Inflación y capacidad instalada en la industria

En este post voy a comentar algunas cuestiones que surgen de unos gráficos que armé. Como se habrán dado cuenta cada vez que puedo me pongo a jugar con el excel, es uno de mis pasatiempos preferidos (sí, da amargo, debe haber pasatiempos mejores, les pido disculpas: es lo que hay). 

En esta ocasión se trata de tres gráficos. El primero relaciona el estimador mensual industrial (EMI) con la utilización de la capacidad instalada (UCI). En segundo lugar, el gráfico vincula la UCI con la inflación. Finalmente, se muestra un dibujo con la línea de inversión. Manos a la obra.

Gráfico 1 (click para agrandar):


Como se puede apreciar, el EMI crece ininterrumpidamente entre 2002 y 2010, mientras que la UCI se ameseta en torno al 75% de utilización en promedio en los últimos dos o tres años. Un modelo que ubica al consumo y la competitividad como motor de la reconstrucción del entramado productivo, en el contexto diálectico de una economía que ha crecido a tasas chinas en los últimos 7 años, lógicamente se encuentra con cuellos de oferta. Sin embargo, se puede apreciar que la inversión ha jugado un rol clave en la reconstrucción del tejido industrial por cuanto el EMI crece sostenidamente y la UCI no tanto, evitando mayormente esos cuellos. 

Esto último está indicando que la inversión cubrió las necesidades de una mayor capacidad productiva. Es posible pensar, con el gráfico 1, que con un EMI que creció en torno al 50% desde 2005 a la actualidad, la inversión en la Argentina tiene un volumen saludable (quizá con un pequeño parate por el golpe en las expectativas que generó la crisis mundial de 2009).

Gráfico 2 (click para agrandar):


¿Cuáles son las variables que influyen sobre la inflación? No sólo los aumentos de precios pasados, también  las expectativas futuras de cómo van a operar los distintos precios. Porque si uno creyera que los precios aumentaron una sola vez y no van a umentar nunca más la rueda podría dejar de girar. Pero la inflación no es sólo acomodar precios por aumentos de costos pasados o cuellos productivos, es también, y -para muchos principalmente- traer al presente las expectativas de los costos futuros y la actividad futura. Reformulando entonces, ¿cuáles son las principales variables que operan sobre la inflación y las expectativas de inflación?

Se pueden encontrar distintas razones para explicar la inflación, existen muchos debates al respecto, como por ejemplo entre monetaristas y estructuralistas. De manera simplista se puede decir que hay inflación por aumento de los costos (cuando aumentan salarios e insumos), por expectativas de inflación futura o por aumento sostenido de la demanda. Los debates aportan variables a cada una de estas posibilidades.

En este caso estamos viendo la relación entre la inflación y la utilización de la capacidad instalada. Esta relación se vincularía con la inflación por el lado del aumento de la demanda: el sector productivo varía su capacidad en función de la demanda presente o de corto y mediano plazo, y de las expectativas futuras de producción (stockeo mediante). La inversión baja la utilización de la capacidad instalada. Aquí lo estamos viendo en grandes números (ver gráfico 2). Una mayor demanda requiere una mayor oferta (más producción) y para esto el sistema productivo tiene que estar en condiciones de dar respuesta. La capacidad de ese sistema productivo, en relación con la producción presente -utilización-, se mide con la UCI.

A mayor UCI, se puede intuir que mayor es la presión sobre los precios. Sin embargo, esta lógica funciona a partir del momento en que se perfora un techo. No sé si ese techo está definido en algún paper, pero parece que en la Argetina ese techo estaría justamente por encima del 80% promedio de la UCI: una meseta de la UCI en torno al 80% o superior implicaría una presión inflacionaria.

En la Argentina la inversión viene cumpliendo bien su lugar para evitar esta presión a partir de cuellos de oferta, sin embargo, algunas industrias se ven más complicadas en la actualidad. Es el caso de las industrias metálicas básicas, sustancias y productos químicos, papel y cartón, productos textiles y productos de caucho y plástico. Estas industrias están por encima de la media, y casi en el 90% de su capacidad instalada. En estos sectores se puede pensar en alguna presión inflacionaria sobre los precios de sus productos, que aún no incide fuertemente sobre el nivel general de inflación.

La ventaja de tener estos datos específicos es que también se pueden analizar instrumentos particulares, tanto para fomentar la inversión como para trabajar sobre la demanda (con instrumentos que favorezcan el comercio internacional por el tiempo que sea preciso, por ejemplo). Una reflexión que también es posible hacer, es la que indica que hay sectores que al modificar los precios de sus bienes -y dada una cierta configuración de la matriz insumo producto- repercuten con distinta elasticidad en el resto de los precios. Es decir, no es lo mismo si varía el precio del combustible o la energía que si lo hace el precio del cartón. 

¿De dónde proviene la inflación actual?

En el gráfico 2 se puede ver la línea de UCI junto con la de inflación. La línea cortita es la inflación medida por un privado (Buenos Aires City) al solo efecto de mostrar que la inflación de las consultoras privadas exagera los picos pero no los cambia de lugar, no cambia la trayectoria de la línea de inflación: con lo cual, para analizar la relación entre la inflación y la UCI es posible usar la inflación del INDEC sin ninguna contra indicación malintencionada.

La lectura del gráfico, más allá de la rigidez de los precios, que es dura frente a la volatibilidad del consumo y la producción, permite ver que no hay un patrón en el conjunto de la economía que dispare los precios en función de la oferta (en estos niveles de UCI). Abriendo de este modo una nueva puerta a la hipótesis de que la inflación se genera a partir de las conductas de los agentes individuales concentrados de la economía -"con nombre y apellido"- por encima de las presiones del conjunto del sector productivo.

Asimismo, hay variables más fuertes que la capacidad productiva, en un escenario con estos niveles de UCI. Toman entonces una importante dimensión en la explicación de la inflación las variables estacionales y la búsqueda de una rentabilidad superior producto de los picos de demanda.

De la modesta lectura del gráfico 2 entonces, no podemos verificar una relación fuerte entre ambas líneas, en la medida que el conjunto no perfore un techo. Sin embargo, cualquier política para promocionar la inversión siempre servirá para bajar el nivel general de UCI, haciendo menos factible que se perfore dicho techo.

Gráfico 3 (click para agrandar):

La inversión ha crecido innegablemente, superando el 23% del PBI en el tercer trimestre de 2010. Es un dato no menor. En el gráfico 3 se puede ver dicha performance, mostrando que en 2009 hubo un cierto paréntesis en la inversión y que en 2010 se reactivó con mucha fuerza. Los récords en los niveles de inversión sobre PBI de fines de 2010 permiten proyectar niveles de inversión inéditos en la historia argentina para 2011.

Para verificar lo anterior, habrá que esperar a responder la pregunta sobre la conducta que el sector privado tendrá, en un 2011 electoral.

Comentarios

Hérnan dijo…
este link complementa un poco lo que intenté decir:

http://econserialcronico.blogspot.com/2011/02/fanelli-y-las-interacciones-macro.html?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+blogspot%2FiOMx+%28Economista+Serial+Cronico%29

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