viernes, julio 29, 2011

Argentina. Comparación PBI, EMI, Empleo y UCI

Elaboración propia en base a datos del MECON y Ministerio de Trabajo (MTEySS).

En el gráfico (click para agrandar), se pueden ver algunas relaciones que son interesantes.

Pero primero, expliquemos sucintamente  qué indica cada una de las variables presentadas:

  • El PBI expresa la suma del valor agregado de la economía para un período dado. Es el producto generado dentro de un país. Es una medida cuantitativa del tamaño de la economía. Su pasaje a una moneda única sirve para comparar con otros países. La utilización de un precio constante -como aquí- sirve para limpiar las diferencias ocasionadas por las variaciones de precios y analizar el crecimiento o disminución real de la economía.
  • El empleo registrado es la suma de todo el empleo en blanco que tiene la economía. Cabe destacar que este empleo es un tanto menos flexible y menos elástico que el empleo en negro (este último presenta inconvenientes sociales y busca ser evitado).
  • El estimador mensual industrial (EMI) muestra la evolución de la industria.
  • La utilización de la capacidad instalada (UCI) refleja el grado del uso de las instalaciones industriales. Suele comentarse que arriba del 80% u 85% empieza a ser una señal de alerta para el crecimiento económico (en la medida que no se trate de cuestiones estacionales).

Lo más llamativo en el gráfico, es la manera como se acompañan las líneas de empleo y EMI. A medida que crecen los sectores industriales, naturalmente, crece la utilización de la mano de obra, siendo elástica hasta 2009, el trabajo aumentó a medida que crecía la industria. Como llamado de atención aquí existe un fenómeno dado por la concentración industrial de la economía, las empresas grandes, que crecen a la par de la economía -o más que la media- son las que más trabajo registrado manifiestan.

El PBI en todos los casos baja el primer trimestre de cada año, esto es natural (estacional). Como puede verse entre las puntas estudiadas, el producto interno casi se duplicó. Lo cual, concomitantemente, fuerza la capacidad instalada que suele ser insuficientemente elástica (las inversiones llevan tiempo) y obstaculiza, en este caso, un crecimiento aún mayor. Como se puede ver, salvo que se provenga de una fuerte recesión (que haya liberado capacidad instalada), es casi imposible que una economía crezca a más del 10% anual de manera sostenida (ver caso de China). Esto tiene que ver con limitaciones, entre las que cabe agregar los tiempos de las inversiones, el crecimiento de la población, y distintas presiones hacia equilibrios internos y externos.

Un desafío permanente es articular la inversión para que acompañe el crecimiento sin generar cuellos de botella ni disputas intersectoriales. Mirando el gráfico, cabe suponer que la inversión es fuerte en la Argentina porque la UCI sube poco respecto del aumento de los sectores industriales.

Lograr la armonía entre inversión y crecimiento es un horizonte, que implica un camino que podría llamarse puja distributiva. La construcción de poder en función de un proyecto de gobierno institucionalizado es la mejor forma de canalizar esta puja, dominada por los grises. Esto último nunca puede ser una situación acabada y presenta constantemente retos al gobierno. Esta puja se resuelve políticamente por acción u omisión, por tanto el Estado es el actor principal en este juego.

Respecto del empleo registrado, puede observarse que durante la crisis financiera internacional de 2009, se mantuvo estable gracias a políticas anticíclicas implementadas por el gobierno. Durante estos trimestres se vio mayormente afectado el empleo en negro (más difícil de medir, con encuestas) y se cayeron varios microemprendimientos (los más sensibles) en las zonas urbanas.

Desde 2010 la absorción de empleo por parte de una economía que crece, en términos generales e industriales, es menor. Esta situación genera nuevos desafíos. No sólo para el aumento del empleo, sino especialmente para la creación de empleos de calidad (normalmente en el sector industrial) que impliquen una presión menor por parte del Estado, sobre el sistema productivo en su conjunto, para alcanzar una mejor participación salarial de los trabajadores y un mayor bienestar social en todos los sectores de la sociedad.

miércoles, julio 27, 2011

Caos de tránsito, no vaya, no se acerque... no la vote!


Así cerró Clarín su versión on line del día martes 26 de julio de 2011: Caos de tránsito! En el primer lugar de la página.

Le faltó decir que la presidenta estaba haciendo un piquete. Este es el diario de mayor tirada de la Argentina.

Una a favor: más abajo señala que Cristina dijo que Eva Perón "es un auténtido ícono cultural e histórico de todos los argentinos". 

Eso sí, había una verdadera multitud acompañando el acto. De eso no se informa porque no importa.

lunes, julio 25, 2011

La confusa sintonía política

¿Qué cabe preguntarse de un político y/ o de una fuerza política?

Por ejemplo:

  • ¿qué clase de país quiere? 
  • ¿cuál es su futuro más deseado, y por el cuál trabajaría?
  • ¿a quiénes incorpora en sus armados o construcciones?
  • ¿con qué actores sociales está en sintonía, con cuáles no?
  • ¿es consecuente con sus ideas o las cambió mucho a lo largo de su vida?
  • ¿los argumentos que plantea son sólidos y mantienen un hilo ideológico a lo largo de su carrera?
  • ¿entiende lo político con realismo, sabe de política, tiene nociones de gestión, puede integrar estas tres cosas?
  • ¿tiene un pensamiento a favor de lo público o el Estado sólo tiene que estar para garantizar los contratos desiguales entre privados? 
  • ¿qué idea tiene de la regulación estatal, cómo la concretó cuando tuvo ocasión?
  • ¿los equipos de laburo resisten un análisis serio?
  • ¿cómo vota cada fuerza en el congreso?

Una duda repetida es cómo puede ser que fuerzas muchas veces opositoras presenten los mismos objetivos: igualdad social, distribución del ingreso, educación pública de calidad, salud pública equipada, seguridad pública ciudadana e integral, independencia económica, soberanía política, justicia social, armonía de clases, una Latinoamérica integrada, rol del Estado activo, etcétera. 

Si tienen los mismos objetivos, quizá redactados de distintas formas, lo único que quedaría en discusión es quién y cómo pero no qué. Bueno, esto sería así en la medida que nadie mienta o esconda sus verdaderas intenciones, cosa que sería altamente probable.

Todo lo anterior surge de algo curioso: llama la atención que la militancia de Binner cante "Binner corazón acá tenés los pibes para la liberación", que es el mismo cantito que le hacen a Cristina. ¿Llama la atención? Pareciera que existen algunos puntos en común entre Binner y el Proyecto Nacional y Popular. Con el diario del lunes, ¿se podría pensar que puede haber una forma de cooptar y conducir a este socialismo (hoy electoralmente enfrentado al Proyecto Nacional y Popular)?

Por eso es difícil elegir al mejor para representarnos, porque se requiere una mirada realista y política de largo plazo, que los grandes medios de comunicación esconden u ocultan. Porque la gran mayoría plantea sus discursos sin transparencia (por ejemplo apoyando alegremente al campo sólo con fines electorales pero sin un proyecto político que le dé sustento). Eso obliga a ejercitar mejor las concepciones políticas por parte de la ciudadanía, a tener más gimnasia para entender quiénes nos representan mejor como sociedad. Si existe un desgaste social por las pujas políticas, los músculos de la comprensión política se relajan y las elecciones pasan a ser sólo un obstáculo para disfrutar un domingo en familia. Es preciso prestar atención a este proceso que puede lastimar la importancia de la política como tránsito obligado para el cambio social.



Quizá seamos muchos más los que queremos una sociedad justa de lo que cada partido expresa. Quizá habría que ponerse un poco en el lugar del otro para construir propuestas superadoras. Quizá el gran desafío es articular propuestas entre distintas fuerzas que tienen propósitos similares. Quizá es tiempo de guardar el peronómetro por dos años, o más. Es un debate a explorar.

jueves, julio 21, 2011

Espert... ¿quién es este ñato?

A continuación se reproduce en negrita una nota (sin desperdicio, o sí, con bastante) que publicó Espert en el diario La Nación el día domingo 17 de julio de 2011. A medida que avanza la nota, en azul, se efectúan algunas reflexiones. 

¿Se "indeksará" también el Banco Central? Ver nota completa acá.


Primero que nada llamemos la atención sobre una nota que el mismo autor publicó durante diciembre de 2008, en la cual fue igual de apocalíptico, incluso, entonces, llegó a pronosticar un nuevo "default". Este muchacho no resiste un archivo: la realidad no lo acompaña en sus análisis.




Cuando la presidenta Cristina Kirchner decidió dar la batalla por la ley de medios (que, finalmente, ganó, a pesar de la derrota en las elecciones legislativas de mediados de 2009), uno de los argumentos que esgrimió fue que era necesario terminar con la deformada realidad virtual que los "destituyentes" medios independientes les presentaban a sus gobernados. 

¿Ganó? Falta la aplicación del artículo 161, porque el grupo Clarín tiene aún resortes en la patria judicial del amparo... Evidentemente con este hombre no es fácil estar de acuerdo, ni siquiera cuando dice algo que a uno le podría gustar.


Para la Presidenta, la realidad (verdadera) es aquella en la que el prólogo del libro Nunca más , redactado originalmente por el genial Ernesto Sabato, más de un cuarto de siglo después es reescrito por ella y su extinto marido para abolir la teoría de los dos demonios, como si los guerrilleros setentistas hubieran sido "simples idealistas equivocados". Es aquella en que la inseguridad consiste en sólo una "sensación", antológica frase del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, a pesar que la criminalidad no cesa. 

Llegaba a decir la "realidad efectiva" y nos caíamos de espalda. Es muy fuerte, en sólo dos párrafos deja claro que quiere agredir los principales íconos ideológicos kirchneristas. Y, si bien se trata de un economista, hace un rodeo que termina vinculando sin ningún criterio a los montoneros con la criminalidad. Es sano no perder de vista la historia, la manera cómo se dan los hechos, cómo transcurre el tiempo y cómo actúan los actores sociales, reivindicar acciones pasadas o criticarlas si es preciso en función de una construcción social. ¿Pero acaso Espert no forma parte de un sector que critica una revisión histórica de los hechos? ¿Si él va a hablar de economía actual es necesario este repaso a favor de los dos demonios?


La realidad K es la de las mensuales conferencias de prensa del ministro de Economía, Amado Boudou, cuando dice que hay superávit fiscal a pesar de que el BCRA no para de emitir moneda y entregarle reservas internacionales al Gobierno para que éste pueda pagar sus cuentas. La realidad K es aquella en la que el Gobierno elimina las AFJP "para recuperar los fondos de los trabajadores" (otras veces son de los jubilados), cuando en realidad los K le robaron a la gente los ahorros que tenía para su vejez para hacerse de caja y seguir financiando un gasto público ineficiente, demagógico, clientelista y corrupto, que encima genera déficit fiscal, a pesar de que la recaudación de impuestos supera la friolera de $ 700.000 millones anuales. 

En el párrafo anterior Espert hace una defensa encubierta de la especulación financiera. Defiende el pago de deuda con más deuda, sugiere que baje el gasto público pero no en lo que hace al pago de los servicios de la deuda (un lugar común del neoliberalismo argentino), invita a pensar que los fondos de las AFJP eran de los jubilados cuando estaban privatizados pero ahora que fueron expropiados y están en manos del Estado dejaron de serlo (¿qué criterio tiene esto?), no importa si estos fondos se duplicaron en 3 años o si ayudaron a sostener la política más inclusiva de los últimos 55 años (la AUH), nos quiere hacer pensar que la política es (todo) corrupción, un poco para que el mercado "liberado" vuelva a ser devorador y expulsivo, en favor de los más grandes agentes y las corporaciones patronales, y otro tanto para que la política establezca (la política no se va: establece) pautas para volver al sendero de la explotación, desmovilización, des-organización y disciplinamiento social. Es curioso, porque es una defensa bastante transparente del modelo argentino de los noventa. Si fuera más inteligente ensayaría una defensa seria, sin tocar puntos que tienen consenso respecto de lo negativo que resultaron los noventa.

No es casual que hable del desendeudamiento estratégico y de la estatización de los fondos solidarios destinados a las jubilaciones y las pensiones. Se trata de las principales medidas mencionadas por la presidenta como columnas del modelo a profundizar y elementos para apoyar su elogio a Amado Boudou, a quien eligió para que la acompañe en ello. 

La realidad K es aquella en la que la inflación del Indec, la inflación oficial del país, no supera el 10% anual, a pesar que los institutos de estadísticas provinciales y universidades prestigiosas dicen que está en un piso del 25% anual. Y luego el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, la combate multando e iniciando acciones penales a los economistas que miden privadamente los precios (muchos de ellos están desahuciados luego de practicar durante años un "economicismo militante"). 

Las críticas contra la inflación esconden el viejo e interesado capricho de enfriar la economía. Lo cual puede tener varios objetivos: entre ellos cabe mencionar que sería un factor para debilitar al movimiento obrero. Guillermo Moreno también es blanco de críticas. Una persona que no cae bien entre el empresariado vernáculo, no por lo que hace mal (utilizar los mismos códigos que esos empresarios) sino por lo que hace bien. Detrás de enfriar la economía se esconde que más personas accedan a menos bienes y servicios. Y detrás de esto se esconde también menos bienestar social. Y más desigualdad. No extraña que los que se sienten distintos (vaya a saber en qué) quieran modificar la situación cuando se los busca igualar cada vez más al resto. 


La realidad K es aquella en la que a John Maynard Keynes, el padre de la macroeconomía moderna y uno de los economistas más influyentes de la historia, el kirchnerismo le hace decir -como ocurrió en las recientes Jornadas Monetarias del BCRA- que cuando la economía está recalentada (como la nuestra hoy) hay que bajar la tasa de interés para que sea más negativa en términos reales y promover así una sobreinversión en capital físico, cuya mayor oferta de bienes baje los precios. 

¿Es importante quién dijo qué o lo verdaderamente importante es cuál es el objetivo final de las políticas públicas? Si una "economía recalentada", al decir de este hombre, es necesaria para que cada vez más personas accedan a más bienes y servicios, y para que el movimiento obrero se haga más fuerte, y para que sea mayor la igualdad social, bienvenida sea.


La realidad keynesiana es completamente diferente a la mentira "kirchkeynesiana". En el 30, la verdadera preocupación de Keynes no era ni la política antiinflacionaria ni la política anticíclica, sino sacar la economía mundial de la Gran Depresión y salvar al capitalismo de la amenaza bolchevique, para lo cual promovía la aplicación de políticas fiscales deficitarias, expansivas de la demanda interna. 

 Claramente, para lo único que sirve expandir la demanda agregada es para evitar la amenaza bolchevique. ¿Alguien se atreve a dudarlo?


¿La realidad del kirchnerismo gobernante será una que mostrará, desde los balances del Banco Central, que las reservas internacionales no caen cuando en realidad, muy probablemente, lo harán de manera significativa de ahora en más? 

¿O sea que se acabó el "viento de cola" que permitía sumar divisas? ¿O las tasas de interés reales no alcanzan para una especulación financiera que permita ingresar suficientes divisas especulativas como le gustaría a Espert?


Porque fruto de las muy expansivas políticas monetarias ("Deme dos para todos") y fiscales (todo el mundo quiere un conchabo en el Estado) que el Gobierno aplica, hay una caída tan grande en la tasa de ahorro local que desde 2007 inclusive (hace ya cinco años) desapareció el superávit fiscal (el gasto público hoy es récord en la historia argentina desde 1810) y en 2011 reaparecerá, después de una década, el déficit de las cuentas externas (exportaciones menos importaciones de bienes, servicios reales y servicios financieros). Si le agregamos una fuga de capitales que estará en el orden de los US$ 17.000 millones, la mesa está servida para que por primera vez desde la crisis de 2001/2002 el BCRA comience a tener pérdida de reservas.

La explicación no es rigurosa, no está claro por qué pasaría esto o aquello. Las reservas son récord actualmente con casi 52.000 millones de dólares. Por otro lado, una tensión a la apreciación del dólar y a la devaluación del peso es perfectamente administrable para encontrar puntos de equilibrios para la competitividad y el desarrollo económico. Es posible y lógico que, en un año electoral, se evite una devaluación fuerte para evitar una tensión sobre algunos precios domésticos, y el BCRA es fuerte para ello.  



Esto, en sí mismo, es delicado, pero lo que es directamente grave es que, en vez de moderar las políticas que llevan a la pérdida de reservas (US$ 500 millones en poco más de seis meses), se ataque a sus consecuencias. Está mal cerrar la economía a la competencia importada porque conspira contra el crecimiento sostenido de largo plazo y porque en el corto plazo acelera la inflación, Brasil nos seguirá parando los embarques de autos, China los de soja y nos costará demasiado cerrar el tan buscado (por el Gobierno) acuerdo con el Club de París. Además, por estos y otros motivos, la fuga de capitales seguirá siendo alta y "limando" las reservas del BCRA.

En los últimos meses las reservas no crecieron tanto como otros años, es verdad. Pero para eso existen: para mantener bajo control las fluctuaciones monetarias, cambiarias, financieras, productivas y comerciales. El BCRA mantiene en equilibrio un sistema que no es el mismo que existía hace 10 años, un sistema pensado para la inclusión y ya no para la especulación. El problema de Espert es que detesta que haya bajo control resortes que empujan al desarrollo económico y que la influencia de los especuladores sobre el valor de la moneda sea mínima. Los argumentos del artículo apuntan a una nueva desindustrialización, o sea a reducir la importancia del trabajo argentino. No creo que sea aceptado ni siquiera por todos los lectores de  La Nación. Y cierra con una amenaza o con un deseo: "la fuga seguirá siendo alta", una amenaza que actualmente no roza los escritorios de gobierno, gracias a un Estado que se ha hecho fuerte, y que tiene bajo control las principales variables macroeconómicas.

¿Qué ha hecho hasta ahora el BCRA con la información sobre moneda, reservas y su patrimonio? Mentiras, aparentemente, no hay, y si así fuere, todavía no se notan o son una delikatessen, comparadas con los precios de Moreno o los números fiscales de Boudou. Lo que sí ocurre es que sus informes tienen cada vez menos información, luego de haber desaparecido columnas o filas que dicen algo y de haber sido reemplazadas por el infaltable rubro "Otros", o sea, "Nada". ¿Se animará Mercedes Marcó del Pont a adulterar el balance del BCRA que preside para no mostrar caída en las reservas internacionales? ¿O con algunas operaciones de pase con bancos centrales del exterior se podrá "maquillar" la pérdida de reservas que genera la política económica que ella misma defiende con enternecedora vehemencia? 

Está muy claro que los intereses que defiende Espert atacan un BCRA en sintonía con el Proyecto Nacional y Popular, porque detrás del eufemismo de la importancia de la autonomía de la entidad se encuentra el deseo de alejar el Estado de su rol activo en el desarrollo. El Estado actualmente es pensado especialmente para resolver las disparidades entre grandes y chicos, ergo cuanto menos Estado más fuerza tienen los grandes que defiende Espert. 

No hay dudas que existen muchos desafíos en el Estado actual, innumerables (salario mínimo - trabajo registrado, transformación de la estructura tributaria, transformación de la burocracia de gestión estatal, mayor igualdad regional en todo el país, saneamiento de la vieja política todavía enquistada en todas las esferas, etc), pero tampoco hay dudas que los avances de los últimos ocho años muestran que el camino no es hacer alguna cosa distinta, sino, por el contrario, la solución es profundizar lo que se ha hecho.


El autor es economista. Ponele


lunes, julio 18, 2011

Hablemos de fútbol




Esta nota bien podría llamarse: "¿por qué le pega Zabaleta? ¿Por qué la pasa Messi? o ¿Qué tiene que ver Isabel con River?"


En el último mes, el fútbol fue más un dolor que un placer para los hinchas de River. Entre los pésimos partidos que jugó River y la desilusión de la selección no hubo alegrías para nosotros.


Si uno se pone a buscar responsables se encuentra con distintas posibilidades. Y curiosamente tanto en River y como en la selección coinciden los problemas futbolísticos. Primero los dirigentes, después los técnicos y finalmente los jugadores.


No es lo mismo en River que en la selección, pero los dirigentes pendientes del negocio antes que del éxito deportivo lastiman el espectáculo que todos esperamos. Grondona, Aguilar, Passarella, etcétera, son todas personas que no supieron transmitir, desde la gestión del club o asociación, la alegría del buen fútbol. Más allá de que tampoco supieron transmitir transparencia y legalidad a sus acciones dirigenciales (no tengo dudas, mal que me pese, que un equipo con muertos dentro del mismo club tiene que descender de categoría, pero no por argumentos futbolísticos, sino por los otros: que son más importantes).


Pero aquí quiero hablar de fútbol. No estoy en el microclima político del fútbol como para meterme en cuestiones más importantes que el juego en la cancha.


¿Le podemos endilgar responsabilidad a J.J. o a Batista porque Pavone no tiene una sola pelota para pegarle de frente o porque Zabaleta le pega por derecha en posición de 7 en vez de Pastore (después se dio cuenta de esto)? ¿Les podemos echar la culpa a los técnicos porque la pelota no entra a pesar de haber construido varias situaciones de gol? ¿Por qué la pasa Messi si no tiene nadie al lado que sea mejor solo que él contra 3 rivales? ¿Por qué no se analiza cómo llegar al gol, y luego poner jugadores de acuerdo con eso (algo de Bielsa podemos aprender aunque yo sea mourinhista)?


A mí me gusta el fútbol efectivo, el fútbol de arriesgar menos abajo y ser efectivo arriba. O sea, reventarla y pegarle hasta que quede algún rebote. Me gusta ganar (en todo, a decir verdad) y después discutir, no al revés. Claro, que en el medio entre extremos tiene que haber ideas futbolísticas, equilibro entre líneas, contención y creación, sucios y hábiles, sino no se llega de un área a la otra. Pero todo esto no es lo más importante para ganar, apenas si es necesario pero no suficiente.


Quedó demostrado, y esta es la única idea que se me va a caer en este post, que para ganar los técnicos no sólo tienen que saber de fútbol, además tienen que tener un estilo, una idea y sobre todo transmitir (y enseñar) seguridad, un poco de soberbia (¿por qué no?), motivación, buen humor, alegría y responsabilidad. Un jugador que se la cree (futbolísticamente) es más efectivo, ponele la firma.


Estas variables no están en casi ningún equipo. Pero fíjense en los equipos ganadores (los que ganan mucho, no los que tienen sólo suerte). Siempre se van a encontrar con estas cosas. Los equipos consagrados son equipos con cierto equilibrio, prima el buen humor y la pasión.

Pensémoslo (cosa que no ocurre mucho en el mundo del fútbol).


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Para los que entran por primera vez, les cuento que Hache no es un blog de fútbol, sino de política y economía. Los invito a navegar por él: http://yaesta.blogspot.com/ 

jueves, julio 14, 2011

La distribución del ingreso en la Argentina



En base a datos de CEPAL, se puede ver que el coeficiente de Gini, alcanzó en 2009 los niveles de 1994. Eso quiere decir que hace más de un año se habían alcanzado niveles de distribución del ingreso perdidos por la convertibilidad del peso y el tipo de cambio fijo. Lo cual reflejaba un modelo exclusivo, como ya se mostró acá y se contrastó acá.

¿Esto es bueno para la Argentina? De ninguna manera, es un dato. Cabe destacar que en 1974, el Gini en la Argentina se ubicaba en 0,37; en 1986, esta medida se ubicaba en 0,42 y en 1990: 0,49. Las líneas que muestran la evolución actual (hacia 2009) dan una pauta de que el camino es el correcto. Pero deben profundizarse las medidas a favor de la producción y la igualdad social, dado que aún la Argentina está bastante lejos de ser una sociedad igualitaria.

¿Qué es el coeficiente de Gini? Un indicador entre 0 y 1, en donde 0 se corresponde con la perfecta igualdad (todos tienen los mismos ingresos) y 1 se corresponde con la perfecta desigualdad (una persona tiene todos los ingresos y los demás ninguno).

Como se puede ver en el gráfico, la Argentina muestra un Gini en 2009 de 0,51. En 1994 esta medida se ubicaba en 0,508. En 2002 llegó 0,59 en una de sus peores marcas históricas, sino la peor. Las crisis en la Argentina suelen golpear a los deciles con menos ingresos, y ensanchar la brecha de desigualdad. Por eso la concurrencia del Estado es clave, para evitar crisis de la envergadura que vivimos entonces. Un modelo basado en la especulación financiera, dependiente del ingreso de divisas del exterior (noventas), otorga menos resortes al Estado para amortiguar crisis, que un modelo que se basa en el mercado interno y que promueve la producción nacional.

Es preciso destacar que es mucho más fácil empeorar el indicador que mejorarla. Las políticas de exclusión tienen un efecto mucho más elástico que las de inclusión. Así es como políticas económicas progresivas como la AUH, las medidas a favor de la recomposición del salario, la industrialización, la reconstrucción del tejido productivo, el apoyo a las economías regionales, los controles impositivos sobre las grandes empresas, el modelo a favor del consumo interno y la competitividad de la economía tienen tiempos que no son automáticos, más allá de lo poderosas que sean estas medidas. Sin embargo, cabe mencionar que sin todas estas políticas (y otras del mismo tenor), posiblemente no estaríamos frente a una mejora en la redistribución del ingreso.

Para tener una referencia internacional, según datos de la CEPAL, para la población urbana, en Brasil durante 2009, este indicador se ubicaba en 0,569. Y, para ese mismo año, Chile: 0,524; Ecuador: 0,489 y Uruguay: 0,433. Como referencia más amplia, en 2007, en Estados Unidos la medida se ubicaba en 0,43; en Suecia 0,23; Alemania: 0,28; España: 0,32; y Singapur: 0,52. Con estas referencias se busca mostrar una perspectiva, y dar cuenta de cómo funcionan otras economías y, especialmente, como se tracciona lo económico a lo social, al bienestar social. Muchas veces estas economías son señaladas interesada y eufemísticamente como ejemplos a seguir.

Pensar la distribución del ingreso se vincula directamente con el rol del Estado. Si el Estado no es fuerte, activo, inteligente, presente y estratégico, no se puede pensar en una mayor igualdad social. Si el Estado no está, el más fuerte se va a hacer más fuerte; es natural que así sea. Lo que también es natural es que la sociedad promueva un Estado activo en la construcción de las instituciones pertinentes para consolidar el bienestar social de sus habitantes.

Hay dos tipos de distribución de la riqueza: la primaria y la secundaria.

La primaria se da en la cadena de producción. Y como dicen los economistas, tiene que ver con la porción del valor agregado que se queda el productor (una evolución del concepto marxista de plusvalía) y la porción con la que se queda el trabajador. Si se llegase al 50/50 en esta redistribución del ingreso sería un logro de dimensiones inconmensurables (digresión: siempre quise decir "inconmensurables").

Cristina Fernández de Kirchner decía hace poco que el país ronda el 48% para los trabajadores. Lo cual es un logro de estos últimos ocho años de políticas pensadas en función de la inclusión social y la consolidación de la presencia del Estado, en vez de las viejas políticas de "ausentencialismo focalizado" de los noventa. La ley de distribución de ganancias, que -dicho sea de paso- por estos días perdió prensa, estaría enmarcada en este tipo de redistribución.

La distribución del ingreso secundaria tiene que ver con lo que el Estado devuelve a la población en forma de bienes y servicios. Tiene que ver con la política fiscal: con los impuestos, los gastos tributarios, etc. Mejoras en educación, salud, seguridad, espacio público, entre otras, son cuestiones que mejoran el bienestar social y por ende aportan a la redistribución del ingreso en tanto se vinculan con servicios que el Estado "brinda" a la sociedad. Todo el "bienestar social" que el Estado pueda otorgar a los que menos tienen, equiparando ese bienestar al que los de mayores ingresos pueden acceder gracias a su poder adquisitivo, es redistribución del ingreso.

lunes, julio 11, 2011

Elecciones en la ciudad, un punteo.

Tengo estas cosas en la cabeza:

  • No se halla claridad sobre si perdió un modelo contra otro. Sería interesante hallarla para poder hacer un mejor diagnóstico de qué pasó y qué pretende (pretendemos) en la ciudad. Si el candidato principal del FpV hubiera sido Tomada o Boudou, este punto estaría despejado.
  • Seamos consecuentes, si defendemos al gobierno nacional porque en democracia es el gobierno elegido por todos y pedimos armonía y respeto para todos, en la ciudad eligimos un gobierno que (aunque no tenga políticas para todos) también es el gobierno de todos sus ciudadanos. Respetemos al electorado, que muy probablemente sea un electorado que no precisa del Estado, o -al menos- no tiene ninguna gratitud con éste.
  • Ser carismático en la ciudad suma, porque te hace humano. Si a eso le metes inteligencia, mejor. Pero en ese orden.
  • Ser organizado es importante porque mostras orden y liderazgo.
  • La esquizofrenia de campaña no sirve. Una línea, un candidato, una organización y una construcción política; el consenso y la solidaridad sirven para profundizar un liderazgo no para comprometerlo.
  • Si pretendes que te quieran por algo macro, debes preguntarte si lo macro está en sintonía con vos. Sin embargo, resulta preferible perder con las convicciones intactas que tener que simular otras convicciones estratégicamente para ganar. No es interesante ganar con ocultamientos, no es políticamente destacable, en este sentido, lo que hizo el PRO. Este punto tiene grises, el límite es no llegar al sincericidio.
  • Ante la adversidad mostrarse molesto es humano, suma. Pero esa molestia debe ser autocrítica y propositiva. Es la forma de dar vuelta una adversidad. Existen autocríticas que conviene hacer públicas, y otras que no. Pero en la adversidad el cambio constructivo debe darse con cierta autocrítica. Todos los candidatos que no alcanzaron los números esperados deben encontrar su autocrítica, profundizarla hacia dentro de sus espacios, y encontrar los caminos que las superen en función de los criterios políticos que defienden. Si primero se critica afuera y después adentro, probablemente se agranden los problemas.
  • Si no queres a alguien con quien construis, o dejas de construir en ese escenario (si te da la relación de fuerzas) o te mostras afin y ejerces el rol que te toca jugar. Las posiciones tibias son para los tibios. Lo importante es plantear ideas y posiciones donde corresponde y asumir la síntesis de ese intercambio. Ir de frente con lo que se piensa es un valor para este blog. De todos modos, no es claro tampoco, si la ciudad acaso no prefiere personalidades tibias, políticamente hablando.
  • Si asignas una posición hay que legitimarla desde tu propia posición.
  • La ciudad buscó (la palabra correcta es "buscamos", porque debemos asumir el conjunto aunque no haya sido de nuestra preferencia) statu quo, desde ahí se explica la continuidad de la gestión del PRO en sintonía con un apoyo a la continuidad del gobierno nacional. Esto se repite bastante en todas las jurisdicciones del país.
  • Si hay plata infinita (sí los recursos son escasos, pero a veces no se nota), orden, organización y control sobre cada acción en el marco de la campaña, es muy posible que amplíes, muchos puntos a tu favor, la diferencia que te da en las encuestas.
  • La elección en primera vuelta de 2007 terminó 45,6% para Macri y 23,77% para Filmus. La de ayer 47% a 27,8% respectivamente. La segunda vuelta en 2007 terminó 60,9% a 39,1%.
  • Los medios de comunicación tienen una influencia muy fuerte sobre el electorado porteño, pero no es completa, sino Cristina Fernández de Kirchner no mediría tan bien en la ciudad. Si la política nacional incluye la democratización de medios de comunicación, no se puede esperar que los grandes medios concentrados jueguen a favor del gobierno nacional.
  • Por este lado, se entienden parte de las campañas mediáticas en contra de La Cámpora. Sin embargo, cabe destacar que estas campañas suelen agrandar y exagerar, a lo sumo inventar, pero difícilmente mentir abiertamente (aunque tergiversar puede ser otra forma de mentir). Una lectura sincera y con cierta autocrítica, realizada donde corresponde, de cada cosa que se publica, alisa los caminos para su superación.
  • La oposición a Cristina Fernández de Kirchner (¡en la ciudad!) se pegó a Macri. Pero no todo el voto a Macri es oposición al gobierno nacional, como quieren analizar interesadamente en algunos sitios.
  • Las fuerzas de Duhalde, Alfonsín y Carrió no tuvieron ningún peso, y en la mayoría de los casos los electores no saben quiénes son sus candidatos. Las demás fuerzas, están peor. Qué pasará con Pino es una incognita, pero son altas las chances de que otro ocupe ese lugar.
  • El PRO ganó en todas las comunas, pero a diferencia de todo lo vivido hasta aquí deberá compartir el poder con comuneros de otros partidos, en todos los casos del FpV y Proyecto Sur. Eso cambia la gestión territorial de la ciudad y, esperablemente, fortalezca las nociones políticas de los actores de la ciudad. Más política en las comunas, menos PRO en la ciudad; ponele (es la ciudad). Es interesante que en 3 comunas el PRO no tenga mayoría, por lo que sus comuneros deberán aprender algo de política de diálogo y consenso.
  • Es lamentable la proporcionalidad que va a existir en la legislatura a partir de esta elección, pero es consecuente con el electorado porteño.
  • Que los mejores números para el FpV hayan dado en el sur de la ciudad, debe ser analizado en función del trabajo de campaña y militante realizados ahí. Reconocer a los más jóvenes que laburan y militan incansablemente para un candidato, es un valor fundamental en cualquier construcción política. Bueno, debería ser.
  • Poco menos del 75% del electorado concurrió a las urnas. Dentro del promedio de asistencia.
Listo, ahora ya no tengo nada en la cabeza.

jueves, julio 07, 2011

Proyecto, personas y campaña. Mi ciudad.



Este domingo hay elecciones en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Quería comentar mi punto de vista político (muy mío, más allá de mis pertenencias) de la cuestión: yo no voto ni a Filmus, ni a Tomada ni a Cabandié. No los voto en tanto personas. Sí los elijo en tanto forman parte de un proyecto político. No me pregunto de qué color son las medias de ninguno de ellos, ni si me gustan, me pregunto en cambio, de qué proyecto político forman parte. Yo participo de este proyecto para poder incidir, desde mi mínimo porcentaje de influencia (aunque sea un 0,0000000000001%), de acuerdo con lo que creo que es mejor para el proyecto, y eso incluye aportar, desde ese mismo lugar, en las definiciones. Luego se acata y se trabaja.

Para mí Filmus-Tomada-Cabandié, son los candidatos de un proyecto político, los candidatos de una idea que se hizo proyecto gracias a que cierta persona no dejó sus convicciones en la puerta de la Casa Rosada. Es más, yo diría que las profundizó una vez que llegó a su interior. Cristalizando un proyecto de gobierno que apunta como nunca en nuestra historia reciente a la consolidación de una economía fuerte, contemplando la igualdad, la inclusión y el bienestar social. Cuestiones que se logran sólo con soberanía política e independencia económica, también profundizadas.

El debate en la ciudad estuvo cruzado por el juego de un actor que fue muy fuerte: la prensa concentrada, especialmente en manos del grupo Clarín y el diario La Nación. Ellos tuvieron cierto éxito en sostener las mentiras del PRO, y evitar que se llegue al debate de fondo que algunos reclamábamos.

Este domingo los que defendemos el valor de la política como único camino hacia la igualdad social, no vamos a dejar nuestras convicciones en la puerta del cuarto oscuro.

La política es el único camino hacia la igualdad social porque sólo a través de ella se puede consensuar con los actores que defienden intereses contrapuestos con el bienestar social. Sólo a través de ella se pueden hallar síntesis a favor de la inclusión social. Porque no se construye igualdad con unos sí y con otros no, se construye con todos. Macri no es la nueva política porque forma parte de estos actores en pugna, contrarios a un país justo, libre y soberano, pensado para todos los argentinos y las argentinas. Pero que se pueden contener gracias a la política y eso hace la presidenta con inmenso coraje todos los días.

Ojalá más temprano que tarde, ojalá ahora, el proyecto nacional y popular que nos llena de alegría, vista también a la Ciudad de Buenos Aires. Ojalá siga ganando la política.

lunes, julio 04, 2011

Tierra del Fuego: el adulterio mediático

Leer las tapas de los diarios de hoy confunde.

Si uno lee ciertos diarios en Tierra del Fuego, además de ganar Ríos, perdió el gobierno. Si lee otros diarios, ganó el gobierno.

Pocos escapan a semejante esquizofrenia periodística/ política. ¿Esto no es un paso más en función de demostrar que todos los medios practican periodismo militante de distinto color? Aunque pensándolo bien, no me gusta ensuciar así la palabra "militancia", digamos entonces que todos los medios son interesados (con buena o mala leche).

Cronista y Ámbito (que todavía no aprendió a titular) parecen los más medidos respecto de este tema.

Les dejo algunas de estas tapas. Hay perlitas, sobre otros temas, para sorprenderse, reírse o llorar en todas ellas. Por ejemplo, brilla por su ausencia la campaña por la jefatura de gobierno de la ciudad.

Click en las imágenes para agrandar.








viernes, julio 01, 2011

Saldo de cuenta corriente sobre PBI. Una mirada comparada



Como es costumbre, no pretendemos abundar con un análisis extenso lo que está a la vista en el gráfico. El informe ascensor se lo dejamos a los economistas. No vamos a decir esto sube y aquello baja, cada quien puede verlo.

Sí, es preciso definir algunos conceptos para que se entienda qué se quiere mostrar y comparar.

La cuenta corriente de la balanza de pagos recoge las operaciones reales (comercio de bienes y servicios) y rentas que se efectúan entre los residentes de un país y el resto del mundo en un período de tiempo dado, en este caso se presentan los saldos a fin de cada año. Para más detalle sobre este concepto pinche acá.

Una posible definición de economía fuerte (más necesaria que suficiente) puede establecerse como aquella que produce bienes y servicios cuyo excedente, después del consumo interno, tiene un valor superior al valor de los bienes y servicios que ingresan desde el exterior. Aquí entran a jugar los términos del intercambio con el exterior y/o el valor agregado de esa producción.

Existen muchos documentos interesantes sobre este tema.

Observen para el caso argentino cómo la línea del saldo es deficitaria durante la época de la convertibilidad y superavitaria después de ésta. Por supuesto que la competitividad de la economía es clave para entender este fenómeno.Cuando una economía sufre defícit en su cuenta corriente eso se compensa con endeudamiento (que se refleja en la cuenta capital y financiera).

La otra cuenta de la balanza de pagos, que equilibra este balance, es la cuenta capital y financiera: normalmente cuando una cuenta es deficitaria la otra es superavitaria. Por ejemplo, si una economía precisa divisas para importar bienes y servicios porque no le alcanza con su producción interior, debe endeudarse; en este ejemplo la cuenta corriente tendría un saldo negativo y la cuenta capital y financiera un saldo positivo. Esto, por causas basadas básicamente en la política económica y en el rol del Estado, es lo que pasó durante los noventa en la Argentina.

Cabe suponer que cuanto más deficitaria es la cuenta corriente más endeudado está un país.

En el gráfico del inicio, los países seleccionados fueron algunos casos ejemplificadores de latinoamérica y el mundo. Entre ellos, sólo Alemania, China y la Argentina son superavitarios en la actualidad. Mientras que el resto muestra descompensaciones en sus cuentas corrientes y, en algunos casos -como Grecia y España- crisis sociales severas. El caso de Grecia tiene la curiosidad de mostrar un espejo inverso al caso de Alemania.

Brasil y Chile son países que se toman como ejemplo por varios especialistas. En ellos parece que el eufemismo del "viento de cola" no funciona. ¿Raro, verdad? Si son parecidos a nuestro país. En efecto, estas econonomías atraviesan momentos particulares que, como sabemos, están repercutiendo en el comercio internacional argentino.

Cuando una cuenta corriente es deficitaria en el interior del país suelen existir problemas productivos, laborales y sociales, como pudo verse en la Argentina durante los noventa o actualmente en España y Grecia. Estas cuestiones dependen -conceptualmente- de cada Estado, cada Estado -cada gobierno en el Estado- es el primer responsable de las políticas que se adoptan en su nación, más allá de si se parecen más o menos a las que recomienda el FMI o una unión de países.

La Argentina ha modificado el precio macroeconómico fundamental, el valor de la moneda, para que su economia sea competitiva y pueda comerciar favorablemente su producción con el resto del mundo. Pero sobre todo, fortaleciendo el mercado interno y de manera concomitante reconstruyendo paulatinamente el tejido productivo nacional, mejorando la distribución del ingreso y el empleo, por un lado, y reduciendo la pobreza y el desamparo social producido por un Estado ausente, por otro. A su vez se realizaron numerosas políticas públicas activas para proteger la economía sin tener que devaluar permanentemente la moneda local como para que haya aumentos indiscriminados de precios.

Es un sistema cuyo equilibrio requiere atención constante, para mejorarlo día a día en función de objetivos sociales reales.