Cuando se analizan las políticas públicas y el rol del Estado, se suele decir que éstas tienen que ver con algún tipo de intervención del aparato del Estado para resolver cuestiones socialmente problematizadas. Esta intervención vinculada con una cuestión, en aquellos casos donde hay una coherencia y un sentido dado por acciones previas vinculadas con esa cuestión, también puede ser por omisión.
Desde 1976, con la dictadura, el Estado modificó su forma de actuar (fin de la industrialización por sustitución de importaciones). Bajo una concepción que articulaba política y economía se dio lugar a un Estado que destruía la producción nacional y el poder de los sindicatos por un lado y reprimía y secuestraba a quienes se oponían al régimen/ modelo, por otro. El modelo era el resultado de una alianza entre sectores burocráticos civiles y militares, el capital transnacional con actividad en el país, y ciertas capas acomodadas agrarias y urbanas; y desde ahí se incorporaron sectores medios y obreros que fueron acordando con la dictadura. El Estado se hizo muy fuerte pero para permitir una economía mucho más abierta, en el marco de una indiscutible estrategia de disciplinamiento social.
Pasado el paréntesis de Alfonsín que tuvo al Estado en un confuso penduleo, durante el gobierno de Menem se recreó aquella alianza, así se conformó una comunidad de negocios entre el capital trasnacional, la banca extranjera acreedora y los grupos económicos locales que dominaban los principales resortes políticos del país. Durante los noventa, en el marco de la reforma del Estado y el Plan Brady, esta comunidad se alzó con los beneficios de la privatización de los servicios públicos, la crema de los negocios en la Argentina hasta 2002 (por lo menos).
El gobierno de Menem tuvo una fuerte y exitosa estrategia de alejar al Estado de las necesidades sociales, convirtiéndolo principalmente en rehén de los intereses del capital transnacional y propiciando una ingente transferencia de ingresos desde los sectores populares hacia los concentrados de la economía (forzando el 1 a 1 hasta donde la sociedad lo toleró). Así, el Estado tuvo un rol central en el desmembramiento productivo argentino, en la expulsión de la mano de obra, en el aumento de la desigualdad social, en la precarización de la salud, la educación, la seguridad y el bienestar social en general. Tanto por sus omisiones pero especialmente por sus acciones. Porque el mercado sólo puede erguirse como principal asignador de recursos con política (ver Polanyi). Es la política la única que puede cambiar el rol del mercado en el desarrollo, cosa que parece contradictoria pero no lo es. Es el gobierno el que toma decisiones políticas para conducir el Estado hacia uno u otro camino. Es el Estado el que construye un contexto pro (!) mercado, no al revés.
La desregulación de los distintos sectores (financiero, laboral, productivo) no le otorgó el control de ellos al mercado (el eufemismo por antonomasia de los noventa). Lo que ocurrió con esta política, con esta decisión política tomada por las autoridades nacionales, es que en cada sector se hizo cargo de su control el agente económico más fuerte del mismo. Así fue como la banca extranjera, las empresas transnacionales y los grupos locales funcionaron como reguladores de sus distintos sectores, en sintonía entre ellos (imponiendo condiciones, normas, precios, logística, escala, etc.). En este sentido no es menor mencionar que en el sector de los medios de comunicación, a falta de una intervención fuerte del Estado a través de una regulación fuerte, es Clarín (y algunos otros grandes medios) quien funcionaba como regulador del sector (cosa que podría cambiar con la Ley de SCA). Normalmente estos agentes se "comen" a los chicos en ausencia de la intervención estatal. Por eso la regulación del Estado tiene una importancia mayúscula para equilibrar e igualar todos los sistemas.
Macri en la Ciudad de Buenos Aires está recreando el sentido de los noventa. El Estado municipal se apartó de los problemas sociales en las principales cuestiones de su injerencia que hacen al bienestar social: educación, salud, vivienda, cultura, etc. Lo cual forma, claramente, parte de una idea y una estrategia de gobierno enfocada a favorecer los sectores más poderosos de la sociedad, que gracias a las "omisiones" -ausencias- del Estado tienen espacio para hacerse más fuertes.
En efecto, hay un verdadero hilo conductor, un eje neoliberal, entre la dictadura, Menem, los agentes concentrados del sector privado y Macri, que tiene como lugar común la intención de alejar el Estado del -o reaccionar frente al- bienestar social y la distribución del ingreso, permitiendo que los más grandes se hagan más grandes y los chicos desaparezcan. Se trata de una política que copia a Papá Noel: los regalos mejores y más grandes son para los que más tienen.
el silencio no miente, tampoco arriesga, pero es tiempo de ruido, es hora de la política para la transformación de la realidad económica y social
domingo, diciembre 26, 2010
jueves, diciembre 23, 2010
La inversión en la Argentina, sigue creciendo
No es algo que ocurre porque sí. La economía crece y es negocio producir más. Entonces la inversión crece.
Crece la demanda agregada, mejora la inversión, crece la producción, crece el empleo, crece la masa salarial, crece el consumo, mejora la escala, crece la competitividad, crecen las exportaciones, crecen las reservas... no estrictamente en ese orden. Y el círculo virtuoso sigue funcionando.
Y crece. Argentina crece.
Hasta el diario La Nación lo dice, o lo admite: la inversión en el tercer trimestre de 2010 superó el 23% del PBI.
En el gráfico que sigue queda reflejado que los niveles de inversión superaron, los niveles de los noventa; pero además cabe preguntarse por la calidad de la inversión. No es lo mismo una economía con énfasis en la producción de bienes no transables (como la de los noventa) que otra apoyada en los bienes transables y con -gracias a- una distinta calidad de la inversión: que aporta al dinamismo del crecimiento económico (como la actual).
La inversión en los noventa estaba acompañada por la expulsión de trabajadores, proceso que se invirtió en la etapa actual. Mientras la tasa de desempleo estructural (desempleo del modelo de acumulación) en los noventa se mantuvo en el orden del 13% de la PEA, la tasa de desempleo estructural actualmente está en el orden del 8% y sigue buscando su piso...
Sin dudas, tiene que ver con el rol del Estado en la etapa actual.
Crece la demanda agregada, mejora la inversión, crece la producción, crece el empleo, crece la masa salarial, crece el consumo, mejora la escala, crece la competitividad, crecen las exportaciones, crecen las reservas... no estrictamente en ese orden. Y el círculo virtuoso sigue funcionando.
Y crece. Argentina crece.
Hasta el diario La Nación lo dice, o lo admite: la inversión en el tercer trimestre de 2010 superó el 23% del PBI.
En el gráfico que sigue queda reflejado que los niveles de inversión superaron, los niveles de los noventa; pero además cabe preguntarse por la calidad de la inversión. No es lo mismo una economía con énfasis en la producción de bienes no transables (como la de los noventa) que otra apoyada en los bienes transables y con -gracias a- una distinta calidad de la inversión: que aporta al dinamismo del crecimiento económico (como la actual).
La inversión en los noventa estaba acompañada por la expulsión de trabajadores, proceso que se invirtió en la etapa actual. Mientras la tasa de desempleo estructural (desempleo del modelo de acumulación) en los noventa se mantuvo en el orden del 13% de la PEA, la tasa de desempleo estructural actualmente está en el orden del 8% y sigue buscando su piso...
Sin dudas, tiene que ver con el rol del Estado en la etapa actual.
Fuente: Elaboración propia en base a datos del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas.
miércoles, diciembre 22, 2010
por un 2011 peleando por nuestros ideales!
Este es un mensaje personal. Disculpen que tenga ganas de compartirlo con todos ustedes. (Cuando digo "todos" pienso primero en todas, no hinchemos con este tema.)
Este fue un año distinto. En realidad desde que me separé todos los años son diferentes para mí.
Este fue un año distinto. En realidad desde que me separé todos los años son diferentes para mí.
He aprendido muchas cosas nuevas, comprendido un montón de cosas ahora que antes no vivía porque mi cabeza se quedaba dando vueltas en otro estilo de vida.
Cada año es distinto para mí.
En los últimos 7 años en lo personal me pasaron más cosas que en el resto de los años anteriores (que son muchos, no importa cuántos...).
Esto soy por este tiempo.
Quiero contarles, compañeros y amigos (ambos barra as, por supuesto) que lo peor que me pasó en estos años, fue lo que ocurrió el 27 de octubre (sí, alguno pensará que tengo suerte si eso fue lo peor, bien, no sé, pero no es el punto), ese día, en medio de un dolor que todavía no se fue -aunque ahora tiene forma de energías más que de desgarro- lo primero que pensé fue: ya no se puede descansar tanto nuestros intereses en alguien que pensaba genialmente por todos nosotros, alguien que vivía pensando cómo construir el poder necesario para transformar el país para convertirlo en uno donde más personas sean felices.
Ese día supe que había que trabajar desde dentro por lo que uno quiere. Como les paso a muchos de nosotros. Aquel día de octubre a mí me cambió mucho. Incluso este blog es una de las consecuencias de ése cambio, a partir de aquellas líneas escritas el mismo 27 de octubre.
Así se cierra mi año. Un año que de ninguna manera puede ser el mejor, pero tampoco el peor y sí claramente un año refundacional para mí. Un año que espero que cambie mi vida para siempre, porque yo quiero laburar por los que más lo necesitan, y defender todas las banderas que levantó él, siempre. Para delante.
Tuve ganás de escribir estas líneas y acá están. Sé que dan aparato, personaje, que no garpan... No importa. Otra cosa que me pasó en este tiempo es perderle el miedo al ridículo, así que cada tanto lo ejerzo, jaja
Quiero que 2011 nos encuentre juntos laburando, transpirando, dejando todo por una Argentina donde reine el amor y la igualdad, gracias a la profundización del proyecto nacional y popular, quiero que eso sea así el año que viene y todos los años que siguen. Para siempre. No es fácil, pero sí estimulante.
Este fue el año del amor, el año de la pasión, el año de la vida y de la muerte, les deseo felicidad en estas fiestas y un 2011 donde se cumplan los deseos de todos nosotros.
Porque ahora más que nunca se redimensiona esta frase de Oesterheld: "El héroe verdadero de El Eternauta es un héroe colectivo, un grupo humano.. el único héroe válido [en todo este lío] es el héroe en grupo..."
domingo, diciembre 19, 2010
La policía tradicional versus los nuevos paradigmas
A partir de esta nota que salió en página 12 se me ocurrió postear el cuadro que sigue. Es un resumen para pensar una cuestión que es altamente compleja: la seguridad en la Argentina. Para los que no estamos directamente en el circuito, entender todo lo que pasa en este aspecto es casi materia imposible. Los microclimas se multiplican, las disputas políticas y pujas de poder, adquieren niveles de paranoia y detalle que los ajenos no estamos en condiciones de comprender.
Aquí un cuadro que resume analíticamente una parte de las diferencias entre lo viejo y las nuevas corrientes. Pero insisto que entender sobre este tema requiere meterse de lleno en un microclima que, por lo menos, es muy complejo.
POLICÍA TRADICIONAL | NUEVOS MODELOS/ NUEVOS PARADIGMAS |
Racionalidad punitiva (instituciones punitivas) | Gobierno de la seguridad (seguridad ciudadana) |
Desgobierno político, autogobierno policial | Gobernar la policía desde lo político |
Mirada vertical de la seguridad (mantenimiento del orden, lógica policial) | La seguridad como la garantía de los derechos económicos, sociales, humanos y políticos |
Concentración de la seguridad | Fraccionamiento funcional de la estructura de seguridad en prevención, investigación, custodia y traslado, tránsito, etc. |
Autocontrol | Control civil (parlamentario e instituciones del ejecutivo) |
Reactiva | Proactiva |
Centralizada | Descentralizada |
Perfil militarista | Perfil civil: profesional de la disfunción |
Respuesta unificada | Respuesta múltiple |
Basada en números | Basada en conceptos |
Trabajando “por” la comunidad | Trabajando “con” la comunidad |
Aislada del poder civil | Integrada al poder civil |
Proveedora de respuestas | Articuladora de respuestas |
Orientada a la acción postdelictual | Orientada a la prevención |
Los jefes deciden | Los policías deciden |
Actuación reglada | Actuación discrecional con código ético |
Guiada por tareas | Guiada por obtención de resultados |
Organización jerárquica / vertical | Organización heterárquica / chata o en red |
Modelo de liderazgo: mando autoridad poder | Modelo de liderazgo: ejemplo, estímulo, facilitación |
Exclusiva: ellos y nosotros | Inclusiva: todos (aún los que no nos gustan) |
viernes, diciembre 17, 2010
La campaña de la muerte
Los afiches de Duhalde 2011 hablan cínicamente del país que no queremos. El de la soledad. El de tener que cruzar los Andes. El país de un sol que sale después de la muerte y el fuego. Un país que cada vez tiene más vida y debe ser reseteado, esa es la imagen que me dio el afiche. ¿De qué estamos hablando? Es terrible.
Pero incluso más allá de los afiches, Duhalde nos habla de la violencia, de la represión al trabajo político a favor de la inclusión y la confirmación de un proyecto nacional y popular. Comunmente es lo que se llama tener un espíritu reaccionario.
Duhalde no es Macri. Mauricio es un -apenas aceptable- empresario jugando a la política -donde es un político inaceptable-. Macri tiene una verdadera estrategia política de alejar al Estado de las soluciones sociales. Y tiene cierto éxito en esta estrategia en la Ciudad de Buenos Aires.
La línea que articula las políticas municipales de educación, salud, vivienda, seguridad y cultura, como así también sus posiciones en impuestos y política económica tiene un lugar común: el mejor asignador del ingreso es el mercado. No subestimemos las acciones del gobierno municipal, analicemos y critiquemos su éxito más que su fracaso.
Por suerte, claramente, su éxito es relativo porque desde la nación el Estado se hace cada vez más fuerte; y así es como el Estado nacional debe aparecer cuando el municipal falla, porque un Estado que intenta irse es por definición un Estado que falla.
Todo es política. Pero mientras la política del gobierno que conduce el Estado nacional se orienta a fortalecer el papel del Estado como conductor de la puja distributiva (falta mucho en este sentido), la política de Macri apunta a lo contrario.
En este contexto Duhalde, ya sea que esté negociando o que realmente quiera ser candidato, va más allá aún: se muetra como la solución ante la violencia y la muerte. Aparece como el salvador de lo que el mismo provoca. Por cierto, el lanzamiento de Duhalde es el 20 de diciembre, y, como dice acá, se juega con la idea del bombero Duhalde. No quiero que vengan a incendiar 7 años de conquistas. ¿Vos qué pensas?
Para mí si Macri es Menem, Duhalde es Videla y Martínez de Hoz.
Este post es casi un exabrupto. Les pido disculpas por los nombres propios utilizados y la imagen que pegué.
Pero incluso más allá de los afiches, Duhalde nos habla de la violencia, de la represión al trabajo político a favor de la inclusión y la confirmación de un proyecto nacional y popular. Comunmente es lo que se llama tener un espíritu reaccionario.
Duhalde no es Macri. Mauricio es un -apenas aceptable- empresario jugando a la política -donde es un político inaceptable-. Macri tiene una verdadera estrategia política de alejar al Estado de las soluciones sociales. Y tiene cierto éxito en esta estrategia en la Ciudad de Buenos Aires.
La línea que articula las políticas municipales de educación, salud, vivienda, seguridad y cultura, como así también sus posiciones en impuestos y política económica tiene un lugar común: el mejor asignador del ingreso es el mercado. No subestimemos las acciones del gobierno municipal, analicemos y critiquemos su éxito más que su fracaso.
Por suerte, claramente, su éxito es relativo porque desde la nación el Estado se hace cada vez más fuerte; y así es como el Estado nacional debe aparecer cuando el municipal falla, porque un Estado que intenta irse es por definición un Estado que falla.
Todo es política. Pero mientras la política del gobierno que conduce el Estado nacional se orienta a fortalecer el papel del Estado como conductor de la puja distributiva (falta mucho en este sentido), la política de Macri apunta a lo contrario.
En este contexto Duhalde, ya sea que esté negociando o que realmente quiera ser candidato, va más allá aún: se muetra como la solución ante la violencia y la muerte. Aparece como el salvador de lo que el mismo provoca. Por cierto, el lanzamiento de Duhalde es el 20 de diciembre, y, como dice acá, se juega con la idea del bombero Duhalde. No quiero que vengan a incendiar 7 años de conquistas. ¿Vos qué pensas?
Para mí si Macri es Menem, Duhalde es Videla y Martínez de Hoz.
Este post es casi un exabrupto. Les pido disculpas por los nombres propios utilizados y la imagen que pegué.
jueves, diciembre 16, 2010
¿Y política para qué? Aportes para pensar el problema habitacional (por Romina Barrios)
¿Cuántos vecinos de los barrios del centro y del norte de la ciudad de Buenos Aires conocen los barrios del Sur? Tomando en cuenta el riesgo de generalizar, me animo a decir que un profesional que vive en Caballito y trabaja en el microcentro pudo no haber estado nunca en Villa Lugano, Villa Riachuelo o Mataderos. Puede pensar que “La Oculta” está en el conurbano, y no en Mataderos, o no haber escuchado nunca hablar de Los Piletones.
Más que hostigar a algún vecino sobre porqué conoce la Boca (o Caminito) cuando pasea con un turista o Soldati cuando asiste a un partido de tenis, lo que me interesa señalar con este ejemplo son las fronteras territoriales que existen en la ciudad de Buenos Aires. Fronteras simbólicas que no necesitan de la construcción de muros; aunque de esas también hay. Grimson, antropólogo argentino y estudioso sobre los barrios populares, habla de la “segregación espacial clásica” en Buenos Aires y el advenimiento de nuevas fronteras a partir de los efectos sociales de las políticas neoliberales. Al respecto hace una lúcida comparación entre el aluvión zoológico de la etapa de industrialización sustitutiva, que llega a la capital en los 50, y los cartoneros que se trasladan a los barrios medios para reciclar basura. Las consecuencias sociales del neoliberalismo profundizan estas fronteras y crean otras nuevas. Los pobres, desocupados e indigentes son extraños en los barrios medios. Tienen que tener razones para estar del otro lado de Rivadavia. Su presencia siempre es cuestionada con una extensa cantidad de argumentos, por nombrar algunos: higiene, seguridad, falta de trabajo para los locales, están motivados por pereza y vagancia, no tienen cultura de trabajo.
Para sumar algún otro punto a mi argumento, quiero mencionar que el gobierno autónomo en el año 2000 creó un organismo, la Corporación Sur, que tenía como objetivo corregir estas asimetrías entre el sur y el resto de la ciudad. Poco se avanzó en ese sentido, basta mirar la inversión pública en la zona. Y en lo relativo a la política habitacional, ¿qué ocurrió?, ¿qué datos pueden ayudarnos a pensar la situación en Soldati?
La Constitución de la Ciudad reconoce que es imperativo resolver el problema habitacional y la urbanización de las villas. La política habitacional de los gobiernos anteriores fue errática. Se reconocen algunos avances, por ejemplo, en torno a la sanción de la ley 341, que puso en marcha el programa de autogestión de la vivienda, aunque tuvo muchas dificultades en su aplicación. De todos modos, la emergencia habitacional no cedió y la llegada de Macri al gobierno vino de la mano de la eficiencia, la racionalización del gasto y promesa de “mucha vivienda y urbanización”.
La crisis habitacional no cede porque la población en las villas se incrementa (aparece el fenómeno del “alquiler” que produce un fuerte hacinamiento) y la política habitacional de Macri no ayuda: 81 casas construidas (ascienden a 300 si se suman las que ya estaban en ejecución), ni un sólo proyecto presentado para recibir fondos del Plan Federal de Viviendas, patotas para echar a la gente en situación de calle, albergues de tránsito más parecidos a cárceles, desalojos de hoteles, inquilinatos o casas tomadas y subsidios vergonzosos para una supuesta compra de lote en el conurbano. En resumen, la estrategia de intervención estatal para atender a los problemas de vivienda de los sectores populares está signada por desalentar que vivan en la ciudad, como alguna vez mencionó Del Cioppo, a cargo de la Comisión Municipal de la Vivienda en la gestión Cacciatore y co-responsable del plan de erradicación de villas que expulsó a 300.00 personas de la ciudad en la última dictadura, “hay que merecer vivir en la ciudad; no cualquiera puede vivir en ella”.
Los hechos de Soldati muestran descarnadamente la (no) política de Macri, sumada a una estrategia electoral que busca aglutinar a grandes porciones de la clase media que desconocen a ese otro, ese ciudadano que no es tratado de igual manera, que no tiene los mismos derechos. Sucios, vagos, delincuentes, drogadictos y la máxima: inmigrantes. Tan burdo y obvio, tan insultante al sentido común. Ensayo y error, vamos a ver qué pasa con las encuestas de La Nación si decimos: “hordas descontroladas de inmigrantes”, “no podemos solucionar el problema de vivienda del MERCOSUR” (¿sabrá que Bolivia no está en el MERCOUR?). Ni un empacho, absoluta impunidad, la misma que tiene para sostener que urbanizó villas con una ejecución presupuestaria destinada a tal fin del 18%. No hay ningún dato que sostenga que el problema habitacional está ocasionado por la inmigración. Eso no importa, se puede construir un relato sobre una base falaz mientras haya margen para alimentar el discurso de los ciudadanos porteños trabajadores y bien pensantes.
También me pregunto de qué sirve abrir una calle en una villa, urbanizarla, cuando el discurso sigue siendo fascista y estigmatizante. No sólo se profundizan la segregación, también aparecen nuevas fronteras. Ahora se habla de pobres contra pobres, de vecinos que rechazan a los villeros. ¿Cómo explicarles que cuando su papá trabajó y trabajó y llegó a tener su casa vivíamos en una Argentina con movilidad social ascendente atada al modelo de la ISI y a la posibilidad laboral? ¿Cómo explicar la destrucción social del neoliberalismo?
El problema habitacional es complejo y enorme, por ello requiere de múltiples estrategias de intervención. Pero el diagnóstico para pensar soluciones al problema habitacional no puede olvidar que la urbanización argentina está ligada al desarrollo económico y, hablando de la historia reciente, fuertemente relacionada con las consecuencias sociales del modelo neoliberal: intensificación de la segregación urbana y muchos hermanos excluidos del sistema productivo, que buscan acercarse a la centralidad que da la ciudad para sobrevivir.
Mientras tanto Macri libera tierras para el mercado que no construye vivienda social, ¿y el Estado? Tampoco. Me pregunto si detrás del discurso disfrazado de progre del macrismo de urbanizar villas, que tampoco llevó adelante, no estará implícita la idea de ni siquiera construir vivienda social. Escucho muchas críticas sobre el Plan Federal de Viviendas (a nivel nacional) que hablan de objetivos atrasados e ideas primitivas “de construir casitas a troche y moche” sin pensar en hacer ciudad. Y reflexiono, el Estado Nacional construyó desde 2004 hasta hoy alrededor de 300.000 viviendas, 250.000 soluciones habitacionales y hay en ejecución 235.000 entre estas dos categorías. Dato que muestra que el Federal tiene otros subprogramas y programas complementarios que no sólo tienen la “mirada –que algunos llaman- primitiva” del primer peronismo vinculada a la construcción directa. Además, los objetivos demodé se relacionan con la idea de pensar el Plan Federal para reactivar la economía y dar trabajo a través de la construcción de casitas, y no hablar de hábitat y derecho a la ciudad. Pero claro, si no pensamos en el momento en el que se lanzó el Federal y el escenario en el que estábamos, ¿cómo y con quién dábamos esa discusión con los efectos de la crisis? Aclaro, queda mucho debate para dar sobre políticas de vivienda, pensar en torno al déficit urbano más que habitacional, construir instrumentos normativos y de gestión para arribar a estos fines, trabajar sobre el acceso de los sectores populares al mercado del suelo, entre otros.
El kirchnerismo construyó desde 2004 hasta hoy más que en los últimos 30 años. Todavía falta, demasiado, y la deuda social es enorme. Pero lo cierto es que el gobierno nacional con sus aciertos y sus no tanto hizo muchísimo más que los gobiernos que lo precedieron desde el advenimiento de la democracia. El caso de Gral Roca en Río Negro es muy interesante en materia inclusiva, otros: Moreno y el laburo del IDUAR con organizaciones, Avellaneda (Villa Tranquila), el trabajo en Carlos Gardel y Villa Palito. Avances del PROMEBA en Mendoza, también muy interesantes. Lo mismo con el PROMBEBA II en Resistencia Sur.
Mucha gente que escribía y hablaba desde la universidad hoy está en la gestión, como en el caso del Instituto de la Provincia de Buenos Aires. El Consejo Federal de Planificación y Ordenamiento Territorial desarrolló el Plan Estratégico Territorial y presentó un proyecto de Ley de Ordenamiento Territorial que se va a discutir en Audiencias Públicas en todo el país con el fin de que llegue con el mayor consenso a las cámaras.
La toma de decisión en política pública es compleja. Cualquiera que haya analizado una política pública, ya sea un programa, un plan o toda una política sabe muy bien que está atravesada por muchos imponderables, conflictos de intereses y distintas tomas de posición. Sabe también que el Estado no es un actor social, es un conjunto de fuerzas sociales que pugnan por imponer su solución al problema. En muchos casos ni siquiera podemos decir que hubo mala voluntad cuando fracasa una política, pero lo que no debemos dejar de soslayar es la necesidad de seguir pensando en hacer política para los sectores que aún están más postergados.
En eso radica la diferencia entre el gobierno de la ciudad y el nacional, Macri no hace política social y no quiere ni siquiera intentarlo. El “mejor que decir es hacer” no aplica en este caso, los habitantes de las villas no son ciudadanos, no merecen habitar la ciudad, su vida no vale ni dos mangos y el discurso sigue erigiéndose con las mismas concepciones que en la dictadura.
La vivienda en la Ciudad de Buenos Aires
¿Ustedes sabían que la Constitución de la ciudad permite decir tanto Ciudad de Buenos Aires como Ciudad Autónoma de Buenos Aires?
Me pareció muy interesante invitar para hablar de la vivienda en la ciudad, luego del disparador que significó lo ocurrido en Soldati, a alguien que es especialista en la cuestión. Los medios de comunicación se quedan dando vueltas alrededor de las cuestiones que venden (violencia) o que aportan a sus intereses (disputa nación - ciudad), o ambas a la vez, pero poco se discutió del tema de fondo. Incluso poco se discutió cuál es el tema de fondo. Que, como siempre, no es sólo uno. Bueno, nosotros empezamos por vivienda.
Le comenté a una amiga, Romina Barrios (click para email), que es investigadora del CONICET en temas justamente de vivienda, o mejor dicho: "Gestión del Hábitat y Política Urbanas y de Vivienda". Y ella me mandó un artículo para publicar en mi blog. Es un honor realmente. ¡Gracias Chochi!
Las ideas, comentarios, contenidos e información que se hallan en el artículo corren bajo la absoluta responsabilidad y creatividad de la autora (el protagonismo es de ella)... pero este blog suscribe y defiende lo que publica: se hace cargo.
Me pareció muy interesante invitar para hablar de la vivienda en la ciudad, luego del disparador que significó lo ocurrido en Soldati, a alguien que es especialista en la cuestión. Los medios de comunicación se quedan dando vueltas alrededor de las cuestiones que venden (violencia) o que aportan a sus intereses (disputa nación - ciudad), o ambas a la vez, pero poco se discutió del tema de fondo. Incluso poco se discutió cuál es el tema de fondo. Que, como siempre, no es sólo uno. Bueno, nosotros empezamos por vivienda.
Le comenté a una amiga, Romina Barrios (click para email), que es investigadora del CONICET en temas justamente de vivienda, o mejor dicho: "Gestión del Hábitat y Política Urbanas y de Vivienda". Y ella me mandó un artículo para publicar en mi blog. Es un honor realmente. ¡Gracias Chochi!
Las ideas, comentarios, contenidos e información que se hallan en el artículo corren bajo la absoluta responsabilidad y creatividad de la autora (el protagonismo es de ella)... pero este blog suscribe y defiende lo que publica: se hace cargo.
martes, diciembre 14, 2010
viernes, diciembre 10, 2010
Un Estado que reprime es un Estado con miedo para hacer política
Estaba leyendo lo que decía Kichner de la violencia en artepolítica: "El ser humano se enfrenta a situaciones de violencia al ver frustrados sus derechos en cuanto a salud, educación, trabajo y justicia. A la vez, se ve invadido cotidianamente por constantes y continuos flashes que le muestran los privilegios de los que gozaría si pudiera obtener aquellos bienes que, desde la realidad económica actual, muy pocos pueden tener."
Mi punto de vista es que el Estado debe asumir su rol en el bienestar social. Un rol que es indelegable, y cuando no lo ejerce se otorga a los intereses concentrados la libertad para que éstos tomen en sus manos la regulación de la economía, con el consecuente perjuicio para los sectores de menos recursos.
Ahora bien, un Estado (el gobierno que ejerce los poderes del Estado) que está en proceso de reparación y reconstrucción como el actual, debe conocer y asumir sus errores del pasado. Si desde hace décadas venía destruyendo el trabajo y la dignidad de las personas de la Argentina, cualquier acción actual debe ser pacífica y reparadora. Reparadora. La violencia sólo muestra impotencia de Estado. Y este Estado ya no sufre la impotencia del Estado de los noventa, está en condiciones de superar o convivir con sus miedos.
La política es la forma de transformar la realidad y los problemas sociales que la misma política generó deben ser resueltos desde las políticas de inclusión y no desde la impotencia. La decisión de no reprimir es, nuevamente, revalorizar la política como protagonista del cambio.
Mi punto de vista es que el Estado debe asumir su rol en el bienestar social. Un rol que es indelegable, y cuando no lo ejerce se otorga a los intereses concentrados la libertad para que éstos tomen en sus manos la regulación de la economía, con el consecuente perjuicio para los sectores de menos recursos.
Ahora bien, un Estado (el gobierno que ejerce los poderes del Estado) que está en proceso de reparación y reconstrucción como el actual, debe conocer y asumir sus errores del pasado. Si desde hace décadas venía destruyendo el trabajo y la dignidad de las personas de la Argentina, cualquier acción actual debe ser pacífica y reparadora. Reparadora. La violencia sólo muestra impotencia de Estado. Y este Estado ya no sufre la impotencia del Estado de los noventa, está en condiciones de superar o convivir con sus miedos.
La política es la forma de transformar la realidad y los problemas sociales que la misma política generó deben ser resueltos desde las políticas de inclusión y no desde la impotencia. La decisión de no reprimir es, nuevamente, revalorizar la política como protagonista del cambio.
martes, diciembre 07, 2010
Educación para la inclusión social
A partir del lema de la reciente Cumbre Iberoamericana, me puse a escribir algunas viñetas sobre este tema acá.
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