Administración Macri ¿Pragmatismo sí o no? - Debate

Últimamente me enfrasqué en distintas discusiones donde el debate era si el gobierno de Macri tiene algo de pragmatismo a favor de los sectores populares, o sea, alejándose de su ideología para sostener la gobernabilidad mediante cierto gradualismo, todos conceptos que se sostienen desde la amistad al gobierno, o bien nada de esto es así. En la otra postura se sostiene que se va a todo lo que da, y no da más, porque no se ponen de acuerdo entre las mismas fracciones del capital concentrado y centralizado y transnacionalizado que apoya al gobierno.

Serían dos lecturas contrapuestas, que buscan interpretar cómo fue que llegamos acá, sin modificar el diagnóstico sobre qué es acá. Se trata entonces de discutir interpretaciones de las decisiones internas del gobierno, no así su resultado. Y seguramente haya algo de ambas. Pero no vale, en la vida hay que elegir, aunque sea para mostrar valor.

Pero no es menor tomar dimensión de la interpretación más cercana a la realidad, que siempre es gris, pero análiticamente estamos algo obligados a achicar los colores de la paleta, para poder estender posiciones estrátegicas de cada uno.

Entonces, si hay pragmatismo económico, en el sentido de favorecer algo el empleo, el salario, no apretar tanto con el ajuste y la concentración, no es lo mismo que si el gobierno no se logra decidir si conviene un ajuste "sobre el salario y el tipo de cambio real" o sobre el déficit fiscal y la actividad, en base a disputas de cúpula (devaluadores contra dolarizadores -financiarización de la economía-).

No busco acá ser agradable con la gente que tengo más cerca, sino tratar de interpretar. De conocer. Veamos.



Gobernar y ganar. El macrismo no sólo demostró saber cómo ganar elecciones, además de cómo hacer que ganen los sectores que representa con mayor intensidad, siendo que estos sectores no son los de mayor derrame social o productivo. Ha aprendido de manera acelerada a generar gobernabilidad, a gobernar. Es cierto que en general todos los gobiernos de la Argentina reciente que tuvieron control del sector externo (ahora por la deuda) tuvieron gobernabilidad, pero también lo es que había ciertas dudas de cuánto ajuste iba a generar el macrismo sin poner en juego esa gobernabilidad. Y de esto se dio cuenta superados los primeros 2 años de gobierno. Diciembre de 2017 significó una bisagra en el estilo de gestión. No se dio cuenta con alegría, sino merced a la fuerte manifestación contra el cambio de la fórmula de movilidad jubilatoria que efectuó un recorte en la tendencia de crecimiento real de las jubilaciones para 2018.
¿Por qué? Creo que podemos diferenciar el macrismo inicial, desbordante de optimismo, del macrismo que empieza a mirar 2019, el macrismo de estos “unos meses”, después de los 2 años, no parece similar al anterior. Lo más curioso del caso es que recién en estos meses que transita la administración de Macri luego de pasar por sus primeros 2 años de gobierno, es que apareció cierto pragmatismo macrista y cambiemita. Fue un trimestre sin carry trade (entre 1991 y 2001 todos los trimestres tuvieron carry trade)
 ¿Dónde está el pragmatismo? Bueno, sin desconocer la avanzada institucional (con afinidad en los medios y con una justicia que lo ayuda, con prisiones preventivas, represión, o incluso interviniendo el PJ, además de los beneficios en causas que les interesa mucho como el Correo, todos casos donde parece haber más convicción individual que pragmatismo general), en términos económicos, si uno puede definir a la coalición que da sustento a este gobierno como un entramado de grupos transnacionalizados y transnacionales, donde cabe hacer hincapié en la intermediación financiera, el agro exportador y la energía puede decir que en los últimos 4 meses, en simultáneo con un carry trade que no anduvo como antes -aunque se recuperó en parte en marzo- existe, emerge, una cierta actitud pragmática del gobierno. Donde deja de lado las políticas de absoluto apoyo a su coalición de sustento por otras, más variadas, como cierta devaluación, un intento por bajar la tasa de interés (por ahora trunco), que de algún modo permiten recuperar el pulso a actividades de bienes transables. Las que mueven el país en inclusión y sustento (el déficit actual pasa por aquí, y no se observa que se busque una destrucción total de estas actividades). En resumen, un gobierno que apuntaba sólo a actividades sin mayor derrame, pero con mucha fuga, como las mencionadas, está recalibrando para que no se le caigan otras actividades más fuertes en empleo y producción nacional. Porque después de todo, se precisan los votos, se precisa alguna legitimidad para gobernar. Y después de todo, lo siguen logrando. Entonces, más allá de si se trata de verdadero pragmatismo o búsqueda efímera de legitimidad, lo cierto es que algo de esto está ocurriendo. ¿Y por qué? Porque no sólo quieren ganar tiempo de gobierno, además tienen tiempo, para pensar la mejor manera de ganarlo sin arrebatarse. Es un verdadero plan de continuidad neoliberal, que tiene entre sus objetivos no sólo la apropiación de excedente y los negocios, además tiene el objetivo de la perdurabilidad, y esto último obliga a cierto pragmatismo. Esta es la idea central de este post.
En este sentido el gobierno va surfeando entre mejorar la rentabilidad de sus sectores más amigos, lo cual requiere una transferencia de ingresos desde sectores populares o trabajadores, en conjunto con disponibilidad de dólares (que se consiguen vía deuda), y sostener cierto nivel de empleo, con hincapié en sectores informales (acá juega que el turismo se mantuvo a flote, la construcción fue eje fundamental, la obra pública lideró el camino y sectores como el gastronómico se mantuvieron vivos, por citar algunas actividades vinculadas a bajar la pobreza). Esto no es nuevo, los gobiernos liberales en la Argentina tienden puentes con los sectores carenciados, según cada contexto. Porque los conurbanos deben tener un saldo favorable de apoyos, si se quiere reproducir el gobierno y sostener la gobernabilidad.

En estos dos años se verifica una clara caída industrial en términos estructurales. En los primeros dos años se puede apreciar algún cambio estructural, vinculado sobre todo a la necesidad de disciplinamiento social y sindical, pero asimismo una modificación de los precios relativos que benefició a ciertos sectores más que a otros. Agro, finanzas y servicios son los que vieron aumentar sus ingresos corrientes por arriba de la inflación, con más fuerza, sin que ello tenga relación con mejoras reales en la actividad de estos. Entonces ganan los sectores que quieren que ganen, pero no terminan de destruir al resto, sólo de momento los disciplinan.
En resumen, los ganadores son los que quería el gobierno. El panorama no parece óptimo desde lo productivo, ni desde lo social en el largo plazo, por cuanto la combinación de medidas para quitar derechos sociales y laborales (ideología) junto con las que son para sostenerlos (pragmatismo) parecen inclinarse hacia las primeras, pero con algo que hoy podría, finalmente, ser llamado gradualismo.

Les dejo la pergunta, entonces, ¿ideología o pragmatismo es lo que vemos en la administración macrista? ¿Qué va a hacer la oposición para mostrar que debe salir del pensamiento único de las respuestas neoliberales? 

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