquí gracias a su vocación, capacidad y coraje.

Comentarios

Mariano F dijo…
Clarísimo Hernán Pablo, a pesar de que aún no tengas posición definitiva, es un buen comienzo el final del post: "No tengo posición tomada en esta contradicción, pero apoyaría cualquier decisión que Cristina Kirchner, la mejor presidenta de la historia argentina, tome"

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